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  • ‘Nana asesina. Edición integral’, master class en noir

    ‘Nana asesina. Edición integral’, master class en noir

    Asociado de forma perenne e indisoluble a las aventuras de cierto botones que, junto a Jean-Richard Geurts, llevó a niveles que sólo había conocido con el enorme Franquin, la aportación de Philippe Tome al noveno arte no se limita ni a los catorce volúmenes de ‘Spirou y Fantasio’ que guionizó entre 1984 y 1998, ni a los quince que conforman las desopilantes aventuras de la versión en tamaño reducido de la creación de Rob-Vel. Es cierto que fuera del personaje que sin él —y sin Janry— no hubiera sido el mismo, no son muchos los títulos que podemos encontrar con su firma, pero que uno de ellos sea la espléndida ‘Soda’ y otro el enorme descubrimiento que ha supuesto la lectura de esta ‘Nana asesina’, son motivos más que suficientes para tener a Tome en una estima muy superior a la media.

    De hecho, puestos a valorar el integral que Norma publicaba con motivo del Salón del Cómic de Barcelona con respecto a la citada ‘Soda’, he de confesar que por mucho que ésta me dejara un sabor de boca insuperable, es mejor aún el que se queda cuando uno cierra ‘Nana asesina’ y comienza a reflexionar sobre la espectacular calidad que se despliegan en los tres álbumes que conforman el volumen en castellano. Centrado cada uno de ellos en un personaje diferente, la historia de ‘Nana asesina’ bebe directamente de ese clásico inconmensurable del séptimo arte nipón que es el ‘Rashomon’ de Akira Kurosawa en cuanto a que cada uno de los álbumes de la terna narra más o menos lo mismo desde puntos de vista completamente diferentes, jugando Tome con maestría a mover las simpatías del lector hacia uno u otro y manteniendo el suspense como sólo las mejores producciones del género negro lograron hacerlo en la época dorada de Hollywood.

    Llevados al límite, zarandeados cuales piltrafas y presos en una espiral de destrucción de la que ninguno es plenamente consciente, la construcción de los protagonistas de ‘Nana asesina’ es tanto o más genial que el soberbio hilo conductor que los mueve y ambos sólo se ven superados, quizás por debilidad de este redactor, por el hecho de que sea Ralph Meyer el encargado de poner la nota gráfica a tan asombroso relato. El artífice de ‘IAN’, ‘Asgard’ o ‘Undertaker’ se mete de lleno en las luces —pocas— y sombras —abundantes— que reinan de principio a fin en la narración y toma una de esas decisiones que sólo puede ser calificada de GENIAL: en lugar de recurrir a una paleta de colores variada, una normal vamos, Meyer reduce su elección cromática a marrones y ocres apagados sólo salpicados por el amarillo chillón de los taxis neoyorquinos. El resultado de tan elocuente opción aporta un trasfondo de significado al conjunto que, no obstante, no es más que la guinda final que corona al sobresaliente pastel que ya hubiera sido ‘Nana asesina’ aún sin contar con ella.

    Nana asesina. Edición integral

    • Autores: Philippe Tome & Ralph Meyer
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 168 páginas
    • Precio: 28,02 euros en
  • ‘Undertaker 2. Cómo danzan los buitres’, la ley del más fuerte

    ‘Undertaker 2. Cómo danzan los buitres’, la ley del más fuerte

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    Aviso para navegantes: el que esto suscribe se toma unas pequeñas vacaciones y no publicará nada entre mañana y el martes de la semana que viene. A partir del miércoles retomaré el ritmo diario de actualizaciones. Hasta entonces, que tengáis unos propicios días.

    Se intuía lo que había pasado. Es más, con la garantía que aportaba el conocimiento de una continuación de la historia, se sabía que la resolución del cliffhanger en el que concluía el primer volumen iba a ser de todo menos imprevisible. Y aún así, aún teniendo más o menos claro por qué derroteros iba a discurrir el comienzo de la segunda entrega de ‘Undertaker’, la duda podía llegar a atenazarnos en el tiempo transcurrido entre la publicación de ‘El devorador de oro’ y este ‘Cómo danzan los buitres’. Un detalle éste que habla del más que sólido trabajo efectuado al guión de este western de pura cepa por Xavier Dorison y que preparaba sobremanera el terreno para lo que pudieran dar de sí las 54 páginas que conforman este díptico inicial de las aventuras de un enterrador que es mucho más de lo que aparenta ser.

