Etiqueta: Ed Brubaker

  • ‘Kill or be killed omnibus’, contundente grandeza

    ‘Kill or be killed omnibus’, contundente grandeza

    Rescato parte del texto que escribí hace unos años con respecto a ‘Kill or be killed‘ y lo completo con una reflexión inicial que ya he hecho en alguna ocasión por este mismo espacio pero que, sinceramente, no puedo dejar de hacer. Y no es otra que maravillarme ante lo muchísimo que ha cambiado el mercado editorial español del cómic para que podamos tener la oportunidad de contar, como llevan décadas haciendo en Estados Unidos, con volúmenes como este que hoy nos ocupa, un ómnibus de más de 600 páginas que recoge al completo una cabecera que ya contaba previamente con dos tomos en tapa dura que la recopilaban en su totalidad. En serio, después de haber estado años y años teniendo que nutrir la sección USA de mi tebeoteca con material importado desde allende el Atlántico, si no fuera porque me gusta tener los cómics en su idioma original, creo que cesaría en mi empeño de gastar tantos euros al cabo del año en Omnibus y Absolutes para centrar mis esfuerzos en lo que las editoriales patrias nos ofrecen ya con mensual regularidad.

    Dicho esto, pasemos a revisar lo que este voluminoso libro contiene echando mano, como decía al comienzo, de las letras que le dediqué al primer volumen de Panini…bueno, de Evolution Cómics, perdón…allá por 2018. Unas letras que, avanzo ya, no sólo sigo suscribiendo hasta la última coma, es que, a la luz de la nueva lectura que le he hecho a la serie con motivo de la salida de este omnibus, sino que incluso considero se quedan algo cortas para cubrir, al menos en su totalidad, la superlativa experiencia que es asomarse a esta propuesta de Ed Brubaker y Sean Phillips. Ahí es nada.

    No sé qué me parece más asombroso del tándem formado por Ed Brubaker y Sean Phillips, si el hecho de que hayan sido capaces de encontrar un nicho en el que nadie pueda hacerles sombra y, acomodados en él, nos estén regalando obra maestra tras puñetera obra maestra o que, a cada nuevo proyecto en el que se embarcan, sepan reinventarse dentro de ese noir del que se han alzado como máximos valedores —¿acaso a ambos lados del Atlántico?—. De todas formas, ya me decante por una u otra opción, lo único que hacen afirmar ambas con tremenda contundencia es que el talento que derrochan los artistas es de un calibre tan sublime que uno ya puede estar seguro de que, por muy desproporcionada y gargantuesca que pueda ser la expectación ante su próximo proyecto, ellos van a responder con creces a todo anhelo que en él tengamos puesto.

    Corroborando letra a letra la sentencia anterior, Killed or Be Killed’ vuelve a suponer, como ya lo hiciera en 2018, una de las lecturas más estimulantes de este 2023. Y ya sólo con eso estaría todo dicho en cuanto a la imperiosa necesidad de que salgáis corriendo a vuestra tienda más cercana u, opción menos fatigosa, dejéis momentáneamente la lectura de estas líneas, os paséis por la página de Panini —o la de Amazon— y adquiráis a la mayor brevedad posible este recopilatorio que la editorial publica a través de su sello Evolution. Si no sois de los que os dejáis convencer por alabanzas y necesitáis un apoyo más justificado para vuestras compras, seguid leyendo.

    Tras habernos llevado por los vericuetos del género en su ambientación más clásica en esos sendos magistrales ejemplos que son ‘Fatale’ y ‘The Fade Out’, Brubaker y Phillips cambian por completo de época y sitúan ‘Kill or Be Killed’ en una rabiosa actualidad que, al margen de ulteriores disquisiciones que ahora haremos, sirve al guionista para cargar las tintas de manera considerable en arremeter contra los poderes fácticos, la idiosincrasia de la sociedad yanqui o algunos de los peores males que aquejan a nuestro mundo. Y todo ello, envuelto en un entramado que alterna la suciedad del asfalto con cierta componente fantástica y que explicita todo lo anterior en una ruptura permanente de la cuarta pared, con Dylan, el protagonista, marcándose a lo largo de la colección una suerte de soliloquio que acerca a esta soberbia cabecera a ‘El crepúsculo de los dioses’ del enorme Billy Wilder.

    Eso en cuanto a guión —y siento ser tan vago, pero no quiero desvelaros nada más para que las sorpresas constantes con las que Brubaker trufa el conjunto os pillen desprevenidos—, porque en lo que se refiere al trabajo de Phillips, sólo se me ocurre, así a bote pronto, un calificativo: WOW!!. Da igual lo que queramos analizar del dibujo, no importa si nos fijamos en la estructura, en la narrativa, en la caracterización de personajes o en el asombroso trabajo de ambientación —y si del color de Breitweiser hubiéramos de hablar, doble sería el gasto de saliva— lo que el británico derrocha aquí es un talento tan descomunal que, y reitero mi apreciación inicial, tachar a ‘Killed or Be Killed’ de algo menos que uno de los mejores cómics de 2018 sería un error de bulto por nuestra parte.

