La ambiciosa edición de ‘Li’l Abner’ por parte de Diábolo Ediciones llega a su sexta entrega recopilando las tiras de prensa y páginas dominicales correspondientes al periodo comprendido entre 1945 y 1946 d. de J.C.
Por esas fechas ‘Li’l Abner’ de Al Capp se publicaba en periódicos cuya tirada nacional alcanzaba la cifra de treinta y dos millones de ejemplares, el equivalente a un estadio de fútbol si sus asientos estuvieran ocupados por estadios de futbol más pequeñitos y llenos de gente hasta las manillas. Alcanzando con esta hazaña el tercer puesto del muy disputado podio del emporio de las tiras de prensa norteamericana. Venía publicándose desde 1934, los primeros años habían servido a Al Capp para consolidar el microcosmos de la tira, siempre con la pretensión de ser una sátira del hillbilly estadounidense, la variedad de paleto endémica de las zonas agrestes. Había construido Dogpatch, una pequeña aldea montañosa alejada de los tradicionales paisajes bucólicos y totalmente ajena al apogeo de la modernidad del área urbana. Los lugareños, a estas alturas de su andadura, ya están perfectamente definidos y son reconocibles al instante. Las dinámicas entre personajes, los guiños al lector y el aire despreocupado con el que el pequeño de los Yokum afronta cada nuevo imprevisto son las bases de una comedia que es frenética y disparatada en la misma proporción. Por todo lo mencionado, este humilde reseñista temía estar llegando tarde a la fiesta al comenzar la lectura de este clásico nada menos que por su intimidante sexta entrega; no podía estar más equivocado.
Es frecuente entre lectores de cómics comenzar una serie avanzada ya su numeración, especialmente para lectores de superhéroes, para los que el número uno de la portada no garantiza que sea el comienzo de la historia que se cuenta. En el caso de las tiras de prensa la cosa es bien distinta, los nuevos lectores llegan literalmente a diario (guiño, guiño) y no precisan ningún conocimiento de lo anteriormente publicado para disfrutar plenamente de lo que la historieta les propone; ‘Li’l Abner’ es un excelente exponente de esta filosofía. Sin duda premia al lector fiel con sutiles referencias a historia previas, pero es extraordinariamente acogedora para lectores casuales de toda índole. Los forasteros son bienvenidos en Dogpatch, los habitantes son amigos por conocer, su estupidez es conmovedora y las tramas en las que se ven envueltos ridiculizan a la par que reivindican su idiosincrasia. Al Capp hace que te sientas cómodo desde el minuto uno y para entonces ya habrá conseguido hacerte reír.
‘Li’l Abner’ es una tira que se regocija en la ingenuidad de sus personajes, los hace miserables hasta lo rocambolesco, traza una línea difícil entre el humor negro y el absurdo que hace cómplice al lector aparcando el dilema moral resultante. Capp no se limita a hacer comedia con paletos en su hábitat natural o fuera de ella, en sus numerosas visitas a la gran ciudad; se sirve de los contrastes sociales para armar una comedia en un tono inocente que no deja títere con cabeza. Si hacer comedia sobre las condiciones de vida de ignorantes empobrecidos puede parecernos cruel, si retratarlos como conformistas supersticiosos carentes de ambiciones o expectativas se antoja del todo excesivo, entonces espera a leer la visión ultra cínica que nos brinda de la élite económica urbanita de aquellos años: Una colección de empresarios homicidas, millonarios clasistas y trepas sin escrúpulos con los que cualquier criptobro se sentiría identificado.
La propuesta visual se mueve en la caricatura, en la línea de Eisner sin llegar al virtuosismo del autor de ‘The Spirit’ y con las limitaciones inherentes al formato; con tres o cuatro viñetas por tira. Un estilo que prioriza la figura frente al escenario, expresivo, dinámico y que aún hoy se mantiene fresco.
Mención aparte merece el peso mediático con el que contó la tira en el momento de publicación original. La aparición eventual de celebridades como Frank Sinatra o Bob Hope entre otros, cuyo apoyo ayudó a promocionar la tira en la vida real. La campaña multimedia nunca antes vista iniciada con la venta de la partitura del tema musical ‘Don´t marry that girl’, con letras del propio Capp y participada por músicos de renombre. Hitos que confirman la transversalidad de Li´l Abner. Se llegó a convocar un concurso a escala nacional con premios de hasta 500 dólares en la que se animaba a los lectores a dar su interpretación de la infame Lena la hiena, personaje que era citado en la tira como poco menos que el horror encarnado y que Capp se negaba a mostrar para evitar herir sensibilidades. Miles de participantes (un millón según la revista ‘Time’) compitieron por captar la fealdad más objetiva y unánime en lo que a rostros se refiere. Con el aliciente de que las ilustraciones recibidas serían valoradas por un jurado igualmente terrorífico compuesto por Salvador Dalí, Sinatra y Boris Karloff.
La edición que nos trae Diábolo es la única con la que ha contado en nuestro país, obviando algunas páginas que llegaron a ver la luz en la revista ‘El Globo’ o a la chapuza que hizo Eseuve. Cuenta con un formato de 38×29 cm, tapa dura y con las páginas dominicales reproducidas a color. El tamaño es… eh, perfecto, idóneo para deleitarse con la calidad del dibujo, el justo para que un boomer pueda leer los bocadillos sin echar mano de la lupa. El único problema se lo encuentro en el espacio físico que ocupa el tomo, es enorme. Me he visto obligado a instalar una polea para subirlo hasta mi casa a través del balcón, ya que no entraba por la puerta. Una vez dentro de casa he tenido que echar abajo uno de los tabiques para hacerle sitio junto a mi colección de banjos. Bromas aparte, una sesión de lectura equivale a tres series de cincuenta flexiones, lo que aglutina cultura, diversión y deporte en un mismo e irresistible pack, mens sana in corpore sano.
Una edición de alto valor como la que nos presenta Diábolo tiene su coste, ajustado en términos de calidad precio, pero disuasorio para el mileurista de andar por casa. Diábolo apunta al bolsillo del coleccionista y ofrece una edición a la altura de sus demandas. Lamentablemente esto reduce el público efectivo de una tira popular de gran alcance e impacto. En Fancueva vemos el vaso medio lleno, (aunque no consigamos identificar la sustancia que contiene): animamos a los indecisos a desprenderse del pesado lastre de su guita; la obra lo merece y es más económica y placentera que la suscripción al gimnasio.
‘Li´l Abner #6. Tiras diarias y dominicales 1945-1946’
- Autor: Al Capp
- Editorial: Diábolo Ediciones
- Formato: 38×29 cm, tapa dura, 248 págs. a color
- Precio: 64,95 €




