Etiqueta: Fabien Vehlmann

  • ‘Super Groom. Justiciero a la fuerza’, un nuevo Spirou

    ‘Super Groom. Justiciero a la fuerza’, un nuevo Spirou

    No es que sea un ejemplo único y que, por tanto, debamos sorprendernos por lo que este álbum comporta. A fin de cuenta, tenemos por ahí personajes de cómic que llevan tanto o más tiempo que él dando guerra en la página impresa y ahí, siguen, joviales como el primer día conquistando a nuevas generaciones de lectores. Pero lo cierto es que, incluso contando con toda la competencia que hay en términos de largas continuidades, pocas creaciones pueden presumir, no ya de su longevidad —aunque ya arrastra tras de sí tantos años como Superman, que ya son— sino de haberse ido adaptando a los tiempos aunque sea a base de álbumes como este, completamente fuera del canon oficial de lo que Spirou lleva ofreciendo desde que Rob Vel lo creara en 1938. De hecho, uno no puede sino quitarse el sombrero ante la capacidad de Dupuis de seguir poniendo en órbita satélites que, en torno al astro rey que es el eterno botones, sirven, bien para asomarse a visiones muy diferentes a las que vemos en los álbumes «regulares», bien para abundar en otros personajes del cosmos de Spirou como ese Marsupilami con el que hemos vuelto a dejarnos maravillar este 2023 con la segunda entrega de ‘La bestia‘.

    Y si bien dentro de esas visiones más o menos alejadas de la ortodoxia del personaje, ninguna supera a lo que Émile Bravo puso en juego con ‘La esperanza pese a todo‘ —de la que esperamos ver en algún momento la conclusión, que faltan dos álbumes por publicar en nuestro país para completar la magna obra del francés—, no es menos cierto que la garantía de diversión y un magnífico rato de lectura ha sido constante en todas las alternativas que nos han ido llegando con el paso de los años y, claro está, ‘Super Groom. Justiciero a la fuerza‘ —curioso que el nombre de Spirou no esté por ninguna parte— no es ninguna excepción. Es más, la premisa de partida, introducida de forma genial por un Spip que no tiene reparo alguno en romper la cuarta pared es, cuanto menos, estupenda: ante el bajón de popularidad que lleva años sufriendo, Spirou y su ardilla deciden que lo mejor para recobrar la fama de antaño es meterse a justiciero urbano. Y nada mejor para conseguirlo que contar con los inventos de Pâcome y ponerse un cohete a la espalda cual Rocketeer.

    Pero las cosas no salen como esperaban —es más, salen rematadamente mal— y Spirou se ve obligado a dejar su carrera de héroe para intentar vivir su día a día con normalidad. Huelga decir que ciertos acontecimientos relacionados con alguien que se apropia de su imagen, obligaran al héroe a calzarse de nuevo su uniforme de justiciero, dando todo esto pie a Fabien Vehlmann y Yoann, viejos conocidos del personaje, suficiente cancha para montar un primer álbum que se lee en un suspiro y que, más allá del magnífico dibujo y la enérgica narrativa del segundo, cuenta con la sana, feliz y animada intrascendencia que desprende el conjunto como la más contundente baza con la que ganarse nuestras simpatías. Tantas, que no son pocas las ganas con las que ya aguardamos una continuación que, esperemos, no llegue muy tarde.

    Super Groom. Justiciero a la fuerza

    • Autores: Yoann y Fabien Vehlmann
    • Editorial: Nuevo Nueve
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 88 páginas
    • Precio: 20 euros
  • ‘El último Atlas vol.1’, mechas muy reales

    ‘El último Atlas vol.1’, mechas muy reales

    Por separado, dos de los nombres implicados en este ‘El último Atlas‘ que Ponent Mon ha decidido publicar en un curioso formato —en lugar de optar por sus típicos álbumes en tapa dura la editorial se ha ido a un volumen en rústica de menor tamaño que, seguro, será objeto de furibundas críticas por los lectores más recalcitrantes pero que, en lo que a este redactor respecta, resulta no sólo agradable sino una muy buena decisión en términos de controlar el precio—, Fabien Vehlmann y Gwen De Bonneval, cuentan en mi tebeoteca con al menos un título, en el caso de la segunda, o bastantes más, en el caso del primero, de esos que servidor no tardaría en calificar como lecturas imprescindibles. A De Bonneval lo descubrí hace cosa de una década cuando cayó en mis manos ‘El espíritu perdido‘, volumen apaisado publicado por Norma y dibujado por el siempre magnífico Matthieu Bonhomme. En lo que a Vehlman respecta, sus ‘Marqués de Anaón‘, ‘IAN‘ y ‘Solos‘ se cuentan, como ya he dicho, entre mis lecturas favoritas de la «sección» francobelga de mi colección. Así las cosas, cabía esperar que la colaboración entre ambos autores diera excelsos frutos, que es precisamente lo que encontramos en esta magnífica propuesta que coquetea con la ciencia-ficción pero ancla fuerte sus garras en un sesgo de verismo que la convierte en toda una rara avis.

