Plagada de mil y un referentes provenientes de la cultura nipona, la iconografía sobre los robots gigantes pilotados que se enfrentan a imposibles amenazas provenientes del espacio exterior es una de la que los yanquis se han ido apoderando, de un modo u otro, con el paso del tiempo, logrando que llegará a la gran pantalla en las espectaculares formas que vimos en el ‘Pacific Rim‘ de Guillermo del Toro o, como es el caso de hoy, haciendo su incursión en unas viñetas que ni quieren evitar dejar claro de dónde extraen su inspiración, ni falta que les hace, la verdad. Y es que el trabajo que Greg Pak hace con el guión de ‘Mech Cadets‘ —dato curioso: originalmente se tituló ‘Mech Cadet Yu‘ pero la aparición de un segundo volumen en Estados Unidos y, sobre todo, el que Netflix haya hecho de ella una serie animada, sin duda se encuentran detrás del cambio de nombre— bebe directamente de fuentes tan notables como el ‘Mazinger Z‘ de Go Nagai, el ‘Neon Genesis Evangelion‘ de Yoshiyuki Sadamoto o nuestra adoradísima ‘El gigante de hierro‘, planteándonos una historia que hemos visto mil veces pero que, al tirar de tan distintos puntos de la geografía «mecha», consigue conquistarnos sin esfuerzo alguno.
El punto diferenciador de ‘Mech Cadets’ —bueno, uno de ellos— es, probablemente, su premisa de partida: cada año, robots pensantes gigantes del espacio exterior llegan a la Tierra para formar un vínculo eterno con una nueva hornada de cadetes de la Academia Sky Corps y, así, mantener el planeta a salvo. Pero en el momento en que arranca la acción, uno de los robots no forma ese vínculo con un cadete, sino con Stanford Yu, un joven que trabaja con su madre en el equipo de mantenimiento de Sky Corps. Que sí, que resuena a muchas cosas, que el joven protagonista no es más que un remedo del Hogarth Hughes que Brad Bird ideó para ‘El gigante de hierro’ y el que los robots vengan del espacio una somera iteración sobre los habituales mechas construidos en nuestro planeta, pero son suficientes engranajes para poner en marcha una maquinaria que funciona a la perfección tanto por el encanto que desprenden todos sus personajes —arquetípicos algunos, otros no tanto— como porque el ritmo que imprime Pak a la acción hace que los doce números de la maxiserie que Planeta ha recogido en este único volumen pasen volando.
Ahora bien, a título personal, el mayor héroe de la función es Takeshi Miyazawa: el muy reconocible estilo del canadiense, que fusiona dibujos animados, influencias orientales y estructuras yanquis en unas planchas que son magníficas, es de esos que conquistan a poco te asomes a él. Su diseño de personajes aumenta sobremanera lo entrañable que de ellos hace Pak y la atención a los escenarios, aunque no sea una constante y de cuando en cuando se recurra a los fondos de colores planos que tanto nos repelen, es la suficiente para garantizar que el lector se hace una precisa idea de por dónde discurre todo, algo que queda perfectamente fijado, por supuesto, por lo pulido y claro de su narrativa. Vamos, un acierto pleno que deja claro el por qué de su paso a serie animada y, más aún, justifica de pleno la secuela que comenzaba a publicarse hace bien poco en Estados Unidos. Una que conserva, por ahora, todo el encanto de su predecesora y que nos hace desear que Pak y Miyazawa no deseen apartarse de este microcosmos…por lo menos no por el momento. Esperemos que así sea.
Mech Cadets
- Autores: Greg Pak y Takeshi Miyazawa
- Editorial: Planeta Cómic
- Encuadernación: Rústica
- Páginas: 144 páginas
- Precio: 17.95 euros



