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  • ‘Esteban Integral 2’, este año, sí

    ‘Esteban Integral 2’, este año, sí

    Esteban 2

    Hace algo más de un año, cuando pude dar lectura y salida en la página al primer integral de ‘Esteban’, lamentaba no haber sido capaz de haber leído el volumen firmado por Matthieu Bonhomme unas semanas atrás para que así, mereciéndolo de forma sobrada, tan fantástico cómic de aventuras hubiera formado parte de lo mejor que el 2014 nos dejaba en lo que a tebeos se refiere. Pero este año no voy a dejar pasar la oportunidad que Norma nos servía en bandeja el pasado mes de febrero y os garantizo ya, cuando el mes de mayo no ha hecho más que comenzar, que este segundo integral —que contiene los álbumes 3 al 5 de la serie y da cierre al primer ciclo de la misma— SÍ que podréis encontrarlo a finales de diciembre cuando demos nuestro habitual repaso a lo más granado del mundo del noveno arte de los últimos doce meses.

    Mientras eso ocurre —e, insisto, ocurrirá—, lo que aquí podríamos verter ahora sobre las más de ciento cincuenta páginas que conforman la continuación de las aventuras del joven protagonista en las salvajes tierras del sur de Argentina, no dista mucho de lo que afirmábamos sobre su predecesor, y todos los desaforados elogios que vertimos allá por enero de 2015 —entre los que se contaba que el volumen se había colado entre mis lecturas favoritas del género…todo un logro, la verdad— son refrendados punto por punto por el fabuloso sentido de la aventura que Bonhomme logra imprimir a unas páginas que son soberbias…se las mire por donde se las mire.

    Así, ya atendamos a un guión que discurre con total fluidez, que se hace grande en la sucinta pero precisa descripción que hace de sus personajes o que, cuando prescinde de diálogos, aporta a la acción un espléndido matiz cinematográfico; ya lo hagamos a un dibujo que en su aparente sencillez hace fácil lo difícil, cargando las tintas en la expresividad de todos y cada uno de los «actores», en la claridad con la que se narran los hechos y en el uso de un colorido soberbio que pareciera salido de otro tiempo. De hecho, esa es precisamente una de las claves que hacen tan sobresaliente el trabajo de Bonhomme en ‘Esteban’, el retrotraerse a ese «otro tiempo» en el que las historias de aventuras nos acercaban a los recónditos rincones por explorar de nuestro planeta para descubrirnos paisajes imposibles y lugares apasionantes. Tan apasionantes como es esta ejemplar y maravillosa lectura que es ‘Esteban’. Recomendada no, recomendadísima.

    Robert Moses. El maestro olvidado de Nueva York

    • Autores: Matthieu Bonhomme
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 168 páginas
    • Precio: 23,28 euros en
  • El western, más vivo que nunca

    El western, más vivo que nunca

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    Con ejemplos pasados del calibre de las muy longevas ‘Blueberry’ y ‘Tex’ —parece que la primera intenta resistir más allá de la muerte de Jean Giraud por más que lo realmente bueno de la serie fuera lo que el maestro dibujó— u otros como ‘Durango’, ‘Jim Cutlass’ y, en nuestra tierra, de las enormes ‘Sunday’, ‘Mac Coy’ o ‘Manos Kelly’, podría parecer que el western, más allá de las aventuras de los dos primeros personajes, es un género de poca relevancia actual en el mundo del noveno arte. Podría parecerlo, pero sería una apreciación que, a la vista de los dos títulos que hoy os traemos, estaría muy alejada de la realidad. Porque si algo demuestran tanto el segundo volumen de ‘Texas Cowboys’ como el primer álbum de ‘Undertaker’ es que, por mucho que el género fuera explorado hasta la saciedad en el cine, y por mucho que los ejemplos antes citados establezcan un panorama que cubre un vasto terreno de los arquetipos asociados a las historias situadas en el lejano oeste, la inventiva y la pasión de los amantes del género es capaz de hallar nuevos territorios antes inexplorados.

