‘Sobre la soledad’, ¿hay alguien ahí?

Quiero que usemos la soledad —la tuya, la mía— para que demos con el camino de vuelta a los demás.

Dejémoslo claro desde un principio, este híbrido entre ensayo y novela gráfica que Kristen Radtke compone con ‘Sobre la soledad‘ es una asombrosa exploración visual de la soledad que nos ha dejado con la boca abierta. Hay muchas razones para ello, pero lo realmente impresionante del trabajo de Radtke en estas páginas es que la autora consigue que algo tan personal como «sentirse solo» se sienta como una experiencia comunal, recordándonos que «la soledad es una de las sensaciones más universales que sienten las personas» y, al referirse a ella desde una enorme variedad de enfoques y perspectivas, nos muestre que esta desoladora emoción es tan variada como la gente que la experimenta. Es más, podría parecer evidente que este libro es hijo de los tiempos post-pandemia en los que nos ha tocado vivir, con cientos de miles de habitantes del planeta reinventado sus modos de vida —y de supervivencia— y conviviendo con la soledad; pero lo cierto es que Radtke comenzó a trabajar en el volumen en 2106 apuntando que aunque «los niveles de soledad llevaban décadas aumentando exponencialmente, no era un tema del que oyera hablar muy a menudo a la gente, al menos no relacionándolo consigo misma». Escalofriante y reconfortante al mismo tiempo, Radtke disecciona la forma de confrontar la soledad de los estadounidenses y como se ha filtrado a través de la cultura con el paso del tiempo, desde el crecimiento urbano al entretenimiento, pasando por la política, las redes sociales o las nociones de comunidad, echando mano para ello la autora de estudios psicológicos —convenientemente citados de manera exhaustiva en las páginas finales— y de sus propios recuerdos para acercarse a la soledad y la relación del ser humano con ella.

Quizás veamos la soledad en los demás simplemente para sentirnos menos solos.

Seamos francos, ¿quién no se ha sentido solo alguna vez? La autora señala a la soledad como una experiencia universal, una que a menudo toca techo en períodos de cambio de nuestras vidas y, de manera más notable, al final de nuestros primeros veinte años, en mitad de nuestros cincuenta y al comienzo de los ochenta —unos rangos de edad que se relacionan con los ratios de suicidio por edad, particularmente altos en ancianos que son, obviamente, los que más solos pueden llegar a sentirse—. Bien es cierto que, al centrarse en estadísticas de su país, Radtke limita en cierto modo el discurso pero, al mismo tiempo, dada la incuestionable influencia que la cultura yanqui ha tenido y tiene en todo el mundo, resulta difícil pensar que las reflexiones que aquí se ofrecen no tengan ciertos visos de universalidad —no me ha dado por consultar las estadísticas de suicidios en nuestro país, pero intuyo que no se alejarán mucho de las estadounidenses, al menos en lo que a rangos de edad se refiere, claro—. De hecho, al ser tan abierto y enganchar de manera inmediata al lector con su poliédrico discurso, recordándonos que no estamos solos al lidiar con este sentimiento y debemos ser más abiertos a declarar su aparición en nuestras vidas, es cuando Radtke mejor entronca con esa cualidad de universalidad que, creemos, atesora la lectura.

En la parte menos «universal» de su exposición, la autora lleva a cabo un trabajo excelso en apuntar como la soledad ha ido permeando en la cultura estadounidense, señalando por ejemplo cómo la separación llegó a formar parte de la fórmula para la versión del siglo XXI del sueño americano. En esa separación tuvo un enorme protagonismo el boom del entretenimiento privado que fomentó el crecimiento suburbano, y resulta tan elocuente como sorprendente el análisis que hace de las risas enlatadas de la televisión como la forma en la que la caja tonta trató de recrear la experiencia comunal de ir al teatro. Ampliando esa incursión de los medios de comunicación en un análisis asombroso que pasa del western a las muchas formas en que se trazan personajes masculinos en las series actuales —increíble la vivisección que hace de Don Draper, el personaje al que dió vida Jon Hamm en ‘Mad Men’—, Radtke se muestra especialmente cínica en torno al papel de la mujer en dichas representaciones como meros vehículos contra la soledad, como si lo que cualquiera necesita para dejar de sentirse solo es una pareja.

Aún quizá más interesante que esa vertiente del discurso que, insistimos, no por localista deja de ser plenamente universal, es otra que, también muy enfocada en el territorio yanqui, centra su mirada en la discusión sobre los asesinos en masa, esos que cada dos por tres toman posesión de las noticias del país y que siempre son descritos como «seres solitarios» cuando la realidad es bastante más compleja y «no los animó a actuar el desprecio y la indiferencia de quienes lo rodeaban, sino la paranoia que les indujo el hecho de sentirse rechazados«. Con esa reflexión como pie, la autora da en la clave al señalar con el dedo como ese «miedo a los otros» se ha convertido en Estados Unidos en una estrategia efectiva y clave para los políticos —y si no, que se lo digan a Trump—. «Si la confianza es la base de los vínculos que trabamos, su erradicación no puede sino implicar nuestra separación«. Se puede decir más alto, pero no más claro.

Para mí, la soledad es como estar debajo del agua, moviendo pies y manos en un mundo en silencio en el que el sonido de tu cuerpo resulta atronador en comparación con todo lo demás. Los gestos más simples que tan fácilmente realizas en tierras se vuelven laborioso y has de enfrentarte a un peso para el que nadie está preparado y que te lleva a moverte a duras penas.

Los dos párrafos anteriores son sólo dos ejemplos —muy representativos, eso sí— de lo que funciona mejor en este libro: el amplísimo abanico de tópicos e ideas alrededor de la soledad que Radtke examina, como los efectos de las redes sociales o los muy perturbadores estudios en los que se han utilizado monos para observar como socializamos o nos aislamos. La vertiente visual aumenta sobremanera lo efectivo del discurso de la autora, haciendo muy visible que su discurso no habría conseguido tornarse en la cerebral experiencia en que deviene si sólo hubiera contado con la palabra: la «simplicidad» de las imágenes, combinada con una reducida paleta de colores, aumenta el ambiente de soledad que desprende la lectura, asegurándose que se exprese en toda su fuerza en este libro que con tanta intensidad puede llegar a impactar en el lector. La variedad de lo que se trata —aunque no sea particularmente novedoso o pudiera haberse tratado en mayor profundidad— termina conformando una impresionante inmersión en la soledad, convirtiendo a este volumen en uno que es, en su totalidad, mucho mejor que la suma de sus partes. Un libro espléndido que llega en un momento histórico que no tiene parangón y que ayuda a entender mejor y enfrentarse con más útiles armas contra la soledad, tanto la interior como aquella que existe en nuestra cultura.

Sobre la soledad

  • Autores: Kristen Radtke
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 360 páginas
  • Precio: 35 euros

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