COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

‘Ultimates de Al Ewing 1. Empieza por lo imposible’, un giro de 180º

El Universo Ultimate nació, creció, nos dio muchas alegrías y alguna que otra decepción, murió a manos de Victor Von Doom y sus ‘Secret Wars‘ y, como si nada hubiera pasado, fue asimilado, hasta donde pudo ser asimilado, por el Universo Marvel tradicional. Tan breve línea temporal resume, como ya sabéis, quince años de historia, cientos de títulos y miles de horas de lecturas que persiguieron la voluntad inicial de Bill Jemas y Joe Quesada de disponer de un rincón dentro de su esquema editorial que pudiera prescindir de la dichosa continuidad y, por ende, atrajera a legiones de nuevos lectores en un intento por recuperar parte de las ventas que se habían ido perdiendo con el paso de los años desde el absoluto instante de esplendor que fueron los primeros años de los noventa. Tras la maniobra de Jonathan Hickman y la desaparición del Universo 1610, no quedaba muy claro qué personajes iban a poder ser absorbidos más allá de un Miles Morales que, por su condición de único, ahí sigue dando guerra con colección propia dentro del abultado esquema editorial de La Casa de las Ideas. Era el momento pues de reformular ideas y de reutilizar conceptos, y este ‘Ultimates de Al Ewing’ es un clarísimo y gran ejemplo de que, cuando quiere, Marvel es capaz de dar con títulos que aún tienen la capacidad de sorprendernos.

En la línea de lo que nos ofrecerá años más tarde en esa enorme y fantástica space-opera que ha sido ‘Siempre los encontramos cuando están muertos‘, la nueva encarnación de los Ultimates y las aventuras que vive este grupo de superhéroes ligado, en cierto modo, a la nueva Alpha Flight, nada tiene que ver con lo que Mark Millar y Brian Hitch pusieran en pie en su cinematográfica aproximación a los Vengadores. Antes bien, si algo queda claro cuando uno termina la lectura de este primer volumen, es que el título de ‘Ultimates’ se ha escogido más por maniobra comercial que por cercanía temática de la nueva cabecera con aquella que, creemos, encabeza orgullosa todo lo que el Universo Ultimate ofreció en sus tres lustros de vida: nada ahí aquí que se asemeje a las iteraciones sobre el Capitán América, Iron Man, Hulk, la Avispa, Thor y Hank Pym que postulaba Millar, y lo que Ewing traza con su grandilocuente escala, entronca más con los envites cósmicos de Jim Starlin que con la realidad sucia del guionista escocés. No en vano, será Galactus y una asombrosa reconversión del devorador de mundos lo que ocupe, en buena parte, el arranque de una cabecera que se lee con sumo interés y mayor intensidad, que nunca se arredra en echar mano de golpes de efecto para tener agarrado al lector por las gónadas y que, a la finalización de las 280 páginas que conforman este primer volumen, nos deja con ganas…no de más, sino de MUCHÍSIMO MÁS.

Para lograrlo, ‘Ultimates’ cuenta, por supuesto, con el factor Ewing, su manera de entender la escala épica que impregna la narración y, sobre todo, la forma en la que escribe a una agrupación que, no por novedosa, se siente menos cercana. Poco o nada importa pues que entre los cinco integrantes de estos nuevos Ultimates —a saber, Pantera Negra, Capitana Marvel, Spectrum, Ms. América y La Maravilla Azul— tengamos a tres personajes de esos del fondo del cajón cuando, rescatados de manera prodigiosa por el guionista, se convierten muy pronto en auténticos hallazgos, sobre todo en lo que se refiere a Ms. América. La única pega que pondría al trabajo de Ewing, y que se ha convertido en una muy molesta costumbre en términos generales en los cómics Marvel es la insistencia en tener que estar presentando a los personajes con molestos cuadros de texto de apoyo en cada número de la cabecera de turno: entiendo, más o menos, el por qué de tan pertinaz manía —facilitar a los nuevos lectores que pueden unirse a las cabeceras en cualquier momento el que no se pierdan con tanto personaje—, pero para aquellos que sabemos de sobra de quiénes estamos hablando, que aparezcan una y otra vez el nombre y la «ficha técnica» de los protagonistas de turno es un estorbo considerable.

Ese no es el único escollo que servidor encuentra en este primer volumen de la serie, siendo la presencia de Christian Ward en un par de números la otra salvedad que aparta a ‘Ultimates’ de un por otra parte más que merecido sobresaliente. No me malinterpretéis, no es que piense que el trabajo de Ward deja mucho que desear por más que su estilo nunca haya resonado con mis filias artísticas. No. Es que comparado con el festival de «alucinancia» y el derroche de «molonidad» que ofrece Kenneth Rocafort, dejémoslo en que la elección de Ward no es la más afortunada para eludir la hostia de agravio comparativo que se lleva el volumen: el estilo barroco, detallado e imaginativo de Rocafort, con sus composiciones imposibles, sus mil y un detalles y su forma de entender los mecanismos del cómic de superhéroes hacen de la experiencia lectora de ‘Ultimates’ tamaña gozada que, cuando llega Ward, se nos agua considerablemente la fiesta. No la arruina del todo, de acuerdo, pero se nos queda la clara sensación de que, de haber contado con un único dibujante —y que ese único dibujante fuera Rocafort, claro— estaríamos hablando de uno de los instantes más singularmente brillantes de la Marvel reciente. Se queda a un paso de eso, sí, pero considerando los niveles en los que se mueve La Casa de las Ideas en la actualidad, quizá sea cuestión de ignorar lo que haya que ignorar para dejarse llevar por tan magnífica propuesta. ‘Nuff said!!!!

Ultimates de Al Ewing 1. Empieza por lo imposible

  • Autores: Al Ewing, Kenneth Rocafort y Christian Ward
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 280 páginas
  • Precio: 35 euros

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