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  • ‘Kill or be killed omnibus’, contundente grandeza

    ‘Kill or be killed omnibus’, contundente grandeza

    Rescato parte del texto que escribí hace unos años con respecto a ‘Kill or be killed‘ y lo completo con una reflexión inicial que ya he hecho en alguna ocasión por este mismo espacio pero que, sinceramente, no puedo dejar de hacer. Y no es otra que maravillarme ante lo muchísimo que ha cambiado el mercado editorial español del cómic para que podamos tener la oportunidad de contar, como llevan décadas haciendo en Estados Unidos, con volúmenes como este que hoy nos ocupa, un ómnibus de más de 600 páginas que recoge al completo una cabecera que ya contaba previamente con dos tomos en tapa dura que la recopilaban en su totalidad. En serio, después de haber estado años y años teniendo que nutrir la sección USA de mi tebeoteca con material importado desde allende el Atlántico, si no fuera porque me gusta tener los cómics en su idioma original, creo que cesaría en mi empeño de gastar tantos euros al cabo del año en Omnibus y Absolutes para centrar mis esfuerzos en lo que las editoriales patrias nos ofrecen ya con mensual regularidad.

    Dicho esto, pasemos a revisar lo que este voluminoso libro contiene echando mano, como decía al comienzo, de las letras que le dediqué al primer volumen de Panini…bueno, de Evolution Cómics, perdón…allá por 2018. Unas letras que, avanzo ya, no sólo sigo suscribiendo hasta la última coma, es que, a la luz de la nueva lectura que le he hecho a la serie con motivo de la salida de este omnibus, sino que incluso considero se quedan algo cortas para cubrir, al menos en su totalidad, la superlativa experiencia que es asomarse a esta propuesta de Ed Brubaker y Sean Phillips. Ahí es nada.

    No sé qué me parece más asombroso del tándem formado por Ed Brubaker y Sean Phillips, si el hecho de que hayan sido capaces de encontrar un nicho en el que nadie pueda hacerles sombra y, acomodados en él, nos estén regalando obra maestra tras puñetera obra maestra o que, a cada nuevo proyecto en el que se embarcan, sepan reinventarse dentro de ese noir del que se han alzado como máximos valedores —¿acaso a ambos lados del Atlántico?—. De todas formas, ya me decante por una u otra opción, lo único que hacen afirmar ambas con tremenda contundencia es que el talento que derrochan los artistas es de un calibre tan sublime que uno ya puede estar seguro de que, por muy desproporcionada y gargantuesca que pueda ser la expectación ante su próximo proyecto, ellos van a responder con creces a todo anhelo que en él tengamos puesto.

    Corroborando letra a letra la sentencia anterior, Killed or Be Killed’ vuelve a suponer, como ya lo hiciera en 2018, una de las lecturas más estimulantes de este 2023. Y ya sólo con eso estaría todo dicho en cuanto a la imperiosa necesidad de que salgáis corriendo a vuestra tienda más cercana u, opción menos fatigosa, dejéis momentáneamente la lectura de estas líneas, os paséis por la página de Panini —o la de Amazon— y adquiráis a la mayor brevedad posible este recopilatorio que la editorial publica a través de su sello Evolution. Si no sois de los que os dejáis convencer por alabanzas y necesitáis un apoyo más justificado para vuestras compras, seguid leyendo.

    Tras habernos llevado por los vericuetos del género en su ambientación más clásica en esos sendos magistrales ejemplos que son ‘Fatale’ y ‘The Fade Out’, Brubaker y Phillips cambian por completo de época y sitúan ‘Kill or Be Killed’ en una rabiosa actualidad que, al margen de ulteriores disquisiciones que ahora haremos, sirve al guionista para cargar las tintas de manera considerable en arremeter contra los poderes fácticos, la idiosincrasia de la sociedad yanqui o algunos de los peores males que aquejan a nuestro mundo. Y todo ello, envuelto en un entramado que alterna la suciedad del asfalto con cierta componente fantástica y que explicita todo lo anterior en una ruptura permanente de la cuarta pared, con Dylan, el protagonista, marcándose a lo largo de la colección una suerte de soliloquio que acerca a esta soberbia cabecera a ‘El crepúsculo de los dioses’ del enorme Billy Wilder.

    Eso en cuanto a guión —y siento ser tan vago, pero no quiero desvelaros nada más para que las sorpresas constantes con las que Brubaker trufa el conjunto os pillen desprevenidos—, porque en lo que se refiere al trabajo de Phillips, sólo se me ocurre, así a bote pronto, un calificativo: WOW!!. Da igual lo que queramos analizar del dibujo, no importa si nos fijamos en la estructura, en la narrativa, en la caracterización de personajes o en el asombroso trabajo de ambientación —y si del color de Breitweiser hubiéramos de hablar, doble sería el gasto de saliva— lo que el británico derrocha aquí es un talento tan descomunal que, y reitero mi apreciación inicial, tachar a ‘Killed or Be Killed’ de algo menos que uno de los mejores cómics de 2018 sería un error de bulto por nuestra parte.

