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  • ‘Tom Strong vol.3’, los «otros» Tom Strong

    ‘Tom Strong vol.3’, los «otros» Tom Strong

    Echándose a un lado momentáneamente —volvería, como veremos más abajo, para dar cierre a su creación—, fue toda una sorpresa en su momento el que Alan Moore dejara en manos de otros compañeros de profesión el narrar las aventuras de Tom Strong durante la decena de números que transcurrieron entre el 26 y el 35, permitiendo así que voces ajenas enriquecieran, si es que tal cosa era posible, el manantial incontenible de imaginación que hasta entonces había sido la serie gracias a su trabajo y el de Chris Sprouse. ¿Consiguieron los invitados estar a la altura de tan hercúlea tarea? Sí. Con matices, pero sí. ¿Que qué matices son esos? Pasemos a ponderarlos de manera sucinta, que tampoco es cuestión de realizar ahora un análisis exhaustivo número a número y página a página.

    Digamos que, siempre que nos encontramos ante la tesitura de valorar una obra global, y más cuando viene firmada por guionistas de la talla de Mark Schultz, Brian K. Vaughan, Ed Brubaker, Joe Casey o el mísmisimo Michael Moorcock, es muy normal tender a dejarse llevar por filias previas, volcando la atención sobremanera sobre aquellos que ya conocemos y que incluso admiramos y dejando de lado lo que otros nombres menos conocidos puedan ofrecer. Así que, por invertir esa tónica, olvidémonos por un momento de los artistas citados al principio del párrafo y centremos nuestra atención en Steve Aylett, Steve Moore y Paul Hogan, firmantes de las historias que correspondieron a los números 27, 34 y 35 de la numeración original: con el relato menos interesante en manos del segundo —algo a lo que no ayuda el pobre trabajo de Paul Gulacy a los lápices—, la fantástica intervención de Aylett junto a Shawn McManus en un ejemplar que bien podría haber firmado el de Northampton, y el que Hogan cierre lo que comenzó en el número 24, hacen de sus incursiones en la colección hitos de más que sólida relevancia.

    Afirmado lo anterior, pasemos, ahora sí, a someter a juicio crítico a lo que Schultz, Vaughan, Brubaker, Casey y Moorcock son capaces de concretar en una lectura que, siguiendo ese orden, casi tendría una distribución en forma de campana de Gauss. Y me explico: la historia del creador de la inconclusa ‘Xenozoic Tales’ es correcta, y se beneficia sobremanera del dibujo de Pasqual Ferry; si lo que hemos de valorar es la aportación de Vaughan, subimos varios enteros en la escala, y la conjunción de su relato sobre Pneuman —el inseparable robot del héroe protagonista— con la solidez de los lápices de Peter Snejbjerg eleva el listón considerablemente. Pero no hay rasero lo suficientemente alto que Brubaker no pueda superar, y la historia de realidades y ficciones que cuaja el artífice de ‘Criminal’ y ‘Fatale’ encuentra en Duncan Fegredo poderoso valedor y se alza como instante más álgido del volumen publicado por ECC. A partir de ahí, la gráfica comienza de nuevo a descender, con Casey ofreciendo una particular versión de ‘Viaje Alucinante’ visualizada por Ben Oliver y el creador de Elric de Melniboné dejándonos una historia de piratas algo sosa, la verdad.

    Llegamos así al número 36, último de la cabecera y regreso de un Alan Moore que, más que cerrar tramas inexistentes —’Tom Strong’ no se caracterizó nunca por su continuidad y, de hecho, su mayor atractivo reside en la variedad de historias autoconclusivas que ofreció—, dedica sus esfuerzos a ofrecer una semblanza de despedida en la que se incluyan al resto de personajes de la línea America’s Best Comics, cobrando singular relevancia en el desarrollo de las páginas la intervención de Promethea, esa otra cabecera de obligada lectura para aquellos que quieran saber el enorme alcance y asombrosa belleza que pueden llegar a atesorar unas páginas de tebeo. Alegre y optimista, como lo fue toda su singladura, la despedida de Tom Strong nos privó de una de las colecciones más imaginativas jamás escritas en formato aviñetado pero, al tiempo, nos legó una de las colecciones más imaginativas jamás escritas en formato aviñetado. Y eso es algo que nunca podremos agradecerle suficientemente al señor Alan Moore.

