Etiqueta: Disney

  • Cancelada la serie de acción real de ‘Gargoyles, héroes mitológicos’ en Disney+

    Cancelada la serie de acción real de ‘Gargoyles, héroes mitológicos’ en Disney+

    La esperada adaptación en acción real de Gárgolas ha sido cancelada oficialmente. El creador de la franquicia, Greg Weisman, ha confirmado que el proyecto que preparaba Atomic Monster para Disney+ no seguirá adelante.

    La cancelación de la acción real en Disney+

    En declaraciones recientes a Comics Online, Greg Weisman confirmó el estado del proyecto al señalar que la versión con actores reales ha sido descartada. «El lado de la acción real… Atomic Monster tenía la licencia para desarrollar un Gargoyles de acción real para Disney+, y eso está muerto», explicó el creador, añadiendo que desconoce el estado actual del apartado animado, pero que no existen planes actuales para la película de acción real.

    Esta cancelación se suma a otros movimientos recientes de Disney+, que está reduciendo su oferta de contenidos y ajustando sus planes futuros para diversas franquicias, incluyendo la cancelación previa del reinicio de Power Rangers y la reducción de estrenos de Marvel y Star Wars.

    El futuro de la animación

    A pesar de la cancelación de la serie de acción real, el futuro de la franquicia en el ámbito animado mantiene cierta incertidumbre pero también precedentes positivos. Brent Spiner, actor de voz de Puck en la serie original, indicó anteriormente que se le informó sobre una nueva serie animada en desarrollo.

    El éxito reciente de propuestas animadas en el servicio como X-Men ’97 o Your Friendly Neighborhood Spider-Man deja abierta la posibilidad de que un hipotético regreso animado de Gargoyles cuente con mejores perspectivas de futuro en la plataforma.

  • Toy Story 5 confirma su fecha de estreno en Disney+ tras arrasar en taquilla

    Toy Story 5 confirma su fecha de estreno en Disney+ tras arrasar en taquilla

    Tras su exitoso paso por las salas de cine, Toy Story 5 ya tiene fecha confirmada para su desembarco en el servicio de streaming Disney+.

    Fecha de estreno en Disney+

    Disney ha anunciado oficialmente que Toy Story 5 estará disponible en el catálogo de Disney+ a partir del 23 de septiembre. Junto con el anuncio de la fecha de llegada a la plataforma, el estudio ha lanzado un nuevo tráiler para celebrarlo.

    Un éxito histórico en la taquilla

    La nueva entrega de Pixar se convirtió en la gran excepción de una temporada de verano irregular en los cines. Tras cosechar un amplio respaldo por parte de la crítica, Toy Story 5 finalizó su recorrido comercial en la gran pantalla convertida en la película de la saga Toy Story más taquillera de todos los tiempos.

    A nivel doméstico, la cinta alcanzó los 477,9 millones de dólares, mientras que su recaudación global ascendió hasta los 1.128 millones de dólares.

  • VisionQuest revela la forma humana de E.D.I.T.H. y otros detalles de la serie

    VisionQuest revela la forma humana de E.D.I.T.H. y otros detalles de la serie

    La nueva serie de Marvel Television, VisionQuest, se prepara para cerrar la trilogía iniciada por WandaVision y continuada por Agatha All Along. Con una duración de ocho episodios, la ficción traerá de vuelta a Paul Bettany como Vision y se desarrollará en gran parte dentro de la propia mente del androide.

    El palacio de la memoria y el regreso de Ultron

    La trama sitúa la acción en una mansión construida a partir de los recuerdos de Vision, donde conviven diversas inteligencias artificiales vinculadas al legado de Tony Stark. Este planteamiento permite el regreso de James Spader como Ultron, confinado dentro de este espacio mental.

    Una reciente publicación de la revista Empire ha ofrecido el primer vistazo oficial a E.D.I.T.H. (interpretada por Emily Hampshire) en su forma humana. Las imágenes muestran al personaje revisando archivos dentro del paisaje mental de Vision, acompañada por otros avatares digitales como F.R.I.D.A.Y. (Orla Brady), DUM-E (Henry Lewis) y U (Jonathan Sayer).

    Reparto y conexiones con el Universo Cinematográfico de Marvel

    Además de estos avatares, la serie contará con el regreso de James D’Arcy como J.A.R.V.I.S. y la incorporación de T’Nia Miller como Jocasta. La presencia de inteligencias como J.A.R.V.I.S. y Ultron encuentra justificación en el origen del cuerpo sintético de Vision y su programación central.

    Sin embargo, la inclusión de otros sistemas como E.D.I.T.H. —un programa de defensa y seguridad ideado por Tony Stark introducido años después de la muerte de Vision en Avengers: Infinity War— plantea incógnitas sobre cómo estas inteligencias pasaron a formar parte de su código.