    En el mundo que Vehlman y De Bonneval construyen para ‘El último Atlas’, los robots gigantes forman parte de un pasado algo turbulento en el que jugaron papel fundamental en la guerra de Argelia, un conflicto que, a diferencia de la real, no tuvo lugar entre las décadas de los 50 y 60, sino en los 70. A raíz de dicho conflicto —cuyas causas y consecuencias no terminan de concretarse en este primer volumen, dejando por resolver un misterio de considerable interés—, los Atlas fueron desmantelados y sólo queda uno en el mundo. Un único gigante que el protagonista, un matón intrigante llamado Ismael, tendrá que «robar» mientras el mundo comienza a asistir a una serie de hechos completamente inexplicables —e inexplicados— que, de cara al futuro de la colección, serán sin duda los que se situarán en el corazón de la atención de la lectura.

    Planteando mucho y resolviendo más bien poco, Vehlman y De Bonneval construyen a lo largo de estas 240 primeras páginas un arco sobresaliente en el que dejan respirar a sus anchas a la construcción de los diversos personajes que rodean al protagonista, todos ellos definidos desde una amplia gama de grises: aquí no hay lugar para héroes y villanos, sólo para gente con intereses cruzados que están dispuestos a lo que sea por conseguir lo que quieren, caiga quien caiga por el camino. ¿Morales cuestionables? Sin duda. Pero, insisto, nada de héroes ni villanos.

    Centrándose de la manera que lo hacen en levantar un dramatis personae tan fecundo, sorprende, y mucho, que los guionistas no olviden cultivar un trasfondo tan atractivo como el que aquí encontramos, y la combinación de ambos frentes resulta en un tebeo de una riqueza sin par que, beneficiándose de la limpieza de formas de Hervé Tanquerelle, se alza indiscutible como una firme candidata a figurar entre las seleccionadas como lecturas del año. Ya suele ser usual que lo afirmemos cada vez que se nos cruza una pero, de todas formas, ahí va: sólo el tiempo que queda de aquí a diciembre y lo mucho que nos reste disfrutar del noveno arte dictaminará si así será o no.

    El último Atlas vol.1

    • Autores: Fabien Vehlmann, Gwen De Bonneval y Hervé Tanquerelle
    • Editorial: Ponent Mon
    • Encuadernación: Rústica con solapas
    • Páginas: 240 páginas
    • Precio: 27 euros
  • ‘Spirou y Fantasio 55: La furia del marsupilami’, señales de agotamiento

    ‘Spirou y Fantasio 55: La furia del marsupilami’, señales de agotamiento

    Es algo que ya llevaba cierto tiempo detectando pero que, llevado por mi extrema filia y completa ceguera hacia el personaje, su universo y, sobre todo, hacia Franquin, no había tenido el valor de verbalizar hasta ahora. Pero, a la luz de lo que se puede leer en este quincuagésimo quinto volumen de una de las series más veteranas del panorama franco-belga, es inevitable claudicar ante la evidencia: Spirou y Fantasio ya no son lo que eran. Es más, que el álbum que hoy os traemos, publicado por Dibbuks hace algo más de un mes, viera la luz al otro lado de los Pirineos en 2015 y que, desde entonces, Dupuis no haya puesto en circulación ninguno nuevo —al menos no de la numeración ordinaria, que sí que han aparecido proyectos especiales— podría ser interpretado en la línea argumentativa que estoy apuntando, la de que hasta los seguidores más fervientes del personaje han empezado a mostrar su notable apatía por lo que Fabien Vehlmann y Yoann llevan desarrollando desde comienzos de la década y ello ha supuesto un freno a la editorial.

    Elucubraciones con poco fundamente al margen, resulta muestra inequívoca del agotamiento de fórmulas al que la serie está siendo abocado —quizás sólo sea cuestión de cambiar de equipo creativo e insuflar nuevas y arriesgadas ideas a inquieto botones y su inseparable compañero— el hecho de que para este álbum 55 los autores eligieran, no ya traer de vuelta al siempre querido Marsupilami, o hacerlo de mano de Zantafio, el inefable primo de Fantasio, sino el que lo hagan de manera que todo suene a ya vivido, a previamente leído y a poco novedoso. De acuerdo, el transcurrir de la colección siempre se ha retroalimentado de echar mano de sus personajes más recurrentes de cuando en cuando, pero es que este ¿inesperado? regreso del animal salido de la ferviente imaginación de Franquin se suma ya al correspondiente doblete de Zorglub o al Don Cortizone de la entrega anterior y uno se pregunta si Vehlmann y Yoann tendrán previsto algo que nos sorprenda de verdad o si, probablemente sometidos a una férrea política editorial, continuarán —de hacerlo— por los mismos derroteros.

