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  • ‘¡Por Tutatis!’, este no es el Astérix de tus padres

    ‘¡Por Tutatis!’, este no es el Astérix de tus padres

    Por mucho que los personajes de la portada sean ligeras iteraciones sobre iconos indiscutibles del noveno arte universal, la duda fundamental que planteaba a priori este ‘¡Por Tutatis!‘ en el que esto suscribe era, obviamente, hasta qué punto el trabajo de Lewis Trondheim sería inteligible para un completo lego en el mundo de Lapinot, el famoso conejo creado por el autor francés hace más de veinte años. La respuesta es muy contundente: este homenaje a la creación de René Goscinny y Albert Uderzo es un ejercicio que utiliza a Lapinot como mero recurso estilístico para plantear, desde la más completa admiración hacia los irreductibles galos, una reflexión sobre la religión o la violencia en un instante histórico en que ambos factores se siguen conjurando para hacer la vida más difícil a muchos de nuestros congéneres en incontables zonas del globo terráqueo. No obstante, según parece, para aquellos que sí estéis versados en el universo de Lapinot, este divertidísimo álbum cuyas 48 páginas se leen en un suspiro es tremendamente respetuoso con lo que Trondheim ha ido planteando con el personaje y para aquellos que lo sigan desde sus comienzos, y tengan a Astérix y compañía en cierta estima, la recompensa es, obviamente, doble.

    El punto de partida de ‘¡Por Tutatis!’ es tan simple como resituar a Lapinot en la aldea de los galos conservando su idiosincrasia en el cuerpo de Astérix. Teniendo en cuenta que en el mundo del conejo el bigotudo y menudo galo existe como personaje de cómics, podéis imaginaros los juegos a los que se da Trondheim a la hora de los diversos encuentros que va teniendo Astérix/Lapinot con los diversos personajes creados por Uderzo y Goscinny, plagados de un humor fresco y siempre a flor de piel que busca en ciertas reflexiones metalingüísticas provocar la risa del lector. Añadido a eso, está la inclusión de un supuesto Tutatis —de ahí el título del álbum, claro—, el Dios al que siempre se encomiendan los galos antes de salir en embestida a partirle la crisma a los desafortunados romanos de turno —brillante, por cierto, que en esta muy diferente encarnación del pueblo situado en una esquina de la Galia, el partirle la crisma a los romanos sea algo más que una forma de hablar— que aquí toma forma humana y pretende, por supuesto, someter a su voluntad a Asuranceturix, Easutomatix, Panoramix, Abraracurcix y todo el que escuche sus mandatos.

    Con este sesgo de la narración entrando de lleno en esa reflexión que decíamos antes que el álbum hace acerca del poder de la religión y con la brutalidad con la que son tratados los romanos como determinada llamada de atención sobre la normalización de la violencia en nuestra sociedad desde edades demasiado tempranas —aquí hasta se podría adivinar cierta crítica constructiva hacia las formas del Astérix original— como frentes en los que el álbum entabla su diálogo más contundente , ‘¡Por Tutatis!’ convence también por lo chispeante de la ágil narrativa de Trondheim y por lo desenfadado de su trazo, una cualidad ésta que es la que, sin duda, mejor caracteriza el grueso de su producción y que, mirando por ejemplo a ‘La mazmorra’, es la que consigue, junto con el enorme dominio que tiene el francés sobre el tempo de los gags, que siempre que nos asomamos a un tebeo firmado por él, disfrutemos como enanos.

    ¡Por Tutatis!

    • Autores: Lewis Trondheim
    • Editorial: Astiberri
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 48 páginas
    • Precio: 15 euros
  • ‘Density vol.1’, un buen arranque

    ‘Density vol.1’, un buen arranque

    Inmisericordes como solemos ser los humanos, cuando un artista toca techo es práctica común recurrir a éste a la hora de valorar trabajos suyos posteriores. Un hecho que, a todas luces, no es sólo injusto para con el artista en cuestión, sino que, supone una presión añadida a la gestión del éxito que, en muchos casos, y estoy hablando en términos generales, no sólo en lo que al noveno arte se refiere, termina derivando en severas consecuencias emocionales difíciles de superar. Si nos la llevamos al mundo del cómic, esta sucinta reflexión encontraría mil y un ejemplos de nombres que, habiendo dado la campanada muy temprano en su trayectoria, siempre se han encontrado en su recorrido posterior con un «es bastante bueno, pero no llega a la altura de XXXXX». Como «opinador» —ya me libraré de autodenominarme «crítico»— sobre este mundillo que soy, es fácil darse cuenta por mis artículos la tendencia a evitar valoraciones negativas en modo «destroyer» o, a colación de lo anterior, comparaciones que, en la inmensa mayoría de los casos —por no decir en la totalidad de los casos— son completamente yermas.

    Así, aterrizando en este primer volumen de ‘Density‘ que publica Nuevo Nueve, y que es un rato entretenido, sería muy sencillo echar por tierra los esfuerzos creativos de su guionista, el gran Lewis Trondheim, acudiendo a particularizar la sentencia anterior con un «es bastante bueno, pero no llega a la altura de ‘La Mazmorra‘» y quedándonos tan panchos. Al hacerlo, insisto, no estaríamos teniendo en cuenta las muchas dificultades que se van sumando en el proceso creativo y de publicación de un tebeo, algo que ya, de partida, hace que este redactor valore sobremanera cualquier lectura que caiga en sus manos por más que, en última instancia, no resuene con mis gustos, algo que es una cuestión completamente subjetiva y que no debería servirnos de trampolín para lanzar dardos envenenados contra aquello que no nos parezca «bueno».