    Tom Strong vol.3

    • Autores: VVAA
    • Editorial: ECC
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 304 páginas
    • Precio: 28,02 euros en
  • ‘Tom Strong volumen 2’, ¿dije IMAGINACIÓN? Quería decir I.M.A.G.I.N.A.C.I.Ó.N

    ‘Tom Strong volumen 2’, ¿dije IMAGINACIÓN? Quería decir I.M.A.G.I.N.A.C.I.Ó.N

    Soy plenamente consciente de ello. Que sí, de verdad que lo sé. Sé que es repetir argumentos, reiterar titulares e insistir en el mismo mensaje en el que ya hiciera hincapié cuando nos ocupamos del primer volumen de ‘Tom Strong’ allá por julio de este mismo año. Pero es que, y espero sepáis perdonármelo, hablar de la serie de Alan Moore y Chris Sprouse y no hacer mención alguna a la que es su máxima y más brillante cualidad, es dejar cojo un texto que, al repasar lo mucho que ofrecen las 300 páginas que hoy nos ocupan, no puede pasar por alto esa fecundísima imaginación de la que hicieron gala los dos artistas a la hora de plasmar las muy extravagantes, eclécticas y soberbias aventuras del héroe de Millenium City.

    Unas aventuras que arrancan aquí con el ataque de criaturas subterráneas y la incorporación a la familia Strong de un nuevo miembro; que continúan con una invasión extraterrestre de hormigas gigantes en la que jugará un papel fundamental un vaquero arrancado de su época; que siguen con un pequeño y magnífico interludio dedicado a Saveen, la némesis del héroe; que encuentran de la mano de Jerry Ordway tres números en los que los viajes temporales y las consecuencias de los mismos afirman con contundencia de lo maravilloso en el arte de escribir del barbudo de Northampton; y que terminan con otra terna de ejemplares de los que hay que destacar, sí o sí, la inesperada y sorprendente aparición de un personaje del pasado de Tom Strong que, advertimos ya, dará mucho que hablar cuando centremos nuestra atención en el último volumen que ECC dedicará a recopilar la serie del sello ‘America’s Best Comics’.

    A la espera de poder hincar nuestra dentada en el jugoso material que sirvió a Moore y Sprouse para finalizar un tebeo de esos que bien cabría calificar como imprescindibles, no podemos dejar de apreciar en su enorme magnitud la forma en la que el controvertido y siempre lenguaraz guionista insufla vida a unas ideas que, excéntricas como ellas solas, fuerzan al lector a dejar atrás prejuicios y esquemas mentales cerrados. Si así se hace, si se abraza sin reparos lo que aquí se nos propone, tened la garantía plena de que os veréis transportados como por arte de magia a muchos años en el pasado, a esa infancia de la que tantas veces hablamos aquí en términos de ser un período de nuestras vidas en el que todo era posible, por alocado o estrambótico que pudiera parecer a ojos adultos. Que Moore y Sprouse —y Ordway, Howard Chaykin, Shawn McManus y John Paul Leon— consigan tal hazaña y no parezca que tengan que sobreesforzarse para lograrlo es sólo un detalle más que añadir a la ingente cantidad de logros que la pareja creativa alcanza aquí. Yo que tú no me lo perdería sopena de estar dejando pasar uno de los tebeos más IMAGINATIVOS que han visto la luz en papel impreso. Así de claro.

    Tom Strong volumen 2

    • Autores: Alan Moore & Chris Sprouse
    • Editorial: ECC Ediciones
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 304 páginas
    • Precio: 28,02 euros en
  • ‘Tom Strong 1’, ¿imaginación? No, ¡¡¡IMAGINACIÓN!!!