    Kill or be killed omnibus

    • Autores:Ed Brubaker y Sean Phillips
    • Editorial: Evolution Cómics
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 624 páginas
    • Precio: 60 euros
  • ‘Reckless. Sígueme en mi caída’, punto y aparte

    ‘Reckless. Sígueme en mi caída’, punto y aparte

    Cuando lees cualquier cómic de Ed Brubaker y Sean Phillips, siempre deberías esperar —y a cualquiera de las muchas reseñas que le hemos dedicado al dúo me remito— algo cercano a una obra maestra del medio…cuando no, directamente, una obra maestra, y pocas veces, por no decir ninguna, saldrás decepcionado. Bajo ese paraguas, os mentiría si os dijera que mis expectativas estaban por debajo de lo elevadísimo y, aún así, este volumen, el quinto y por ahora último de las andanzas de Ethan Reckless, se las ha apañado para superarlas. Por muchas razones, pero una principal: el que, con muchísimo más vigor que en cualquiera de las otras cuatro ocasiones en que Brubaker ha explorado al personaje, se ahonda sobremanera en los sentimientos de su peculiar héroe. Si estáis familiarizados con el desfacedor de entuertos —que diría Cervantes— que es Ethan, sabréis de sobra que es un hombre al que Brubaker describe como muy desconectado de sus emociones y, como él mismo afirma, «me siento casi vacío». Es por ello que impacta con más fuerza el que aquí veamos qué pasa cuando no se siente así en el viaje al que el guionista lo somete cuando se enamora de Rachel, protagonista femenina que se presenta por primera vez en estas páginas. Unas páginas que, recordemos, transcurren al mismo tiempo que las de ‘Un fantasma de ti’, centradas como ya vimos en lo que le pasa a Anna en Los Ángeles mientras Ethan, como averiguamos aquí, está en San Francisco.

    El viaje de Ethan en el paulatino enamoramiento hacia Rachel está tratado con gran sensibilidad por Brubaker y, como la totalidad de la historia…y lo que hasta ahora hemos leído de ‘Reckless‘, deja con un sabor agridulce, no por la calidad del producto —creo que ya hemos sido muy claros al respecto de la misma—, sino porque la manera en que el guionista se aproxima a este noir es bajo la premisa general de que los finales tienen que ser consecuentes con los personajes y eso implica, forzosamente, no meter con calzador en ningún momento el «final feliz». En ese esfuerzo del guionista por cuidar que la evolución de sus creaciones sea lógica, resulta encomiable que, al sacar a Ethan de su zona de confort y situarlo ante algo tan nuevo como el amor, asistamos a inesperados arranques de furia hacia aquellos que abusaron de Rachel en su adolescencia, que, por cierto, no lo hemos dicho, es el motor principal de la historia y lo que hace de ella un personaje con muchas capas que huye de la unidimensionalidad —creo que Brubaker jamás ha escrito a un personaje unidimensional, pero bueno—. La colisión de tan potentes figuras hace que de las páginas de este ‘Sígueme en mi caída‘ dimanen sensaciones de enorme intensidad que, a poco que nos dejemos, calaran hondo en nuestro ánimo.

    En la consecución de ese calado también trabajan los largos soliloquios puestos en boca de Ethan —marca de la casa de la manera en que Brubaker ve el noir; el ritmo de la historia, pausado al principio y en constante aceleración sin que casi nos percatemos de ello; la forma en la que el escritor trata un asunto tan peliagudo como el abuso de menores, siempre respetuoso y serio con tan execrable lacra y siempre desde una distancia que denota que no quiere manipularnos a los lectores; ese final, que salta quince años y tanto abunda en las tonalidades melancólicas del relato o, por supuesto, creo innecesario tener que decirlo, el dibujo de Sean Phillips y el magnífico color que aplica el hijo del dibujante. Bien es cierto que, con cinco volúmenes publicados en dos años, este ‘Sígueme en mi caída’ es el que más denota la rapidez con la que Phillips ha tenido que trabajar, pero eso no quita para su habilidad para jugar con las sombras siga siendo una de esas cualidades que aumenta sobremanera las tonalidades con las que Brubaker juega, y la facilidad con la que sus personajes se expresan, unido, como decíamos, a lo mucho que añade el expresivo colorido de Jacob Phillips sirven, una y otra vez, para añadir aún más matices al impacto emocional de cada escena.

    Nuestro único lamento, entre tanta genialidad, es la decisión de Brubaker y Phillips de hollar otros terrenos y explorar nuevas opciones antes de volver a Reckless. Por ahora, dicha decisión se ha saldado con un volumen bastante irregular y muy por debajo de lo que uno espera de ellos titulado ‘Night Fever‘ y el anuncio, para el próximo mes de diciembre, de otro llamado ‘Where the body was‘ que, esperemos, nos dé mayores alegrías y nos aleje del deseo de que Ethan Reckles vuelva, y lo haga a la de YA.

    Reckless. Sígueme en mi caída

    • Autores: Ed Brubaker y Sean Phillips
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 144 páginas
    • Precio: 22 euros
  • ‘Velvet Ómnibus’, espías con identidad

    ‘Velvet Ómnibus’, espías con identidad

    Como ya demostrara de forma sobrada en su estancia al frente del Capi, la mezcla del total dominio de Ed Brubaker sobre los patrones del género negro con el género superheróico daba como resultado un tebeo tan atípico que acercarse a él mes a mes era garante seguro de estar haciéndolo a una de las mejores cabeceras que el Universo Marvel era capaz de producir. Y algo parecido pasó con ‘Velvet‘ e Image. De acuerdo, aquí el género superheróico no aparece por ninguna parte y el discurso de los autores se centra en el espionaje puro y duro, pero donde ambas cabeceras coinciden de pleno es en apuntar a lo mejor que la editorial «independiente» ha publicado en sus ya treinta años de recorrido por el tebeo yanqui.