    En el caso de la serie ideada por Lewis Trondheim y dibujada con una maestría espectacular por Matthieu Bonhomme, dichos territorios no se cuentan tanto por la originalidad de lo que se narra —que también se lleva su cuota, no creáis— como, en realidad, por cómo se narra. Una cualidad que ya comentamos cuando, hace un par de años, os hablamos del primer volumen editado por Norma dentro de la colección Nómadas —la IMPRESCINDIBLE colección Nómadas, cabría apostillar—: el que, dispuestos de forma aparentemente anárquica, esos relatos cortos con los que el guionista va dibujando su aproximación al Far West, se alzaran como la apuesta más llamativa de tan fascinante lectura.

    Una lectura que, además, no tiende a acomodarse en el abuso de los estereotipos ligados al western —aunque no renuncie a ellos por completo— y que, al intentar apartarse de los mismos, consigue establecerse como una fresquísima aproximación a las polvorientas praderas y mugrientos salones que de forma inmediata vienen a nuestra memoria visual al hablar de este tipo de historias: con un periodista y escritor como protagonista más o menos principal, una joven inconformista con el papel de la mujer en un mundo de hombres, un violento mastuerzo que sólo sabe medir su valía por el alcance de sus puños y un veterano de guerra manco que cuenta mil dispares historias de cómo perdió su brazo, rendirse ante el genio que despliega Trondheim es tan inevitable como hacerlo hacia el talento que Bonhomme maneja en unas planchas asombrosas en las que sobresalen unas espléndidas caracterizaciones de personajes y un uso del color impresionante.

    Western interior

    Superiores cualidades gráficas podemos extraer si cabe de ‘Undertaker’ considerando que el nombre que firma sus planchas es el de Ralph Meyer, el ARTISTAZO que nos ofreciera hace años esa obra maestra de la ciencia-ficción aviñetada que es ‘IAN’ —al menos a servidor le parece magistral— y cuya primera colaboración con Xavier Dorison nos había dejado ese espectacular tebeo de aventuras vikingas que fue en 2014 el ‘Asgard’ que Norma nos trajo en un integral más que imprescindible. Un calificativo éste en el que no sería muy descabellado incluir, por mucho que quizás sea demasiado temprano para hacerlo, a las aventuras de Jonás, el enterrador que es «algo más que eso» al que dan inusitada vida los lápices de Meyer y el color del francés y Caroline Delabie.

    Cambiando por completo de ambientación, si algo demuestran las páginas de este primer álbum de ‘Undertaker’, máxime si las comparamos con las dos series citadas, es que el genio narrativo y gráfico de Meyer no conoce de límites. Ya estemos hablando de su total y completo dominio de la anatomía, caracterización y expresividad de personajes, ya lo hagamos de la forma en la que ambienta unas viñetas que nos transportan de forma inequívoca a un tiempo y una localización geográfica determinadas, ya nos refiramos a sus nítidos y precisos planteamientos narrativos o a la espectacularidad de sus encuadres….TODO en las páginas de ‘Undertaker’ vuelve a apuntar, como ya lo hicieran sus anteriores trabajos, a que al hablar de Ralph Meyer lo estamos haciendo de uno de los mejores artistas gráficos con que cuenta la BD francobelga y, por extensión, el tebeo del viejo mundo.

    Afortunadamente, el trabajo de Xavier Dorison no se queda atrás, y el habilidoso guionista urde un relato con un protagonista principal de un carisma a prueba de las seis balas de un Colt’45 que nos recuerda, y mucho, al Mike Donovan que Charlier y Giraud crearan hace más de cincuenta años. Con un pasado turbio siempre al acecho, lo que Dorison —y Meyer, también acreditado como co-responsable de la idea original— consigue con ‘Undertaker’ es lo que uno siempre espera de un primer capítulo: personajes perfectamente definidos que, aún así, atesoran ciertos resquicios de misterio; una premisa de partida apasionante que se cierra con un cliffhanger de infarto y, por supuesto, las ganas de que llegue ya una siguiente entrega que, según parece, no va a demorarse en exceso.

    Texas Cowboys vol.2

    • Autores: Lewis Trondheim & Matthieu Bonhomme
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 152 páginas
    • Precio: 20,90 euros en

    Undertaker 1. El devorador de oro

    • Autores: Xavier Dorison & Ralph Meyer
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 56 páginas
    • Precio: 15,20 euros en
  • ‘Esteban. Integral 1’, grandiosa aventura

    ‘Esteban. Integral 1’, grandiosa aventura

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    De haber llegado a tiempo, esta reseña que hoy ve la luz habría respaldado de forma más categórica la elección de este primer integral de ‘Esteban’ como una de las mejores lecturas que, en lo que a cómic europeo se refiere, servidor pudo hacer en el año que se cerró hace tres semanas. Lamentablemente, y aún contando con un ritmo de publicación diario que —en otro orden de cosas— considero irreprochable, muchas han sido las lecturas que, por un motivo u otro fueron metiéndose por medio e impidiendo que estas líneas sobre el primer trabajo de Matthieu Bonhomme como autor completo se unieran a aquellas que dedicamos el pasado mes de septiembre cuando valoramos la espléndida colaboración del artista francés junto a Lewis Trondheim en ese singularísimo western que fue ‘Texas Cowboys’.

    Sea como fuere, y haciendo caso al refrán de que «nunca es tarde si la dicha es buena», ocupamos hoy nuestro tiempo en desgranar un título sobre el que ya pude avanzar que era una precisa y maravillosa mezcla entre lo mejor de dos superlativos mundos: el que configurara Herman Melville hace casi siglo y medio cuando publicó ‘Moby Dick’ por primera vez y aquél que le debemos tanto al británico Patrick O’Brien como al australiano Peter Weir, como padre del Capitán James Aubrey y cineasta que supo trasladar sus aventuras a la gran pantalla en una cinta que, como poco, merece el calificativo de MAGISTRAL.

    Del maridaje del espíritu de ambos mundos literario-cinematográfico nacen dos álbumes que, recogidos por Norma en este primer integral sirven, en primera instancia, para dar precisa cuenta de que la grandeza del talento de Bonhomme no se restringe, ni mucho menos, a los cuatro lados de su mesa de dibujo, demostrando el francés lo mucho que ha aprendido de sus contactos con nombres como los de Trondheim, Fabien Vehlman o Gwen De Bonneval, guionistas todos de los trabajos que la editorial catalana nos ha hecho llegar hasta la fecha del dibujante bajo títulos imprescindibles como ‘El Marqués de Anaon’, ‘El espíritu perdido’ u ‘Omni-Visibilis’.

    Esteban interior

    Contando, a la manera de Melville o Robert Stevenson en su ‘La isla del tesoro’ con un joven protagonista con el que resulta tremendamente sencillo identificarse, las brillantes concomitancias que Bonhomme plantea hacia sus referentes literarios se alejan de la mera copia y entroncan con mayor fuerza con el homenaje consciente planteado desde el respeto y la más que probable admiración del artista hacia esos libros de cabecera del género de aventuras. De hecho, dichos préstamos conjugan a la perfección el ser reconocibles de forma inmediata (acaso el más evidente de todos sea lo «Ahabiano» del capitán del Leviatán, el navío en el que se enrola Esteban) con la más que loable propiedad de presentarse ante el lector de renovadas formas.

    Unido a ello, a que todo es reconocible y nuevo al mismo tiempo, tenemos ante nosotros una historia narrada con envidiable ritmo que no nos da ningún descanso, guiándonos la pluma y el lápiz del artista francés a un pasado y unas localizaciones geográficas que gritan ¡AVENTURA! por los cuatro costados. Tanto es así, que no es nada complicado dejarse llevar por la franqueza del espíritu que emana de las fantásticas planchas de Bonhomme, que ratifica de manera categórica, ya por sus precisas caracterizaciones, ya por lo portentoso de una narrativa espectacular, que lo que le habíamos leído hasta ahora no era sino el soberbio preludio de una tebeografía a la que le auguramos grandes incorporaciones futuras.

