Que ‘Excalibur‘ sigue siendo, a día de hoy, una de mis series favoritas de mutantes y, por ende, de la Marvel de todos los tiempos, es irónicamente ajeno al arranque —quizá no a todo, pero sí a gran parte— de la serie ideada por Chris Claremont y Alan Davis. Ya era algo que, más o menos de manera evidente, dejábamos ver en la reseña que, a comienzos del año pasado, dedicábamos al primer Omnigold publicado por Panini. De hecho, en dicha reseña afirmábamos sin pudor que, trascendido el primer año de serie, ‘Excalibur’ comenzaba un progresivo empobrecimiento de formas que culminaría con el abandono de Davis de la colección, llevado al hartazgo por las «idas de olla» de su compañero guionista y el poco control que éste ejercía sobre la infinidad de sub-tramas que iba abriendo en la cabecera en una perpetua huída hacia delante.
Incluyendo en este segundo Omnigold los números 12 al 30 de la cabecera, quizá vendría bien hacer un leve repaso de lo que éstos ofrecen a nivel argumental: en el número 12 arranca el temido Cross-Time Caper, ese evento que inicialmente iba a extenderse a lo largo de nueve números, que terminó acumulando 12 y que, insistimos, fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Davis. Y es que, si no fuera porque algunos de sus números cuentan con el ejemplar trabajo del británico, otro gallo hubiera cantado a un evento deslavazado y sin personalidad. De hecho, y es algo que ya dijimos en su momento, cada ausencia de Davis, cubierta aquí por nombres como Ron Lim, Rick Leonardi o el inefable Chris Wozniak, se salda con resultados que se mueven entre lo inane o lo directamente olvidable, haciéndose dolorosamente evidente, tras su marcha en el número 24, que la cabecera, por mucho que lo vaya a intentar, «no va a levantar cabeza».
Por no ser un cenizo y quedarnos sólo con lo negativo de este volumen —aunque peor, mucho peor, estará el siguiente— y siempre teniendo en cuenta que, hasta cierto punto, mucho de lo que plantea Claremont, o tiene poco sentido o no encontrará resolución satisfactoria, es incuestionable negarle al guionista las buenas ideas que, aquí y allá, marcan la personalidad de esta primera etapa de ‘Excalibur’ y del Cross-Time Caper. Ahí están, por ejemplo, ese caballero de reluciente armadura y aún más reluciente ¿walkman?; el «cuento de hadas» que se enhebra en los dos primeros números del evento, pasado por el tamiz de cuantas más iteraciones sobre el modelo de los mismos, mejor; las versiones alternativas de los héroes Marvel que supone el tercero —genial lo de Hank Pym, la verdad— o el clarísimo homenaje a Edgar Rice Burroughs y su John Carter que establecen los números 16 y 17. Todos ellos, desde el 12, dibujados por un Alan Davis en estado de gracia perpetua que da constante respuesta a las más extravagantes peticiones que le llegan desde el guión.
Del 18 al 22 la serie discurrirá por los mismos derroteros argumentales sin contar, desafortunadamente, con la presencia de Davis, que vuelve en un magnífico número 23 en el que se rinde un nada velado homenaje a Juez Dredd antes de pasar a la despedida oficial del dibujante, un ejemplar 24 que se cierra con una impactante imagen a la que, siendo francos, Wozniak no es capaz de extraer la chicha suficiente. A partir de ahí, ni la presencia de un Barry Windsor-Smith entintado por Bill Sienkiewicz es capaz de levantar el ánimo de un lector que, en el número 28, tendrá que asistir a la inexplicable sustitución de Claremont durante los cuatro números siguientes, a cada cual más olvidable.
A nuestros ojos, es obvio hasta decir basta —y en esa línea actuará Marvel con su vuelta en el número 42— que ‘Excalibur’ sin Davis, nunca fue ni será lo mismo. Y, cuidado, que aquí nada tienen que ver nuestras obvias filias hacia el artista de Corby —bueno, quizá un poco sí, pero sólo un poco— y sí el poder constatar, a la luz de estas casi 500 páginas, y de lo que en la serie encontraremos toda vez La Casa de las Ideas convenza al británico para regresar, que lo que el creador de ‘Clandestine‘ aportaba a las aventuras del Capitán Britania, Meggan, Kurt, Kitty y Rachel era demasiado bueno para ser ignorado. ‘Nuff said!!!!
Excalibur 2. Dimensiones paralelas
- Autores: Chris Claremont, Alan Davis et al.
- Editorial: Panini
- Encuadernación: Cartoné
- Páginas: 480 páginas
- Precio: 49.95 euros