    Kill or be killed omnibus

    • Autores:Ed Brubaker y Sean Phillips
    • Editorial: Evolution Cómics
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 624 páginas
    • Precio: 60 euros
  • ‘Reckless. Sígueme en mi caída’, punto y aparte

    ‘Reckless. Sígueme en mi caída’, punto y aparte

    Cuando lees cualquier cómic de Ed Brubaker y Sean Phillips, siempre deberías esperar —y a cualquiera de las muchas reseñas que le hemos dedicado al dúo me remito— algo cercano a una obra maestra del medio…cuando no, directamente, una obra maestra, y pocas veces, por no decir ninguna, saldrás decepcionado. Bajo ese paraguas, os mentiría si os dijera que mis expectativas estaban por debajo de lo elevadísimo y, aún así, este volumen, el quinto y por ahora último de las andanzas de Ethan Reckless, se las ha apañado para superarlas. Por muchas razones, pero una principal: el que, con muchísimo más vigor que en cualquiera de las otras cuatro ocasiones en que Brubaker ha explorado al personaje, se ahonda sobremanera en los sentimientos de su peculiar héroe. Si estáis familiarizados con el desfacedor de entuertos —que diría Cervantes— que es Ethan, sabréis de sobra que es un hombre al que Brubaker describe como muy desconectado de sus emociones y, como él mismo afirma, «me siento casi vacío». Es por ello que impacta con más fuerza el que aquí veamos qué pasa cuando no se siente así en el viaje al que el guionista lo somete cuando se enamora de Rachel, protagonista femenina que se presenta por primera vez en estas páginas. Unas páginas que, recordemos, transcurren al mismo tiempo que las de ‘Un fantasma de ti’, centradas como ya vimos en lo que le pasa a Anna en Los Ángeles mientras Ethan, como averiguamos aquí, está en San Francisco.

    El viaje de Ethan en el paulatino enamoramiento hacia Rachel está tratado con gran sensibilidad por Brubaker y, como la totalidad de la historia…y lo que hasta ahora hemos leído de ‘Reckless‘, deja con un sabor agridulce, no por la calidad del producto —creo que ya hemos sido muy claros al respecto de la misma—, sino porque la manera en que el guionista se aproxima a este noir es bajo la premisa general de que los finales tienen que ser consecuentes con los personajes y eso implica, forzosamente, no meter con calzador en ningún momento el «final feliz». En ese esfuerzo del guionista por cuidar que la evolución de sus creaciones sea lógica, resulta encomiable que, al sacar a Ethan de su zona de confort y situarlo ante algo tan nuevo como el amor, asistamos a inesperados arranques de furia hacia aquellos que abusaron de Rachel en su adolescencia, que, por cierto, no lo hemos dicho, es el motor principal de la historia y lo que hace de ella un personaje con muchas capas que huye de la unidimensionalidad —creo que Brubaker jamás ha escrito a un personaje unidimensional, pero bueno—. La colisión de tan potentes figuras hace que de las páginas de este ‘Sígueme en mi caída‘ dimanen sensaciones de enorme intensidad que, a poco que nos dejemos, calaran hondo en nuestro ánimo.

    En la consecución de ese calado también trabajan los largos soliloquios puestos en boca de Ethan —marca de la casa de la manera en que Brubaker ve el noir; el ritmo de la historia, pausado al principio y en constante aceleración sin que casi nos percatemos de ello; la forma en la que el escritor trata un asunto tan peliagudo como el abuso de menores, siempre respetuoso y serio con tan execrable lacra y siempre desde una distancia que denota que no quiere manipularnos a los lectores; ese final, que salta quince años y tanto abunda en las tonalidades melancólicas del relato o, por supuesto, creo innecesario tener que decirlo, el dibujo de Sean Phillips y el magnífico color que aplica el hijo del dibujante. Bien es cierto que, con cinco volúmenes publicados en dos años, este ‘Sígueme en mi caída’ es el que más denota la rapidez con la que Phillips ha tenido que trabajar, pero eso no quita para su habilidad para jugar con las sombras siga siendo una de esas cualidades que aumenta sobremanera las tonalidades con las que Brubaker juega, y la facilidad con la que sus personajes se expresan, unido, como decíamos, a lo mucho que añade el expresivo colorido de Jacob Phillips sirven, una y otra vez, para añadir aún más matices al impacto emocional de cada escena.

    Nuestro único lamento, entre tanta genialidad, es la decisión de Brubaker y Phillips de hollar otros terrenos y explorar nuevas opciones antes de volver a Reckless. Por ahora, dicha decisión se ha saldado con un volumen bastante irregular y muy por debajo de lo que uno espera de ellos titulado ‘Night Fever‘ y el anuncio, para el próximo mes de diciembre, de otro llamado ‘Where the body was‘ que, esperemos, nos dé mayores alegrías y nos aleje del deseo de que Ethan Reckles vuelva, y lo haga a la de YA.

    Reckless. Sígueme en mi caída

    • Autores: Ed Brubaker y Sean Phillips
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 144 páginas
    • Precio: 22 euros
  • ‘Velvet Ómnibus’, espías con identidad

    ‘Velvet Ómnibus’, espías con identidad

    Como ya demostrara de forma sobrada en su estancia al frente del Capi, la mezcla del total dominio de Ed Brubaker sobre los patrones del género negro con el género superheróico daba como resultado un tebeo tan atípico que acercarse a él mes a mes era garante seguro de estar haciéndolo a una de las mejores cabeceras que el Universo Marvel era capaz de producir. Y algo parecido pasó con ‘Velvet‘ e Image. De acuerdo, aquí el género superheróico no aparece por ninguna parte y el discurso de los autores se centra en el espionaje puro y duro, pero donde ambas cabeceras coinciden de pleno es en apuntar a lo mejor que la editorial «independiente» ha publicado en sus ya treinta años de recorrido por el tebeo yanqui.

    Considerando la gran oferta que Image tenía cuando ‘Velvet’ vio por primera vez la luz —y la que sigue teniendo, que Image no para de darnos alegrías a los que encontramos en sus salones aquellos títulos con que huir de la dichosa continuidad de las otras dos grandes majors— que ‘Velvet’ esté entre las diez que sería un auténtico crimen perderse habla, y habla a voz en grito, del espectacular trabajo que Brubaker y Epting estuvieron realizando desde que el primer número de la cabecera viera la luz en octubre de 2013. Un primer número que, en esta nueva edición Omnibus que nos presenta Panini, sienta con precisión las bases de por qué derroteros va a moverse el ambiente y la personalidad de la serie.