    Considerando la gran oferta que Image tenía cuando ‘Velvet’ vio por primera vez la luz —y la que sigue teniendo, que Image no para de darnos alegrías a los que encontramos en sus salones aquellos títulos con que huir de la dichosa continuidad de las otras dos grandes majors— que ‘Velvet’ esté entre las diez que sería un auténtico crimen perderse habla, y habla a voz en grito, del espectacular trabajo que Brubaker y Epting estuvieron realizando desde que el primer número de la cabecera viera la luz en octubre de 2013. Un primer número que, en esta nueva edición Omnibus que nos presenta Panini, sienta con precisión las bases de por qué derroteros va a moverse el ambiente y la personalidad de la serie.

    Con el claro referente que siempre suponen en el mundo del espionaje ficticio las historias de James Bond, calificar a ‘Velvet’ como una «007 en femenino» sería una gran injusticia para lo que las páginas del cómic serán capaces de ofrecer: en esas primeras páginas en las que arranca la acción, Brubaker y Steve Epting nos presenta a Velvet Templeton, secretaria personal del Director de ARC-7, una agencia de inteligencia ultrasecreta del gobierno británico. Pero, como podemos comprobar en su prodigioso arranque, Velvet es algo más que una simple secretaria, algo que podrá demostrar sobradamente cuando una conspiración de origen desconocido la envuelva en el asesinato de dos notables agentes.

    De ritmo increíblemente medido, la acción de ‘Velvet’ jalona momentos de pura adrenalina —los menos, todo hay que decirlo— con aquellos en los que Brubaker vuelve a destaparse como el gran escritor de diálogos cargados de cinismo que es. Definiendo la personalidad de todos los implicados en la acción con cuatro trazos, y reservando lo mejor para lo que concierne a su explosiva y enigmática protagonista —servidor, que siguió la serie mes a mes al ritmo estadounidense, contempló maravillado el lento destilado que se hizo de la figura central del tebeo— resulta especialmente brillante el que, situada entre los años sesenta y setenta, la serie huela a ese tono añejo que tienen las primeras cintas de Bond.

    A lo largo del desarrollo de la historia, Brubaker va situando de manera cuidadosa todas las piezas del complejo tablero de ajedrez y, transcurridos los diez primeros números, el desenlace de ‘Velvet’ queda planteado de tal forma que, al menos en lo que a este redactor concierne, se hace difícil pensar que pueda decepcionar a los que tenga la fortuna de acercarse a él: ninguno de los movimientos que utiliza Brubaker, ni la ejecución de los mismos que plantea Epting dan puntada sin hilo, tejiendo ambos artistas un tapiz complejo, lleno de matices y que, además, reserva no pocas sorpresas, no ya al que se acerque a él de nuevas, sino al que quiera disfrutar de ese placer tan raro que es la relectura.

    Y si hay un responsable de que ese placer tome forma y de que el ambiente de la cabecera sea completamente creíble, ese es Steve Epting. Dibujante que nunca fue santo de mi devoción hasta que se reinventó por completo para las páginas de Capitán América, el trabajo de Epting aquí es tanto o más notable que el que hiciera para Marvel: no sólo es que cuide la ambientación de forma espléndida —atención especial merece también el colorido de Elizabeth Breitweiser—, o que su narrativa a la hora de trasladar los momentos de acción sea una auténtica delicia, es que en lo que respecta a caracterizar a sus personajes, su personal estilo se fusiona con una clara determinación por hacer de estos entes tridimensionales, resultando de tal maridaje lo que convierte a ‘Velvet’, junto a la historia enhebrada por Brubaker, en ese tebeo sobresaliente del género negro que —amante del mismo o no— no os deberíais perder por nada del mundo.

    Velvet Ómnibus

    • Autores: Ed Brubaker y Stev Epting
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 416 páginas
    • Precio: 48 euros
  • ‘Reckless. El fantasma dentro de tí’, Bru y Phillips no paran

    ‘Reckless. El fantasma dentro de tí’, Bru y Phillips no paran

    Vamos al grano. Quien quiera introducción acerca de ‘Reckless‘ y lo que los tres volúmenes anteriores de la cabecera de Ed Brubaker y Sean Phillips han dado de sí, que siga este enlace y haga los deberes, que se lo ponemos muy fácil: cuarto volumen de la serie ideada por el maestro del noir y su secuaz habitual, ‘El fantasma dentro de tí’ supone a la par una arriesgada apuesta y un soplo de aire fresco e inesperadamente necesario en lo que hasta ahora habíamos leído en las «novelas gráficas» previas. Arriesgada porque Brubaker deja de lado a su carismático protagonista central, Ethan Reckless —que sólo aparece en las páginas finales para que no nos olvidemos de él— y enfoca toda la atención de la historia en Anna, su encantadora ayudante. Fresco porque, al prestar atención a ese Watson que Anna es para la suerte de Holmes que es Reckless, la jugada le sale al escritor a las mil maravillas, dando en la diana en lo que a establecer una protagonista que no es una mera versión con tetas del antihéroe que da nombre al volumen o, aún peor, una extensión de éste sin personalidad alguna.

