COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

Crónica del 41 Salón de Barcelona: De aniversarios, homenajes y algún muñeco cabezón

No diré que no he asistido al Salón del cómic de Barcelona desde antes de la pandemia, y que por fin ha vuelto la normalidad y han vuelto los habituales creadores de más allá de la península. Iré un paso más allá: la última vez que tuve la fortuna de asistir a la que es nuestra cita más internacional ni siquiera existían los Funko. Sí, esos seres de plástico de mirada clónica que a muchos nos hipnotizan y creo ya casi deben superar a la especie humana en una proporción de cinco a uno, y sin los que ya es posible concebir cualquier evento para aficionados de la viñeta y de la cultura nipona, eran entonces algo cuya influencia jamás habríamos acertado a adivinar.

Merchandising aparte las cosas han cambiado sin duda, pero lo esencial no: el Salón de Barcelona sigue siendo una cita imprescindible para los amantes del noveno arte, con todo lo que podría pedir cualquier coleccionista. Aunque al conjunto se añaden como siempre propuestas afines a otros hobbies, como la sección dedicada a Nintendo, en la que uno podia desde fotografiarse en la prototípica tubería de Mario hasta jugar a uno de los últimos Zelda, o el cine, como el stand de Selecta donde podían adquirirse numerosos series y películas, las proyecciones de cintas como la del ‘El pequeño Nicolás‘ o Puntos de cordura, la exposición dedicada a Álex de la Iglesia, con originales de sus juegos de rol y bocetos de la preparación de la segunda temporada de ‘30 monedas‘ así como un recuerdo muy especial para el 30 aniversario de ‘Acción mutante‘, el eje ha sido como siempre el cómic.

Desde las grandes editoriales, como Planeta, Panini (en el que no se echaban de menos ni los cromos), ECC o Penguin Random House que se concentraban en la zona anexa a la artist alley (con el cariño artesanal de siempre) y el territorio fanzinero (un espacio que ha caído en desuso en más de un evento pero que aquí, por fortuna, se sigue respetando) a las más pequeñas, el visitante se ha encontrado toda una oleada de novedades y firmas, entre las que como siempre el grueso de los autores eran de origen europeo y estadounidense, con alguna excepción como la premiada y últimamente casi omnipresente Keum Suk Gendry Kim (los mangakas se reservan para el popular Salón del Manga), y que motivaron larguísimas colas (algunas más confusas que otras sobre todo en los casos en los que se debía solicitar el número por adelantado) como las generadas por Isaac Sánchez, de cuyos ‘Baños Pleamar‘ acaba de aparecer una edición especial, o Enrico Marini, por mencionar un par.

Pero hay que reseñar que ha sido un gran año para las exposiciones. Dejando de lado algunas que se han celebrado fuera del Salón, en centros culturales y bibliotecas como la dedicada a los tebeos Disney, se ha podido disfrutar de auténticos incunables como los originales de la exposición del 75 aniversario de Zipi y Zape, la obra más célebre de Escobar, el gran muestrario de la obra de Daniel Torres en La arquitectura de la viñeta (al que ya se dedicó una pequeña muestra en el Salón del cómic de Valencia, pero la de Barcelona es sencillamente apabullante) y de la obra de artistas ya internacionales como la de David López, que incluía una buena muestra de su trabajo para Marvel. Aunque como siempre no faltaron obras que renuncian a los originales pero dan protagonismo a la risa, como Magas del Humor, con una selección de viñetas en gran formato de una buena selección de autoras. Y también alguna pequeña sorpresa , ya fuera del espacio destinado a estas obras, como la dedicada a Lorenzo Montatore en el stand de ECC (y que no era lo único inesperado que nos aguardaba dentro junto a la venta de originales de autores de lo más heterogéneo).

Entre ellas también estaba la exposición que hubiésemos deseado se hiciera dentro de muchos años. Gracias Carlos es el título tan sencillo como certero que ha recibido la exhibición en paneles de gran formato de las reproducciones de las obras creadas por varios compañeros de profesión en homenaje al gran Carlos Pacheco, al que también se recordó en un acto. Con presencia de más de un retrato de nuestro querido dibujante, algún héroe marvelita y más de una referencia a la que es una de su obras más personales, ‘Arrowsmith‘, que ha sido recientemente objeto de una nueva edición en tapa dura y con numerosos extras, prints y originales han sido objeto de una subasta abierta hasta el 2 de abril cuyos beneficios serán destinados a adELA, Asociación Española de la Esclerosis Lateral Amiotrófica.

Y todo esto es sólo una pequeña muestra de una cita imprescindible que sigue probando su gran poder de convocatoria de sus más de 40 primaveras. Cómics de segunda y primera mano, en castellano, catalán, inglés o francés, recién nacidos y reediciones, para niños o para esos viejos lectores que nunca mueren, la viñeta saca músculo moviendo masas y reafirmándose como arte, el noveno para más señas, aún rodeado de merchandising más que goloso y en medio de esa ironía de que una de las colas más largas sea la de la fondue de chocolate. El cómic es pura fuerza creativa. Ya solo queda sentarse a leer para esperar al año que viene: la edición número 42 nos aguarda.

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