    Con el claro referente que siempre suponen en el mundo del espionaje ficticio las historias de James Bond, calificar a ‘Velvet’ como una «007 en femenino» sería una gran injusticia para lo que las páginas del cómic serán capaces de ofrecer: en esas primeras páginas en las que arranca la acción, Brubaker y Steve Epting nos presenta a Velvet Templeton, secretaria personal del Director de ARC-7, una agencia de inteligencia ultrasecreta del gobierno británico. Pero, como podemos comprobar en su prodigioso arranque, Velvet es algo más que una simple secretaria, algo que podrá demostrar sobradamente cuando una conspiración de origen desconocido la envuelva en el asesinato de dos notables agentes.

    De ritmo increíblemente medido, la acción de ‘Velvet’ jalona momentos de pura adrenalina —los menos, todo hay que decirlo— con aquellos en los que Brubaker vuelve a destaparse como el gran escritor de diálogos cargados de cinismo que es. Definiendo la personalidad de todos los implicados en la acción con cuatro trazos, y reservando lo mejor para lo que concierne a su explosiva y enigmática protagonista —servidor, que siguió la serie mes a mes al ritmo estadounidense, contempló maravillado el lento destilado que se hizo de la figura central del tebeo— resulta especialmente brillante el que, situada entre los años sesenta y setenta, la serie huela a ese tono añejo que tienen las primeras cintas de Bond.

    A lo largo del desarrollo de la historia, Brubaker va situando de manera cuidadosa todas las piezas del complejo tablero de ajedrez y, transcurridos los diez primeros números, el desenlace de ‘Velvet’ queda planteado de tal forma que, al menos en lo que a este redactor concierne, se hace difícil pensar que pueda decepcionar a los que tenga la fortuna de acercarse a él: ninguno de los movimientos que utiliza Brubaker, ni la ejecución de los mismos que plantea Epting dan puntada sin hilo, tejiendo ambos artistas un tapiz complejo, lleno de matices y que, además, reserva no pocas sorpresas, no ya al que se acerque a él de nuevas, sino al que quiera disfrutar de ese placer tan raro que es la relectura.

    Y si hay un responsable de que ese placer tome forma y de que el ambiente de la cabecera sea completamente creíble, ese es Steve Epting. Dibujante que nunca fue santo de mi devoción hasta que se reinventó por completo para las páginas de Capitán América, el trabajo de Epting aquí es tanto o más notable que el que hiciera para Marvel: no sólo es que cuide la ambientación de forma espléndida —atención especial merece también el colorido de Elizabeth Breitweiser—, o que su narrativa a la hora de trasladar los momentos de acción sea una auténtica delicia, es que en lo que respecta a caracterizar a sus personajes, su personal estilo se fusiona con una clara determinación por hacer de estos entes tridimensionales, resultando de tal maridaje lo que convierte a ‘Velvet’, junto a la historia enhebrada por Brubaker, en ese tebeo sobresaliente del género negro que —amante del mismo o no— no os deberíais perder por nada del mundo.

    Velvet Ómnibus

    • Autores: Ed Brubaker y Stev Epting
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 416 páginas
    • Precio: 48 euros
  • ‘Reckless. El fantasma dentro de tí’, Bru y Phillips no paran

    ‘Reckless. El fantasma dentro de tí’, Bru y Phillips no paran

    Vamos al grano. Quien quiera introducción acerca de ‘Reckless‘ y lo que los tres volúmenes anteriores de la cabecera de Ed Brubaker y Sean Phillips han dado de sí, que siga este enlace y haga los deberes, que se lo ponemos muy fácil: cuarto volumen de la serie ideada por el maestro del noir y su secuaz habitual, ‘El fantasma dentro de tí’ supone a la par una arriesgada apuesta y un soplo de aire fresco e inesperadamente necesario en lo que hasta ahora habíamos leído en las «novelas gráficas» previas. Arriesgada porque Brubaker deja de lado a su carismático protagonista central, Ethan Reckless —que sólo aparece en las páginas finales para que no nos olvidemos de él— y enfoca toda la atención de la historia en Anna, su encantadora ayudante. Fresco porque, al prestar atención a ese Watson que Anna es para la suerte de Holmes que es Reckless, la jugada le sale al escritor a las mil maravillas, dando en la diana en lo que a establecer una protagonista que no es una mera versión con tetas del antihéroe que da nombre al volumen o, aún peor, una extensión de éste sin personalidad alguna.

    Antes bien, como ya fuimos observando en las entregas anteriores, Anna es tanto o más tridimensional que Ethan Reckless, y el que aquí pueda ocuparse de un caso que, encima, casa a la perfección con las filias cinematográficas que ya conocíamos de ella —metiéndola de lleno en un entramado que tiene como centro a una suerte de Elvira, una «scream queen» del cine de terror de serie B de los años 60 y 70— y no hace sino abundar en que sigamos cayendo rendidos ante la forma en que Brubaker siempre escribe tanto a sus actores como a las tramas que tienen que «interpretar». Con mansión encantada de por medio, fortuna en efectivo probable y oscuros malhechores acechando desde las sombras, ‘El fantasma dentro de tí’ tiene todos los elementos que uno espera encontrar en un volumen de la saga ‘Reckless’, y algunos más que, por el cambio de sexo del protagonista, no os vamos a desvelar y así os dais el gustazo de descubrirlos vosotros mismos.

    Antesala perfecta del quinto y último volumen de la cabecera hasta la fecha —Brubaker y Phillips ya han publicado otro relato enmarcado en el noir hace unos meses titulado ‘Night fever‘ y tienen previsto otro más, de nombre ‘Where the body was‘ que no sabemos si dará de nuevo paso a ‘Reckless’—, las 144 páginas de ‘El fantasma dentro de tí’ son, una vez más, ejemplo espléndido de las capacidades de Sean Phillips. Quizá, sólo quizá, sean las planchas aquí incluidas las menos trabajadas de la propuesta de Image, pero eso es decir muy poco de un artista que siempre que dibuja al son que le dicta su compañero de fatigas habitual, está muy, pero que muy por encima de la media del cómic «de autor» yanqui. Eso, unido de nuevo al soberbio color que aporta su hijo Jacob, perfecto entendedor de lo que los lápices de su progenitor necesitan y de qué tonos apagados aplicar para que, cuando el rojo intenso aparece, su efecto sea mayor; hace de esta, una nueva e incuestionable gozada que no deberías perder de vista so pena de estar dejando de lado una de las mejores lecturas de este 2023. Ahí queda eso.