    VisionQuest tiene previsto su estreno en Disney+ el próximo 14 de octubre.

  • Disney+ anuncia detalles de su nuevo anime de Pokémon en stop-motion

    Disney+ anuncia detalles de su nuevo anime de Pokémon en stop-motion

    La franquicia de Pokémon continúa expandiéndose hacia nuevos formatos y, tras la salida de Ash Ketchum y Pikachu, la popular marca de los monstruos de bolsillo se prepara para recibir una propuesta completamente inédita dentro de su longeva trayectoria en la animación.

    Una serie de comedia en stop-motion sin diálogos

    Durante la celebración de la Pokémon XP, se ha confirmado que la esperada colaboración con Aardman Animation se titulará Pokemon Tales: The Misadventures of Sirfetch’d & Pichu. Esta producción se estrenará de forma exclusiva en Disney+ en 2027.

    Entre los detalles más llamativos dados a conocer se encuentra el formato de la ficción, ya que será una comedia en la que no habrá ningún tipo de diálogo, puesto que ni Pichu ni Sirfetch’d pronunciarán palabras. La historia estará basada en los videojuegos de Nintendo Pokémon: Sword and Shield y cada uno de los decorados y personajes estará elaborado enteramente a mano por un equipo de 262 animadores.

    El estado actual del anime de Pokémon

    Mientras se espera la llegada de esta propuesta en stop-motion, el universo principal del anime sigue su curso con Pokemon Horizons, la serie protagonizada por Liko y Roy que actúa como continuación tras el final de las aventuras de Ash Ketchum. Actualmente, esta etapa emite nuevos episodios de forma regular en Japón y cuenta con su distribución en streaming en plataformas como Netflix.

     

  • El tráiler de la temporada 2 de Star Wars: Ahsoka nos muestra el regreso de Anakin Skywalker

    El tráiler de la temporada 2 de Star Wars: Ahsoka nos muestra el regreso de Anakin Skywalker

    La espera para el regreso de Star Wars: Ahsoka llega a su fin. Casi tres años después del estreno del final de su primera temporada, la serie prepara su vuelta para el próximo mes de enero, tal y como se ha confirmado tras mostrarse un primer adelanto en la D23.

    Avance y detalles de la segunda temporada

    La presentación del avance corrió a cargo de los actores Rosario Dawson, Hayden Christensen y Eman Esfandi, acompañados por el creador de la serie, Dave Filoni. En la nueva entrega, la trama continúa con Ahsoka y Sabine Wren atrapadas en el planeta Peridea intentando encontrar el camino de vuelta a casa a través de un mundo peligroso.

    Por su parte, el resto de la tripulación de Star Wars: Rebels, formada por Hera, Ezra, Zeb y Chopper, tendrá que hacer frente a Grand Admiral Thrawn y a sus poderosos aliados para proteger a la Nueva República, ahora que Thrawn representa una amenaza aún mayor tras la separación del equipo.

    El regreso de Anakin Skywalker

    El avance también confirma que Anakin Skywalker tendrá un papel relevante en los nuevos episodios. La ficción mostrará momentos de su etapa como maestro de la joven Ahsoka, donde ambos se enfrentan en un combate de entrenamiento contra un misterioso Jedi con un sable de luz de doble hoja interpretado por Andy Lister. Asimismo, Anakin también aparecerá en su forma de Fantasma de la Fuerza en el presente, cosa que me ha parecido una genialidad.

  • Nuevo tráiler de LEGO Star Wars: The Mandalorian

    Nuevo tráiler de LEGO Star Wars: The Mandalorian

    La franquicia Star Wars vuelve a reírse de sí misma con el lanzamiento del tráiler de un nuevo especial, LEGO Star Wars: The Mandalorian, que llegará a Disney+ el próximo 2 de septiembre.

    Un especial lleno de humor autorreferencial

    Siguiendo la tradición de otros proyectos como LEGO Star Wars: Rebuild the Galaxy, este nuevo especial abordará la franquicia con su humor característico. El avance muestra varias bromas, incluida una en la que Din Djarin observa a Grogu e intenta describir la Fuerza sin conocer el nombre, lo que da pie a un chiste sobre el propio concepto.

    ¿Luke Skywalker? ¿Ese quién es?

    Uno de los momentos más destacados del tráiler es el que parodia la aparición de Luke Skywalker al final de la tercera temporada de The Mandalorian. En lugar del emotivo momento original en el que Luke acude para entrenar a Grogu, el especial muestra a Din Djarin confundido ante su llegada. Tras dar su nombre y mencionar a su padre, Darth Vader, ni Din ni Bo-Katan Kryze se muestran impresionados.