    Si así lo quisiera, todo lo dicho anteriormente podría ponerlo del revés y usar las mismas argumentaciones en sentido positivo para, como he hecho hasta el momento en las cuatro reseñas previas efectuadas sobre el trabajo de los dos artistas, alabar su talante continuista, lo bien que han sabido leer el ADN de Spirou o la manera en que, como otros antes que él, Yoann mira a Franquin para dejarse poseer por lo perenne de su espíritu. Más, como decía al principio, la venda ha caído y lo que hasta el pasado verano de 2018 me parecía la tónica a seguir, ahora se me antoja como el vicio a romper. Esperemos que a algún iluminado de Dupuis se le ocurra dar un golpe de timón y redirigir hacia nuevos puertos el rumbo de un barco que lleva navegando por la misma ruta desde hace casi setenta años sin darse cuenta, en los últimos diez y en instantes puntuales anteriores —y fijaos que sólo apunto a la última década—, que el público al que buscan ya cambió de gustos hace mucho.

    Spirou y Fantasio 55: La furia del marsupilami

    • Autores: Fabien Vehlmann y Yoann
    • Editorial: Astiberri
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 56 páginas
    • Precio: 12,35 euros en
  • ‘Infinity 8 vol.3: El evangelio según Emma’, religión y sci-fi

    ‘Infinity 8 vol.3: El evangelio según Emma’, religión y sci-fi

    La Infinity 8 sigue su transitar por el espacio y nosotros, que ya estamos atrapados en la estela de su enorme motor de propulsión, continuamos acercándonos a esta propuesta de ciencia-ficción que, a lo largo de ocho volúmenes, nos presentará a otras tantas féminas protagonistas. Alarde de originalidad por parte de sus impulsores, el que sea una mujer la constante fundamental que termine hilvanando los ocho relatos —que no la única, cuidado, hay más cosas que sirven de lazo entre las diferentes historias, al menos hasta el momento, a saber qué nos depara el futuro de la cabecera— dice mucho acerca de la declaración de principios de una idea que, en sus dos primeras instancias, había servido a Lewis Trondheim y sus compañeros para retratar, con mucho humor, una mirada desde el futuro a temas como la maternidad o el resurgir del nacionalsocialismo.

    Asuntos ambos de candente actualidad, se hace muy evidente a la luz de lo que podemos encontrar en estas 96 páginas que hoy nos ocupan que, arropadas de otras circunstancias y de anejas florituras que sirven para animar la narración, lo que el autor de ‘La mazmorra’ y sus colaboradores están llevando a cabo entronca con la mejor tradición de la ciencia-ficción en cuanto a crítica de la sociedad actual desde una visión futura. Un hecho éste que en ‘El evangelio según Emma’ clava sus uñas en los fundamentalismos religiosos que tanto daño han hecho a la humanidad a lo largo de siglos de deambular del Homo Sapiens por la superficie del planeta.

    Postulando que poco o nada cambiará en centurias venideras y que los creyentes a ultranza seguirán desoyendo las voces de la razón que vayan encontrándose por su camino, apostolando allá donde quieran escuchar su voz, recurriendo a la violencia donde aquélla sea desoída, resulta llamativo que, aún estando algo presente, el humor que tanto había caracterizado a las dos entregas anteriores haya dado paso a cierta seriedad y a una intención clara de dotar de mayor calado al mensaje. Pareciera como si Trondheim y Fabien Vehlmann quisieran de alguna manera homenajear a sus colegas de Charlie Hebdo y, al hacerlo, eligieran prescindir del humor que, precisamente, tanto caracterizó el trabajo de los asesinados en 2015.

    Sea como fuere —lo de Hebdo no es más que una apreciación personal sin ningún tipo de fundamento—, este tercer volumen de ‘Infinity 8’ se lee con tanto o más interés que los demás, se disfruta igual que éstos y, aunque lo que compete a Olivier Balez está algo por debajo de lo que vimos de manos de Dominique Bertail y Olivier Vatine, la claridad narrativa del artista francés es de aplaudir al dejar respirar en todo su alcance el contundente mensaje de tolerancia y humanidad que dimana del espléndido guión.