    Reckless. El fantasma dentro de tí

    • Autores: Ed Brubaker y Sean Phillips
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 144 páginas
    • Precio: 25 euros
  • ‘Reckless 3. Destruir a todos los monstruos’, punto intermedio de MARAVILLA

    ‘Reckless 3. Destruir a todos los monstruos’, punto intermedio de MARAVILLA

    Con la edición estadounidense del quinto volumen ya en nuestra posesión y habiendo dado cuenta del que, por ahora, será el último dedicado a Reckless  —Brubaker y Phillips quieren destinar sus próximos esfuerzos a otras ideas prometiendo, eso sí, que volverán sobre este rinconcito de su universo y que, en esta ocasión, nos trasladarán a los 90 —, estamos en una posición más que privilegiada de confirmar lo que ya hemos dicho hasta ahora en las dos reseñas que hemos dedicado a ‘Reckless‘ y, a la luz del titular que hemos elegido, vamos a seguir afirmando en esta: lo que Ed Brubaker y Sean Phillips han destilado con esta pentalogía que han dedicado a uno de sus personajes secundarios de ‘Criminal‘ ha vuelto a demostrar, a aquellos que lo dudaran  —y que conste en acta, señoría, que por aquí no éramos de ese grupo de incrédulos escépticos —, que da igual lo que se traigan entre manos, siempre raya como mínimo a una altura que parte de lo sobresaliente y accede, casi siempre, a un estatus aún por encima de dicha calificación.

    Para este acto intermedio de la saga, Brubaker elige centrar el discurso en Anna, la «ayudante» y mejor amiga de Ethan Reckless y un personaje del que, hasta ahora, habíamos sabido poco más que las pinceladas que nos habían ofrecido tanto ‘Reckless‘, el volumen inicial, como ‘Reckless. Amigo del diablo‘. Todo ello queda como decimos atrás ya desde las primeras páginas, en las que el guionista nos desvela como la joven se convirtió en la inseparable compañera del rudo protagonista. A partir de ahí, y como sólo el parece saberlo hacer hoy en día —no sé vosotros, pero me cuesta trabajo dar con otro nombre que sea capaz de manejar los resortes del noir de manera tan precisa y acojonantemente magistral a como lo hace el escritor estadounidense— los dos se implican en una investigación con magnate del ladrillo de por medio y mucha de la violencia, gráfica o verbal, a la que ya nos tiene acostumbrados la serie, quedando impregnada la lectura, tanto de ese sentido de lo impredecible y al límite que caracterizan a sus dos antecesoras, como de una nada desdeñable tristeza por algo que no podemos desvelar y que añade aún más capas a este inmenso hojaldre que es el microcosmos de ‘Reckless’.

    Philips, por supuesto, no se queda atrás dejando que su compañero se lleve todos los laureles, y cuaja aquí de nuevo unas páginas que, bajo su muy personal estilo y formas narrativas, acompañan a la perfección a lo que Brubaker postula en el guión. De hecho, como quiera que ya hemos hablado tanto de él, me gustaría detenerme hoy en la suma expresividad que Jacob Phillips, su hermano, consigue arrancar a la forma en la que aplica el color a los lápices y tintas del dibujante: acostumbrados como estamos a los colores ultra espectaculares y llenos de matices de los cómics de superhéroes, sorprende —aunque tiene todo el sentido considerando el tipo de historias de que se trata— que la paleta del menor de los Phillips se base en tonalidades planas que añaden matices de improvisación al ya suelto trazo de Sean. La combinación de ambos factores visuales eleva a ‘Destruir a todos los monstruos’ a cotas que ya avanzamos en su momento eran superlativas— «Y, por cierto, agarraos porque la próxima entrega es, si cabe, aún mejor» fue la frase que elegimos para terminar la anterior reseña—, y no nos queda otra que ir a por el órdago y dejar muy claro que, en las dos que quedan por delante, lo que os aguarda es, sin lugar a dudas, MUCHO MEJOR. Ahí queda eso.

    Reckless 3. Destruir a todos los monstruos

    • Autores: Ed Brubaker y Sean Phillips
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 144 páginas
    • Precio: 20 euros
  • ‘La muerte del Capitán América’, se acerca el ( soldado de) invierno

    ‘La muerte del Capitán América’, se acerca el ( soldado de) invierno

    Dar vida a un buen personaje es difícil. Darle muerte lo es aún más. Secundarios carismáticos aparte (por ahí anda una tal tía May) los más grandes, de Superman a Batman, pasando por Spiderman, se han paseado brevemente por el otro barrio aunque ninguno se ha quedado mucho en el más allá y, tras descolocar un poco sus respectivos universos e incluso granjearse algún sustituto temporal, han vuelto con el tiempo a retomar sus labores habituales. Steve Rogers, el Capitán América, no podía ser una excepción, pero su fallecimiento además de impactante (y muy mediático en el año de su publicación, 2007) fue de los más desencarnados, lejos de heroicidades y en forma de un auténtico asesinato a sangre fría. A este, y el proceso que va a acabar desencadenando que un nuevo héroe adopte el escudo del primer vengador, va dedicado el integral publicado por Panini bajo el explícito título de ‘La muerte del Capitán América‘.