    Antes bien, como ya fuimos observando en las entregas anteriores, Anna es tanto o más tridimensional que Ethan Reckless, y el que aquí pueda ocuparse de un caso que, encima, casa a la perfección con las filias cinematográficas que ya conocíamos de ella —metiéndola de lleno en un entramado que tiene como centro a una suerte de Elvira, una «scream queen» del cine de terror de serie B de los años 60 y 70— y no hace sino abundar en que sigamos cayendo rendidos ante la forma en que Brubaker siempre escribe tanto a sus actores como a las tramas que tienen que «interpretar». Con mansión encantada de por medio, fortuna en efectivo probable y oscuros malhechores acechando desde las sombras, ‘El fantasma dentro de tí’ tiene todos los elementos que uno espera encontrar en un volumen de la saga ‘Reckless’, y algunos más que, por el cambio de sexo del protagonista, no os vamos a desvelar y así os dais el gustazo de descubrirlos vosotros mismos.

    Antesala perfecta del quinto y último volumen de la cabecera hasta la fecha —Brubaker y Phillips ya han publicado otro relato enmarcado en el noir hace unos meses titulado ‘Night fever‘ y tienen previsto otro más, de nombre ‘Where the body was‘ que no sabemos si dará de nuevo paso a ‘Reckless’—, las 144 páginas de ‘El fantasma dentro de tí’ son, una vez más, ejemplo espléndido de las capacidades de Sean Phillips. Quizá, sólo quizá, sean las planchas aquí incluidas las menos trabajadas de la propuesta de Image, pero eso es decir muy poco de un artista que siempre que dibuja al son que le dicta su compañero de fatigas habitual, está muy, pero que muy por encima de la media del cómic «de autor» yanqui. Eso, unido de nuevo al soberbio color que aporta su hijo Jacob, perfecto entendedor de lo que los lápices de su progenitor necesitan y de qué tonos apagados aplicar para que, cuando el rojo intenso aparece, su efecto sea mayor; hace de esta, una nueva e incuestionable gozada que no deberías perder de vista so pena de estar dejando de lado una de las mejores lecturas de este 2023. Ahí queda eso.

    Reckless. El fantasma dentro de tí

    • Autores: Ed Brubaker y Sean Phillips
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 144 páginas
    • Precio: 25 euros
  • ‘Matar a la bestia’, de sevillanas maneras

    ‘Matar a la bestia’, de sevillanas maneras

    Sabéis que, normalmente, no solemos entrar al trapo directamente en una reseña e invertimos el primer párrafo en alguna anécdota o alguna reflexión hecha ad hoc sobre el título en cuestión antes de comenzar a hablar de guión y dibujo…si es que hablamos de las dos cosas, claro. Pero, en el caso que hoy nos ocupa, este ‘Matar a la bestia‘ del sevillano Jape, la falta de referencias con respecto al autor nos va a forzar a ser muy directos y comenzar, ya, a discernir si es este un tebeo que valga la pena leer. La respuesta más franca que os podemos dar es que, en lo que concierne a nuestros gustos, lo que Jape plantea aquí se nos queda algo cortos, y este thriller/drama personal que sigue a un policía sevillano que quiere ser dibujante de cómics —desconocemos si algo habrá de autobiográfico en esta vertiente de la narración— y que debe lidiar con la desaprobación de los que le rodean mientras se ve envuelto en una investigación de asesinatos que parecen salidos del guión de una película de crímenes en serie, no termina de convencernos quizás porque, en la ambivalencia de su enfoque, nunca llegue a eclosionar del todo ni en el ámbito del thriller, ni en el del drama personal.

    Leyendo ‘Matar a la bestia’, es fácil entrever que, aunque a nosotros nos nos haya funcionado, Jape cuida bastante la búsqueda del equilibrio entre las dos facetas de su narración e, incluso, la forma en la que ambas se terminan encontrando, inevitablemente, en el clímax de la misma. Asimismo, es de reconocer el esfuerzo por hacer de la vertiente de thriller algo que no se avenga a las fórmulas trilladas del género, acercando posturas en la sequedad del tratamiento del relato policíaco a lo que Alberto Rodríguez planteara hace unos años con la magnífica ‘La isla mínima‘. Por último, la elegante simpleza del trazo del sevillano, es garante de que, de resonar con el lector, el grado de implicación con la historia se maximice y disfrute como creemos lo merece. Lástima que no haya sido así con el que esto suscribe, considerando, sobre todo, que no todos los días tiene uno la oportunidad de viajar a su adorada Sevilla…aunque sea a través de las viñetas.

    Matar a la bestia

    • Autores: Jape
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación:Cartoné
    • Páginas: 144 páginas
    • Precio: 19 euros
  • ‘Rayo Rojo’, el hombre que cayó al futuro

    ‘Rayo Rojo’, el hombre que cayó al futuro

    Siempre me ha encantado esa frase de Homer Simpsons cuando, ante la fortuna de un secundario habitual, afirma que hay algo que el dinero nunca podrá comprar: Un dinosaurio. Edo, uno de los protagonistas de ‘Rayo rojo‘ demuestra sin embargo que se puede dar un paso más allá y ser uno mismo un dinosaurio…claro que es ya el año doscientos mil y pico y todo el mundo vive inmerso en la INTOsociety, un complejo sistema en el que, si se tiene el dinero suficiente, casi cualquier fantasía puede hacerse realidad. Un futuro totalmente utópico en el que parece que la única frontera es la imaginación y en el que va a aterrizar Samuel, un chico del siglo XXI.