    Infinity 8 vol.3: El evangelio según Emma

    • Autores: Olivier Balez, Lewis Trondheim y Fabien Vehlmann
    • Editorial: Dibbuks
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 96 páginas
    • Precio: 19 euros en
  • ‘Spirou y Fantasio 54.  Un botones en Sniper Alley’, la diversión no decae

    ‘Spirou y Fantasio 54. Un botones en Sniper Alley’, la diversión no decae

    Si es que existen —que supongo que así será—, es de recibo pensar que los detractores de ‘Spirou & Fantasio’ argumentaran, entre otras cosas, que cómo es posible que una serie que acumula ya setenta años de historia puede seguir resultando interesante e innovar sobre un tejido que los propios fanáticos de la misma admitimos que tuvo dos momentos de esplendor insuperables en su pasado —Franquin y Tome & Janry…como si hiciera falta aclararlo—. Dicho argumento, extensible a cualquier cabecera tanto o más longeva que la del personaje creado por Rob-Vel en 1938 —pocas serán más longevas, ahora que lo pienso— es fácilmente desmontable por varios hechos sobre los que podríamos extendernos a placer pero que, de quererlo, se resumen en una sentencia muy simple: Spirou es sinónimo de diversión; siempre lo ha sido, y (parece que) siempre lo será.

    De acuerdo, el personaje ha tenido ciertos instantes en los que el equipo creativo de turno ha pretendido usarlo como vehículo para ciertas reflexiones pero, al igual que Astérix, la sana pretensión que siempre ha arropado al personaje es la de hacer pasar un rato de entretenimiento alocado a los que llevamos toda nuestra vida siguiendo sus andanzas por medio mundo, disfrutando con las aventuras que los dos dicharacheros héroes corren junto al Spip, el Marsupilami, el Conde de Champignac o Secottine mientras se enfrentan a Zantafio, Zorglub o a alguno de los caricaturizados enemigos que estas siete décadas de historias han llegado a parir.

    Es uno de ellos, el inefable Don Cortizone —un mafioso a imagen y semejanza del Don Vito Corleone encarnado por Marlon Brando que imaginaron Tome & Janry— el que sirve de resorte inicial para un viaje en el que Spirou y su inseparable compañero se calzan los zapatos ajados, el Fedora y el látigo y emulan a Indiana Jones en la búsqueda del tesoro de Alejandría, un botín de incalculable valor supuestamente almacenado por los gestores de la mítica biblioteca de la ciudad egipcia para poder reconstruirla en caso de que ésta fuera arrasada.

    Tan ingenioso McGuffin sirve a Fabien Vehlmann, mezclado con ciertas disquisiciones sobre los conflictos armados en Oriente Próximo, para plantear una lectura que se mantiene en la misma corriente de lo que ya le hemos leído al guionista y a Yoann en los tres álbumes anteriores publicados por Dibbuks, y las 48 páginas que conforman ‘Un botones en Sniper Alley’ se pasan volando, alternando aventura, humor y emociones a partes iguales y rematando la faena con un par de últimas viñetas que dejan preparado el terreno para el próximo álbum, un número 55 que, no os quepa duda, será objeto de nuestra atención tan pronto se nos ponga a tiro.

    Spirou y Fantasio 54. Un botones en Sniper Alley

    • Autores: Yoann & Fabien Vehlmann
    • Editorial: Dibbuks
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 48 páginas
    • Precio: 12,82 euros en
  • ‘Spirou y Fantasio 53. La trampa viperina’, dulce momento

    ‘Spirou y Fantasio 53. La trampa viperina’, dulce momento

    Lo dijimos cuando tuvimos la ocasión de repasar el álbum 51. Volvimos a afirmarlo con mayor insistencia si cabe cuando, no hace ni un año, nos acercábamos a las páginas del 52. Y ahora que tenemos en nuestras manos el 53, no podemos dejar de comenzar esta entrada insistiendo con mayor intensidad en el mensaje que llevamos enunciando desde que ‘La amenaza de los Zorquetes’ viera la luz en 2015: que el equipo formado por Fabien Vehlmann y Yoann Chivard ha sabido tomarle el pulso a las aventuras de Spirou y Fantasio desde el minuto cero y que las páginas que hemos podido leer hasta el momento —y seguro que en las de los dos álbumes más que nos quedan por descubrir— se dejan impregnar de la primera a la última viñeta del espíritu «Franquinista», ese que siempre cabrá denominar como epítome de lo que tan longeva serie lleva ofreciendo desde principios de la década de los cuarenta del pasado siglo.

    Y, seamos francos, poder codearse con Franquin y, al hacerlo, estar al mismo nivel que lo que Tome y Janry consiguieron con su estancia en la cabecera no es, ni de broma, tarea sencilla. A fin de cuentas, estamos hablando de sendas instituciones —porque los años de Tome y Janry también lo son— que, copiadas hasta la saciedad, lograron establecerse como paradigmas de una forma de hacer tebeos que ha encontrado tantos intentos de imitación como fracasos al no saber capturar para sí lo que hacia de ellas enormes y geniales lecturas. Pero, como decía, Vehlmann y Yoann lo han logrado desde su primera incursión en el universo del botones más famoso de la historia del noveno arte, y ese sentido de la aventura alocada que no parece conducir a nada pero sí lo hace, los diálogos chispeantes y cargados de ironía que, de una manera u otra, siempre han sido marca de la casa, y el dibujo cargado de intención caricaturesca con claras herencias procedentes del séptimo arte encuentran en el tándem precisa traslación.

