‘Mi amigo Pierrot’, en la estela de Miyazaki

Una carta para Yodo‘ nos dejó boquiabiertos y maravillados. Tanto que, como comentábamos en la reseña que le dedicábamos al volumen publicado por La Cúpula, no es sólo que la incluyéramos en nuestra selección de lo mejor de 2022, es que Jim Bishop, su autor, fue el que seleccionábamos como acreedor del Premio Fancueva al Mejor Dibujante del año pasado. Y eso que estamos hablando de un volumen que nos llegó a mediados de diciembre, cuando ya creíamos que «estaba todo el pescado vendido» y que las obras y premios que íbamos a conceder no sufrirían ninguna alteración como, finalmente, sí lo hicieron. Reacción inmediata al hermoso poso que tan soberbia lectura dejó por aquí, fue, y rescato aquí mis palabras de comienzos de año:

(…) añadía al artista a la ya considerable lista de «autores de los que hay que tener todo» y empezaba, por supuesto, el proceso de rastreo de obras previas o posteriores, intentando hacerme con sendas copias de ‘Nubo, le gardien nuage‘ —imposible de encontrar a un precio razonable— y ‘Mon ami, Pierrot’, que espera paciente en la «sección» de lecturas pendientes de las estanterías de mi estudio a una próxima lectura.

‘Una carta para Yodo’, abrumadora belleza

Y ahí estuvo esperando, en esas lecturas pendientes hasta que, con suficiente tiempo como para degustarla sin prisas, fue disfrutada a mediados de verano, dejando un sabor que, decididamente, no era tan superlativo como el de ‘Una carta para Yodo’ pero que, no obstante, lo colocaba bastante arriba en la lista de los tebeos venidos del otro lado de los Pirineos a los que hemos podido asomarnos durante los últimos 12 meses. Las razones para ello, para que ‘Mi amigo Pierrot‘, que publicaba hace escasos días La Cúpula, no lleguen a la altura que creíamos poder exigir al autor de ‘Una carta para Yodo’ se fundamentan, sobre todo, y de manera más que sorprendente, en lo visual y en el contrastable hecho de que, puestas al lado de cualquiera de las que conforman su obra previa, las planchas de este cuento de magia, paso a la madurez y empoderamiento, se notan muchísimo menos trabajadas y delicadas que sus predecesoras.

Hay en este volumen una mayor tendencia a la rapidez, a un acabado que se aleja de la pulcritud del trazo que veíamos en ‘Una carta para Yodo’, como si Bishop no hubiera tenido el tiempo suficiente para poder finalizar cada plancha a placer o hubiera tomado la decisión consciente de que el tono del relato requería de una pátina visual más «sucia». Creemos que esto último es poco plausible por cuanto nos parece que ‘Mi amigo Pierrot’ se hubiera beneficiado sobremanera de un acercamiento de formas a la obra previa de Bishop. Máxime si, como indicamos en la reseña, todavía es aquí muy palpable la influencia que Ghibli ha ejercido en el artista y se nos antoja extraño el que, ya en definición de personajes, ya en fondos, ya incluso en la aplicación del color, todo el conjunto rezume una cualidad de «(casi) a medio acabar» que no detentaba, ni de lejos, la perfección de lo que vimos el año pasado.

La influencia de Ghibli no sólo es visible, como ya pasaba en ‘Una carta para Yodo’ en el acabado gráfico y, de hecho, mucho más que en aquella, resulta muy llamativo la intensidad con la que el esquema básico de ‘Mi amigo Pierrot’ recuerda a ‘El castillo ambulante‘. Vamos, que por momentos nos faltaba Calucifer y su carisma para que esta lectura hubiera sido un remedo, muy bien traído, por supuesto, de la brillante cinta de Hayao Miyazaki. Pero Bishop sabe muy bien qué herramientas maneja, y conforme la lectura avanza, las reminiscencias de Pierrot con Howl o de Clea con Sophie, aunque evidentes, quedan diluidas en un conjunto que transita por otros derroteros aunque, aquí y allá —ese clímax tan Miyazaki—, coquetee con tropos propios del cine del estudio nipón. El resultado, algo tocado como está por ese dibujo que no llega a alcanzar lo que sabemos que Bishop es capaz de cuajar, es no obstante una lectura que se lee con interés denodado y hasta cierta fiereza en determinados instantes, quedando a la postre todo un mensaje de libertad y refuerzo del yo sobre el otro que nunca está demás recordar.

Mi amigo Pierrot

  • Autores:Jim Bishop
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 272 páginas
  • Precio: 31,90 euros

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