    ‘Tom Strong 1’, ¿imaginación? No, ¡¡¡IMAGINACIÓN!!!

    Sinónimos casi inmediatos, hablar de imaginación en el mundo de los cómics estadounidenses es hacerlo, sí o sí, del insigne Alan Moore —vale, también habría que hacerlo de otros nombres, pero me limitaré al del barbudo de Northampton si no tenéis inconveniente—: dejando de lado la eterna terna por la que siempre será reconocido, esa que conforman ‘From Hell’, ‘V de Vendetta’ y ‘Watchmen’, no cabe duda de que en la producción del escritor británico hay imaginación a borbotones y que dicha cualidad es la que, cuando no se deja llevar por su incontenible verborrea, mejor caracteriza a sus más grandes obras.

    Curiosamente, si de imaginación estamos hablando, es otra terna la que mejor expondría lo mucho que Moore ha sabido trabajar tan noble cualidad humana para plasmarla, con ayuda de notables artistas, en unas viñetas que sólo podrían ser clasificadas como IMPRESCINDIBLES. Y aún de forma más curiosa, dicha terna pertenece a un mismo sello, el America’s Best Comics que el británico parió bajo el auspicio de Jim Lee allá por 1999 y en el que vieron la luz el primer volumen —el mejor, si me lo permitís— de ‘La liga de los caballeros extraordinarios’, la asombrosa, espectacular y superlativa ‘Promethea’ y, por supuesto, las aventuras sin par de ese héroe llamado Tom Strong que ahora ECC rescata en tres integrales de obligada adquisición.

    Crisol de multitudinarias referencias —las más obvias empiezan en Superman y Tarzán, y desde ahí se disparan en mil direcciones diferentes— ‘Tom Strong’ es todo un catálogo de imaginación desbordante siempre dispuesto a dejar boquiabierto al lector a cada nuevo batir de página: conforme se va avanzando en la lectura y nuestra memoria vuelve atrás a capítulos ya finalizados, sorprende el descubrirse tratando de encontrar similitudes entre los diferentes números que vayan más allá de la obviedad de venir protagonizados por el mismo corpúsculo de personajes.

    Ejercicio fútil que siempre conduce a la misma conclusión —y esta no es otra que el que no hay similitudes— discurrir por las páginas de Tom Strong es inmersionar en un mundo sin límites lleno de posibilidades tan locas como ver a nuestro héroe enfrentándose a dibujos animados, a valkirias nazis, a una versión suya proveniente del otro confín de la galaxia, a una inteligencia artificial almacenada en insectos robots o a la amenaza de Pangea, el continente original. La solidez con la que Moore trata todas esas ideas —y las muchas más que podemos encontrar en las casi cuatrocientas páginas del integral— afirma con contundencia, no ya de lo sobrenatural de su talento, sino del especial cariño con el que el guionista se aproximó a este rendido homenaje al tebeo de aventuras y superhéroes.

    Pudiendo afirmarse lo mismo sobre las otras dos series anteriormente citadas —quizás con una intensidad muchísimo mayor sobre ese constante dechado incontenible de virtudes que fue ‘Promethea’— es dar cuenta de las páginas de ‘Tom Strong’ un ejercicio más que obligado para retroceder de forma inconsciente a nuestra infancia y encontrarnos soñando despiertos con aventuras improbables en mundos imposibles. Esa sensación, la de conectar con nuestro niño interno, ese que sigue latente por más que pasen los años, es quizás la más grata de cuantas se derivan de una lectura que, para colmo, está condenadamente bien dibujada.

    De acuerdo, lo que Chris Sprouse y el resto de artistas invitados que por aquí se pasean plantean no le llega ni a la suela a lo que J.H.Williams III consiguió para ‘Promethea’, pero sí que se sitúa a una considerable distancia del estilo feista de Kevin O’Neill para ‘La liga de los caballeros extraordinarios’ y la variedad gráfica que práctica el artista «central» —que moldea puntualmente su estilo para adecuarlo a alguna que otra tonalidad del relato— unido a esas incursiones de otros nombres como los de Dave Gibbons, Gary Frank, Gary Gianni, Kyle Baker, Jerry Ordway o Hilary Barta es la guinda que corona un pastel irresistible, uno que se come con ansia, se saborea con fruición y que, una vez terminado, no consigue saciar nuestro apetito por más. Sinónimo, no ya de imaginación, sino de GRANDEZA.

    Tom Strong 1

    • Autores: Alan Moore, Chris Sprouse y VVAA
    • Editorial: ECC
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 384 páginas
    • Precio: 32,77 euros en
  • ‘Terra Obscura’, entretenido spin-off de la serie de Tom Strong

    ‘Terra Obscura’, entretenido spin-off de la serie de Tom Strong

    terraobscura.jpg

    Tom Strong, el personaje creado por Alan Moore como uno de los pilares de su sello America’s Best Comics, descubrió en 1968 un mundo muy parecido al nuestro al que bautizó como Terra Obscura. Salvo pequeñas diferencias, su historia, sus ciudades y pobladores son idénticos a los de nuestro planeta. Incluso tienen su propia versión del célebre cientihéroe, llamado Tom Strange, quien forma parte de la Sociedad Americana de Cientihéroes en compañía de otros personajes como El Escarabajo, El Liberador, Miss Masque y El Imán.

    Terra Obscura sufrió el ataque de una temible criatura alienígena que pudo ser derrotada gracias a la ayuda de Tom Strong, pero las consecuencias del enfrentamiento aún persisten en este mundo. Para empezar, muchos cientihéroes colgaron el pijama para dedicarse a otros quehaceres (por ejemplo, El Imán se convirtió en detective privado debido a su don para poder encontrar cualquier persona u objeto que haya desaparecido), y la población cada vez mira con mayor desconfianza a los que aún siguen ejerciendo.

    En medio de este marco, una nueva amenaza se cierne sobre Terra Obscura. A la muerte de Lance Lewis, viajero del tiempo y compañero del Imán, hay que sumar la desaparición del Capitán Futuro y el Águila Americana, así como un misterioso apagón tecnológico que empieza a extenderse por todo el mundo. Para averiguar quién está detrás de todo esto y, lo más importante, para detenerle, los cientihéroes tendrán que dejar atrás sus diferencias e inseguridades y ponerse de nuevo en acción. (más…)

  • El Decálogo de Alan Moore (VI): Tom Strong

    El Decálogo de Alan Moore (VI): Tom Strong

    Tom StrongSi tuviera que quedarme con una sola etapa (ojo, que no obra) del excéntrico Alan Moore, casi sin pensarlo elegiría la de Americas’s Best Comics. Se trata de una de las etapas más imaginativas, cautivadoras y divertidas de Moore, que en cierto modo rememora a sus orígenes en 2000 AD, pero esa es otra historia.

    Productos de este sello, creado por el propio Moore dentro de Wildstorm, son personajes y superhéroes como Promethea, Cobweb, Johnny B. Quick, Splash Brannigan, Greyshirt, la comisaría de Top 10 o el que destacaremos en esta ocasión, Tom Strong, el auténtico estandarte (rivalizando con Promethea) del sello America’s Best Comics y uno de los personajes más interesantes creados por Moore.

    Según se define a si mismo, Tom Strong es un cienti-héroe o héroe científico, lo que viene a ser un tío que utiliza antes la cabeza que los músculos, aunque estos últimos los tiene realmente bien desarrollados y listos para entrar en acción cuando la situación lo requiera. Se podría decir que es un Reed Richards (con el que comparte peinado) pero haciendo gala de más dureza que elasticidad, dureza obtenida gracias a su curioso y nada convencional origen.
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