    ‘La trampa viperina’ es, como decía, ejemplar continuación del espléndido trabajo de Vehlmann en un guión que sabe a clásico, que recurre a la introducción de ciertos elementos de la cultura popular —atención a las apariciones de un par de personajes procedentes del cómic estadounidense y el cine—; que continua con el juego, ya establecido por Franquin y asentado en el ADN de la serie, de que Dupuis, la editorial belga encargada de publicar las aventuras de Spirou, exista en la realidad del cómic; que sabe como suscitar la intriga, como desarrollarla y como resolverla con un Deus Ex Machina que no resulta impostado o extraño y que encuentra en el «clásico pero contemporáneo» trabajo de Yoann lo que necesita en cada momento para que el lector se mantenga fascinado plancha tras plancha. Vamos, que no es de extrañar que, al cerrar el álbum uno piense, «qué diantres, ¡¡larga vida a Vehlmann y Yoann!!».

    Spirou y Fantasio 53. La trampa viperinas

    • Autores: Fabien Vehlmann y Yoann Chivard
    • Editorial: Dib-buks
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 48 páginas
    • Precio: 12,82 euros en
  • ‘Spirou y Fantasio 52. La cara oculta de Z’, diversión a manos llenas

    ‘Spirou y Fantasio 52. La cara oculta de Z’, diversión a manos llenas

    spirou-y-fantasio-52

    Segundo de los cinco álbumes que hasta ahora han publicado como tándem creativo al frente de las muy longevas aventuras del botones más famoso del mundo —con permiso de Sacarino, claro está—, este álbum 52 de ‘Spirou y Fantasio’ publicado al otro lado de los Pirineos en 2011 cumple un doble propósito. Primero, demostrar a aquellos que no hubieran terminado de convencerse con ‘La amenaza de los Zorketes’, que Fabien Vehlmann y Yoann Chivard son dignos herederos de la genial estirpe que, cincuenta años después, sigue continuando la estela de la figura más determinante en la trayectoria de Spirou, la de André Franquin, un nombre cuya influencia en el cómic francobelga sólo es superada por la honda huella que dejó en una colección que, desde su marcha en 1958, ha bebido de una forma u otra de lo que él llevo a cabo en los nueve años que se mantuvo al frente de la misma.

    Continuista pues con el sentido del humor, de la acción, la aventura y lo impredecible de los derroteros por los que terminarán discurriendo las páginas del álbum, el trabajo de Vehlmann y Yoann sirve, como decía, para otro fin, el de dejar su pequeña huella en las múltiples apariciones que a lo largo de las décadas ha hecho el temible Zorglub en las andanzas de Spirou, Fantasio, Spip y el Conde de Champignac. De hecho, son ellos cuatro los que, trasladados a la superficie de la luna, tendrán que vérselas con el nuevo y absurdo plan del maquiavélico genio. Un plan que, en el más puro estilo 007 oculta mucho más de lo que parece a primera vista y que, entre otras cosas, terminará implicando de forma indirecta que Spirou se convierta en una suerte de salvaje y peligroso licántropo.

    Si bien ese es, quizás, el apunte más endeble de la trama, lo cierto es que cuando se pone en la balanza con el resto de una acción que no para y se tienen en consideración las no pocas risas que arranca, la apreciación final que sobre él puede hacerse es de todo menos negativa. Claro está, mucho tiene que decir en ello el que, da igual con lo que tenga que enfrentarse, Yoann se luzca en unas planchas magníficas que, bajo la tremenda influencia de Franquin, sean capaces de conseguir más o menos lo mismo que Conrad está haciendo en Astérix: que aún mimetizando su estilo con el del dibujante más influyente de la serie —bien es cierto que en el caso de Conrad sólo tenía un «competidor»— sea capaz de introducir una miriada de múltiples elementos que lo aparten decididamente de él para alzarse con su propia voz. Una voz llena de frescura y plena en recursos a la que, por ahora, tendremos la fortuna de seguir leyendo en tres álbumes más. En opinión de este servidor, y siempre que mantengan el nivel, como si son diez.

    spirou y Fantasio. La cara oculta de Z

    • Autores: Fabien Vehlmann y Yoann Chivard
    • Editorial: Dib-buks
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 48 páginas
    • Precio: 12,83 euros en
  • ‘Un futuro sin nubes’, trío de ases

    ‘Un futuro sin nubes’, trío de ases

    Un futuro sin nubes

    Si leéis de forma asidua las entradas que día a día publicamos acerca de muchos de los títulos que cada mes nos ofrecen las editoriales españolas, no sería necesario abundar en más detalles que citar a los tres autores responsables de ‘Un futuro sin nubes’ para, tirando de lecturas pasadas, haceros una idea muy aproximada de lo que cabe esperar de esta colección de relatos breves de ciencia-ficción que Fabien Vehlmann, Ralph Meyer y Bruno Gazzotti publicaban en 2009 en el país vecino bajo el amparo de Éditions du Lombard. Y si eso es así, y con sólo sus nombres es fácil adelantar la calidad de las 74 páginas que ahora edita en castellano Dib-buks, es porque a los tres les debemos —juntos o por separado— títulos como ‘IAN’, ‘Solos’, ‘Asgard’, ‘Preciosa oscuridad’, ‘La amenaza de los Zorketes’, ‘Green Manor’ o ‘Undertaker’.