    Y si Dorison realiza un trabajo sólido, lleno de personajes que se mueven por los terrenos del arquetipo pero nunca resultan anodinos y de situaciones que hemos visto incontables veces en cualquiera de los incontables ejemplos que el género ha dejado en cine o cómic y que, igualmente, se nos presentan novedosas, lo de Ralph Meyer no conoce de epítetos y vuelve a alzarse como lo mejor que ‘Undertaker’ es capaz de ofrecer. Poco puede añadirse a lo que ya hemos afirmado del dibujante en los últimos tiempos —más elogios que aquellos en los que me deshice cuando nos tocó revisar el integral de ‘IAN’ publicado por Spaceman Books resultan reiterativos— salvo que queramos verter nuestra mirada hacia el espectacular tratamiento cromático que aportan tanto él como Caroline Delabie a unas páginas que devuelven una y otra vez a la memoria a las mejores que el inconmensurable Jean Giraud cuajó para ‘Blueberry’.

    Que ‘Undertaker’ pueda siquiera ser comparado a semejante puntal del noveno arte es ya muestra más que suficiente de que lo que aquí se maneja está a una altura sólo accesible a los grandes. Sólo resta esperar que la serie siga manteniendo el tipo, que el tercer álbum —titulado ‘El monstruo de Sutter Camp’— aumente si cabe la calidad de lo leído hasta ahora y que tanto a Dorison como a Meyer les quedé cuerda para rato. Sea como sea, aquí estaremos para acercarnos a futuras entregas de tan fabuloso tebeo de «vaqueros».

    Undertaker 2. Cómo danzan los buitres

    • Autores: Xavier Dorison & Ralph Meyer
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 54 páginas
    • Precio: 16,15 euros en
  • ‘Un futuro sin nubes’, trío de ases

    ‘Un futuro sin nubes’, trío de ases

    Un futuro sin nubes

    Si leéis de forma asidua las entradas que día a día publicamos acerca de muchos de los títulos que cada mes nos ofrecen las editoriales españolas, no sería necesario abundar en más detalles que citar a los tres autores responsables de ‘Un futuro sin nubes’ para, tirando de lecturas pasadas, haceros una idea muy aproximada de lo que cabe esperar de esta colección de relatos breves de ciencia-ficción que Fabien Vehlmann, Ralph Meyer y Bruno Gazzotti publicaban en 2009 en el país vecino bajo el amparo de Éditions du Lombard. Y si eso es así, y con sólo sus nombres es fácil adelantar la calidad de las 74 páginas que ahora edita en castellano Dib-buks, es porque a los tres les debemos —juntos o por separado— títulos como ‘IAN’, ‘Solos’, ‘Asgard’, ‘Preciosa oscuridad’, ‘La amenaza de los Zorketes’, ‘Green Manor’ o ‘Undertaker’.

    Con tales cartas de presentación, y perteneciendo la lectura como decía a un género tan adorado por el que esto suscribe, pocas eran las posibilidades de que ‘Un futuro sin nubes’ decepcionara. Y así ha sido…afortunadamente, que uno nunca puede saber detrás de qué esquina le está aguardando un chasco monumental.

    Con un hilo conductor que parte de la premisa de un viajero en el tiempo que se traslada al pasado para impedir que la humanidad caiga bajo el yugo de una poderosa corporación dirigida con mano de hierro por su máximo directivo, el álbum creado a seis manos es tanto un espléndido ejemplo de las capacidades de Vehlmann para con la ciencia-ficción —unas capacidades que, ya lo vimos, alcanzaban cotas estratosféricas en ‘IAN’— como un asombroso escaparate de los talentos gráficos de Meyer y Gazzotti, por más que, en un intento mutuo de mimetizar sus estilos, sea complicado distinguir a quién hay que atribuir las páginas que conducen el relato de fondo y a quién aquellas que nos ofrecen las breves historias que, con la mala baba como norma, se van intercalando con aquél.

    Poco importa, no obstante, cuando el nivel de todas ellas es del mismo calado de cualquiera de los trabajos que le hemos leído a Meyer hasta el momento o de las espectaculares páginas que Gazzotti ha ido hilvanando en ‘Solos’, esa serie de la que ya estamos deseando devorar su cuarto volumen. La altura de la labor de ambos es de tal calibre que, unido a un guión que marida entretenimiento puro y duro con ciertas gotas de cinismo y un nada desdeñable talante crítico con nuestra sociedad, resulta imposible comenzar la lectura de ‘Un futuro sin nubes’ y no finalizarla de una sentada. Una cualidad esta que habla por sí sola de la calidad de lo que encierra tan muy recomendable tebeo.

    Un futuro sin nubes

    • Autores: Fabien Vehlmann, Ralph Meyer & Bruno Gazzotti
    • Editorial: Dib-buks
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 72 páginas
    • Precio: 15,20 euros en
  • El western, más vivo que nunca

    El western, más vivo que nunca

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    Con ejemplos pasados del calibre de las muy longevas ‘Blueberry’ y ‘Tex’ —parece que la primera intenta resistir más allá de la muerte de Jean Giraud por más que lo realmente bueno de la serie fuera lo que el maestro dibujó— u otros como ‘Durango’, ‘Jim Cutlass’ y, en nuestra tierra, de las enormes ‘Sunday’, ‘Mac Coy’ o ‘Manos Kelly’, podría parecer que el western, más allá de las aventuras de los dos primeros personajes, es un género de poca relevancia actual en el mundo del noveno arte. Podría parecerlo, pero sería una apreciación que, a la vista de los dos títulos que hoy os traemos, estaría muy alejada de la realidad. Porque si algo demuestran tanto el segundo volumen de ‘Texas Cowboys’ como el primer álbum de ‘Undertaker’ es que, por mucho que el género fuera explorado hasta la saciedad en el cine, y por mucho que los ejemplos antes citados establezcan un panorama que cubre un vasto terreno de los arquetipos asociados a las historias situadas en el lejano oeste, la inventiva y la pasión de los amantes del género es capaz de hallar nuevos territorios antes inexplorados.

    En el caso de la serie ideada por Lewis Trondheim y dibujada con una maestría espectacular por Matthieu Bonhomme, dichos territorios no se cuentan tanto por la originalidad de lo que se narra —que también se lleva su cuota, no creáis— como, en realidad, por cómo se narra. Una cualidad que ya comentamos cuando, hace un par de años, os hablamos del primer volumen editado por Norma dentro de la colección Nómadas —la IMPRESCINDIBLE colección Nómadas, cabría apostillar—: el que, dispuestos de forma aparentemente anárquica, esos relatos cortos con los que el guionista va dibujando su aproximación al Far West, se alzaran como la apuesta más llamativa de tan fascinante lectura.

    Una lectura que, además, no tiende a acomodarse en el abuso de los estereotipos ligados al western —aunque no renuncie a ellos por completo— y que, al intentar apartarse de los mismos, consigue establecerse como una fresquísima aproximación a las polvorientas praderas y mugrientos salones que de forma inmediata vienen a nuestra memoria visual al hablar de este tipo de historias: con un periodista y escritor como protagonista más o menos principal, una joven inconformista con el papel de la mujer en un mundo de hombres, un violento mastuerzo que sólo sabe medir su valía por el alcance de sus puños y un veterano de guerra manco que cuenta mil dispares historias de cómo perdió su brazo, rendirse ante el genio que despliega Trondheim es tan inevitable como hacerlo hacia el talento que Bonhomme maneja en unas planchas asombrosas en las que sobresalen unas espléndidas caracterizaciones de personajes y un uso del color impresionante.

    Western interior

    Superiores cualidades gráficas podemos extraer si cabe de ‘Undertaker’ considerando que el nombre que firma sus planchas es el de Ralph Meyer, el ARTISTAZO que nos ofreciera hace años esa obra maestra de la ciencia-ficción aviñetada que es ‘IAN’ —al menos a servidor le parece magistral— y cuya primera colaboración con Xavier Dorison nos había dejado ese espectacular tebeo de aventuras vikingas que fue en 2014 el ‘Asgard’ que Norma nos trajo en un integral más que imprescindible. Un calificativo éste en el que no sería muy descabellado incluir, por mucho que quizás sea demasiado temprano para hacerlo, a las aventuras de Jonás, el enterrador que es «algo más que eso» al que dan inusitada vida los lápices de Meyer y el color del francés y Caroline Delabie.

    Cambiando por completo de ambientación, si algo demuestran las páginas de este primer álbum de ‘Undertaker’, máxime si las comparamos con las dos series citadas, es que el genio narrativo y gráfico de Meyer no conoce de límites. Ya estemos hablando de su total y completo dominio de la anatomía, caracterización y expresividad de personajes, ya lo hagamos de la forma en la que ambienta unas viñetas que nos transportan de forma inequívoca a un tiempo y una localización geográfica determinadas, ya nos refiramos a sus nítidos y precisos planteamientos narrativos o a la espectacularidad de sus encuadres….TODO en las páginas de ‘Undertaker’ vuelve a apuntar, como ya lo hicieran sus anteriores trabajos, a que al hablar de Ralph Meyer lo estamos haciendo de uno de los mejores artistas gráficos con que cuenta la BD francobelga y, por extensión, el tebeo del viejo mundo.

    Afortunadamente, el trabajo de Xavier Dorison no se queda atrás, y el habilidoso guionista urde un relato con un protagonista principal de un carisma a prueba de las seis balas de un Colt’45 que nos recuerda, y mucho, al Mike Donovan que Charlier y Giraud crearan hace más de cincuenta años. Con un pasado turbio siempre al acecho, lo que Dorison —y Meyer, también acreditado como co-responsable de la idea original— consigue con ‘Undertaker’ es lo que uno siempre espera de un primer capítulo: personajes perfectamente definidos que, aún así, atesoran ciertos resquicios de misterio; una premisa de partida apasionante que se cierra con un cliffhanger de infarto y, por supuesto, las ganas de que llegue ya una siguiente entrega que, según parece, no va a demorarse en exceso.

    Texas Cowboys vol.2

    • Autores: Lewis Trondheim & Matthieu Bonhomme
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 152 páginas
    • Precio: 20,90 euros en

    Undertaker 1. El devorador de oro

    • Autores: Xavier Dorison & Ralph Meyer
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 56 páginas
    • Precio: 15,20 euros en
  • ‘IAN integral’, notable ejercicio de ciencia-ficción

    ‘IAN integral’, notable ejercicio de ciencia-ficción

    IAN cover

    Los cuatro álbumes que recoge este ‘IAN. Integral’ de Spaceman Books vieron la luz por primera vez en Francia entre los años 2003 y 2007. Fabien Vehlmann era un guionista que pese a su juventud ya había publicado varias obras, entre ellas la exitosa ‘Green Manor’, y Ralph Meyer venía de ilustrar los guiones de Philippe Tome en la trilogía ‘Balada asesina’. Aunque apenas habían superado la treintena, los dos autores firmaron un cómic de ciencia-ficción impecable en muchos aspectos, con el que abordaron una de las cuestiones recurrentes del género: el de la inteligencia artificial. El protagonista de la historia es el propio IAN, acrónimo de Inteligencia Artificial Neuromecánica, un robot diseñado para sentir, pensar y comportarse como un ser humano, pero con habilidades físicas y mentales muy superiores a las de la raza humana. Sus creadores lo introducen en un equipo de operaciones de élite para comprobar sus prestaciones sobre el terreno, para saber si esa máquina de apariencia humana puede ser fiable durante una misión, y de este modo, IAN habrá de enfrentarse a los recelos y suspicacias de sus nuevos compañeros.

    Así, el primer álbum está dedicado a las dudas de este personaje que está empezando a conocerse a sí mismo, que retoma la incógnita recurrente de dónde termina el ser humano y comienza la máquina, y que, como suele ocurrir en las historias de inteligencia artificial, se enfrenta a un mundo que no le entiende y no hace grandes esfuerzos por aceptarlo. Una vez leído el tomo en su totalidad, este primer álbum parece quedarse un tanto descolgado del conjunto. Primero, por una cuestión argumental, ya que esta primera historia es una simple introducción a los acontecimientos posteriores, que forman parte de una misma trama que se desarrolla a lo largo de los tres siguientes álbumes. Y también se descuelga, sobre todo, por su apartado gráfico, ya que Meyer muestra una perceptible evolución entre la primera y la segunda entrega. El entintado se torna más sutil, menos recargado, para dejar respirar a los lápices y aportar una mayor sensación de limpieza y concreción en el resultado final. La evolución es tan notable que incluso en un principio cabe la duda de que podamos encontrarnos ante dibujantes distintos.

    A partir del segundo álbum, tanto Vehlmann como Meyer dan mayor rienda suelta a sus respectivas personalidades como autores, de forma que tanto el personaje como la historia al completo cobran mayor carácter. Mientras se desarrolla una trama cargada de acción, se abordan en clave de ciencia-ficción temas como la segregación racial, la manipulación por parte de los poderosos, la incidencia de los medios de comunicación de masas en la sociedad, el choque entre el mundo analógico y el digital, la búsqueda de uno mismo, la soledad y el sentido de la justicia. Lo cierto es, todo hay que decirlo, que la visión que se ofrece de estos temas no presenta una excesiva originalidad; no hay nada que no hayamos visto ya en otros cómics o películas del género, especialmente en las obras de Moebius, cuya sombra planea sobre buena parte de estas planchas. Pero no olvidemos tampoco que aún estábamos ante dos autores en pleno proceso de madurez, la cual han demostrado en algunas de sus obras posteriores, y ya aquí podemos apreciar el buen partido que supieron sacar de los códigos del género, y el alto nivel que cada uno mostraba en su disciplina, la narrativa y la visual, dejando como resultado un cómic que se lee con verdadero agrado y sorprende en más de una ocasión, ya sea por sus giros de guión o por la espectacularidad de su puesta en escena. Salvo el final, que no por contundente resulta menos precipitado, el ritmo está muy bien medido a lo largo de los cuatro álbumes, y aunque el conjunto tampoco resulte revolucionario, está a la altura de las mejores obras de ciencia-ficción de los últimos años.

    Otra reseña en la Fancueva | ‘IAN integral’, una obra maestra de la ciencia-ficción

    IAN Integral

    • Autores: Fabien Vehlmann y Ralph Meyer
    • Editorial: Spaceman Books
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 208
    • Precio: 35 euros
  • ‘IAN integral’, una obra maestra de la ciencia-ficción

    ‘IAN integral’, una obra maestra de la ciencia-ficción

    IAN portada

    Esto dije entonces, hace seis años, cuando Dib-buks editó por primera vez en nuestro país ‘IAN’

    Si hay una experiencia recurrente que detesto profundamente es la de ir al cine a ver una producción española e ir sintiéndome paulatinamente más incómodo conforme el final se acerca, sobre todo por la certeza (casi siempre ineludible) de que la conclusión de la cinta se cargará todo lo bueno que hemos visto hasta entonces. Cuando cuento esta historieta a alguien y me pide un ejemplo claro de lo que estoy diciendo siempre tomo el mismo: ‘El Día de la Bestia’, una cinta fresca con actuaciones estupendas por parte de todo el reparto pero que en su clímax se venía abajo indefectiblemente.

    Algo parecido es lo que me suele pasar cuando me siento a leer un cómic europeo, cuanto mejor es el transcurso de la lectura, mayores son los temores de que los autores tropiecen de forma sonora en el final. Y esa fue la sensación que me mantuvo acongojado (por no decir acoj….) durante las primeras ciento noventa y cinco páginas de ‘IAN’; aunque a tenor del soberbio resultado final —ahí está el titular como prueba más que palpable de lo que pienso sobre él— es evidente que su conclusión resulta de lo más adecuada y no rompe en absoluto con lo pergeñado por Fabien Vehlmann y Ralph Meyer en el resto de la lectura.