    Como decía, ‘Density’ es un rato entretenida, algo loca y tremendamente divertida, valores todos que suman sobre la base de un relato de ciencia-ficción en el que una joven adquiere la habilidad de cambiar su densidad corporal después de un accidentado encuentro con un extraterrestre en los desérticos alrededores de Las Vegas. Hasta aquí nada que sea un derroche de originalidad puesto que, ¿cuántas historias de personajes con super-habilidades han partido de la base de una intervención extraterrestre? Exacto, muchas. El elemento que aporta Trondheim es explorar, y explorar a base de bien, el funcionamiento de ese cambio de densidad de la protagonista, y se nos antoja muy interesante la porción de la narración en la que, incapaz de controlar sus poderes, comienza a hundirse en el manto terrestre creyendo que terminará atravesando el núcleo y apareciendo por la otra parte del globo terráqueo. Uniendo esa exploración a lo dicharachero del ritmo, a la adición de un cuarto personaje anti-poderes fácticos —bueno, anti-todo, cabría apostillar— y a un dibujo la mar de simpático, no es ‘Density’ una lectura que vaya a poner boca arriba vuestro mundo pero, con la simpatía que derrocha de principio a fin, ni falta que le hace, oiga.

    Density vol.1

    • Autores: Lewis Trondheim, Stan & Vince
    • Editorial: Nuevo Nueve
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 112 páginas
    • Precio: 16 euros
  • ‘La Mazmorra. Integral 2’, de orígenes y monstruos

    ‘La Mazmorra. Integral 2’, de orígenes y monstruos

    Pequeño disclaimer antes de arrancar: después de haber dado cuenta de este segundo integral de ‘La Mazmorra‘, y aunque los álbumes que aquí se incluyen del arco argumental ‘Monstruos‘ tienen muchísimo sentido por los senderos por los que discurre la historia, creo que valorarlos dentro de un conjunto que queda claramente inclinado hacia el ‘Amanecer‘ de la Mazmorra sería hacerles flaco favor cuando su valor en comparación con lo que Sfar, Trondheim y companía desarrollan en el grueso del volumen queda muy minimizado. Siendo pues consecuente con esta impresión, me guardo la valoración de los números correspondientes a ‘Monstruos’ —spoiler: muy positiva— para el siguiente integral de la serie que, centrado en esa parte de ‘La Mazmorra’, dará mucho más de sí.

    Dicho lo anterior, paseemos nuestra mirada crítica por un volumen magnífico que, llevando a cabo una de esas maniobras a las que tan acostumbrados estamos los cinéfilos/lectores de cómics estadounidenses, abandona el normal discurrir de la acción que habíamos visto en los álbumes recogidos en el primer integral para viajar al pasado—recordemos, de todas formas, que en su aparición original, ‘La Mazmorra’ no tuvo «orden ni concierto» aparente y que sólo ahora, en esta colección de integrales, están sus muchas historias siendo recopiladas con cierta lógica temporal— y contarnos, como sólo Sfar y Trondheim pueden hacerlo, cuáles fueron los orígenes de Jacinto de Cavallere cuando no era el taciturno guardián de la fortaleza que da nombre a la colección y pasaba sus días de juventud alternando sus estudios universitarios con su papel de justiciero nocturno cuyas andanzas se cobraban con más pena que gloria.

    De tono tenebroso que huye —no raudo, pero huye a fin de cuentas— de la luz que atesoraban las aventuras de Herbert de Vaucanson en los álbumes de ‘Zenith, ‘Amanecer’ construye, de manera similar a como ya lo hacía el núcleo que es considerado lo mejor de la cabecera, un mundo rico, fantástico, complejo, lleno de matices, de personajes con muchas y muy diversas dobleces —atención a esa Alexandra y a lo que de ella se nos cuenta del muy ladino interés amoroso de nuestro particular héroe—; cargado de una fuente inagotable de ironía, de segundas, terceras y hasta cuartas lecturas; imbuido en una voluntad de perpetuo homenaje a las fuentes literarias que le sirven de inspiración —y aquí es notable la huella de Alexandre Dumas— y de un sentido de la narración que siempre encuentra hueco para tener enganchado al lector. Todo ello configura, como podéis imaginar, una lectura apasionante que es de esas que se disfruta mejor con calma, deleitándose en el verbo de los guionistas y en el trazo de los muchos nombres que firman aquí.

    En ese sentido, y aunque la variedad de artistas es considerable, llama la atención la semblanza de igualdad que parecen asumir el resto de dibujantes con respecto al paso que marca un Christophe Blain en perpetuo estado de gracia. Bajo esa idea, resulta curioso observar las planchas de Blutch o Carlos Nine e identificar lo bicéfalo de un estilo que trata de maridar personalidad propia e influencias, dando como resultado una criatura que, quizás, ostenta aún más fuerza que la que hubiera atesorado con la sola presencia una de sus mitades. Conformando un conjunto que aumenta, si tal cosa era posible, las inmejorables sensaciones que ya nos dejaron las páginas del primer integral, este segundo integral de ‘La Mazmorra’ deja, de nuevo, las ganas muy arriba para lo que sea que nos ofrezca el siguiente volumen de la colección.