  • ‘Don Miki especial fútbol’, el esperado regreso de un clásico

    ‘Don Miki especial fútbol’, el esperado regreso de un clásico

    Jamás me he apartado durante mucho tiempo, a lo largo de mi vida de coleccionista de cómics, de ciertas presencias que marcaron mi infancia lectora y a las que, de manera recurrente, siempre he terminado volviendo. Ahí están, para demostrarlo, las muchas lecturas que ya le he hecho a la totalidad del Tintín de Hergé, el Astérix de Uderzo y Goscinny o, por supuesto, lo mucho que acumulo ya en mi acerbo de Miki, Donald y toda la pandilla de personajes creada por Disney que lleva con los lectores españoles, de manera muy intermitentes, desde hace más de cuatro décadas: si sois de mi quinta, de esos que pasamos de la infancia a la adolescencia durante los años 80, lo más probable es que seáis de esos lectores que dieron intensa cuenta de cuántos ‘Don Miki‘ pasaron por vuestras manos en alguna de las muchas formas en las que los tebeos del ratón, el pato, el perro y lo que diantres sea Goofy, llegaron a las librerías en aquella década gracias a Montena, por no hablar que, probablemente, en vuestras estanterías de niños/pre-adolescentes, seguro que llegaron a figurar todos los volúmenes de la Biblioteca de los Jóvenes castores ¿me equivoco?.

    Marcados a fuego por tan constante presencia en nuestros años de formación, ahora que estamos ya más cerca de los cincuenta que de los cuarenta, sé que no soy el único al que se le remueve todo cuando alguna editorial decide rescatar tebeos de Mickey Mouse y compañía, sea en el formato que sea, y ya estemos hablando de lo que Planeta ha comenzado a publicar de ese clásico inconmensurable que son las aventuras del ratón imaginadas por Floyd Gottfredson, ya lo hagamos de lo que servidor ha llegado a adquirir en italiano para poder acceder a material inédito dibujado por su adorado Giorgio Cavazzano, ya miremos hacia el otro lado de los Pirineos y a lo que Glénat lleva años poniendo en circulación en imprescindibles álbumes ya, como es el caso que hoy nos ocupa, aplaudamos enfervorecidos ante el muy postergado pero inevitable anuncio de Panini de que, por fin, van a empezar a publicar tebeos Disney tras décadas haciendo lo propio en tierras italianas.

    Para abrir boca de un catálogo del que por ahora sólo sabemos que incorporará ya ha incorporado una nueva edición de la mítica ‘La dinastía de los patos‘, Panini no podría haber tomado una decisión más acertada ofreciendo, en pleno mes del Mundial de Fútbol de Qatar este ‘Don Miki especial fútbol‘ que tanto nos recuerda a la estructura de los libros de los Jóvenes Castores, esto es, páginas y páginas de texto teórico acerca de un tema concreto —seré de esos raros a los que el fútbol les da completamente igual, pero hasta a mí me ha parecido interesante la manera clara en la que se explican sus reglas y conceptos fundamentales— jalonadas, en el caso que nos ocupa, por tres historias en viñetas, una de Cavazzano que es una auténtica gozada —vamos, lo normal en el italiano— y otras dos con dibujo de Valerio Held que no le van a la zaga. Todo ello en un volumen tamaño ‘Don Miki’ en tapa dura que, esperemos, sea el primero de incontables por llegar. Aquí ya estamos haciendo cábalas acerca de aquello que terminará publicando Panini, y se nos hace la boca agua pensando en ciertos títulos imprescindibles. Y es que, en el fondo, siempre seguiremos siendo algo nilños.

    Don Miki especial fútbol

    • Autores: VVAA
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación:Cartoné
    • Páginas: 192 páginas
    • Precio: 9,95 euros
  • ‘Star Wars. Episodio V: El imperio contraataca’, clásico restaurado

    ‘Star Wars. Episodio V: El imperio contraataca’, clásico restaurado

    Paradme si ya habéis leído esto: un niño de cinco años; una carrera contra el reloj para llegar al cine de mano de una de sus tías paternas que terminaríamos perdiendo; llegar a la sala habiendo ya empezado la película y entrar de todas formas; sentarnos en el gallinero en el único hueco que parecía quedar libre de un teatro atestado; ver los primeros planos de un lingote de oro, un tipo peludo, una chica con un peinado muy peculiar y un caradura escapando de un señor con dificultades respiratorias y un enorme casco negro…y quedar atrapado de por vida en la magia del universo de Star Wars. 40 años después, esos recuerdos siguen muy claros en mi memoria, tanto como otros que vendrían después y que se sumarían a esa pasión compartida y muy desaforada que todo fan de la saga galáctica siente hacia un universo que, con sus muchos más y sus considerables menos, sigue encandilándonos tanto tiempo después de haberlo descubierto por vez primera —y a quien me diga que lo que está ofreciendo ‘Mandalorian’ no le está dejando muy «flipado»…¡¡¡le retiramos el carnet de «friki»!!!.

