Quizás sea la honda huella que ha dejado, y sigue dejando, ‘El diario de Ana Frank‘, pero situar en una misma frase infancia y autobiografía siempre nos hace pensar en los grandes conflictos, en las víctimas de guerras o, ya alejados del frente, hechos traumáticos como los reflejados por George Takei (si, ese George Takei) en su conmovedor ‘Éramos el enemigo‘. Pero hay relatos sobre la niñez en terrenos más mundanos, con sus luces y sus sombras, como ‘Mejores amigas‘, la historia del paso a la madurez de la escritora Shannon Hale y que continúa los eventos narrados en ‘Amigas de verdad’.
Shannon es una niña como tantas. Con una familia que la quiere, una casa bonita y un grupo de amigas a las que adora. Tras el verano el paso al sexto curso va a suponer un paso de inflexión, cuando descubra que algo está cambiando tanto en ella como en su grupo, pues aunque siempre se ha considerado una de las populares va a comenzar a ver como nuevos sentimientos y matices pueden amenazar la que parece una amistad inquebrantable. En esta encrucijada Shannon se revela como un personaje (y me permito el término aún conociendo el cariz autobiográfico de la obra) lleno de matices. Muy niña todavía en muchos aspectos (todavía le gusta jugar a pillar, a fingir que viaja en helicóptero y similar) pero a un paso de ese despertar a la adolescencia especialmente palpable en su relación con los chicos de su clase Shannon brilla por su amor por los libros (de hecho está empezando a escribir uno), su imaginación y su carácter entusiasta. Pero los pequeños detalles que le hacen sentirse ajena al grupo como las modas pasajeros (esa canción que todo el mundo conoce y a ella le resulta desconocida por completo), los cambios de gustos o la creación de nuevas parejas, y los, hablando en plata, malos rollos ocasionales generan en ella inquietud y esporádicos ataques de ansiedad.
‘Mejores amigas’ es todo un viaje nostálgico a esos días de colegio y amigos en los que cualquier cambio es un mundo para bien o para mal, en las que lo más sencillo puede suponer una fiesta y un pequeño malentendido un drama de proporciones épicas. Un discurso que a pesar de dejar apreciar esa distancia de seguridad con el pasado que permite adquirir una nueva perspectiva de las cosas es fácilmente reconocible como el de una niña de la edad de la protagonista, añade verismo a un relato con el que no cuesta empatizar.
Con un dibujo fresco, obra de LeUyen Pham (que también ha colaborado con Hale en otras obras de carácter infantil y adolescente, incluyendo el mencionado ‘Amigas de verdad’), sencillo pero rico en detalles y con una vibrante paleta de color, que contrasta con el estilo y el tono más oscuro que emplea en esas escenas que se corresponden con el libro de fantasía que está escribiendo la protagonista, este cómic quizás no es de los que hipnotizan desde el primer momento por su apartado gráfico, pero se revela como profundamente adecuado para aquello que nos cuenta.
Es fácil apreciar la distancia que nos separa de los personajes de ‘Mejores amigas’: niños sin móviles, sin retos virales ni plataformas televisivas. Pero se trata de uno de esos cómics que pueden disfrutar, sin necesidad alguna de haber leído el tomo previo, tanto los niños y adolescentes de nuestros días como aquellos adultos que se aproximen a él con una gotita de nostalgia. ‘Mejores amigas’ es una propuesta entretenida, pero sobre todo una aguda reflexión sobre el valor de la amistad y del papel del individuo frente a la masa, de cómo el paso hacia la madurez puede cambiar nuestras prioridades, y de cómo aquellas personas que fueron especiales en nuestra niñez no son necesariamente las que más conecten con nuestro yo adulto.
Mejores amigas
- Autores: Sharon Hale y LeUyen Pham
- Editorial: Planeta Cómic
- Encuadernación: Rústica con solapas
- Páginas: 256 páginas
- Precio: 15,95 euros