    La Mazmorra. Integral 2

    • Autores: VVAA
    • Editorial: Norma Editorial
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 404 páginas
    • Precio: 39,95 euros
  • ‘La mazmorra. Integral 1’, una locura plagada de genialidad

    ‘La mazmorra. Integral 1’, una locura plagada de genialidad

    Desoyendo los constantes envites de un viejo amigo de Sevilla que me tildaba poco menos de insensato por no acercarme a ella. Y, años más tarde, haciendo caso omiso a la misma insistencia con la que otro amigo algecireño me recomendaba efusivamente su imprescindible lectura; he de confesar que no ha sido hasta la salida de este primer integral de los seis que están llamados a recoger en su totalidad ‘La mazmorra’, que resolví acercarme al trabajo de Joann Sfar y Lewis Trondheim para la que ya podríamos tildar de mítica lectura. Y, las cosas como son, he de admitir sin ningún tipo de reparo que cualesquiera fueran mis recelos para rechazar los álbumes que compusieron esta aventura en el momento de su primera aparición, estaban tan completamente infundados como equivocada era mi actitud para aquellos dos colegas que tenían la sana intención de que arrimara la vista a una colección de personajes e historias de lo más alocadas, divertidas y elocuentes que servidor ha podido leer dentro del género de la fantasía heróica.

    Precedidos aquí los seis que conformaron el ciclo «Zenit» —uno de los cinco en los que quedó estructurado todo el tinglado ideado por Sfar y Trondheim— por un soberbio prólogo de Álvaro Pons que, en esencia, dice todo lo que se podría decir sobre ‘La mazmorra’, es tentador recomendaros que dejéis de leer estas líneas, os hagáis con el volumen y deis cuenta de él de principio a fin, introducción incluida. Pero por muy tentador que resulte, y por más que sea consciente de que mis conocimientos sobre tebeos no alcanzan el nivel de carga teórica que siempre rebosan los textos del señor Pons, creo que os estaría haciendo flaco favor a vosotros, queridos lectores, si al menos no intentará ofrecer un semblante más o menos preciso de lo que podéis encontrar en esta suerte de reinvención de la fantasía que, alejándose de cualquier patrón conocido de antemano —y estoy pensando, cómo no, en ‘El señor de los anillos’ —, crea en muy pocas páginas un mundo maravilloso plagado de personajes maravillosos en el que el humor, uno muy bien entendido que dimana de chispeantes diálogos y situaciones de lo más absurdas, es constante llamada a compaginarse por la desbordante imaginación de los artistas franceses.

    Abanderados de aquella nueva ola de la BD que quería plantear renovados paradigmas en el constreñido mundo editorial francobelga sin perder de vista la tradición, Sfar y Trondheim crean con ‘La mazmorra’ un imaginario que echa mano de ciertos arquetipos asociados al género para, de manera indefectible, alterarlos a placer hasta tal punto que sea imposible reconocer en ello los patrones originales de los que dimanaron: ni Herbert es un héroe al uso, ni Marvin un colega de andanzas que se pueda encastrar en tan simplona definición, ni el Guardián de la mazmorra podría ser asimilado a un patrón estricto por la inmensa cantidad de matices con que los autores lo dibujan, ni la princesa Isis es precisamente una damisela en apuros que necesite ayuda para salir de cualquier atolladero. Y eso en lo que se refiere a los cuatro personajes principales, porque si de los secundarios hubiera que departir, la conclusión sería que si hay algo por lo que vale la pena —y cuánto— dejarse conquistar por ‘La mazmorra’, es por el vasto panorama de inagotables y carismáticos carácteres que pueblan el mundo de Terra Amata.

    Tanta personalidad encuentra respuesta muy directa en el divertimento perpetuo que, en términos visuales, es el dicharachero trazo de Trondheim y lo muy colorista en que deviene su tratamiento cromático. Unas señas de identidad precisas y tremendamente reconocibles que serán heredadas por Boulet en los dos últimos álbumes del sexteto aquí incluido y que, sabemos, permanecerán inmutables a lo largo y ancho de una saga que, después de haberla descubierto con tan maravilloso volumen, sí que se antoja tan puntal de la BD como aquellas voces que cayeron en saco roto pretendían hacerme ver. Pero, como reza el refrán: «Nunca es tarde si la dicha es buena» Y mi dicha, tras haber devorado con creciente interés las más de 300 páginas de este primer integral es, como poco, inmensa.

    La mazmorra. Integral 1

    • Autores: Joann Sfar y Lewis Trondheim
    • Editorial: Norma Editorial
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 316 páginas
    • Precio: 33,25 euros en
  • ‘Donald’s Happiest Adventures’, no tan genial

    ‘Donald’s Happiest Adventures’, no tan genial

    Cuando, a mediados del año pasado, nos ocupamos por partida doble de valorar los dos primeros títulos que Planeta Cómic lanzaba en esta genial apuesta por ir ofreciendo material Disney ideado al otro lado de los Pirineos, decíamos que lo que Cosey ofrecía en ‘Misteriosa melodía’ no nos terminaba de convencer, ni por sí solo ni, por supuesto, si se le comparaba con lo divertido y alocado del trabajo que Lewis Trondheim y Keramidas llevaban a cabo con ‘Mickey’s Craziest Adventures’, un álbum en el que los autores imaginaban una historia cuya premisa de partida ya era pura genialidad: haber encontrado unos cómics perdidos del ratón más famoso de la historia y rehacerlos tal cual, con páginas faltantes y todo. Y, claro está, si la fórmula había funcionado. ¿Por qué no probar suerte a hacer lo mismo con Donald?

