COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

‘El inmortal Hulk 1’, Ewing vuelve al terror

No es la primera vez que el terror asoma por la puerta de Hulk. De hecho una de mis etapas favoritas del personaje es aquella que firmó Bruce Jones y que, por haber seguido en la estela de la maravillosa e inigualable estancia de Peter David a bordo del coloso esmeralda, quizá ha quedado relegada a un injusto olvido. Injusto porque al guionista le tocó ser comparado desde el minuto cero con lo que David había ido construyendo con el personaje a lo largo de los muchos años que estuvo con él. Pero más injusta aún porque muchos lectores no supieron apreciar el cambio drástico de fórmulas que el veterano escritor quiso aplicar en la cabecera toda vez John Byrne y Paul Jenkins pasaron por ella sin más pena que gloria. Sea como fuere, creemos que, aunque conforme fue avanzando las ideas de Jones perdieron algo de fuelle, los dos primeros años de su ‘Hulk’ son una lectura imprescindible dentro de la tebeografía del personaje. Tanto, que hasta el UCM miró aquellas páginas con ojos tiernos cuando volvieron sobre el gigante verde en la cinta protagonizada por Edward Norton y dirigida por Louis Leterrier.

Caracterizada por una premisa que situaba a la propuesta de Jones en postulados cercanos a los de ‘El fugitivo‘ —la mítica serie de televisión de los sesenta protagonizada por David Jensen—, la apuesta del guionista por introducir elementos de terror y de ciencia-ficción es aquella cuyo testigo parece recoger Al Ewing elevándolo, no obstante, a la enésima potencia y haciendo de él la cualidad principal de este ‘El inmortal Hulk‘: aquí ya no se sugiere el horror, aquí se nos lanza a la cara, tratando el guionista de ‘Sólo los encontramos cuando están muertos‘ —una serie, por cierto, que no podemos dejar de recomendar por su muy diferente personalidad y por lo hipnótico del dibujo de Simone De Meo— de acojonar al lector con ideas que se mueven entre lo inquietante y lo truculento pero que, ante todo, impactan una y otra vez, alejando la siempre alargada sombra de Peter David —porque cualquiera que se haga cargo de Bruce Banner y su alter ego tiene claro que, no importa los años que pasen, seguirán comparándoles con David— de un severo plumazo casi nada más que arrancar.

Para conseguir esa hazaña Ewing opta por un enfoque que, asumiendo que todo es una enorme fantasía, claro, exuda realidad mientras hace juegos malabares con conceptos que, al menos por ahora, pasan de la especulación plausible a la más loca de las ideas con suma facilidad. De que el lector palpe esa tridimensionalidad que tanto caracteriza a este año inicial de la cabecera que recoge el primer Deluxe publicado por Panini, se encargan, primero, unos diálogos que saben cómo instilar voz propia a los personajes —genial lo de Sasquatch o la periodista— y, después, una acción que queda envuelta en un halo de misterio constante, como si a cada página que pasamos, a cada paso que da el protagonista, pudiera abrirse un abismo insondable del que el imparable Hulk no pudiera salir. Sabemos que no es así —estatus quo y esas cosas— y que, obviamente, Hulk saldrá airoso hasta del entuerto más imposible, pero ello no quita para que, mientras eso pasa, nos cuestionemos, y nos lo cuestionemos de manera bastante intensa, si será este o aquel momento en el que el coloso sucumba a la amenaza de turno.

Una amenaza que oscila, a lo largo del primer año de la cabecera, entre un Sasquatch desatado y una somera iteración sobre el ya más que consabido esquema del General Ross pretendiendo controlar al coloso, sólo que en esta ocasión no es el padre de Betty el que pretende hacerse con el poder por explotar de la bestia y los métodos que usa la organización en la sombra que va detrás de Hulk dan para una de las splash dobles más bestias que hemos visto nunca en un tebeo Marvel ilustrada, con todo lujo del detalle que caracteriza su trazo, por un Joe Bennet que es todo un hallazgo de la cabecera: el estilo minucioso del brasileño, especialmente adecuado en la expresividad que extrae de los personajes y en el cuidado que pone en todo momento en la ambientación es una baza que juega, y de qué manera, en esa facilidad con la que ‘El inmortal Hulk’ transmite el terror al lector, algo que cabe encontrar a lo largo del volumen y, especialmente por los territorios por los que transita la historia, en los últimos números incluidos en este Deluxe, que dejan los coqueteos más o menos sutiles con el género que vemos en los primeros compases de la lectura y se zambullen de pleno en él, dejándonos imágenes e ideas de esas que nunca habríamos esperado encontrar, no ya en una serie de Hulk, sino en el Universo Marvel en general. Si sólo fuera por eso, ya valdría mucho la pena acercarse a esta serie…afortunados nosotros que sabemos que ni Ewing ni Bennet se quedan ahí. ‘Nuff said!!!!!

El inmortal Hulk 1

  • Autores: Al Ewing y Joe Bennet
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 328 páginas
  • Precio: 42 euros
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