El clásico traje rojo y azul de Spider-Man ha sido la seña de identidad del personaje durante generaciones. Sin embargo, el 28 de agosto de 1984, en medio del macroevento Secret Wars, el trepamuros recibió un atuendo que cambió para siempre su vida y el Universo Marvel: el emblemático traje negro.
De Secret Wars al nacimiento del simbionte
Durante los acontecimientos de Secret Wars en el planeta Battleworld, el traje de Spider-Man quedó destrozado tras los combates contra las fuerzas del Doctor Muerte. Al intentar utilizar una máquina que creía que repararía su ropa, el héroe obtuvo un traje negro y blanco que se acopló a su cuerpo. Lo que al principio parecía una simple mejora estética ocultaba un secreto perturbador: la prenda estaba viva.
La conocida como «Saga del traje alienígena» reveló que el traje era un simbionte extraterrestre que otorgaba al héroe mayor fuerza, velocidad y agilidad. Lejos de las versiones cinematográficas que muestran una corrupción violenta inmediata, en los cómics la influencia del simbionte era más sutil y siniestra, tomando el control del cuerpo de Peter Parker mientras dormía en una clara metáfora de la adicción.
La llegada de Venom y la expansión del universo simbiótico
Tras lograr desprenderse del alienígena con la ayuda de los Cuatro Fantásticos y el sonido de unas campanas de iglesia, el simbionte regresó cuatro años después en las páginas de Amazing Spider-Man #300. Al unirse al exreportero Eddie Brock, consumido por el odio hacia Peter Parker, nació Veneno, uno de los villanos más peligrosos y memorables de Marvel al conocer la verdadera identidad secreta del héroe.
Con el paso de los años, la relación entre Eddie Brock y el simbionte evolucionó desde una unión tóxica centrada en la venganza hasta convertirse en el Protector Letal de Nueva York. Este éxito literario impulsó la creación de numerosos personajes derivados dentro del universo de los simbiontes.
Un legado imborrable en Marvel
Lo que comenzó como un rediseño provisional para las páginas de los cómics dio pie a una mitología compleja que abarca todo tipo de personajes y tramas. Desde Matanza, fruto de la unión con el asesino en serie Cletus Kasady, hasta otros nombres como Scream, Toxin, Anti-Venom o el mismísimo dios de los simbiontes, Knull.
Ya sea como una representación de las adicciones, las relaciones tóxicas o la corrupción que ejerce el poder, los simbiontes han demostrado ser mucho más que un simple cambio de vestuario temporal, consolidándose como uno de los pilares más importantes de la historia moderna de Marvel.
Un diseño nacido de un concurso
Un detalle que hasta hace pocos años era casi desconocido es que el traje negro de Spiderman nació en un concurso organizado por Marvel en 1982 para que los lectores enviaran sus propios diseños. Como cuentan en el libro The Many Suits of Spider-Man: «Un fan llamado Randy Schueller presentó el diseño y las características del traje negro practicamente iguales a las que conocemos hoy. La única diferencia residía en que, en vez de ser un simbionte alienígena, era un traje de moléculas inestables que combinaba la tecnología de Reed Richard con la de Tony Stark. Mike Zeck fue el encargado de darle el toque final al diseño de Randy, que cobró 220 $ por aquella idea millonaria.»
Si queréis conocer más anécdotas sobre los trajes del trepamuros, echadle un ojo al muy recomendadísimo libro The Many Suits of Spider-Man (Los Muchos Trajes de Spiderman), ilustrado por el dibujante David Baldeón.