    Con esos mimbres, nos llega ahora ‘Donald’s Happiest Adventures’ que, en un esquema clásico dentro de las aventuras del pato de Disney, sigue al ave vestida de marinero en una de esas misiones imposibles a las que siempre se ve abocada su paupérrima voluntad cuando es la de su tío Gilito la que se impone. Y si no hay nada que interponer negativo en cuando a lo que Keramidas lleva a cabo en unas planchas fantásticas, llenas de brío y perfectamente continuistas con lo que le vimos al dibujante en el volumen dedicado a Mickey, no podemos decir lo mismo al referirnos al guión de Trondheim, y no porque la lectura no sea la mar de entretenida y variada, sino por la pérdida de frescura que se produce, no al intentar repetir la fórmula, sino al eliminar de ésta lo que la hacía única.

    Y es que, al contrario que su predecesor, aquí no hay saltos de varias «páginas perdidas» que obliguen al lector a hacer un ejercicio de imaginación para rellenar huecos, sino que se nos ofrece una historia completa de principio a fin. Alguno podrá pensar que interponer esta pega es querer «cogérnosla con papel de fumar», pero insisto en afirmar que gran parte de la incuestionable originalidad del ‘Craziest Adventures’ residía en ese ingenioso recurso de los saltos numéricos, y el que aquí no los haya resta efectividad a un relato que, por otra parte, y por muy variado que sea —que lo es, cuidado— no deja de moverse por arquetípicos esquemas que hemos visto muchísimas veces en los cómics de los inmortales personajes de Disney.

    Donald’s Happiest Adventures

    • Autores: Lewis Trondheim & Keramidas
    • Editorial: Planeta Cómic
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 48 páginas
    • Precio: 28,50 euros en
  • ‘Infinity 8 vol.3: El evangelio según Emma’, religión y sci-fi

    ‘Infinity 8 vol.3: El evangelio según Emma’, religión y sci-fi

    La Infinity 8 sigue su transitar por el espacio y nosotros, que ya estamos atrapados en la estela de su enorme motor de propulsión, continuamos acercándonos a esta propuesta de ciencia-ficción que, a lo largo de ocho volúmenes, nos presentará a otras tantas féminas protagonistas. Alarde de originalidad por parte de sus impulsores, el que sea una mujer la constante fundamental que termine hilvanando los ocho relatos —que no la única, cuidado, hay más cosas que sirven de lazo entre las diferentes historias, al menos hasta el momento, a saber qué nos depara el futuro de la cabecera— dice mucho acerca de la declaración de principios de una idea que, en sus dos primeras instancias, había servido a Lewis Trondheim y sus compañeros para retratar, con mucho humor, una mirada desde el futuro a temas como la maternidad o el resurgir del nacionalsocialismo.

    Asuntos ambos de candente actualidad, se hace muy evidente a la luz de lo que podemos encontrar en estas 96 páginas que hoy nos ocupan que, arropadas de otras circunstancias y de anejas florituras que sirven para animar la narración, lo que el autor de ‘La mazmorra’ y sus colaboradores están llevando a cabo entronca con la mejor tradición de la ciencia-ficción en cuanto a crítica de la sociedad actual desde una visión futura. Un hecho éste que en ‘El evangelio según Emma’ clava sus uñas en los fundamentalismos religiosos que tanto daño han hecho a la humanidad a lo largo de siglos de deambular del Homo Sapiens por la superficie del planeta.

    Postulando que poco o nada cambiará en centurias venideras y que los creyentes a ultranza seguirán desoyendo las voces de la razón que vayan encontrándose por su camino, apostolando allá donde quieran escuchar su voz, recurriendo a la violencia donde aquélla sea desoída, resulta llamativo que, aún estando algo presente, el humor que tanto había caracterizado a las dos entregas anteriores haya dado paso a cierta seriedad y a una intención clara de dotar de mayor calado al mensaje. Pareciera como si Trondheim y Fabien Vehlmann quisieran de alguna manera homenajear a sus colegas de Charlie Hebdo y, al hacerlo, eligieran prescindir del humor que, precisamente, tanto caracterizó el trabajo de los asesinados en 2015.

    Sea como fuere —lo de Hebdo no es más que una apreciación personal sin ningún tipo de fundamento—, este tercer volumen de ‘Infinity 8’ se lee con tanto o más interés que los demás, se disfruta igual que éstos y, aunque lo que compete a Olivier Balez está algo por debajo de lo que vimos de manos de Dominique Bertail y Olivier Vatine, la claridad narrativa del artista francés es de aplaudir al dejar respirar en todo su alcance el contundente mensaje de tolerancia y humanidad que dimana del espléndido guión.