    Los cinco álbumes que la serie lleva publicados en Francia parecen querer venir a corroborar que las magníficas impresiones que este primer integral nos ha dejado no se circunscriben al que esto suscribe. Lo que resta esperar es, como siempre, que Norma no se demore en la publicación de la próxima entrega de un tebeo que, desde ya, ha venido a colocarse entre mis favoritos personales del género al que pertenece. Considerando la fuerte competencia que atesoran mis estanterías, afirmar lo anterior no es, como suele decirse, «moco de pavo».

    Esteban. Integral 1

    • Autores: Matthieu Bonhomme/li>
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 104 páginas
    • Precio: 20 euros
  • ‘Texas Cowboys’, el western, un género del viejo mundo

    ‘Texas Cowboys’, el western, un género del viejo mundo

    Texas Cowboys

    No estoy afirmando nada nuevo. No si uno echa un vistazo al pasado del cómic francobelga, al fumetti italiano o al tebeo español y se topa de bruces, para empezar, con esa inconmensurable serie que fue ‘Blueberry’, con las interminables (y en ocasiones grandiosas) aventuras del ‘Tex’ de Bonnelli o, reivindicando lo patrio, con esas maravillosas muestras del far west en nuestra tierra que fueron (y serán siempre, qué diantres) tanto el ‘Sunday’ de Víctor de la Fuente como el ‘Manos Kelly’ de Hernández Palacios, un ejemplo este último que gracias a Ponent Mon podemos disfrutar desde hace unos meses en una esplendorosa edición en tapa dura. A todos estos nombres, y a muchos más que se quedan en los márgenes de esta hoja de papel virtual, se añadía hace poco ‘Texas Cowboys’, confirmación patente no sólo de que el western es un género que no está dispuesto a morir, sino de que la reputación de Lewis Trondheim como sólido guionista y de Matthieu Bonhomme como soberbio ilustrador son hechos más que corroborados.

    Y si no me creen, basta, primero, con echar un rápido vistazo a las planchas que conforman esta nueva entrega de la Colección Nómadas de Norma (esa que ínfimos disgustos y numerosas satisfacciones nos lleva dando a los lectores desde que arrancó). En esa fugaz mirada, el lector más entrenado podrá apercibirse de algo que la posterior lectura concienzuda sólo confirmará, el estar ante un trabajo que supera con mucho la media, que debe medirse por un rasero que parte del notable alto y que, junto a títulos como ‘El Marqués de Anaón’, la espectacular ‘El espíritu perdido’ o la muy elocuente ‘Omni-Visibilis’, conforma el sobresaliente catálogo de un dibujante que no se amedrenta ante los retos, que posee una narrativa a prueba de balas (sean éstas del calibre que sean) y cuya sensibilidad a la hora de caracterizar a sus personajes es tan soberbia como el tratamiento cromático que da a sus páginas.

    En lo que a Trondheim respecta, el artífice de ‘La Mazmorra’ se saca de la manga uno de esos relatos polvorientos llenos de personajes carismáticos que, valor añadido, pone a prueba de forma constante al lector mediante una secuencia de acontecimientos completamente anárquica que exige de nuestra parte una total y completa atención so pena de que, en cualquier momento, nos veamos obligados a parar la lectura, volver hacia atrás, y repasar alguno de los hilos argumentales que se van entrelazando en las páginas de este espléndido volumen. Unas páginas que se nos presentan a la manera de pequeños fascículos, entregas de esos vetustos relatos de cowboys que hacían las delicias de nuestros tatarabuelos y que, de mano de Trondheim y Bonhomme, se revisten de una contemporaneidad nostálgica de atractivo incuestionable.

    Texas Cowboys

    • Autores: Lewis Trondheim y Matthieu Bonhomme
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 152 páginas
    • Precio: 22 euros