    Uno de los frutos más amargos de la ‘Civil War‘, un hecho que marcaría el universo Marvel, fue sin duda la detención y posterior muerte de un Capitán cuya posición, encadenado y de camino a su juicio público, casi hace pensar más en una ejecución. Pero esta no es la conclusión sino su comienzo. De la mano de uno de los guionistas más emblemáticos de los últimos años del personaje, Ed Brubaker, que toma el relevo de un Brian Michael Bendis que aporta este tomo el capítulo la confesión, que presenta la reacción de un Iron Man que en este momento lleva las riendas de S.H.I.E.L.D. ante este apresamiento y muerte, este integral nos presenta las reacciones de unos supervivientes que se enfrentan a un reto inesperado. El halcón, Bucky Barnes, Natasha Romanoff, Tony Stark y una Sharon Carter que, en una relación más que íntima con el héroe, vive un momento especialmente vulnerable son algunos de los pilares de una trama que se debate entre averiguar quién es el auténtico culpable del crimen y la amenaza que se cierne en forma de dos villanos tan clásicos como Zola o Cráneo rojo.

    Los tres arcos que comprenden el tomo, ‘La muerte del sueño‘ (también recogido en un volumen de la colección Must-have de reciente aparición), ‘El peso de los sueños‘ y ‘El hombre que compró América‘ son un auténtico viaje por el pasado del personaje y la puerta que se abre a su desaparición, demostrando lo necesaria que es la presencia de un icono como Rogers. Una odisea llena de acción y conspiraciones pero también de momentos íntimos fruto del duelo por el personaje, en un equilibrio que consigue crear el perfecto ritmo para una historia que mueve a nivel emocional.

    El realista y espectacular dibujo de Steve Epting, soberbio tanto en las escenas en las que los personajes simplemente hablan como en aquellas que luchan a muerte (ahí está ese duelo final cuyos contendientes dejaremos descubra el lector), es el mejor remate de una historia que además de abrir un gran arco de posibilidades para el futuro del nombre Capitán América constituye todo un clásico moderno. Esta edición, en un volumen de tapa dura que incluye entrevista a sus autores, bocetos y unas cuantas portadas alternativas, entre las que encontramos trabajos de artistas como Alex Ross, es la mejor manera de introducirnos en una saga como esta. ‘La muerte del Capitán América’ es toda una superproducción desde unas viñetas que se abren con el rótulo ‘Marvel Cómics presenta’,  una de esas obras que encandilan tanto a los fans de los superhéroes en general como a los del ‘Capi’ en particular, y sin la que no se puede entender mucho de lo que vendrá después. Si os lo perdisteis en su día esta es una oportunidad como pocas para descubrir una saga emblemática, sin duda merece la pena.

    La muerte del Capitán América

    • Autores: VVAA
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 504 páginas
    • Precio: 39,95 euros
  • ‘Reckless. Amigo del diablo’, el genio que no cesa

    ‘Reckless. Amigo del diablo’, el genio que no cesa

    Siempre que agarramos un nuevo volumen firmado por Ed Brubaker y Sean Phillips, las sensaciones son las mismas: de una parte, extrema expectación ante lo que está a punto de ocurrir bajo la casi segura garantía de que será —de que volverá a ser— una experiencia fuera de lo normal; de la otra, cierto temor porque, a ver, ¿cuánto se pueden mantener dos autores en lo más alto sin fallar ni una condenada vez? No mucho, ¿verdad? Al menos no tanto como lo que estos dos genios lo llevan haciendo porque, si algo queda claro echando un vistazo a la trayectoria de ambos hasta la fecha, ¿hay alguna instancia a la que pondríais un pero? ¿A que no? Pues eso, que el temor a que patinen siempre esta ahí, acechando tras la esquina. Más no temáis, que esta segunda «aventura» de Ethan Reckless —de las cuatro que se han publicado hasta la fecha en Estados Unidos— mantiene de tal manera el nivel que resulta hasta complicado guardar la compostura ante tamaño despliegue de brillantez y, sobre todo, no caer en cualquiera de los argumentos que hemos utilizado hasta ahora para cantar las alabanzas del universo ‘Criminal’.

    De hecho, ¿qué podemos afirmar de ‘Reckless. Amigo del diablo‘ que no hayamos dicho ya, no en la reseña de ‘Reckless‘ si no en cualquiera de las que hemos dedicado a cubrir la obra de Brubaker y Phillips? Así, sin pensar, cabría valorar que el entramado que construye aquí el guionista vuelve a incidir en adentrarse en los entresijos más oscuros de Hollywood, algo que ya hizo —con resultados ESPECTACULARES— en la magistral ‘The Fade Out‘ y que, como cinéfilo recalcitrante, nunca podré agradecer lo suficiente por más que se trate de una ficción y no de hechos reales de esos que llenarían las páginas de una improbable tercera parte del ‘Hollywood Babilonia’ de Kenneth Anger. También hay que aplaudir con denuedo la capacidad de Brubaker, la eterna capacidad, de hilvanar situaciones impredecibles a las que resulta casi imposible anticiparse y hacerlo, además, poniendo en boca de sus personajes diálogos que siempre, siempre, se sienten tremendamente tridimensionales, aumentando a cada golpe de página nuestra fascinación por un noir al que ha sabido insuflarle tanta nueva vida que ya es de recibo asumir que su nombre figurará para siempre en los anales de la historia del género.

    ¿Y qué decir de Phillips? Sí, de acuerdo, su estilo no es el más espectacular y trabajado del mundillo y, en ocasiones, incurre en notorias faltas de anatomía o de desencaje de los rostros de sus personajes pero, ¿y lo bien que sientan todas y cada una de sus puñeteras páginas a lo que Brubaker va dictando desde los guiones? ¿Y la precisión con la que se ajustan todas y cada una de sus puñeteras viñetas al ritmo de la historia hasta conseguir que sea imposible imaginar a otro artista al frente de la serie? Esos valores, unidos a su enorme capacidad para definir a un personaje con cuatro trazos y que sea reconocible, hacen de éste —y de cualquier otro trabajo de Phillipsuna auténtica gozada que, en unísono con su compañero de viaje, conforma una cita obligada para cualquier amante del noveno arte. Y, por cierto, agarraos porque la próxima entrega es, si cabe, aún mejor.