    Infinity 8 vol.3: El evangelio según Emma

    • Autores: Olivier Balez, Lewis Trondheim y Fabien Vehlmann
    • Editorial: Dibbuks
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 96 páginas
    • Precio: 19 euros en
  • ‘Infinity 8. Regreso al Führer’, alocada ciencia-ficción

    ‘Infinity 8. Regreso al Führer’, alocada ciencia-ficción

    Ocho volúmenes a lo largo de cuatro años, esa es la promesa con la que, allá por enero, Dibbuks comenzaba a ofrecernos ‘Infinity 8’, una extravagante y alocada serie de ciencia-ficción comandada por Lewis Trondheim que, de aquí a 2021, irá cambiando de equipos artísticos para que cada álbum tenga una semblanza diferente: firmado siempre a cuatro manos en los guiones, y siendo las de el artífice de ‘La mazmorra’ las únicas constantes a lo largo del viaje de la nave estelar que da nombre a la serie, ‘Infinity 8’ contaba en su arranque con la ayuda de Zep a la historia y Dominique Bertail en el dibujo para ofrecer una primera aventura que ya dejaba muy claro el tono desenfadado y de clara tendencia al humor que, continuando en esta segunda entrega, parece que será la tónica reinante de la propuesta.

    Otra de las constantes que se nos antoja característica fundamental de ‘Infinity 8’ por mucho que con sólo dos volúmenes sea arriesgado afirmarlo, es que su protagonista principal vaya a ser siempre una de las agentes que trata de mantener el orden en una nave que alberga a casi un millón de almas de más de doscientas cincuenta especies diferentes. Un trabajo nada fácil que en ‘Amor y cadáveres’ nos presentaba a Yoko Keren y a sus intentos de buscar un donante de esperma idóneo a la par que trataba de mantenerse con vida ante una amenaza que ponía en peligro a toda la población del vehículo espacial y que ahora, en ‘Regreso al Führer’, hace lo propio con Stella Moonkicker, una joven que tendrá que hacer frente al alzamiento del Cuarto Reich y al más que posible exterminio de todo aquello que se oponga al ideal de pureza aria del mismísimo Adolf Hitler.

    Lo curioso del desarrollo de la idea de partida, no es tanto que la cabeza criogenizada de Hitler termine en un robot capaz de armar la marimorena a bordo del Infinity 8, que también, sino el hecho de que, con el paso de los siglos, el movimiento nacionalsocialista que Trondheim y Olivier Vatine pintan antes de la aparición del temible dictador alemán, sea completamente antitético al que casi sepulta al mundo en una era de oscuridad durante la Segunda Guerra Mundial. El choque de idiosincrasias que uno y otro extremo provoca, tratado con un espléndido sentido del humor por la pareja de guionistas, provoca no pocos momentos hilarantes que, sumados a la espléndida componente de ciencia-ficción —desplazamientos temporales incluidos— y, por supuesto, al dibujo de artífice de ‘Aquablue’ o ‘Niourk’, hacen de este segundo volumen de ‘Infinity 8’ toda una agradable lectura de esas que deja con una sonrisa en el rostro.

    Infinity 8. Regreso al Führer

    • Autores: Lewis Trondheim & Olivier Vatine
    • Editorial: Dib-buks
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 96 páginas
    • Precio: 19 euros en
  • Doble ración del ratón por excelencia

    Doble ración del ratón por excelencia

    Renovado hasta la saciedad con el transcurso de las décadas y convertido de esta manera en icono reconocible por cualquier generación que se precie, Mickey Mouse no pasa de moda. Vale que a ello ayuda la gargantuesca mercadotecnia que Disney no para de producir alrededor del ratón creado por «el tío Walt» allá por 1928, pero lo cierto es que, junto a Superman, este roedor antropomorfizado de grandes orejas negras y zapatones amarillos hace tiempo que trascendió su nacionalidad estadounidense y se hizo ciudadano del mundo, repartiendo felicidad por los cuatro rincones del planeta.

    En lo que a lo que el noveno arte concierne, la presencia de Mickey ha sido tan constante como lo ha podido ser en televisión, y por cientos de miles se cuentan ya las páginas en las que autores del viejo y el nuevo mundo nos han trasladado incontables aventuras del intrépido y divertido personaje. Referentes obligatorios, cuando de lo que se trata es de apuntar a aquellos que mejor han entendido la idiosincrasia del ratón, son Floyd Gottfredson, en Estados Unidos, y Giorgio Cavazzano en Europa: ambos, con estilos muy diferentes, nos regalaron —en el caso del primero— y nos siguen regalando —en el del segundo— historias inolvidables que, lamentablemente, no han conocido mucha difusión en nuestro país. Y no será porque no hay dónde elegir.

    Si de cómic yanqui estamos hablando, Fantagraphics ha editado en la última década unos fabulosos volúmenes en los que han recogido la totalidad del trabajo de Gottfredson para Mickey, ya en las tiras diarias, ya en las dominicales a color. Si a Italia y a todo lo que allí se produce para la revista ‘Topolino’ nos referimos, nada sería más fácil que Panini se hiciera cargo de empezar a traducir al castellano las incontables páginas que han visto allí la luz.

    Mientras esperamos a que eso ocurra —creo que la editorial se sorprendería del potencial mercado que podría encontrar aquí gracias a los que, como servidor, crecimos con los ‘Don Miki’— es Planeta Cómic la que nos sorprendía el mes pasado, con ocasión del Salón del Cómic de Barcelona, con dos novedades que al menos este redactor llevaba esperando ver publicadas por estos lares desde que supo de su aparición al otro lado de los Pirineos. Dos títulos que, bajo el auspicio de Glénat, sirven a tres nombres indispensables en el mundillo del noveno arte francobelga para aportar su granito de arena con sendas historias que se mueven entre lo correcto y lo brillante e hilarante.