    Con tales cartas de presentación, y perteneciendo la lectura como decía a un género tan adorado por el que esto suscribe, pocas eran las posibilidades de que ‘Un futuro sin nubes’ decepcionara. Y así ha sido…afortunadamente, que uno nunca puede saber detrás de qué esquina le está aguardando un chasco monumental.

    Con un hilo conductor que parte de la premisa de un viajero en el tiempo que se traslada al pasado para impedir que la humanidad caiga bajo el yugo de una poderosa corporación dirigida con mano de hierro por su máximo directivo, el álbum creado a seis manos es tanto un espléndido ejemplo de las capacidades de Vehlmann para con la ciencia-ficción —unas capacidades que, ya lo vimos, alcanzaban cotas estratosféricas en ‘IAN’— como un asombroso escaparate de los talentos gráficos de Meyer y Gazzotti, por más que, en un intento mutuo de mimetizar sus estilos, sea complicado distinguir a quién hay que atribuir las páginas que conducen el relato de fondo y a quién aquellas que nos ofrecen las breves historias que, con la mala baba como norma, se van intercalando con aquél.

    Poco importa, no obstante, cuando el nivel de todas ellas es del mismo calado de cualquiera de los trabajos que le hemos leído a Meyer hasta el momento o de las espectaculares páginas que Gazzotti ha ido hilvanando en ‘Solos’, esa serie de la que ya estamos deseando devorar su cuarto volumen. La altura de la labor de ambos es de tal calibre que, unido a un guión que marida entretenimiento puro y duro con ciertas gotas de cinismo y un nada desdeñable talante crítico con nuestra sociedad, resulta imposible comenzar la lectura de ‘Un futuro sin nubes’ y no finalizarla de una sentada. Una cualidad esta que habla por sí sola de la calidad de lo que encierra tan muy recomendable tebeo.

    Un futuro sin nubes

    • Autores: Fabien Vehlmann, Ralph Meyer & Bruno Gazzotti
    • Editorial: Dib-buks
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 72 páginas
    • Precio: 15,20 euros en
  • ‘Solos 3’, el cielo como límite

    ‘Solos 3’, el cielo como límite

    Solos 3

    Hablamos de ella en julio de 2013. Volvimos a hacerlo hace casi un año con motivo de la salida de su segundo volumen en castellano. Y, desde entonces, esperábamos ansiosos la siguiente entrega de ‘Solos’, esa serie sobre la que afirmábamos doce meses atrás que es una de las cabeceras «del momento» al otro lado de los Pirineos y que está sirviendo a Fabien Vehlmann como el más sólido escaparate del incuestionable talento que el guionista viene derrochando en la totalidad de los títulos que le hemos podido leer en los últimos tiempos. Un talento que, además, ha sabido unirse a dibujantes de altura evitando así la posibilidad de que lo efectivo de sus historias quedara reducido ostensiblemente por un acabado gráfico pobre o erróneo.

    Hemos podido observar dichas circunstancias recientemente en ‘Preciosa oscuridad’, en esa soberbia aventura vikinga que fue ‘Asgard’ o, hace unos días, en el último álbum de las aventuras de ‘Spirou & Fantasio’ que también nos traía hace poco Dib-buks. Con Bruno Gazzotti como responsable de que la pátina visual de ‘Solos’ sea impoluta —y lo es, de eso no hay duda alguna—, las páginas de éste tercer volumen ofrecen, al igual que pasaba en sus predecesores, todo un recital de maestría en la construcción del misterio y la intriga que rodea a la fantástica —en los dos sentidos del epíteto— aventura que viven esos niños aislados en un mundo del que han desaparecido todos los adultos. Me gusta, y me gusta mucho, que en la evolución que hasta ahora han sufrido los protagonistas, Vehlmann haya conseguido capturar la voz de unos chavales convertidos en intrépidos supervivientes por las circunstancias, y que lo haya hecho de tal manera que, cuando la lectura del presente volumen comienza a ofrecernos posibles y complejas respuestas a la causa que cabría encontrar detrás de la premisa de partida de la serie, no sintamos como extraño que un adolescente sea el que las elucubre.