    Desde que H. G. Wells abrió la caja de los truenos en los últimos años del siglo XXI hemos asistido a los más variopintos modos de viajar en el tiempo, desde en un coche a una cabina telefónica pasando por un jacuzzi,  pero el caso de Samuel merece un apunte aparte. Un viaje ni anhelado ni planeado fruto del shock provocado por la noticia de la muerte de David Bowie. Cierto que los fallecimientos de grandes de la música como Elvis, Michael Jackson o Camarón han provocado siempre gran impacto entre sus fans pero este salto casi onírico en el que sólo cambia el escenario mientras nuestro héroe permanece impávido es tan hermoso como repentino, cuya única razón parece (aunque en ningún momento se llegue a confirmar) es que Bolonia, o el distrito 9000 de Eridania como se llama en el siglo al que ha llegado, se haya inmersa en una temporada temática en torno a los 2000, Bowie incluído.

    Una utopía con mayúsculas en la que todo el mundo tiene acceso gratuito a los recursos básicos, en la que la libertad sexual y de género es absoluta, en la que todo el mundo tiene el aspecto que desea (humano, animal o lo que se le pueda ocurrir), ni la comida engorda ni el alcohol embriaga a menos que uno lo desee y no es preciso sacrificar a ningún animal para disfrutar de la carne. Eso sí, siempre nos encontraremos esos resquicios que son los que arrastrarán el desarrollo de la trama como la necesidad de implantarse un chip para disfrutar de ello, una relectura del pasado que no parece del todo correcta (no sé pero juraría que Trump no era un reptil humanoide) y una extraña concepción de la democracia que da la libertad de elegir sobre temas intrascendentes…pero siempre obligatoria y sobre unos elementos elegidos de antemano. Y si no se está de acuerdo siempre se puede optar por unirse a las filas de ciudadanos que se defienden desenchufados del sistema y que viven como antaño, aunque quizás esa sensación de libertad no sea tan liberadora como pretende.

    ‘Rayo rojo’, bajo el amparo de un David Bowie que se postula entre el homenaje y el Macguffin, no es una fábula que llegue a las cimas de oscuridad de distopías como ‘1984‘ o ‘Hasta que el destino nos alcance‘. Ni siquiera de la inconsciencia malsana de ‘El mundo feliz‘ de Huxley, pero presenta un interesante debate en torno a la libertad y las prioridades del individuo, accediendo bajo el punto de vista de uno de nuestros coetáneos que no vacila en sentirse abrumado ante este nuevo futuro.

    Una historia vitalista con un aroma oscuro que percibimos tarde gracias a un dibujo de toques naif y alegre paleta de color, que un vistazo poco detenido nos podría hacer pensar estamos ante un cómic para niños, haciendo que nos demos cuenta de lo que pasa realmente, como sus protagonistas, poco a poco y solo en profundidad en los últimos coletazos de la historia, dejando todavía muchas preguntas en el tintero. ‘Rayo rojo’ constituye una más que interesante sorpresa, con un imaginativo diseño que, salvando las distancias, nos remite a universos visuales tan ricos como ‘Futurama‘, el anime ‘Belle‘ o ‘El quinto elemento‘, pero con un toque simplificado que no le resta belleza, y una historia que atrapa hasta el final con sus personajes que creen haber alcanzado la felicidad, aunque no están seguros de si es la que estaban buscando y con los que no cuesta empatizar. Puede que el futuro que presenta ‘Rayo rojo’ sea apabullante, colorido e hipnótico pero por milenios que pasen hay cosas que siempre permanecen como la pizza o los sentimientos, y es que hasta bajo un caro y exclusivo exoesqueleto de dinosaurio sigue latiendo un corazón humano.

    Rayo Rojo

    • Autores: Marco Bucci, Riccardo Atzeni
    • Editorial: Evolution Comics
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 224 páginas
    • Precio: 30 euros
  • ‘CTRL-Z Greyscale’, regreso al pasado

    ‘CTRL-Z Greyscale’, regreso al pasado

    Ropa de calidad y barata. Apasionantes relaciones amorosas. Maneras de hacer de un viaje económico la aventura de tu vida. Las aplicaciones o apps (ya sabemos que en la vertiginosa vida en el siglo XXI no se puede perder tiempo para nada, ni para usar palabras demasiado largas) llevan años dando a entender que el simple hecho de instalar un inocente programa en el móvil puede hacer nuestra vida más plena y feliz, aunque como sabe todo buen aficionado a la ciencia ficción, la tecnología es útil, pero no es conveniente fiarse en exceso de ella. Y si no que se lo digan a Hal 9000. ‘Ctrl-Z. Greyscale’, cuyo título hace referencia a ese comando que nos permite deshacer el último paso ejecutado en nuestro ordenador, nos presenta a la nueva salvadora de la humanidad, Changce, una app que puede hacer esto pero en la vida real. Aunque solo la última acción realizada, eso sí, permitiendo enmendar ese error que luego podemos estar días, meses o años lamentando. El asunto es que el usuario de este elemento revolucionario no parece ser alguien llamado precisamente a cambiar el mundo sino Hugo, un adolescente que no da una a derechas ni en clase ni con las chicas y si se descuida es pasto del abusón de turno, y aunque en principio se muestre reticente va a empezar a cogerle gusto a eso del ensayo-error.

