1

A lo largo de los años, no han sido pocas las ocasiones en las que lectores en ciernes han entablado conversación conmigo para que, desde mi experiencia con el noveno arte, les recomendara algún título o títulos con que comenzar a adentrarse en este maravilloso mundo que es el de la viñeta impresa. Asunto cuanto menos peliagudo, máxime si las edades de dichas consultas varían desde mis alumnos/as hasta amigos/as mucho más cercanos/as a mi generación que, de repente, se han visto atraídos/as por la narrativa secuencial, tirar de los puntales que, en las últimas décadas, han marcado el devenir de la historia del medio no es siempre garantía de éxito por cuanto, normalmente, los que han colocado a dichos puntales en su sitio son lectores veteranos que han encontrado en sus páginas algo que nunca habían encontrado antes.

Recomendar tebeos requiere, pues, de un ejercicio de imaginación considerable y de regresión aún más intensa para intentar conectar con aquello que nos llamó la atención por vez primera cuando, décadas atrás, abrimos un tebeo en el kiosco o papelería de turno y nos dijimos «Uauh…esto es para mí». Sería de una soberbia considerable afirmar que, de todas esas veces en las que he claudicado ante la insistencia del interlocutor de turno y he terminado recomendando algo, jamás he errado en la recomendación —o reCOMICdación, vocablo inventado que nos sirvió a Mario y a servidor para dar nuestros primeros pasos en el mundo de la crítica de tebeos—; de hecho, no han sido pocas las instancias en que he hecho enfática sugerencia de un cómic que me parecía magistral y el otro/ la otra, no ha encontrado en él lo que yo creía que debía encontrar.

2

Tan larga digresión —que sé que me perdonáis— viene a colación, por supuesto, no porque ‘daytripper‘ sea un tebeo que concite opiniones unánimes en uno y otro extremo de la experiencia lectora —tanto en aquellos muy fogueados en el noveno arte como en los que están dando sus primeros pasos—, sino porque, aunque al que esto suscribe le parece una OBRA MAESTRA indiscutible, ya han sido dos las personas a las que les he regalado tan querido volumen y dos las que, tras su lectura y posterior puesta en común, me han admitido que, sí, les ha gustado, pero que hay algo que no terminan de apreciar para tacharlo, como lo hago yo, de un instante magistral dentro de la historia del cómic. La última, de hecho, ha sido una íntima amiga alemana que lleva algo más de un año buceando en esto de las viñetas y que, tras haber recibido ‘daytripper’ como presente por su cumpleaños, y haber tardado muy poco en rendirse a los cantos de sirena que la edición Deluxe de DC que recibió emitían desde una de las estanterías de su salón, me admitía que había disfrutado mucho con muchas cosas pero que había algún detalle que le impedía calificar a la obra de Gabriel Bá y Fabio Moon con algo más que un notable alto.

3

Considerando que nuestros gustos hasta ahora siempre han resonado en similares frecuencias y aprovechando la casualidad de la nueva edición de ECC de un material al que ya me he aproximado al menos cinco veces desde aquella primera y muy afortunada lectura que hiciera, mes a mes, cuando fue publicada bajo el sello Vertigo allá por 2010, resolví que, antes de poder conversar de nuevo con mi querida amiga y aportarle qué razones de peso encontraba para colocar a ‘daytripper’ como uno de mis ¿10? tebeos favoritos de todos los tiempos —y los que leéis tanto tebeo como servidor sabéis de lo complicado de dicha afirmación cuando, de la misma manera que pasa con el cine, llega un momento en que hay tantas y tantas lecturas que entrarían en ese Top10 que resulta de todo punto IMPOSIBLE filtrar sin recurrir a dividir los favoritos en varias categorías—, daría doble repaso al tebeo, primero en su nueva edición en castellano y después, por qué no, una vez más en inglés.

4

Hecho el doblete lector, no sólo me reafirmo en cuantas reflexiones había extraído de la obra de los hermanos brasileños, es que esta nueva aproximación no ha hecho sino aupar aún más en esa imposible clasificación a la que me refería en el párrafo anterior a una obra que, si me empujarais a ello, podría sentenciar que está entre los tres mejores cómics que he leído a lo largo de mi vida: nada baladí y asentada en el mucho tiempo que, tanto durante sus diversas lecturas como después de ellas he podido dedicar a pensar en el calado de ‘daytripper’, quizás una de las mejores cosas que hacen los hermanos Bá y Moon en esta, su más perfecta colaboración —adoro ‘Two Brothers’ y ‘De: Tales‘, pero no hay comparación posible— es conseguir de manera activa, página tras página, que el mensaje que acompaña a su criatura, y que, creo, es bastante evidente tras cerrar sus páginas por primera vez, no sea una iteración más sobre el cliché barato de «la vida vale la pena».

Huyendo de trillar aún más tan manida expresión, lo que Fabio Moon and Gabriel Bá consiguen, trabajando con precisión de relojero suizo, es crear un libro que se mueve sin ardides ni manipulaciones emocionales; todo lo que llegamos a sentir por Brás de Oliver, ese escritor de obituarios que muere en cada número en un momento distinto de su vida, llega a ser tan real, tan tridimensional y cercano a lo que podríamos sentir por alguien de carne y hueso, que asusta la forma en que los autores consiguen generar el sentido de empatía en el lector tan pronto como, terminando el primer número, sentimos un vuelco en el corazón cuando Brás fallece por primera vez. Pero es que, más allá de esta inmensa cualidad, hay tanto en las perfecciones que ‘daytripper’ va conquistando, y es tanto lo que el lector va absorbiendo, que sin querer desmenuzarlas de manera analítica una a una—algo que contravendría el mucho corazón que los hermanos vierten aquí—, me resulta imposible no continuar escribiendo sobre algunas de ellas.