    En el primer terreno encontramos a Bernard Cosey, el responsable de enormes obras como ‘En busca de Peter Pan’ o ‘Viaje a Italia’ —ambas publicadas hace cosa de una década por Planeta—. Su aproximación a Mickey, aunque curiosa por cuanto nos ofrece un relato de misterio centrado en narrar el primer encuentro entre el ratón y su sempiterno amor, Minnie Mouse, no termina de convencer por lo anodino de su discurrir, por lo errático del mismo, porque da demasiadas vueltas para centrarse en aquello que promete —el citado encuentro— y porque, en términos gráficos —si es como suponemos y la idea es tomar a autores de renombre para que dejen su impronta en el personaje— no hay aquí ninguna seña de identidad que nos permita identificar al artista suizo.

    Afortunadamente, los sinsabores de ‘Una melodía misteriosa’ se compensan sobremanera con lo que Lewis Trondheim y Nicolas Keramidas cuajan en ‘Mickey’s Craziest Adventures’. Ya la premisa de partida del volumen resulta cuanto menos brillante: habiendo descubierto en un mercadillo una supuesta colección perdida de los años setenta llamada ‘Mickey’s Adventure’ que incluía «una loca persecución destilada a razón de una plancha por número que tuvo en vilo a los jóvenes lectores estadounidenses desde mayo de 1962 a febrero de 1969». Como quiera que lo que encuentran tiene un valor incalculable, los artistas lo presentan, incompleto, en este álbum que Trondheim traduce y al que Keramidas pone portada.

    Pero no es así, claro, y lo que la pareja de artistas enhebra es una aventura fantástica que, dando saltos aquí y allá que corresponden a esas páginas que faltan, nunca son lo suficientemente grandes como para no poder salvarlos con un poco de imaginación y llenar los huecos que van dejando las imaginativas peripecias de Mickey y Donald mientras intentan recuperar el dinero robado del Tío Gilito: la variedad de todo aquello por lo que pasarán se une al alocado y fantástico dibujo de Keramidas para ofrecer una lectura impagable, llena de humor y acción.

    Y ahora, a esperar a después de verano a que nos llegue el ‘Café Zombo’ de Regis Loisel…ganazas.

    Mickey. Una Misteriosa melodía

    • Autores: Bernard Cosey
    • Editorial: Planeta Cómic
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 64 páginas
    • Precio: 33,25 euros en

    Mickey’s Craziest Adventures

    • Autores: Lewis Trondheim & Nicolas Keramidas
    • Editorial: Planeta Cómic
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 48 páginas
    • Precio: 28,50 euros en
  • El western, más vivo que nunca

    El western, más vivo que nunca

    Western portadas-1

    Con ejemplos pasados del calibre de las muy longevas ‘Blueberry’ y ‘Tex’ —parece que la primera intenta resistir más allá de la muerte de Jean Giraud por más que lo realmente bueno de la serie fuera lo que el maestro dibujó— u otros como ‘Durango’, ‘Jim Cutlass’ y, en nuestra tierra, de las enormes ‘Sunday’, ‘Mac Coy’ o ‘Manos Kelly’, podría parecer que el western, más allá de las aventuras de los dos primeros personajes, es un género de poca relevancia actual en el mundo del noveno arte. Podría parecerlo, pero sería una apreciación que, a la vista de los dos títulos que hoy os traemos, estaría muy alejada de la realidad. Porque si algo demuestran tanto el segundo volumen de ‘Texas Cowboys’ como el primer álbum de ‘Undertaker’ es que, por mucho que el género fuera explorado hasta la saciedad en el cine, y por mucho que los ejemplos antes citados establezcan un panorama que cubre un vasto terreno de los arquetipos asociados a las historias situadas en el lejano oeste, la inventiva y la pasión de los amantes del género es capaz de hallar nuevos territorios antes inexplorados.

    En el caso de la serie ideada por Lewis Trondheim y dibujada con una maestría espectacular por Matthieu Bonhomme, dichos territorios no se cuentan tanto por la originalidad de lo que se narra —que también se lleva su cuota, no creáis— como, en realidad, por cómo se narra. Una cualidad que ya comentamos cuando, hace un par de años, os hablamos del primer volumen editado por Norma dentro de la colección Nómadas —la IMPRESCINDIBLE colección Nómadas, cabría apostillar—: el que, dispuestos de forma aparentemente anárquica, esos relatos cortos con los que el guionista va dibujando su aproximación al Far West, se alzaran como la apuesta más llamativa de tan fascinante lectura.

    Una lectura que, además, no tiende a acomodarse en el abuso de los estereotipos ligados al western —aunque no renuncie a ellos por completo— y que, al intentar apartarse de los mismos, consigue establecerse como una fresquísima aproximación a las polvorientas praderas y mugrientos salones que de forma inmediata vienen a nuestra memoria visual al hablar de este tipo de historias: con un periodista y escritor como protagonista más o menos principal, una joven inconformista con el papel de la mujer en un mundo de hombres, un violento mastuerzo que sólo sabe medir su valía por el alcance de sus puños y un veterano de guerra manco que cuenta mil dispares historias de cómo perdió su brazo, rendirse ante el genio que despliega Trondheim es tan inevitable como hacerlo hacia el talento que Bonhomme maneja en unas planchas asombrosas en las que sobresalen unas espléndidas caracterizaciones de personajes y un uso del color impresionante.

