COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

‘Las crónicas de Conan. Más allá de las colinas oscuras’, Busiek y Nord, valedores de Howard

Por mucho que fascine a mi compañero Mario, que no parece encontrar cansancio alguno en dedicar esfuerzos a revisar volumen tras volumen de ‘La espada salvaje de Conan‘, el cimmerio nunca ha sido un personaje por el que servidor haya sentido una devoción especialmente intensa en el mundo de la viñeta. Sí, adoro la cinta de John Millius —y su grandiosa banda sonora, faltaría más—. Y, sí, me encanta lo que Robert E. Howard publicó en vida —y aprovecho aquí para recomendaros la última edición que Minotauro ha sacado de los textos íntegros del estadounidense sobre el inmortal bárbaro. Pero, cuando del cómic hay que hablar, me vuelvo tremendamente selectivo. Tanto, que en mi tebeoteca sólo ha habido lugar hasta el momento para tres instancias muy diferentes: la legendaria traslación de ‘Clavos Rojos‘ de Roy Thomas y Barry Windsor Smith; la estancia de Jason Aaron y Mahmud Asrar —con una coda titulada ‘King Conan‘ que no tiene ni una viñeta de desperdicio— y, por supuesto, lo que Kurt Busiek, Cary Nord, y otros muchos dibujantes, llevaron a cabo al amparo de Dark Horse con una colección que, si no fuera por lo muy acertado del acercamiento que Glénat está haciendo a los relatos de Howard, fácilmente podría calificar como mi paradigma personal del mejor bárbaro del arte secuencial.

Quizá en ello tenga mucho que ver que, salvo por el tímido contacto que supuso asomarme a las páginas de ‘Clavos rojos’ cuando aún era un adolescente tardío, no fue hasta que Busiek y compañía arrancaron la andadura de esta longeva cabecera que ahora Panini comienza a recopilar en gruesos volúmenes, que caí rendido ante lo que Conan tenía que ofrecer. Quizá si las circunstancias hubieran sido diferentes y servidor hubiera crecido a la sombra de las páginas de todo lo que Marvel produjo con el cimmerio de protagonista durante los años 70, esta incursión en el imaginario de Howard no me habría cautivado como lo hizo, pero lo que rodeó a mi enamoramiento por la traslación orquestada por el guionista de ‘Arrowsmith‘ se estableció desde un completo desconocimiento de lo que había llegado antes y, debido a ello, la inmersión en esta propuesta fue TOTAL.

Y si algo supuso un factor decisivo en que así fuera, es evidente que ese algo tiene el nombre y apellido de Cary Nord. Es más, si sólo por su nombre me hubiera guiado, es probable que nunca hubiera hincado el diente a este Conan por cuanto los precedentes que le había leído al artista, a mediados de los noventa, habían dejado claro en mi memoria que no era un dibujante al que prestar atención. Más, sometido a un radical proceso de transformación de su estilo, el Nord que encontramos aquí, embellecido sobremanera por el color de Dave Stewart —que trabaja sobre los lápices directos de su compañero obteniendo un resultado fabuloso (muy similar, por ejemplo, al de ‘Origen’ de Paul Jenkins y Andy Kubert)—, nada tiene que ver con ninguna encarnación previa suya que hubiéramos podido contemplar bajo el emblema de Marvel, y página tras página, la manera en la que traduce la fantasía de Howard adaptada por Busiek nos lleva a afirmar que, probablemente, sea este el Conan más «bello» que jamás hayamos contemplado —a excepción hecha, que todo hay que decirlo, del de Thomas Giorello que vendrá después suya y, por supuesto, de las páginas con las que Robin Recht traslada ‘La hija del gigante helado‘ en edición Glénat.

En lo que a Busiek se refiere, no se le pueden poner pegas algunas a la cercanía con la que el escritor se aproxima a Howard. Bien es cierto que, si uno ha leído la obra original, la tendencia generalizada aquí es la de suavizar algo la violencia —vamos, lo opuesto a lo que estamos encontrando en la ya citada colección de Glénat—, pero se hace de forma tan elegante y el conjunto queda cargado de tanto brío que cabe disculparle al guionista que así sea. Sobre todo cuando, como podemos observar a lo largo de los 19 números contenidos en este volumen, se trata con tantísimo respeto y mimo al producto original y se extrae de él una lectura dinámica e hipnótica que, en nuestra opinión, revitaliza, y de qué manera, a un personaje que, en el momento en que estas páginas ven la luz, estaba muy necesitado de un golpe de timón como el que se ejerció desde Dark Horse.

Y esto es sólo el principio. Por delante nos quedan muchas páginas con las que Busiek, Nord y un largo etcétera de artistas —por aquí ya están o pasarán nombres como los de Greg Ruth, Bruce Timm, Eric Powell, Kelley Jones, Timothy Truman…— sentarán las bases de un referente incuestionable en la iconografía del bárbaro cimmerio. Por si alguno lo duda, aquí estaremos para dar cuenta de los siguientes volúmenes que Panini publique con estas ‘Crónicas de Conan‘ que tanto hicieron porque muchos descubriéramos y otros redescubrieran a un personaje que lleva casi cinco décadas sin conocer descanso en el arte secuencial.

Las crónicas de Conan. Más allá de las colinas oscuras

  • Autores: Kurt Busiek, Cary Nord et al.
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 496 páginas
  • Precio: 47 euros
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