5

La componente visual de ‘daytripper’ es simplemente maravillosa: si esa tridimensionalidad de la que hablaba antes se consigue de la manera que se consigue es porque el mundo que crean Bá y Moon es creíble hasta en el último detalle, y la vida que contiene, y los personajes que lo habitan nos hablan una y otra vez del compromiso de ambos autores para con esta superlativa creación. De hecho, si hay algo que un par de las veces que me he acercado a ella para simplemente mirar las páginas es que he podido apreciar—y es algo que os recomiendo encarecidamente hacer— la facilidad con la que, absorbidos por la historia, damos por hecho, tras pocas páginas, que el mundo que rodea a Brás es tan real como él. Y eso no hace sino hablar, y de qué manera, del compromiso de los autores por configurar algo único y rico.

Esa misma vida, como decimos, es la que se invierte en los personajes y en especial, por supuesto, en un protagonista al que sólo tenemos la opción de conocer durante diez capítulos pareciendo, a la finalización de todos ellos, que hemos asistido a algo que sólo los mejores textos de la historia de la literatura han llegado a lograr. La exploración del mundo a través de los ojos de Brás al recorrer su vida consigue que, de la misma manera que la sensación general sobre ‘daytripper’ es esa huida del cliché que avanzaba más arriba, podamos sentir de manera intensa y cargada de propósito, que no nos han presentado a un personaje de tres al cuarto construido, a lo monstruo de Frankenstein, con retales de aquí y de allá. No. Brás es una persona tan real como pudiera llegar a serlo cualquier artificio de ficción trabajado desde el cariño y la voluntad de sentirse Dios por un momento insuflando vida a esa materia muerta que es el papel y la tinta.

6

Con toda la VIDA—o BIDA, si por aquí andara muy buen amigo Paco Fox— que se insufla tanto a los personajes como al conjunto visual, resulta inevitable dar cuenta de la naturaleza de afirmación sobre la vida que impregna a ‘daytripper’. Y aquí, una vez más, los hermanos huyen del tropo. Sí, el volumen expresa una idea muy clara y redonda acerca de la importancia de valorar la vida como algo precioso y digno de lucha. Pero, en lugar de presentar esa filosofía de forma directa o articulada bajo algún inspirado diálogo, lo hace mostrando, «simplemente», la vida de Brás y preguntándonos, a través de él, de manera incesante, cómo fue la vida que se nos ha presentado en cada número y si, al final, valió la pena.

Bien es cierto que al menos en uno de los capítulos, en el que conocemos a Brás de niño, cuesta trabajo ponderar la brevedad de esa existencia de la misma forma que sí podemos hacerlo cuando el Brás al que nos acercan los brasileños es un adulto. Pero entendiendo que la inclusión de ese número es obligatoria para dibujar en toda su magnitud y recorrido la vida del protagonista, y asumiendo asimismo que, por horrible que pueda parecernos, una de las lecciones que nos imparten los autores, y que hemos de interiorizar cuanto antes mejor, es que la muerte forma parte de la vida, lo que podría parecer falla se alza como enorme virtud que, creemos, entronca de lleno con la carga llena de mensaje de ese carpe diem que, desde que Peter Weir nos lo presentara por primera vez con ‘El club de los poetas muertos‘, tanto nos han machacado los gurús del autoconocimiento.

7

Pero, allí donde cualquier libro de realización personal pretende dar respuestas a preguntas y, hasta cierto punto, imponer reflexiones en el lector, Fabio Moon y Gabriel Bá nos tienden la mano para que exploremos esas cuestiones codo con codo con Brás, permitiéndonos formar parte de su vida mientras descubre, o no, los vericuetos por los que ésta discurre; qué propósito último, si lo hay, nos ha colocado sobre la superficie de nuestro bello planeta y cómo hemos de manejar las muchas pasiones que nos encienden, nos impulsan a seguir adelante, nos empujan a ser mejores y, en definitiva, nos definen como humanos.

Puede que, a la finalización de ‘daytripper’, encontréis que las respuestas que Brás halla para éstas y otras cuestiones difieran mucho de las vuestras—si es que vuestro recorrido vital os ha permitido asomaros ya a ellas— pero lo hermoso de esta magnífica obra es que no da nada por sentado, no pretende sentar cátedra sobre nada, invita, no impone, sugiere, no diserta y al trabajar de esa manera, emociona, y de qué manera, desde una naturalidad tan pasmosa, tan genial, tan vibrante, tan evocadora, tan poética que, cuidado, no os extrañéis si, a su conclusión, sentís en vuestros corazones esa desazón bonita, esa tristeza cargada de sentimiento que nos provoca despedirnos de un amigo. Tal es el calado de ‘daytripper’.

8

daytripper

  • Autores: Gabriel Bá y Fabio Moon
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 304 páginas
  • Precio: 33 euros

Crowdfundings recomendados



Deja un comentario

Cheater Chef

Cheater Chef es un juego de cartas temático sobre cocina. El objetivo es completar una comanda antes que el resto de participantes, para ello los jugadores deberán recopilar los ingredientes necesarios mientras vigilan que el resto de jugadores no los envenenen o se los roben.

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar