Era muy evidente, cuando se anunció su lanzamiento, que ‘DC contra vampiros‘ era un proyecto nacido en claro rebufo de ‘DCsos‘. No creo que haga falta que apunte a los motivos por los que así pensé, pero sí estimo necesario indicar que, a la postre, el proyecto apadrinado por James Tynion IV, Matthew Rosenberg y Otto Schmidt no ha llegado a cubrir las expectativas que levantó, al menos en el que esto suscribe: la idea era más o menos buena, no lo negaremos, pero la ejecución, prolongada en demasiados números —y eso sin considerar el complemento que hoy nos ocupa— terminaba por no tomar bien el pulso a la premisa, quedando finalmente un conjunto que, con sus luces, que las tiene, está irremisiblemente lastrado por decisiones muy evidentes y fáciles de anticipar —no hay aquí ese juego no saber por dónde va a tirar la trama al que tan bien juega Tom Taylor. Que sí, que entretiene tela, pero no llega a las alturas a las que raya la saga de los zombis anti-vida ideados por el artífice de ‘Injustice’.
De hecho, si continuamos con la comparación en lo que a maniobra editorial corresponde, resulta cuanto menos curioso que, al igual que ‘DCsos’ contó con hasta dos arcos complementarios —’Inmortales‘ y ‘Esperanza en el fin del mundo‘ —, ‘DC contra vampiros’ haya tenido que «necesitar» uno que, en firme contraposición a lo que ofrecían los dos del «Taylorverse», no aporta casi nada a lo que se narra en el cuerpo principal de la historia. Ello es debido, primero, a la fragmentación a la que la editorial somete a los números aquí incluidos, con una historia que discurre a lo largo de todos ellos y acompaña a un pequeño grupo de anti-héroes —con Deathstroke y Azrael a la cabeza — intentando localizar el último pozo de Lázaro útil en el mundo por la posibilidad de que en sus poderes resida la cura contra los vampiros; y una miriada de relatos añadidos de limitada o nula entidad que, en su esfuerzo por ampliar el espectro del evento, no hacen sino llamar la atención sobre su mediocridad.
No ayuda mucho, al menos no en lo que a ‘Guerra a tumba abierta’ se refiere —pues así se llama la historia principal, la que ocupa más o menos la mitad de los seis números que conforman la miniserie—, la elección como dibujante de Pasquale Qualano, de narrativa muy confusa y por momentos ininteligible, o la elección de una gama cromática limitada a negros, blancos, grises y rojos — a la manera de las miniseries que llevan ya cierto tiempo publicándose tanto en DC como en Marvel y de las que lo mejor que hemos dicho por ahora es que son pasables. Poco importa que algunos de los nombres que firman los relatos más secundarios sean Guillaume Singelin o Mirka Andolfo cuando, como decimos, el protagonismo de los mismos en comparación con el grueso de la narración es irrelevante y deja muy en entredicho la función de este volumen más allá de lo puramente comercial.
DC contra vampiros: Guerra a tumba abierta
- Autores: VVAA
- Editorial: ECC Ediciones
- Encuadernación: Rústica
- Páginas: 208 páginas
- Precio: 24 euros