    Reckless. Amigo del diablo

    • Autores: Ed Brubaker y Sean Phillips
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 144 páginas
    • Precio: 20 euros
  • ‘Criminal Integral 1’, negro es el color de lo sublime

    ‘Criminal Integral 1’, negro es el color de lo sublime

    Hay autores a los que seguirle la pista es, simplemente, un gustazo, más que nada porque casi todo lo que hacen, lo hacen bien. Como podrán imaginarse, en lo que a un servidor respecta  —y creo que, a lo largo de los años, ha quedado bastante claro con cada entrada que le hemos ido dedicando —, Ed Brubaker es uno de esos autores.

    Guionista todoterreno, Brubaker es capaz de meterse con superhéroes de toda la vida para darles un giro inesperado  —son impresionantes sus incursiones en ‘Catwoman’‘Daredevil’ o ‘Capitán América’ —, como idear una colección basada en un secundario al que nadie había prestado atención y marcarse veinticuatro números de infarto analizando los recovecos de los villanos de cómic  —la magistral ‘Sleeper’ — o sacarse de la manga un proyecto de cómic noir bajo el amparo de Marvel pero fuera de todo lo que implique continuidad para con el universo de la Casa de las Ideas. Y es aquí donde hoy nos paramos para echar un vistazo a ‘Criminal’, una serie que con pocos números en la calle ya demostraba de nuevo la grandeza del guionista y por la que Panini vuelve a apostar fuerte con la reedición de un lujoso volumen integral que recoge las tres primeras miniseries.

    Con el único denominador común que ofrece el desarrollar historias de corte negro diverso en la misma ciudad y con algún con otro apellido que se repite  —el de Lawless que da nombre al segundo tomo recopilatorio de la serie —, ‘Criminal’ encuentra su fuerza en tomar a personajes comunes y dotarlos del mismo carisma que le hemos visto insuflar a otros tantos «actores» en sus trabajos anteriores, sufriendo y padeciendo con ellos lo extremo de las vivencias por las que Brubaker hace pasar a ese ladrón cobarde del primer volumen, al veterano de la guerra de Irak del segundo, o el boxeador, el militar y la mujer del tercero.

    Heredera de las mejores tradiciones del cine de género, no vamos a encontrar en esta serie gestos hacia la galería ni personajes carismáticos a los que todo les salga bien, antes bien todo lo contrario; vamos a meternos en la piel de desgraciados a los que la vida no sólo les pone las cosas difíciles, sino que cuando puede les coge a traición y les da una somanta de palos.

    Brubaker no podría pedir mejor ayuda para relatar sus historias que la que le presta de nuevo el efectivo Sean Phillips a los lápices  —y tintas — como ya hiciera en ‘Sleeper’ o ha hecho en ‘Fatale’, ‘The Fade Out‘, ‘Kill or Be Killed‘ o ‘Reckless‘, de la que hablaremos de nuevo en breves días. Narrador consumado por más que su dibujo pueda ser considerado algo feista, Phillips acentúa en ‘Criminal’ los claroscuros sobre las luces, potenciando el uso de las sombras como elemento de definición de rostros y expresiones, una decisión que encaja a la perfección con el espíritu del tebeo y rubrica un trabajo redondo que dentro de Marvel se atreve a reivindicar su carácter diferente sin tener que recurrir a versiones más adultas de personajes de siempre, un detalle que por si solo debería ser más que suficiente acicate para que cualquiera se acerque a esta gran serie.

    Criminal Integral 1

    • Autores: Ed Brubaker y Sean Phillips
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 432 páginas
    • Precio: 45 euros
  • ‘Reckless’, nuevos horizontes, misma maestría

    ‘Reckless’, nuevos horizontes, misma maestría

    Aunque la hemos citado hasta en un par de ocasiones, aguardábamos inquietos el momento en que Panini nos sirviera en bandeja la ocasión para poder departir a placer sobre ‘Reckless‘, la nueva «etapa» con la que, a golpe de novela gráfica, Ed Brubaker y Sean Phillips están usando para continuar hacer creciendo el ya inabarcable —no por extensión, sino por magnificencia— imaginario que alberga el universo de ‘Criminal‘. Y es que, en cualquiera de los tres volúmenes que hasta el momento ha publicado Image al otro lado del océano, si hay algo que queda claro de manera contundente eso es la imposible maestría que ambos autores siguen siendo capaces de atrapar y plasmar en unas páginas que sobrepasan lo superlativo para entrar de lleno en ese campo de lo magistral que tanto han abonado ambos en sus numerosas colaboraciones en lecturas tan sumamente imprescindibles como ‘Sleeper‘, ‘Fatale‘, ‘The Fade Out‘, ‘Incognito‘, ‘Cruel Summer‘, ‘Killed or Be Killed‘ o la mayestática ‘Pulp‘.

    Como ya ha hecho en muchas ocasiones, Brubaker carga las tintas en esta nueva creación en presentarnos a un bastardo duro y con claras cualidades de anti-héroe que guarda no pocas concomitancias con el Tracy Lawless de la «serie regular»: Ethan Reckless, un antiguo agente encubierto del FBI que, pasando por uno de esos radicales ideológicos de los años 60, es ahora, en el Los Ángeles de 1981, un surfista de vuelta de todo que se gana los cuartos como matón a sueldo y resuelve entuertos. Y el último entuerto que le ha llegado, de la mano de un antigua amante, lo pone en situación de ganar una fortuna…si es capaz de entender el peligroso juego en el que se está metiendo, claro.

    ‘Reckless’ vuelve a demostrar la habilidad de Brubaker y Phillips para crear un cómic que es toda una tormenta de emociones para el lector desde su fantástico comienzo, pasando por la tensa narrativa que se va desenvolviendo de manera lenta, sin prisas, sabedora de que si utilizara doscientas páginas más, seguiría manteniéndonos ahí, impacientes por saber qué se nos avecina en la siguiente plancha, hasta llegar a un final de esos que ya cabría afirmar que es marca de fábrica.

