COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

‘Rayo Rojo’, el hombre que cayó al futuro

Siempre me ha encantado esa frase de Homer Simpsons cuando, ante la fortuna de un secundario habitual, afirma que hay algo que el dinero nunca podrá comprar: Un dinosaurio. Edo, uno de los protagonistas de ‘Rayo rojo‘ demuestra sin embargo que se puede dar un paso más allá y ser uno mismo un dinosaurio…claro que es ya el año doscientos mil y pico y todo el mundo vive inmerso en la INTOsociety, un complejo sistema en el que, si se tiene el dinero suficiente, casi cualquier fantasía puede hacerse realidad. Un futuro totalmente utópico en el que parece que la única frontera es la imaginación y en el que va a aterrizar Samuel, un chico del siglo XXI.

Desde que H. G. Wells abrió la caja de los truenos en los últimos años del siglo XXI hemos asistido a los más variopintos modos de viajar en el tiempo, desde en un coche a una cabina telefónica pasando por un jacuzzi,  pero el caso de Samuel merece un apunte aparte. Un viaje ni anhelado ni planeado fruto del shock provocado por la noticia de la muerte de David Bowie. Cierto que los fallecimientos de grandes de la música como Elvis, Michael Jackson o Camarón han provocado siempre gran impacto entre sus fans pero este salto casi onírico en el que sólo cambia el escenario mientras nuestro héroe permanece impávido es tan hermoso como repentino, cuya única razón parece (aunque en ningún momento se llegue a confirmar) es que Bolonia, o el distrito 9000 de Eridania como se llama en el siglo al que ha llegado, se haya inmersa en una temporada temática en torno a los 2000, Bowie incluído.

Una utopía con mayúsculas en la que todo el mundo tiene acceso gratuito a los recursos básicos, en la que la libertad sexual y de género es absoluta, en la que todo el mundo tiene el aspecto que desea (humano, animal o lo que se le pueda ocurrir), ni la comida engorda ni el alcohol embriaga a menos que uno lo desee y no es preciso sacrificar a ningún animal para disfrutar de la carne. Eso sí, siempre nos encontraremos esos resquicios que son los que arrastrarán el desarrollo de la trama como la necesidad de implantarse un chip para disfrutar de ello, una relectura del pasado que no parece del todo correcta (no sé pero juraría que Trump no era un reptil humanoide) y una extraña concepción de la democracia que da la libertad de elegir sobre temas intrascendentes…pero siempre obligatoria y sobre unos elementos elegidos de antemano. Y si no se está de acuerdo siempre se puede optar por unirse a las filas de ciudadanos que se defienden desenchufados del sistema y que viven como antaño, aunque quizás esa sensación de libertad no sea tan liberadora como pretende.

‘Rayo rojo’, bajo el amparo de un David Bowie que se postula entre el homenaje y el Macguffin, no es una fábula que llegue a las cimas de oscuridad de distopías como ‘1984‘ o ‘Hasta que el destino nos alcance‘. Ni siquiera de la inconsciencia malsana de ‘El mundo feliz‘ de Huxley, pero presenta un interesante debate en torno a la libertad y las prioridades del individuo, accediendo bajo el punto de vista de uno de nuestros coetáneos que no vacila en sentirse abrumado ante este nuevo futuro.

Una historia vitalista con un aroma oscuro que percibimos tarde gracias a un dibujo de toques naif y alegre paleta de color, que un vistazo poco detenido nos podría hacer pensar estamos ante un cómic para niños, haciendo que nos demos cuenta de lo que pasa realmente, como sus protagonistas, poco a poco y solo en profundidad en los últimos coletazos de la historia, dejando todavía muchas preguntas en el tintero. ‘Rayo rojo’ constituye una más que interesante sorpresa, con un imaginativo diseño que, salvando las distancias, nos remite a universos visuales tan ricos como ‘Futurama‘, el anime ‘Belle‘ o ‘El quinto elemento‘, pero con un toque simplificado que no le resta belleza, y una historia que atrapa hasta el final con sus personajes que creen haber alcanzado la felicidad, aunque no están seguros de si es la que estaban buscando y con los que no cuesta empatizar. Puede que el futuro que presenta ‘Rayo rojo’ sea apabullante, colorido e hipnótico pero por milenios que pasen hay cosas que siempre permanecen como la pizza o los sentimientos, y es que hasta bajo un caro y exclusivo exoesqueleto de dinosaurio sigue latiendo un corazón humano.

Rayo Rojo

  • Autores: Marco Bucci, Riccardo Atzeni
  • Editorial: Evolution Comics
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 224 páginas
  • Precio: 30 euros

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