    Western interior

    Superiores cualidades gráficas podemos extraer si cabe de ‘Undertaker’ considerando que el nombre que firma sus planchas es el de Ralph Meyer, el ARTISTAZO que nos ofreciera hace años esa obra maestra de la ciencia-ficción aviñetada que es ‘IAN’ —al menos a servidor le parece magistral— y cuya primera colaboración con Xavier Dorison nos había dejado ese espectacular tebeo de aventuras vikingas que fue en 2014 el ‘Asgard’ que Norma nos trajo en un integral más que imprescindible. Un calificativo éste en el que no sería muy descabellado incluir, por mucho que quizás sea demasiado temprano para hacerlo, a las aventuras de Jonás, el enterrador que es «algo más que eso» al que dan inusitada vida los lápices de Meyer y el color del francés y Caroline Delabie.

    Cambiando por completo de ambientación, si algo demuestran las páginas de este primer álbum de ‘Undertaker’, máxime si las comparamos con las dos series citadas, es que el genio narrativo y gráfico de Meyer no conoce de límites. Ya estemos hablando de su total y completo dominio de la anatomía, caracterización y expresividad de personajes, ya lo hagamos de la forma en la que ambienta unas viñetas que nos transportan de forma inequívoca a un tiempo y una localización geográfica determinadas, ya nos refiramos a sus nítidos y precisos planteamientos narrativos o a la espectacularidad de sus encuadres….TODO en las páginas de ‘Undertaker’ vuelve a apuntar, como ya lo hicieran sus anteriores trabajos, a que al hablar de Ralph Meyer lo estamos haciendo de uno de los mejores artistas gráficos con que cuenta la BD francobelga y, por extensión, el tebeo del viejo mundo.

    Afortunadamente, el trabajo de Xavier Dorison no se queda atrás, y el habilidoso guionista urde un relato con un protagonista principal de un carisma a prueba de las seis balas de un Colt’45 que nos recuerda, y mucho, al Mike Donovan que Charlier y Giraud crearan hace más de cincuenta años. Con un pasado turbio siempre al acecho, lo que Dorison —y Meyer, también acreditado como co-responsable de la idea original— consigue con ‘Undertaker’ es lo que uno siempre espera de un primer capítulo: personajes perfectamente definidos que, aún así, atesoran ciertos resquicios de misterio; una premisa de partida apasionante que se cierra con un cliffhanger de infarto y, por supuesto, las ganas de que llegue ya una siguiente entrega que, según parece, no va a demorarse en exceso.

    Texas Cowboys vol.2

    • Autores: Lewis Trondheim & Matthieu Bonhomme
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 152 páginas
    • Precio: 20,90 euros en

    Undertaker 1. El devorador de oro

    • Autores: Xavier Dorison & Ralph Meyer
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 56 páginas
    • Precio: 15,20 euros en
  • ‘Pánico en el Atlántico’, desternillante comedia de enredo

    ‘Pánico en el Atlántico’, desternillante comedia de enredo

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    Dibbuks nos presenta una nueva entrega de ‘Una aventura de Spirou y Fantasio por…’, colección que se sitúa al margen de la continuidad del personaje y que permite a los autores abordar el universo Spirou desde una óptica diferente y con mucha más libertad. No es raro que estos autores se remitan a los primeros años de vida del personaje, cuando aún era un botones que trabajaba en el Moustic Hotel, para así reinterpretar sus orígenes. El álbum que hoy nos ocupa, titulado ‘Pánico en el Atlántico’, no es una excepción. El guion corre por cuenta de Lewis Trondheim, que se aleja del tono excéntrico y personal de sus obras más conocidas (‘Mis circunstancias’, ‘Lapinot’) para adoptar un registro mucho más clásico: el de una comedia de enredo con un ritmo frenético, persecuciones y mamporros a tutiplén, y unos personajes a cual más divertido. El dibujo tiene la firma de Fabrice Parme, dibujante que ha trabajado con Trondheim en varias ocasiones, como las colecciones ‘Venezia’ y ‘El rey catástrofe’, ambas editadas en España por Astiberri. Su estilo gráfico le sienta de maravilla al alocado guion de Trondheim, con un acabado caricaturesco y muy, muy expresivo, basado además en una estética de estilo años 60.

    La historia da comienzo en el Moustic Hotel, aunque el escenario no tarda en cambiar, cuando una reestructuración económica en el hotel obliga a Spirou a aceptar un empleo de botones en un transatlántico. Allí se encontrará con Fantasio, que anda tras la pista de una célebre actriz llamada Marinella Caobitini, con la intención de sacarle una foto con su nuevo novio y ganarse unos cuartos. Tampoco podía faltar el conde, y será precisamente uno de sus inventos el que termine de liarla gorda a bordo. Junto a ellos, una serie de ricachones caprichosos que sacarán a la luz sus más bajos instintos cuando las cosas se compliquen. Conoceremos también a un científico que sueña con crear una bomba de hidrógeno y que no tiene más que fórmulas matemáticas en la cabeza; a una dama con un perrito que no hace más que perseguir a Spip con funestas intenciones; a un mecánico jefe al que se le subirá a la cabeza el puesto de capitán; y a unas atolondradas jovencitas que perderán la cabeza por Fantasio.