    Ethan Reckless es, además, un cabrón ante el que es imposible no caer rendido y su presencia convierte a la lectura en toda una experiencia intensa e imposible de abandonar una vez se ha empezado gracias sobre todo al magnífico uso de la voz en off, los muchos giros y recovecos inesperados, la sabiduría con la que se espacian las secuencias de acción o la manera en que se nos va aportando la información sobre el pasado del protagonista en un ritmo magistral que vuelve a demostrar —como ya ha hecho en tantas y tantas ocasiones— el íntimo conocimiento de los mecanismos del mejor noir que atesora Brubaker. ‘Reckless’ es sinónimo de grandeza como, y ya hablaremos de ellos, son ‘Friend of the Devil’ y ‘Destroy all Monsters’. Pero no nos vamos a adelantar, ya tendremos ocasión de hablar de ellas cuando llegue el momento. Por ahora quedaos con la idea de que ya estáis tardando en haceros con una copia de este enorme tebeo. En serio, YA.ESTÁIS.TARDANDO.

    Reckless

    • Autores:Ed Brubaker y Sean Phillips
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 144 páginas
    • Precio: 20 euros
  • ‘Cruel Summer’, maná del cielo

    ‘Cruel Summer’, maná del cielo

    Es probable que resulte ya cargante el que, a cada ocasión en que hablamos por estas líneas de Ed Brubaker y Sean Phillips, nos deshagamos en elogios mil ante lo que sea que han tenido a bien parir esta muy bien avenido tándem que, desde que comenzaran a colaborar, sólo nos han dado alegrías que se han movido entre lo mayestático y lo sublime. De hecho, en esta última categoría es en la que retoza como gorrino en un lodazal un ‘Cruel Summer‘ del que ya advertíamos hace un par de meses que teníamos que hablar…y mucho. Y es que, probablemente, nos encontramos ante la muestra que a mayor altura ha rayado de cuántas han salido de ese fecundo rinconcito del noveno arte que es el microcosmos de ‘Criminal‘. Si consideramos la producción de Brubaker y Phillips en general y lo que la inmersión en el noir de ambos artistas ha llegado a regalarnos con el paso de los años a través de dicha cabecera —tanto en la serie «regular» como en todos los proyectos que a ella se han ido adhiriendo— es innecesario apuntar a que lo que recogen estas 288 páginas es de una maestría tremendamente contundente e igualmente inequívoca.

    Bien es cierto que, echando la vista atrás, cualquiera de las anteriores instancias en que la pareja de artistas ha navegado por las oscuras y tumultuosas aguas del universo de ‘Criminal’, el resultado ha sido, como poco, para perder la cabeza, algo que demuestran, no sólo el material contenido en los dos integrales publicados hasta el momento por Panini —de los que podéis encontrar los enlaces aquí y aquí— a falta de hacerse eco del tercero que aparecía este mismo año en territorio yanqui, sino como decíamos, títulos como ‘Mis héroes siempre han sido yonquis‘, esa puñetera maravilla que es ‘Pulp’ o cualquiera de las tres entregas con que, a día de hoy, cuenta lo que ambos están llevando a cabo con ‘Reckless‘: desarrollando entre todos una manera inconfundible de entender el género, de reinterpretar sus claves al tiempo que respetan con sumo mimo lo que lo hizo grande en sus años de esplendor en el séptimo arte y de dar, una, otra, y otra vez, con personajes que encandilan y atrapan con sólo un par de viñetas y te mantienen ahí, al borde del abismo con la respiración entrecortada y el corazón a mil hasta que, sin haber podido apartar la vista de la lectura, llegamos a un final de esos que resonará en nuestra memoria en años venideros.

    El contar no sólo con uno, sino con cuatro de esos personajes que, por momentos, se antojan completamente tridimensionales y veraces, es uno de los motivos principales que nos empuja a afirmar el que ‘Cruel Summer’ sea cima del universo ‘Criminal’ —debate para otro momento sería el si dicha cima es compartida y por cuántos diferentes tebeos—: para empezar tenemos a los Lawless, padre e hijo, dos hombres sacudidos por la vida que, cada uno a su manera, buscan ese golpe de suerte que los aparte de una vez por todas de la cara oscura de su jodida existencia. Junto a ellos, Brubaker nos presentan a Dan Farraday, un detective privado que está metiéndose en un caso que le viene demasiado grande y que, como padre e hijo, verá su mundo sacudido por la presencia de Jane, una mujer que redefine el concepto de femme fatale como ya lo hiciera, en manos de guionista y dibujante, la Josephine de ‘Fatale‘ o, por extensión, cualquiera de las féminas que de manera tan gloriosa han sido moldeadas por el talento del escritor.

    Girando pues en torno a cuatro polos tan extremos como trágicos y patéticos, ‘Cruel Summer’ se hace grande en la manera en que Brubaker estructura la narración yendo hacia adelante y hacia atrás para, como Kubrick ya dejara claro en ‘Atraco perfecto‘, dejar claro que hacer depositar en el lector la constante reconstrucción mental de la línea temporal de los hechos es una de las mejores formas de tenernos donde quiere. Y ese lugar no es otro que un balcón que mira hacia la maravilla, desde el que contemplamos, atónitos, una macabra danza que nunca es previsible y que, en manos del mutable estilo de Phillips, que ora puede ser delicado y sutil, ora sucio, agresivo y salvaje, encuentra, una y otra vez, planchas y más planchas ante las que redefinir el concepto de «quedarse atónito». GRANDEZA del NOVENO ARTE. Ni más, ni menos.