    No es la primera vez que una app la lía en esto del cómic. Ya en su día Iron Man, en una de sus etapas más oscuras (recopilada en el tomo ‘Iron Man superior‘) lanzó una llamada Extremis que, con la promesa de convertir al usuario en una belleza irresistible, ocultaba un oscuro plan que mejor dejaremos descubra el intrigado lector. Pero la historia de ‘Ctrl-Z Greyscale’ está más en la línea de una película como ‘Click’ (sí, esa en la que Adam Sandler conseguía un mando a distancia que le permitía manipular el tiempo), optando por la comedia de enredo. Aunque encontramos algún detalle tan original como simpático como la personificación de la app en una suerte de ángel y demonio que acompañan al atribulado protagonista, ‘Ctrl-Z. Greyscale’ se mueve en un terreno relativamente previsible. Su estilo desenfadado, la composición de sus páginas, amén de subtramas como la relativa a la banda de música a la que pertenece el protagonista, puede hacernos pensar, salvando las distancias, en la popular obra ‘Scott Pilgrim‘, aunque sus protagonistas estén lejos del carisma de los personajes de Bryan Lee O’Malley.

    ‘Ctrl-Z. Greyscale’ goza de un punto de partida original, aunque a partir de ese momento clave en la trama en el que Hugo empieza a usar la app no vamos a encontrar giros de este calibre. Lejos de historias con matices más siniestros (como el cortometraje ‘The app‘, la historia de un triunfador que debe todo lo que ha logrado a obedecer con los ojos cerrados todo lo que le dice la aplicación del título, vacila cuando ésta le pide algo que se podría considerar suicidio) este cómic de aroma manga es un pasatiempo ligero que deja un final muy abierto de cara a futuras entregas, arrojando la ligera sensación de que quizás en éstas aproveche mejor una premisa que no se duda puede dar mucho más juego. En un volumen en el que lo que más destacan son las ilustraciones de toque 8 bits que acompañan a la historia principal, no se nos escapa esa sensación de estar asistiendo a una trama que, si se arriesga en las páginas por venir, se puede convertir en una más que recomendable comedia adolescente de corte fantástico. Si no, siento decir que a diferencia de esta historia, el tiempo no puede volver hacia atrás para haber optado por leer otra cosa…aunque francamente, tiempo leído nunca es tiempo perdido.

    CTRL-Z Greyscale

    • Autores: Alessandra “Alyah” Patanè
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 128 páginas
    • Precio: 20 euros
  • ‘Proctor Valley Road’, cuenta conmigo en lo extraño

    ‘Proctor Valley Road’, cuenta conmigo en lo extraño

    Alguna que otra vez he comentado lo poco amigo que siempre he sido de las fórmulas aplicadas a un filme o un libro. Esas que reducen lo que en ellos se desarrolla a facilitar al lector una idea más o menos concreta de lo que en ellas acaece operando con factores ya establecidos de otros puntos geográficos de la cultura popular. Pero, por más que casi nunca me sienta inclinado a echar mano de ellos, hay ocasiones como la que se nos presenta con este ‘Proctor Valley Road‘, en que resulta harto complicado rehuir de dicha práctica por cuanto resulta demasiado obvio, al menos a ojos de este redactor, lo sencillo que es dar una idea bastante certera de la personalidad de lo que Grant Morrison y Alex Child, coguionistas del proyecto, caracterizan a este relato que, a grandes rasgos, parece la unión de ‘Cuenta conmigo’, el relato de Stephen King que Rob Reiner llevó a la gran pantalla en 1986 —en una de las mejores películas «coming of age» de la historia del cine— y, por supuesto, ‘Stranger Things’, la fantástica serie de Netflix que tanto se nutre de mirarse en la nostalgia de aquella maravillosa década que fue la de los 80.

    Dibujada con esmero por Naomi Franquiz, en un estilo gráfico que recuerda, y mucho, a lo que hemos visto en ‘Giant Days‘ —cuidado, que no hay ninguna relación entre una y otra, simplemente traigo a vuestro memoria un referente similar—, la afabilidad visual de ‘Proctor Valley Road’ es uno de los puntos fuertes de una lectura que, entretenida y ligera, forma parte de la vertiente menos «morrisoniana» de Morrison, esa en la que el artífice de ‘All-Star Superman‘ deja de lado sesudas disquisiciones y se «limita» a querer hacérselo pasar bien al lector —y a fe mía que lo consigue, que en esa misma línea estaría la ENORME ‘Klaus‘—: para ello, tanto él como su compañero de viaje cargan las tintas en las cuatro protagonistas femeninas, sendas amigas que harán lo que sean por acudir a un concierto de Janis Joplin, aunque ello signifique enfrentarse a las oscuras fuerzas que le esperan en Proctor Valley Road, una de las rutas malditas de Estados Unidos acerca de la que sobrevuelan multitud de leyendas urbanas. El resultado, como decimos, es un tebeo agradable, de lectura muy fácil y entretenida que, no obstante, no terminará de satisfacer a aquellos que siempre buscan la excelencia cuando el nombre de Grant Morrison aparece en portada.

    Proctor Valley Road

    • Autores: VVAA
    • Editorial: Evolution Comics
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 136 páginas
    • Precio: 20 euros
  • ‘La señora de Chicago’, estupendo noir

    ‘La señora de Chicago’, estupendo noir

    En un mundillo que, debido a su progresiva popularización, cada vez atesora menos rincones para la sorpresa nacida del total desconocimiento, resulta muy, pero que muy agradable encontrarse, de cuando en cuando, con proyectos como este ‘La señora de Chicago‘, un tebeo de producción nacional del que carecíamos por completo de referentes antes de acometer su lectura y que, basado en hechos reales acaecidos en Chicago en la segunda década del siglo pasado, nos presenta a Alice Clement, primera mujer policía de la ciudad y toda una personalidad, al menos en lo que Pablo M. Collar y Marc Tinent nos trasladan en esta espléndida lectura que, en menor parte tebeo biográfico, en mayor un noir de tonalidades ligeras y agradables en extremo, pasa en un suspiro y deja con ganas de que los autores sigan trayéndonos aventuras de este ejemplo de determinación y arrojo que fue Clement.

