‘Balas perdidas. Sunshine & Roses vol.2’, Lapham (casi) nunca defrauda

Conviven en esta segunda entrega de ‘Balas perdidas. Sunshine & Roses‘, lo mejor y lo «menos mejor» de David Lapham, un autor contracorriente que sigue yendo a lo suyo dentro del panorama estadounidense y que no atiende a modas o tendencias, apostando de manera constante por una colección que cuenta con sus muchos adeptos y que, después de casi treinta años más o menos continuos —como podréis imaginar, no hay 360 números de la colección, que Lapham no es Erik Larsen o Todd McFarlane y ‘Balas perdidas’ ha conocido muchos cambios a lo largo de estas tres últimas décadas—, continua dando guerra siempre fiel a esa personalidad tan singular de la que ha hecho gala desde que comenzó. Una personalidad que, como decimos, encuentra en esta segunda entrega de la saga en la que actualmente está inmersa la colección tanto un 80% de lo mejor que Lapham puede ofrecer como un 20% de cierto aspecto recurrente de la cabecera que nunca nos ha terminado de convencer por estos lares.

Dicho aspecto se concentra en los capítulos tercero y sexto de los ocho que incluye el tomo publicado por La Cúpula y atiende, de una parte, a desviar la mirada del lector de los acontecimientos principales de la trama que aquí se despliega, volcándose en Amy Racecar y una suerte de metáfora que no terminamos de pillar y, de la otra, a lo que le pasa a uno de los personajes preeminentes del hilo conductor de la historia —que no uno de los protagonistas principales— antes de que todo eclosione en los dos últimos pasos que ésta da hacia su conclusión. Uno y otro capítulo rompen, como siempre suele hacer Lapham —ya decimos que esta costumbre de trabajar así los hilos temporales de sus argumentos ha sido una constante desde que ‘Balas perdidas’ es ‘Balas perdidas’— con el «normal» discurrir de un entramado que aquí sigue a Beth y Orson, viejos conocidos de los que llevéis leyendo la serie, en un intento por robar una salón de alterne mientras intentan que todo no se desmorone a su alrededor. Spoiler…todo se desmorona.

Y es que si algo ha hecho siempre de forma soberbia David Lapham en esta su creación es jugar a placer a la contra-expectativa, basando ese juego en unos personajes que son todos perdedores de manual, de esos que siempre creen que el plan les va a salir a pedir de boca cuando es bien evidente, a mucha distancia, que su ejecución va a ser de todo menos efectiva. Al establecer a su serie en esos parámetros, Lapham ha conectado siempre con el mejor noir, ese del que tantos ejemplos podríamos poner ahora —se nos viene a la cabeza, quizá por razones obvias, esa obra maestra de Stanley Kubrick que es ‘Atraco perfecto‘— y que jamás se deja leer con antelación, manteniendo al lector —o espectador, claro— con la duda sobre qué pasará a continuación desde la primera a la última página con giros y más giros y golpes que se asientan en lo inesperado y que nunca, NUNCA, dan tregua.

Resulta pues imposible anticiparse a lo que un volumen de ‘Balas perdidas’ va deshilvanando, con una madeja llena de nudos y recovecos que, de repente, saltan a primera plana para que nuestro gesto de sorpresa y un constante «wtf??» callado asome en nuestros labios cada pocas páginas. Cualidad que, ya lo hemos dicho muchas veces, valoramos por encima de cualquier otra en la construcción de una historia, que todo ello se trabaje desde una cierta «simplicidad» estructural —rara es la ocasión que Lapham rompe el esquema de 2×4 viñetas por página— y bajo un trazo que, con los años, ha ido evolucionando hacia una máxima depuración de formas que nunca descuida ni escenarios ni personajes y que siempre hace gala de cualidades que rozan lo cinematográfico, con una planificación de la acción que es, ante todo, SOBRESALIENTE. Habrá instantes en que ‘Balas perdidas’ funciones algo peor, pero son tan pocos en el cómputo total de la cabecera que calificarla como lectura que hay que hacer es casi una obligación moral.

Balas perdidas. Sunshine & Roses 2

  • Autores: David Lapham
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 256 páginas
  • Precio: 20 euros

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