    Aunque el orden lógico de comentar un tebeo siempre me haya parecido que es guión-dibujos, no voy a poder evitar invertirlo en esta entrada, más que nada porque lo que Meyer logra con sus páginas en ‘IAN’ sólo puede calificarse de MAGISTRAL. Ignorando de forma consciente las cacareadas y evidentes influencias de Moebius en el dibujo del francés, es imposible no quedarse anonadado ante la cantidad de detalles, la perfección en las perspectivas, lo increíble de los diseños, la maestría con la que queda caracterizado cada personaje y la fluida narrativa con la que Meyer sorprende una y otra vez a lo largo de las doscientas páginas que conforman este tomo integral. Y si en el primer volumen de los cuatro que conforman la cuidada edición española de Dib-buks se nota cierta profusión en el entintado de unos lápices que tienen que ser un placer para la vista, Meyer corrige tal tendencia con un dibujo mucho más claro en los otros tres números, ayudándose de aguadas grises que otorgan mayor profundidad y mejor definición a su asombroso trabajo.

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    Con tamaña «competencia» a su lado, Vehlmann tiene realmente complicado que su guión quede a la altura de lo que Meyer extrae de él para plasmarlo en el terreno visual. Pero al contrario de lo que se podría esperar —un envoltorio magnífico, para una historia de lo más floja—, el guionista francés concreta una trama en la que se dibuja un futuro próximo bastante plausible que huye de agoreras miradas apocalípticas para centrarse en ofrecer una visión algo crítica, pero de marcado carácter fantástico, acerca de la creación de inteligencia artificial con forma humana. Tal punto de partida sirve al guionista para analizar lo deleznable de la segregación racial, apuntando esta vez las iras de sus personajes humanos a la aberración que supone IAN —acrónimo de Inteligencia Artificial Neuromecánica—. De forma simultánea, y aunque sea a través de un ser que no es humano, Vehlmann araña la superficie del debate de hasta dónde llega la influencia de los medios de comunicación actuales sobre la sociedad.

    Como decía al principio, IAN resulta una lectura compacta, con muy pocas fisuras a las que asirse desde un punto de vista negativo. En este sentido, mucha gente ha criticado la decisión de Dib-buks de no publicar la edición en color —que por las planchas que he podido ver tampoco es nada del otro mundo—, defecto que, en la opinión del que esto suscribe, no sólo es inexistente sino que con las páginas en blanco y negro se permite al lector disfrutar mucho más del excelente trabajo de Meyer.

    Y esto digo ahora, seis años más tarde, después de haber devorado las páginas a color de la edición de Spaceman Books

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    El miedo a que una historia que tanto me había apasionado en su momento hubiera sido un espejismo causado por una época en la que más que leer cómic los consumía con una avidez casi enfermiza, quedaba completamente obliterado al volver a asomarme a unas páginas que, en contra de lo que afirmaba en su momento, hacen gala de un coloreado espectacular por parte de Caroline Delabie y el propio Ralph Meyer. De hecho, diría que a la luz de lo que ofrece la espectacular edición que Spaceman Books nos ofrece en tapa dura y formato álbum, las impresiones acerca de ‘IAN’ no han hecho sino mejorar, algo harto complicado cuando estamos hablando de un título al que le daba, sin ningún atisbo de duda, un DIEZ.

    Sea como sea, en blanco y negro o en color; en tapa dura o en edición rústica, en tamaño álbum o en formato recortado, lo que a nadie se le debería escapar es que esta obra maestra firmada por Fabien Vehlman y Ralph Meyer es un pináculo del género de todos los tiempos y expresiones artísticas y que su lectura, quizás con más vehemencia que todas las veces que he utilizado esta expresión, es INEXCUSABLE e IMPRESCINDIBLE para cualquier amante de la ciencia-ficción y, por supuesto, del noveno arte. He dicho.