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    ‘Pánico en el Atlantico’ nos regala una trama sin grandes pretensiones que consigue precisamente lo que se propone: ofrecer al lector un rato de diversión sin descanso, con un humor apto para todas las edades y un desarrollo trepidante en el que no paran de ocurrir cosas. Frente a la complejidad y profundidad de algunos de los álbumes más recientes de Spirou, este nos devuelve a la sencillez y la ingenuidad de antaño, invitándonos a disfrutar sin más con su mezcla de humor y aventura.

    Pánico en el Atlántico

    • Autores: Lewis Trondheim y Fabrice Parme
    • Editorial: Dibbuks
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 64
    • Precio: 16 euros
  • ‘Texas Cowboys’, el western, un género del viejo mundo

    ‘Texas Cowboys’, el western, un género del viejo mundo

    Texas Cowboys

    No estoy afirmando nada nuevo. No si uno echa un vistazo al pasado del cómic francobelga, al fumetti italiano o al tebeo español y se topa de bruces, para empezar, con esa inconmensurable serie que fue ‘Blueberry’, con las interminables (y en ocasiones grandiosas) aventuras del ‘Tex’ de Bonnelli o, reivindicando lo patrio, con esas maravillosas muestras del far west en nuestra tierra que fueron (y serán siempre, qué diantres) tanto el ‘Sunday’ de Víctor de la Fuente como el ‘Manos Kelly’ de Hernández Palacios, un ejemplo este último que gracias a Ponent Mon podemos disfrutar desde hace unos meses en una esplendorosa edición en tapa dura. A todos estos nombres, y a muchos más que se quedan en los márgenes de esta hoja de papel virtual, se añadía hace poco ‘Texas Cowboys’, confirmación patente no sólo de que el western es un género que no está dispuesto a morir, sino de que la reputación de Lewis Trondheim como sólido guionista y de Matthieu Bonhomme como soberbio ilustrador son hechos más que corroborados.

    Y si no me creen, basta, primero, con echar un rápido vistazo a las planchas que conforman esta nueva entrega de la Colección Nómadas de Norma (esa que ínfimos disgustos y numerosas satisfacciones nos lleva dando a los lectores desde que arrancó). En esa fugaz mirada, el lector más entrenado podrá apercibirse de algo que la posterior lectura concienzuda sólo confirmará, el estar ante un trabajo que supera con mucho la media, que debe medirse por un rasero que parte del notable alto y que, junto a títulos como ‘El Marqués de Anaón’, la espectacular ‘El espíritu perdido’ o la muy elocuente ‘Omni-Visibilis’, conforma el sobresaliente catálogo de un dibujante que no se amedrenta ante los retos, que posee una narrativa a prueba de balas (sean éstas del calibre que sean) y cuya sensibilidad a la hora de caracterizar a sus personajes es tan soberbia como el tratamiento cromático que da a sus páginas.

    En lo que a Trondheim respecta, el artífice de ‘La Mazmorra’ se saca de la manga uno de esos relatos polvorientos llenos de personajes carismáticos que, valor añadido, pone a prueba de forma constante al lector mediante una secuencia de acontecimientos completamente anárquica que exige de nuestra parte una total y completa atención so pena de que, en cualquier momento, nos veamos obligados a parar la lectura, volver hacia atrás, y repasar alguno de los hilos argumentales que se van entrelazando en las páginas de este espléndido volumen. Unas páginas que se nos presentan a la manera de pequeños fascículos, entregas de esos vetustos relatos de cowboys que hacían las delicias de nuestros tatarabuelos y que, de mano de Trondheim y Bonhomme, se revisten de una contemporaneidad nostálgica de atractivo incuestionable.

    Texas Cowboys

    • Autores: Lewis Trondheim y Matthieu Bonhomme
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 152 páginas
    • Precio: 22 euros
  • ‘MKM 2’, el tebeo como vehículo para la risa

    ‘MKM 2’, el tebeo como vehículo para la risa

    Una completa e hilarante «ida de olla». Esa era la frase de mi reseña del primer volumen que mejor definía lo que el lector podía encontrarse al acercar sus miras a ‘MKM‘, una historia escrita y dibujada a seis manos, con la autoría de Lewis Trondheim de cara a una idea que Mathieu Sapin y Frantico desarrollan en guión y dibujo, alternándose en esta última labor dependiendo de cuál sea el personaje al que sigue la acción.

    Una acción que en el anterior volumen nos había introducido en el ficticio mundo del Mega-Krav-Maga (una variación imaginaria del Krav-Maga, un arte marcial de origen israelí) a través de la historia de cómo los dos dibujantes terminan envueltos en una conspiración internacional que enfrenta a diferentes facciones de los practicantes de dicha disciplina como si de una historia de espías a lo James Bond se tratara.

    Pero claro está, ni Frantico o Sapin son espías, ni estando Trondheim detrás de todo el fregado podemos esperar un relato que se mueva por los terrenos habituales del género, haciendo gala tanto el primer como el segundo volumen de un humor surrealista en el que todo pasa porque sí, sin que esto importe realmente más allá de la diversión que genera una lectura que encuentra en esta segunda y última entrega sus mejores momentos en el tramo final, con ese pirado creador del MKM.

    Muy recomendable para pasar un rato de risas (y hasta carcajadas) en estos días en que lo grisáceo parece haberse apoderado de algo más que este lluvioso clima que no quiere marcharse.

    MKM vol.2

    6HILARANTE
    • Autores: Lewis Trondheim, Mathieu Sapin y Frantico
    • Editorial: Dib-buks
    • Encuadernación: Rústica
    • Páginas: 192
    • Precio: 10 euros