    En un mundo completamente controlado por el hombre —algo que tendría más de una lectura, ya que no nos referimos sólo al mundo de la policía a comienzos del siglo pasado sino al MUNDO en general, que en 1917 los derechos de la mujer y el sufragio universal aún eran conceptos similares en muchos países a la ciencia-ficción—, un personaje como el de Alice Clement es oro en paño en las muy capaces manos de Collar, que, sin caer en la caricatura o la exageración, la describe como una mujer de armas tomar que no se arredra ante nada para llegar allí donde sus superiores no quieren que llegue. Para dejar claro cómo se las gasta nuestra protagonista, Collar arranca la acción directamente presentándola cuando está metida en una investigación que nadie de su comisaría aprueba, una investigación que, a la postre, será hilo conductor de las casi 100 páginas del álbum y que, alternándose con instantes en los que abundar en otras cualidades de Clement, terminan dibujando con precisión a tan desconocida emprendedora.

    Todo un modelo de mujer que, por mucho que haya transcurrido un siglo, sigue siendo vigente para las generaciones actuales y que, gracias al trabajo de Collar y de un espléndido Tinent —su trazo agradable, los tonos ténues del color que tanto nos transportan a la paleta que cabría asociar con el Chicago de la época y la fluida narrativa conjuran unas páginas estupendas— queda aquí a disposición de quién quiera descubrirla. Ya os adelantamos que es todo un placer hacerlo y que, como decíamos antes, esperamos que esta no sea la primera y única vez que Collar y Tinent nos regalan un tebeo protagonizado por Alice Clement.

    La señora de Chicago

    • Autores: Pablo M. Collar y Marc Tinent
    • Editorial: Evolution Comics
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 96 páginas
    • Precio: 18 euros
  • ‘Aristophania 4’, un final por todo lo alto

    ‘Aristophania 4’, un final por todo lo alto

    Aristophania‘ ha sido, desde que apareció su primer volumen a finales del aciago 2020, un manantial inagotable de satisfacciones a cada ocasión que Evolution ha tenido a bien regalarnos uno de sus cuatro maravillosos álbumes. Todo en esta historia ideada por Xavier Dorison y Joël Parnotte ha ido funcionando como un reloj de precisión y, por supuesto, con tan bien engrasados engranajes como los que habíamos ido encontrando en las tres primeras entregas, no hay sorpresas desagradables en una conclusión que, aunque en ciertos aspectos pueda resultar algo acomodaticia y previsible, se guarda un par de ases en la manga que, sinceramente, no me esperaba y que no hacen sino elevar aún más el sobresaliente —concepto global que, a la postre, me guardo sobre la cabecera.

    Por las trilladas razones de siempre, no hay mucho que pueda revelar sobre aquello en torno a lo que gira este cierre de la colección, así que centraré mis breves esfuerzos en alabar, no sé si repitiéndome con respecto a las entradas previas que hemos ido dedicando a la serie, el ejemplar trabajo de Dorison tanto en la construcción de personajes como, sobre todo, en imaginar un lore tan fecundo como el que respalda el relato de la veterana hechicera de la Corte del Azur, sus jóvenes aprendices y las fuerzas a las que deben hacer frente para evitar una catástrofe de proporciones casi bíblicas. De hecho, es la definición que Dorison hace del antagonista de Aristophania uno de los mejores valores de la conclusión de la serie unido, claro está, al soberbio, SOBERBIO dibujo de un Parnotte sobre el que ya no podemos verter más elogios. En definitiva, por si era algo que no habíamos dejado claro con anterioridad —y por si el mensaje no ha quedado suficientemente explícito en las líneas anteriores— estamos ante una compra obligada para todo amante del tebeo europeo…o del mundo de la viñeta en general.

    Aristophania 4

    • Autores: Xavier Dorison y Joël Parnotte
    • Editorial: Evolution Comics
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 72 páginas
    • Precio: 16 euros
  • ‘American Jesus: libro segundo’, el opuesto

    ‘American Jesus: libro segundo’, el opuesto

    Tres lustros. TRES. LUSTROS. ¡¡¡Quince larguísimos años!!! Decir que esta segunda parte de ‘American Jesus‘, el cómic inicialmente llamado ‘Chosen‘ con el que Mark Millar iniciaba, suponemos que sin saber a dónde iba a llegar la cosa, su muy fructífero y fantabuloso Millarworld, se ha hecho rogar es quedarse bien cortos: aquella piedra fundacional del universo del guionista británico, que jugaba contra toda expectativa posible y nos dejaba con «las patas colgando» gracias a uno de esos finales que uno no es capaz de borrar de la memoria por más años que pasen, siempre había sido objeto de debate por parte del fandom con respecto a cuando diantres conocería una más que necesaria continuación. Pues bien, ya la tenemos aquí y, desafortunadamente, como suele pasar cuando algo se espera con tantísima ansia, los resultados distan —no mucho, pero distan— de lo que esperábamos de ella. De hecho, hasta cierto punto, ‘American Jesus: libro segundo‘ se siente más como un episodio de transición hacia un gran final que como una segunda parte en toda regla, no esforzándose Millar en exceso para que esa cualidad de sorpresa que caracterizaba a su predecesora sea la que prime con respecto a otras disquisiciones.