    Pero aún me gusta más que la sensación mayoritaria cuando se lee ‘Solos’ es la de que nunca «ves venir» al discurrir de la acción. En este sentido, Vehlmann está cuidando al máximo la información que da al lector y la que se guarda, y cómo van desplegándose los muchos avatares que se cruzan en el camino de los niños para que al lector le sea imposible anticiparse a los numerosos giros que aquéllos imprimen a la narración. Nada más que por eso, por hacer que parezca tan fácil construir un relato que no desvela su mano a la «mínima de cambio», acercarse a ‘Solos’ sería obligatorio para los amantes de las buenas historias, vengan en el formato que vengan —aunque, bien cierto es, que si eres «seriófilo» lo que aquí vas a encontrar te va a agarrar con mucha más intensidad—. Si a esa cualidad le añadimos el «fantabuloso» dibujo de Gazzotti, que llena páginas y más páginas con un talento fuera de lo común —su mimo por el detalle es alucinante—, alentaros a que os acerquéis a esta soberbia colección es lo MÍNIMO a lo que llama el sentido común. ‘Solos’ es MUY GRANDE. No cometáis el error de perdérosla.

    Solos 3

    • Autores: Fabien Vehlmann & Bruno Gazzotti
    • Editorial: Dib-buks
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 112 páginas
    • Precio: 17,58 euros en
  • ‘Spirou y Fantasio 51. La amenaza de los Zorketes’, Franquin puede descansar tranquilo

    ‘Spirou y Fantasio 51. La amenaza de los Zorketes’, Franquin puede descansar tranquilo

    La Amenaza de los Zorketes

    Fue en 2009 y de la mano de Planeta DeAgostini, la editorial que por aquél entonces tenía los derechos sobre los personajes, cuando pudimos asomarnos al álbum número 50 de ‘Spirou y Fantasio’. El equipo creativo de la celebración de los personajes que tal número suponía estaba formado por Jean-David Morvan y nuestro José Luis Munuera, un tándem que en 2004 recogía el testigo que seis años antes habían dejado los legendarios Tome y Janry con su marcha de la cabecera para la que tanto dieron en el número 46 de la misma y al que se unía Yann, responsable de incontables títulos entre los que podríamos citar, por su directa incidencia en el universo que hoy nos ocupa, esa magnífica aventura del botones creado por Rob-Vel en 1938 que fue la reciente ‘El botones de verde caqui’. Con tamaño triplete, lo que nos dejaba ‘Los orígenes de Z’ era una aventura ejemplar tanto en guión como en dibujo llamada a servir de punto y seguido de las andanzas de tan singular pareja.

    Y, entonces, el silencio. Un silencio que duraba cinco largos años en los que los seguidores de Spirou nos preguntábamos una y otra vez cuándo podríamos volver a ver a tan especial personaje más allá de las gamberradas de la versión infantil imaginada por los citados Tome y Janry que Kraken nos ofrecía con cuentagotas una vez al año. Anunciado su regreso a estas latitudes por parte de Dib-buks, he de confesar que éste primer año del regreso de ‘Spirou y Fantasio’ al mercado editorial español de mano de Ricardo Esteban y su equipo ha sido tan ESPECTACULAR como desconcertante. Espectacular porque los cuatro volúmenes aparecidos a lo largo de estos meses han dejado claro la firme voluntad de la casa madrileña de mimar al máximo tan preciado tesoro —y ninguna muestra de ello es mejor que ‘La máscara’—; desconcertante en cuanto cada uno de dichos tomos tiene una personalidad muy definida que nada tiene que ver con los otros tres y, a estas alturas, nada claro está qué terminará adornando nuestras estanterías toda vez Dib-buks complete la extensa andadura que le queda por delante hasta dar por publicado la totalidad del cosmos que Spirou arrastra desde su creación.

    La Amenaza de los Zorketes-interior

    Así, hemos tenido el integral de Nic y Cauvin, el álbum de gran formato que era la citada ‘El botones verde caqui’, la asombrosa edición que la editorial nos regalaba con ‘La máscara’ y ahora este álbum de 22×30 que es ‘La amenaza de los Zorketes’, el número 51 en la continuidad de ‘Spirou y Fantasio’ y el primero del que se hacía cargo en 2010 el nuevo equipo creativo al frente de la serie: Fabien Vehlmann y Yoann. Un equipo que a la luz de lo que se desprende de ésta lectura entienden a las mil maravillas las necesidades de los personajes y que, mezclando «clasicismo» —asumido tal como una mirada fresca hacia las formulaciones de André Franquin— en la narración con planteamientos contemporáneos ofrecen una lectura fresca, dinámica y entretenida a manos llenas que, como las mejores historias de ‘Spirou y Fantasio’, co-protagonizan el conde de Champignac y ese malvado a medias que es Zorglub, un villano que, visto lo visto en la última página, dará mucho que hablar en ‘La cara oculta de Z’, el próximo álbum que esperamos tener en nuestras manos de aquí a poco.

