Con 6 reseñas en los últimos tres años en las que hemos dado exacta cuenta de los diferentes volúmenes con los que ECC y Astiberri —cinco la primera, uno la segunda— nos han acercado al imaginario de ese monstruo de la viñeta que fue Alberto Breccia, cabría pensar, y de hecho así lo hacíamos antes de comenzar a redactar estas líneas, que es exiguo o incluso inexistente lo que podríamos afirmar sobre el artista uruguayo que no hayamos dicho ya en todo lo que se ha vertido en los citados textos o en lo que, allá por 2017, dijimos sobre la inmensa ‘Mort Cinder‘. Dicha disquisición también cabría hacerse sobre lo abundante que, en esta vuestra página, hemos podido escribir acerca de Carlos Trillo o, más aún, sobre las colaboraciones entre los dos autores que forman parte de ese grupo de críticas que citábamos al comienzo del párrafo. Pero lo que esa reflexión dejaría fuera, es que no estamos hablando de dos artistas al uso, sino de dos voces superlativas que, juntas o por separado, suponen referentes incuestionables de la historia con mayúsculas del noveno arte. Y aunque también uno podría inclinarse a afirmar que, a estas alturas de la película, todo lo indispensable de ambos nombres ya está publicado y los esfuerzos arqueológicos de ECC están claramente orientados a rescatar títulos que satisfagan las ansias completistas de los coleccionistas más recalcitrantes, lo cierto es que nada más lejos de la realidad que encontramos en ‘Viajero de gris‘.
Como bien apunta Álvaro Pons en su introducción —una constante de las ediciones de ECC del material de Breccia que se alzan como lectura previa, y posterior, indispensable para aprehenderse de muchos matices—, ‘Viajero de gris’ enraíza con ecos que resuenan a la citada ‘Mort Cinder’, con un protagonista que, en esta ocasión gracias al poder de la imaginación, es capaz de viajar en el tiempo y en el espacio para escapar de la prisión y las rejas que limitan su libertad. Cargado así de connotaciones que miran con iracundo furor crítico a la situación de Argentina durante el Proceso de Reorganización Nacional de Videla, hay también en estas páginas ciertas similitudes con lo que Trillo, en conjunción con Horacio Altuna, llevaría poco tiempo después con la maravillosa ‘Las puertitas del Señor López‘, en la que el guionista también arremetía, con sarcástica y cínica elegancia, contra la represión del régimen que llevó a la desaparición de más de 30.000 personas.
Pero si en ‘Las puertitas…’ Trillo se dejaba llevar por cierto sentido del humor, arropado de la gentileza del trazo de Altuna, en este ‘Viajero de gris’ se envuelve en el manto violento y afilado de las experimentaciones gráficas de un Breccia que, como siempre, echando mano de mil y un recursos plásticos, golpea nuestro sentido de la vista con páginas que, en ocasiones algo confusas, resultan siempre fascinantes por lo prodigioso del manejo de las luces y las sombras del dibujante —si bien llamar dibujante a secas a Breccia casi podría parecer un insulto a lo que el artista llegaba a plasmar en sus viñetas— y por el extremo expresionismo que, en la mejor tradición del Wiene de ‘El gabinete del Doctor Caligari‘, es capaz de apuntalar en la elección de los encuadres o en un uso del negro del que, años después, pareciera beber el Frank Miller de ‘Sin City‘. ‘Viajero de gris’ se alza así, en la colisión de estos dos titanes, como una lectura variada, experimental, estimulante y sorprendente que si algo deja dicho de manera contundente es que nunca nos cansaremos de (re)descubrir a Alberto Breccia.
Viajero de gris
- Autores: Alberto Breccia y Carlos Trillo
- Editorial: ECC Ediciones
- Encuadernación: Cartoné
- Páginas: 96 páginas
- Precio: 15,95 euros