    Bien es cierto que, con tan brillante antecesor, era complicado de narices que el guionista pudiera cogernos desprevenidos, y lo que discurre en estas páginas, sin ser una mediocridad, sí que desmerece en parte lo mucho que Millar ha trabajado hasta ahora en la construcción de un cosmos que, salvo por una excepción previa, creemos que no ha conocido tebeo que no merezca la pena leer. El dibujo de Peter Gross, que ya era punto débil más llamativo de ‘American Jesus’ continua aquí manteniendo dicho estatus, sobre todo si, como es natural tendencia humana, se le compara con algunos de los nombres que han pasado por el Millarworld y sale perdiendo, con su estilo feista, cuando se encuentra con nombres como los de Frank Quitely, Olivier Coipel, Stuart Immonen, Rafael Albuquerque, Duncan Fegredo, Dave Gibbons, Leinil Francis Yu o Greg Capullo.

    No es que sea una mala lectura, ni muchísimo menos, pero ‘American Jesus: libro segundo’ termina sucumbiendo ante el inmisericorde envite de lo mucho que giraba en torno a él desde años antes de su aparición. Eso sí, estamos seguros de que como punto intermedio de lo que, suponemos, terminará siendo una trilogía, funcionará a las mil maravillas cuando ésta esté finalizada. Esperemos que no tengamos que aguardar otros quince años para poder dar cuenta de ella…

    American Jesus: libro segundo

    • Autores:Mark Millar y Peter Gross
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 96 páginas
    • Precio: 15 euros
  • ‘Reckless’, nuevos horizontes, misma maestría

    ‘Reckless’, nuevos horizontes, misma maestría

    Aunque la hemos citado hasta en un par de ocasiones, aguardábamos inquietos el momento en que Panini nos sirviera en bandeja la ocasión para poder departir a placer sobre ‘Reckless‘, la nueva «etapa» con la que, a golpe de novela gráfica, Ed Brubaker y Sean Phillips están usando para continuar hacer creciendo el ya inabarcable —no por extensión, sino por magnificencia— imaginario que alberga el universo de ‘Criminal‘. Y es que, en cualquiera de los tres volúmenes que hasta el momento ha publicado Image al otro lado del océano, si hay algo que queda claro de manera contundente eso es la imposible maestría que ambos autores siguen siendo capaces de atrapar y plasmar en unas páginas que sobrepasan lo superlativo para entrar de lleno en ese campo de lo magistral que tanto han abonado ambos en sus numerosas colaboraciones en lecturas tan sumamente imprescindibles como ‘Sleeper‘, ‘Fatale‘, ‘The Fade Out‘, ‘Incognito‘, ‘Cruel Summer‘, ‘Killed or Be Killed‘ o la mayestática ‘Pulp‘.

    Como ya ha hecho en muchas ocasiones, Brubaker carga las tintas en esta nueva creación en presentarnos a un bastardo duro y con claras cualidades de anti-héroe que guarda no pocas concomitancias con el Tracy Lawless de la «serie regular»: Ethan Reckless, un antiguo agente encubierto del FBI que, pasando por uno de esos radicales ideológicos de los años 60, es ahora, en el Los Ángeles de 1981, un surfista de vuelta de todo que se gana los cuartos como matón a sueldo y resuelve entuertos. Y el último entuerto que le ha llegado, de la mano de un antigua amante, lo pone en situación de ganar una fortuna…si es capaz de entender el peligroso juego en el que se está metiendo, claro.

    ‘Reckless’ vuelve a demostrar la habilidad de Brubaker y Phillips para crear un cómic que es toda una tormenta de emociones para el lector desde su fantástico comienzo, pasando por la tensa narrativa que se va desenvolviendo de manera lenta, sin prisas, sabedora de que si utilizara doscientas páginas más, seguiría manteniéndonos ahí, impacientes por saber qué se nos avecina en la siguiente plancha, hasta llegar a un final de esos que ya cabría afirmar que es marca de fábrica.

    Ethan Reckless es, además, un cabrón ante el que es imposible no caer rendido y su presencia convierte a la lectura en toda una experiencia intensa e imposible de abandonar una vez se ha empezado gracias sobre todo al magnífico uso de la voz en off, los muchos giros y recovecos inesperados, la sabiduría con la que se espacian las secuencias de acción o la manera en que se nos va aportando la información sobre el pasado del protagonista en un ritmo magistral que vuelve a demostrar —como ya ha hecho en tantas y tantas ocasiones— el íntimo conocimiento de los mecanismos del mejor noir que atesora Brubaker. ‘Reckless’ es sinónimo de grandeza como, y ya hablaremos de ellos, son ‘Friend of the Devil’ y ‘Destroy all Monsters’. Pero no nos vamos a adelantar, ya tendremos ocasión de hablar de ellas cuando llegue el momento. Por ahora quedaos con la idea de que ya estáis tardando en haceros con una copia de este enorme tebeo. En serio, YA.ESTÁIS.TARDANDO.

    Reckless

    • Autores:Ed Brubaker y Sean Phillips
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 144 páginas
    • Precio: 20 euros