    IAN Integral

    • Autores: Fabien Vehlman y Ralph Meyer
    • Editorial: Spaceman Books
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 208 páginas
    • Precio: 35 euros
  • ‘Asgard. Integral’, épica multireferencial

    ‘Asgard. Integral’, épica multireferencial

    Asgard portada

    Allá por 2008 (parece mentira que hayan pasado seis años) Dib-buks publicaba el volumen integral de ‘IAN’, una historia escrita por Fabien Vehlmann, dibujada por Ralph Meyer y recomendada por el mísmisimo Moebius como «una excelente historia de ciencia-ficción». Lejos de querer llevarle la contraria al desaparecido maestro, lo cierto es que ‘IAN’ se alzaba entonces como una de las mejores historias del género que ha visto el noveno arte, ya fuera por acción directa del guión urdido por Vehlmann acerca de las inteligencias artificiales, ya por lo sublime del trabajo de Meyer, un artista incapaz de ocultar en sus portentosas planchas las grandes influencias del alter ego de Jean Giraud.

    Lectura de cabecera desde entonces, decir que llevaba tiempo esperando que alguna editorial española se decidiera a publicar algo del material que al otro lado de los Pirineos ha visto la luz amparado en los lápices, tintas y colores de Meyer, es quedarse muy cortos. Es por este motivo, indudablemente, que si había una lectura del pasado Salón del Cómic de Barcelona a la que le «tenía ganas», esa era ‘Asgard’, otro volumen integral que recoge los dos álbumes publicados en Francia por Dargaud y que nos ofrece un nuevo recital narrativo por parte del artista que no ha hecho más que crecer en los cinco años que originalmente separan a esta historia de vikingos de la conclusión de ‘IAN’.

    Si en términos generales es muy escaso lo que podría llegar a reprochársele a la fantástica lectura que es ‘Asgard’, a la hora de hincar el diente en el dibujo, es imposible plantear conclusiones acerca del arte de Meyer que intente huir de una calificación que trasciende lo sobresaliente: con un color fantástico aplicado por él mismo y por Caroline Delabie, el trazo, composición y la narrativa del artista francés transmiten de forma inequívoca el magno sentido de lo épico en el que se arropa la totalidad del volumen, logrando con sus planchas que aquello que Xavier Dorison plantea en su guión tenga respuesta firme y espectacular en unas viñetas que no pueden (ni probablemente quieren) ocultar su claro talante cinematográfico.

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    Otro tanto se puede decir del relato urdido por Dorison, un escritor irregular del que hablábamos hace bien poquito al hilo del tercer álbum de ‘Los centinelas’ que aquí encuentra una voz mucho más sólida que en los anteriores trabajos que le ha publicado Norma, aunque para ello recurra a convertir a su criatura en un inmenso crisol de referencias en el que se dan cita alusiones a instantes que tan pronto dimanan de la literatura, como dan paso al séptimo arte.

    Entre los primeros, son muy evidentes lo mucho que se ha empapado Dorison la mitología nórdica (la nihilista idisioncrasia del pueblo vikingo, de sus dioses y del Ragnarok impregna toda la lectura de principio a fin) y la intensidad con la que le ha «tirado los tejos» a ‘Beowulf’, siendo el Asgard que da título a la historia un antihéroe con brutal carisma que mucho le debe al héroe legendario del relato anglosajón en verso.

    Inevitables hasta cierto punto si de lo que se está tratando es de la mítica raza de guerreros, las dos referencias anteriores se unen a títulos del mundo del cine como alguna de las múltiples adaptaciones de ‘Beowulf’ (a la cabeza viene, más por lo espectacular que por su valía, la animada que llevó a cabo Robert Zemeckis), ‘Los Vikingos’ de Richard Fleisher o, cómo no, esa espléndida y muy reivindicable cinta de aventuras que es ‘El guerrero no.13’ (muy inspirada asimismo en ‘Beowulf’). Todas ellas, y alguna más menos honrosa, aparecen aquí y allá a lo largo de 120 páginas soberbias que, como siempre suele pasar con toda buena lectura, deja con ganas de mucho más…lástima que sea una historia cerrada, porque el personaje habría dado para una saga con alucinantes posibilidades.

    Asgard. Edición Integral

    • Autores: Xavier Dorison & Ralph Meyer
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas:120 páginas
    • Precio: 22 euros