‘Mi familia gorila’. Engorilarse es bien

‘Mi familia gorila’ sorprende por lo que es y por lo que cuenta. Sin duda su título es poderosamente llamativo y si te has cruzado con él en algún listado de novedades, o bien has tenido oportunidad de ojearlo en alguna librería, habrás pensado que se trataba de un panfleto antimonárquico de mal gusto; nada más lejos de la realidad.

Por desgracia, es posible que hayas contenido ese primer impulso de llevártelo a casa, de adquirirlo o afanarlo si se tercia, amparándote en esa supuesta imparcialidad política que tanto defiendes y que aquí no viene a cuento. En serio, este manga no trata temas de la Casa Real de ningún país. Superada la confusión inicial, todavía podríamos coincidir en que el título de una obra no supone un reclamo suficiente para su compra, al fin y al cabo debemos poner unos límites a esta bendita curiosidad que nos está llevando a la ruina económica; es perfectamente entendible y disculpable que te rijas por un criterio. Pero solo porque estás leyendo estas líneas, lo que implica que todavía hay esperanzas para ti y para esa colección caprichosa de aleatoriedades a las que supeditas tus lecturas.

Por lo general, aunque hay criterios para todos los criterios, los que utilizamos a la hora de gastar dinero no se aventuran en lo desconocido, como mucho ensanchan los márgenes de nuestra zona de confort lo justo para reafirmarnos, mientras nos mantiene en la inopia de todo aquello que escapa a nuestro conocimiento; es nuestro algoritmo personal. No es una presencia paternal sobreprotectora o un tirano de creación propia al que hayamos decidido obedecer. Se me asemeja más a un amante infiel al que el orgullo nos impide abandonar. Porque nuestro criterio frecuenta la cama de quienes los grandes grupos editoriales consideran rentables y en consecuencia trascendentes, nuestro criterio se arrodilla ante la opinión profesional y hace un oral a quienes le son presentados como grandes maestros, a la vez que se muestra libidinosamente permisivo con cualquier subproducto de la nostalgia. Nuestro criterio le hace cosas a Batman que ya quisieran nuestras parejas.

Sin ir más lejos, tu criterio te ha impedido hacerte con un ejemplar de ‘Mi familia gorila’ y ha llenado tus estanterías de imprescindibles que nunca te apetece leer, esto es imperdonable. Pero como digo, estás aquí, así que ya has decidido que si el título no justifica su compra (y no puedes robarlo), habrá que buscar otra razón para hacerte con él. Y aquí estamos.

‘Mi familia gorila’ sorprende por lo que es. Siendo prudentes diremos que se trata de una recopilación de historias cortas de terror escritas y dibujadas por Ichiro Lijima, catorce para ser un poco más precisos. Pasemos por alto el hecho de que el autor no te suene ni de oídas, es normal teniendo en cuenta que estas historias vieron la luz originalmente en la revista Manga Black Punch, una publicación de medio pelo dirigida al público adulto del Japón de los años setenta, y su autor lleva décadas retirado del mundillo. La obra de Lijima no ha contado con ediciones Kanzenban, ni Tankobon, ni Budokan; no ha sido recopilada en tomos ni siquiera en Japón; tus amigos japoneses no conocen al tal Lijima, tus amigos japoneses son irrelevantes e inevitablemente imaginarios. Espero que empieces a ser consciente de lo improbable que era ver este material traducido al castellano, fácilmente podría reemplazar al argumento de los milagros termodinámicos.

Hablemos de la naturaleza perversa de las historias que nos cuenta. El tono oscuro y desasosegante que impregna cada página nos recuerda a Hideshi Ino (‘La serpiente roja’), Shintaro Kago (‘Reproducción por mitosis’) o Junji Ito (‘Uzumaki’), por citar algunos ejemplos también en lo que a temática se refiere. Lijima mantiene el erotismo como una constante en todas las historias presentadas, sus guiones son delirantes e incorporan elementos de ciencia ficción y gore que bien podrían señalarlo como uno de los pioneros del ero guro, pero con los giros y finales inesperados tan característicos de los títulos de la norteamericana EC y la posterior Warren. Historias contenidas en este volumen como pueden ser ‘Planeta mujer’, ‘Un paladar extraordinario’ o ‘El alma regresa’ encajan en la estructura clásica de relato de horror con final inesperado que tanto se popularizó en occidente. Mención aparte al tono misógino general y hasta racista en el caso de la historia que da título al volumen, que más que escandalizar divierte por lo frívolo de su planteamiento y lo ingenuo de su lógica. Y Cito: “¡Los gorilas son superiores a los blancos, a los negros e incluso a los asiáticos!”.

En lo estrictamente gráfico Lijima es un mangaka poco común, recuerda a Takao Saitô (‘Golgo 13’) en las facciones de sus personajes, su dibujo se percibe clásico, muy trabajado y no por ello menos tosco. Su narración se aleja de lo que encontraríamos en la mayoría de mangas, incluso en la actualidad, muchas viñetas por página y enfoque directo de la acción con poco espacio para los escenarios en los que transcurre. Si no lo hubiera leído en el prólogo final, no me hubiera aventurado a escribirlo aquí, pero es cierto que la influencia de Jack Kirby es palpable.

En Diábolo lo han visto claro y nos han traído esta sorprendente obra como segunda incursión en el mercado manga, a la que ya precedió ‘La invasión de los hongos del espacio’ de Marina Shirakawa. Un manga atípico en todos los sentidos que se lee de un tirón y que encaja a la perfección con la necesidad de ofrecer un producto diametralmente opuesto a cualquier otro manga del escaparate. Y repito, no trata sobre la Familia Real.

‘Mi familia gorila’

  • Autor: Ichiro Iijima
  • Editorial: Diábolo Ediciones
  • Formato: Rústica. 15 x 21. 216 páginas B/N.
  • Precio: 19,95 €

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Mi familia gorila

  • Ichiro Iijima

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