‘Veneno: Protector Letal II’, la retrocontinuidad, recurso de moda

Entiendo —todos lo hacemos— que la nostalgia es un factor clave en las formas en las que, hoy por hoy, se mueve una buena parte del mundo friki, ya sea en cine, televisión o, por supuesto, en el arte secuencial. Entiendo asimismo que, bajo el prisma de que todo lo pasado fue mejor y de que hay que aprovechar que, ahora que los que crecimos durante los ochenta y los noventa tenemos poder adquisitivo para caer en las redes de aquello que nos recuerde lo más mínimo a nuestra infancia y adolescencia, pocos son los productos que explotan ese filón comercial, estamos expuestos a cualquier tipo de maniobra rastrera con la que la compañía de turno nos haga pasar por caja. Que sí. Que todo eso lo entiendo y soy el primero en acudir raudo al cine a dar cuenta de alguna producción cinematográfica empeñada en recuperar la esencia de los 80/90 —advertencia: pocas son las que lo han conseguido, al menos con cierta dignidad—, pero lo que no termino de asumir es esa tendencia de la que este ‘Veneno: protector letal II’ es perfecto exponente.

Esa que echa mano del concepto de «retrocontinuidad» para mirar atrás al devenir existencial de un personaje cualquiera, el Veneno original que fue Eddie Brock enfundado en el traje del simbionte y, sin ningún tipo de pudor, rubor ni intención de ocultar cuál es el objetivo último del tebeo, nos presenta una historia entretejida en la maraña de la continuidad pasada que presenta nuevos acontecimientos y nuevos personajes metidos, con calzador, entre las calles de las viñetas de hace treinta años…o más. Es una táctica que ya hemos visto —o sufrido, según se quiera ver— en otras ocasiones y que no es más que una sucinta iteración sobre el esquema con el que se vertebran las precuelas, otro producto cuyo interés siempre me ha parecido curioso como mucho y que, con los años, y el abuso que se ha hecho de ellas en cualquier IP que se precie, han perdido por completo el poco lustre que alguna vez hubieran podido tener. But I digress…

‘Veneno: Protector Letal II’. Vamos a lo que vamos. Al timón, el mismo artista que estuvo al timón hace tres décadas de la serie de la que ésta mini dimana. Un David Michelinie que contacta, vía un extraño artificio arcano, con su yo de los 90 para ofrecer lo que la cabecera original ofrecía en los 90. ¿Que qué ofrecía ‘Veneno: Protector Letal‘? Buena pregunta. Una que os podría contestar si hubiera hecho los deberes y me hubiera esforzado en desenmarañar la telaraña de mis recuerdos sobre la lectura o, aún más fácil, la hubiera buscado por ahí para revisarla. Pero, pereza. Mucha pereza. Así que, no, al vacío y sin red. Y, bueno, tampoco ha sido el golpe para tanto. Alguna magulladura, alguna neurona que no volverá, pero nada que lamentar. ¿Por qué? Pues principalmente por dos motivos. Primero, porque el nivel de «descerebramiento» que Michelinie imprime a la acción entronca a la perfección con el nivel de «descerebramiento» que la acción, así en general, solía tener en los tebeos de superhéroes de hace treinta años. Y, otra cosa no, pero cuando la acción toma el control del transcurrir de la lectura, mola. Y, segundo, porque el dibujo de Farid Karami es una pasada. Sí, lo podría expresar en otros términos, pero es lo que es, impactante, sólido y molón, muy molón. ¿Que no queda nada de poso cuando la lectura se ha finalizado? ¿Y? ¿Desde cuándo es eso una tara para disfrutar de tipos y tipas imposibles haciendo cosas imposibles con habilidades imposibles? No haré más preguntas, señoría. ‘Nuff said!!!!!

Veneno: Protector Letal II

  • Autores:David Michelinie y Farid Karami
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 120 páginas
  • Precio: 15.50 euros

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