Los cómics son un medio peculiar donde las nuevas etapas y equipos creativos son una constante. A veces, un equipo no encaja con el personaje que protagoniza la historia, algo que dificulta la lectura pero que no siempre frena a los fans más fieles. Sin embargo, existe un problema principal que suele diezmar el interés del público: cuando la colección pierde el foco en el personaje titular.
El problema de protagonismo en Ultimate Spider-Man y Batgirl
Según se señala en la trayectoria reciente de las grapas norteamericanas, este fue el principal escollo en la serie Ultimate Spider-Man (2024) de Jonathan Hickman, y es el mismo inconveniente que afecta actualmente a la serie de Batgirl (2024). En el caso de la cabecera de la heroína, la obra apenas se siente como un tebeo de Cassandra Cain, decantándose mucho más por una trama centrada en Lady Shiva y en las artes marciales.
En Ultimate Spider-Man, cada número avanzaba hacia una gran historia sobre la familia y la superación, pero el propio Peter Parker y Mary Jane acabaron desapareciendo de su propio cómic en favor de secundarios como el tío Ben, J. Jonah Jameson, Harry Osborn o Felicia Hardy. Aunque la obra de Hickman funcionaba a nivel general, dejaba de ofrecer una historia satisfactoria del personaje principal.
La desconexión en el cómic actual de Batgirl
Una situación muy similar ocurre en la serie actual de Batgirl. Aunque Cassandra Cain viste el traje y combate amenazas, su esencia principal queda relegada a un segundo plano. El reparto de apoyo habitual de la Bat-familia apenas hace acto de presencia, mientras que la sombra de Lady Shiva lo impregna todo, desde las motivaciones de los nuevos personajes secundarios hasta los constantes conflictos internos de la protagonista.
La colección ha dedicado gran parte de sus números a que Cassandra debata sobre la ética de su vida y a utilizar la katana, orientándose hacia un estilo de cómic de artes marciales pura al estilo de Richard Dragon. Los elementos clave que definen al personaje —como su profunda bondad, su obsesión por salvar vidas y su papel como símbolo de perseverancia y esperanza— quedan diluidos en una atmósfera de constante sufrimiento y pesadumbre sobre su pasado.
En definitiva, aunque estas series mantengan una calidad notable y ofrezcan relatos elaborados, corren el riesgo de perder el favor de los lectores a largo plazo si olvidan que una gran obra comiquera debe ante todo centrarse en el personaje que los fans compran en la portada.