    Y no, no me he olvidado del dibujo. ¿Cómo hacerlo cuando lo que se despliega ante nuestros ojos es de la tremenda calidad que Yoann pone en juego? El trabajo del artista francés es de una calidad espectacular que aúna lo mejor que la tradición de los personajes ha dado hasta el momento —claras son, por supuesto, las pautas de Franquin que pueden adivinarse en su trazo— con un estilo personal y muy reconocible atendiendo por con igual efectividad a los cuatro pilares básicos que sustentan el arte secuencial: caracterización de personajes, mimo por los escenarios, composición de página y fluidez narrativa. Ofreciendo unas planchas sin mácula en todos y cada uno de esos valores, Yoann se alza como sobresaliente heredero del dibujante —de hecho, lo situaría sólo por detrás de Janry— que llevó hasta lo más alto a unos personajes que, esperemos, nunca nos abandonen.

    Spirou y Fantasio 51. La amenaza de los Zorketes

    • Autores: Fabien Vehlmann & Yoann
    • Editorial: Dib-buks
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 56 páginas
    • Precio: 12,82 euros en
  • ‘Spirou y Fantasio: La amenaza de los zorketes’, el genial desembarco de Yoann y Vehlmann

    ‘Spirou y Fantasio: La amenaza de los zorketes’, el genial desembarco de Yoann y Vehlmann

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    Fabien Vehlmann es un guionista por el que sentimos mucho aprecio y admiración en estos lares. Sus obras, tanto aquellas dirigidas al público adulto como al juvenil, siempre resultan sorprendentes, estimulantes, amenas de leer, de ahí que lo tengamos en el punto de mira cada vez que uno de sus trabajos desembarca en nuestro país. En esta ocasión nos centraremos en el álbum con el que Vehlmann se puso a los mandos de uno de los personajes más queridos del tebeo francobelga: Spirou. ‘La amenaza de los zorketes’ no fue la primera historia protagonizada por nuestro pelirrojo amigo que escribió, ya que a mediados de los 2000 firmó ‘Los gigantes petrificados’ junto a Yoann, el dibujante que vuelve a acompañarlo a los lápices en esta nueva aventura. La cuestión es que aquel álbum formó parte de la colección alternativa ‘Una aventura de Spirou y Fantasio por…’, así que no fue hasta ‘La amenaza de los zorketes’, publicada originalmente en 2010, cuando tomó las riendas de la colección regular.

    La andadura de Vehlmann al frente de Spirou comenzó tras la memorable etapa de Morvan y Munuera, que concluyó con el álbum ‘Los orígenes de Z’. Posiblemente una de las historias más complejas del personaje, con saltos temporales, Spirous de diversas épocas y un final que dejó a más de un lector con el culo torcido. Un final que en cierto modo marcó un cambio de época, y que Vehlmann aprovechó para devolvernos el regustillo clásico de las peripecias de Spirou, especialmente el de aquellas firmadas por el inimitable Franquin. ‘La amenaza de los zorketes’ arranca con un encontronazo entre Zorglub y el conde, un comienzo que a priori no se sale de lo normal, pero que desemboca en una historia muy entretenida y original. Alertados por una llamada del conde, Spirou y Fantasio acuden a toda prisa al pueblecito de Champignac y descubren que se ha convertido en una selva ignota, repleta de animales extraños y hongos gigantescos. Allí los acechan multitud de peligros, incluyendo los divertidísimos zorketes, cuya ferocidad solo es comparable a su estupidez. Unos personajillos gamberros y alocados, que en algún momento me han recordado vagamente a los entrañables Xunguis, y que me encantaría volver a ver por las páginas de Spirou.

    El dibujante Yoann se encontró ante la épica tarea de hacernos olvidar —o, como mínimo, no echar mucho de menos— las fabulosas planchas que firmó José Luis Munuera durante la etapa anterior de Spirou. Que lo haya conseguido o no depende de cada lector, pero lo que es indudable es que Yoann dota a sus personajes de una expresividad, un dinamismo y una frescura envidiables. Algo que resulta indispensable a la hora de ilustrar este guión de Vehlmann, repleto de carreras, mamporros y momentos de acción desenfrenada. Su recreación de la selva en la que se ha transformado Champignac también es digna de elogio, y en más de una ocasión os encontraréis paseando la mirada detenidamente por las viñetas para absorber todos los detalles de los escenarios.

    Así pues, Yoann y Vehlmann comenzaron su andadura en la serie regular de Spirou con muy buen pie, y a este ‘La amenaza de los zorketes’ no tardaron en seguirle nuevos álbumes que esperamos ver pronto editados en nuestro país.

    Spirou y Fantasio: La amenaza de los zorketes

    • Autores: Yoann y Vehlmann
    • Editorial: Dibbuks
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 56
    • Precio: 13,50 euros