    Cruel Summer

    • Autores: Ed Brubaker y Sean Phillips
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 288 páginas
    • Precio: 30 euros

  • ‘Capitán América. La leyenda vive de nuevo’, inevitable

    ‘Capitán América. La leyenda vive de nuevo’, inevitable

    El arranque de su nueva andadura pilló desprevenido a todo el mundo. Nadie esperaba, por mucho que su nombre arrastrara una probada solidez, que Ed Brubaker fuera a conseguir nada del otro mundo con un personaje que en los cuarenta años de historia que habían transcurrido desde que Namor lo rescatara de su hibernación había conocido pocos momentos de auténtico interés editorial o verdadera relevancia en la historia del noveno arte. Quizás debido a ese bajísimo nivel de expectativas o, más aún, a que lo que el guionista estadounidense se sacó de la manga fue un auténtico golpe de autoridad y genio, el quinto volumen de ‘Capitán América’ fue justamente abrazado por una inmensa cantidad de lectores como lo mejor que se había escrito jamás sobre el centinela de la libertad, una percepción que, iniciada en el primer número, sólo fue en aumento con la aparición del Soldado de Invierno y la asombrosa «muerte» de Steve Rogers tras los acontecimientos narrados en la ‘Civil War’.

    Pero a estas alturas de la película nadie puede llevarse a engaño, y estaba claro que uno de los pilares fundamentales del Universo Marvel no podía desaparecer así como así. Y no me refiero únicamente a la figura del Capitán América, cuyo manto pasó a otro, como ya había hecho en DC a principios de los noventa tras la muerte de Superman, sino al nombre de Steve Rogers, un personaje cuya idiosincrasia única de «hombre fuera de su tiempo» era algo a lo que la La Casa de las Ideas no podía renunciar. Evidente era pues que, tras toda la polvareda que levantó el asesinato del Capi, se escondía una hábil artimaña por parte de Brubaker y Quesada. Una artimaña que comenzaba a desvelar con cuentagotas sus misterios en el número inmediatamente posterior al del «deceso» de Rogers y que, tras dos años y medio, encontraba su punto y final —¿o sería mejor decir punto y seguido?— en las páginas del ‘Capitán América: Renacimiento’ que acompañadas por algunos de esos compases previos que aún resuenan con algo de la gloria previa de la colección, se recogen ahora en este enorme integral que es ‘Capitán América. La leyenda renace‘.

    Desafortunadamente, llegados a este punto, he de confesar que tras cuatro años de aventuras y después de la sorpresa inicial que fue no sólo el fallecimiento del héroe marvelita por excelencia sino el paso de su uniforme al renacido Bucky, mi interés por la cabecera se había visto reducido ostensiblemente; y aunque seguía leyéndola mes a mes, el relumbre inicial de la colección había dado inexorable paso a una inercia llamada a desembocar en el abandono de la misma. Así las cosas, alguien podría pensar que un evento como la vuelta de Steve Rogers debería haber servido para hacer «renacer» también las ganas de continuar con la serie, pero si algo también ha aprendido uno a lo largo de sus muchos años como lector de cómics —una lección aprendida, de nuevo, por lo inane del regreso de Kal-El— es que si algo brilla con tanta intensidad en tan corto espacio de tiempo es más que probable que no pueda durar.

    De hecho, y centrándonos ya en lo que ‘Capitán América: Renacimiento’ da de sí, resulta algo triste observar como el envite inicial de Brubaker y la fuerza que este impelía al personaje en las páginas dibujadas por Steve Epting dan paso a un notable desinterés por parte del guionista. Un desinterés que encuentra su traducción directa en formulaciones, giros y situaciones arquetípicas destinadas, no a sorprender, sino a ajustarse lo más posible al establishment de lo que el lector de a pie entiende como un hito argumental. No hay pues en estas páginas riesgo alguno que querer correr, y el regreso de Steve Rogers —argumentado de forma sospechosamente similar a la que Morrison utilizará poco tiempo después para traer a Bruce Wayne de vuelta tras las ‘Infinite Crisis’— discurre por senderos muy transitados por el tebeo de superhéroes, dejando el escritor estadounidense nulo espacio a los grises que habían caracterizado todo el tramo de arranque de la colección.

    Una disquisición similar, aunque revestida de connotaciones aún más dolorosas, es la que puede hacerse cuando uno desvía su atención a las páginas dibujadas por Bryan Hitch. El británico, que ha demostrado por activa y por pasiva no ser uno de esos artistas capaces de sobrellevar con comodidad el ritmo de una serie mensual, hace aquí lo que puede para que los seis números que componen la colección no sufran los inevitables retrasos que, por ejemplo, tuvimos que soportar estoicos en ‘Ultimates’ o, más recientemente, en ‘America’s Got Powers’ o ‘Real Heroes’ —dos proyectos publicados bajo el sello Image que servían, en su momento, y sobre todo en el caso del segundo, para devolvernos a la mejor versión del artista. Debido a esa notoria incapacidad, una que había provocado tan sólo un año antes que tuvierámos que contemplar sus muy irregulares páginas para la estancia de Mark Millar al frente de ‘Los cuatro fantásticos’, decir que hay más de Butch Guice que de Hitch en las 250 páginas de la historia es quedarse cortos.

    Muestra clara es la página doble que tenéis algo más arriba, en la que la huella de Hitch es prácticamente inexistente. Una página que además, sirve para demostrar que, debido al frenético ritmo al que está sometida la industria del tebeo de superhéroes en Estados Unidos y al carácter fundamental de negocio que el noveno arte tiene al otro lado del charco, todo lo que a ella se refiere termina estando sometido a esas puñeteras fechas de entrega y, en última instancia, al antojo de los ejecutivos de turno, esos personajes en la sombra que sólo entienden de cifras de ventas y a los que la satisfacción última lector de a pie les importa bien poco. Sólo entendiendo el cómic yanqui de esta manera, pueden comprenderse lecturas que, prometiendo mucho —como la que hoy ha ocupado nuestro tiempo— terminen haciéndose fuertes en las notas más intensas del epíteto inane.‘Nuff said!!!!

    Capitán América. La leyenda vive de nuevo

    • Autores: Ed Brubaker, Bryan Hitch y Steve Epting
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 496 páginas
    • Precio: 45 euros