    Pero ‘El imperio contraataca‘ no sólo fue la primera película de ‘Star Wars’ que vi en mi vida —y una de las primeras que vi en términos generales— sino que, una década antes de que las viñetas llamaran a mi puerta para quedarse, el cómic que publicara Bruguera fue leído una, y otra y otra vez hasta que terminó casi desintegrado de tanto uso…Podéis imaginar pues la emoción que supone para este fan irredento de la galaxia muy, muy lejana volver a encontrarse con aquellas páginas que tanto le hicieron revisar un filme que no podría empezar a consumir de manera reiterada hasta que, años más tarde…muchos años más tarde, pude tener la primera edición en VHS de la trilogía clásica.

    Restaurados sus colores para la ocasión —no soy yo de los puristas que se van a quejar por la decisión de Marvel de retocar algo para que tenga el aspecto que luce aquí— y rescatadas todas las portadas, ilustraciones e incluso artículos que rodearon a la aparición de la adaptación de Archie Goodwin y Al Williamson, se hace muy evidente bajo una mirada contemporánea que las páginas del segundo no eran una gran maravilla pero lo que Williamson carecía en cuanto a definición de personajes o puntuales incorrecciones anatómicas, lo suplía con una notable claridad narrativa. Si a eso le unimos el que, aquí y allá, pueden detectarse las típicas divergencias entre el guión que se les daba a los escritores que iban a adaptarlo y el que finalmente terminaba en pantalla, no hay que afirmar, aunque vayamos a hacerlo, que este volumen que nos presenta Planeta Cómic es un «must» para todo aquel que, alguna vez, haya viajado a una galaxia muy, muy lejanaMay the force be with you!!!!

    Star Wars. Episodio V: El imperio contraataca

    • Autores: Archie Goodwin & Al Williamson
    • Editorial: Planeta Cómic
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 144 páginas
    • Precio: 20 euros
  • ‘Star Wars episodio IX: El ascenso de Skywalker’, huida hacia adelante

    ‘Star Wars episodio IX: El ascenso de Skywalker’, huida hacia adelante

    Todo lo que recuerdo es una carrera frenética cuesta abajo camino al cine de la mano de una tía paterna. Llegar tarde, entrar en la oscuridad de la sala y buscar un par de asientos libres. Todo lo que recuerdo es eso, y el primer fotograma que vi, con cinco años, de ‘La guerra de las galaxias’ : Han, Leia, Chewie y C3PO a bordo del Halcón. Sí, llegamos tarde, y sí, me perdí una considerable porción de película. Pero dio igual. Dio exactamante igual. Con tan sólo cinco años, y muy pocas películas en mi haber —estamos hablando de 1980, no hace falta que diga que eran otros tiempos— caí rendido ante el despliegue de imaginación, personajes y música que ‘El imperio contraataca’ servía en bandeja a un niño en edad tan impresionable.

    En el ínterin entre 1980 y 1983, y no me preguntéis cómo, pude ver ‘La guerra de las galaxias’ —la original, la que pasaría a convertirse años más tarde en el ‘Episodio IV’— y, el día de mi octavo cumpleaños, acudí al cine, ya con calma, a ver ‘El retorno del jedi’; un final de trilogía que todos vimos como definitivo y que poco podíamos imaginar, abría, sin saberlo, una puerta que ayer, treinta y seis años y cuatro semanas más tarde, se ha cerrado con el final de la saga de Skywalker. Y se ha cerrado de una manera que, sinceramente, no esperaba: pasando de entrar en disquisiciones estúpidas del tipo «es que esto no es el verdadero ‘Star Wars’, el que yo descubrí» —imbécil, nunca podrá serlo porque ya no eres el mismo que cuando lo descubriste, me dan ganas de responder ante tamañas sandeces de afirmaciones— voy a tratar de ser lo más visceral posible a la hora de blandir argumentos acerca de ‘Star Wars episodio IX: El ascenso de Skywalker’ —desde ahora ‘Episodio IX’—.

    Bajo ese espíritu, y sin que tengáis que leeros todo el texto para entresacar qué me ha parecido esta segunda incursión de J.J. Abrams en el universo que George Lucas comenzó en 1977, dejemos claro que, uno, es la peor sin duda alguna de la nueva trilogía que arrancara el propio Abrams con ‘Star Wars episodio VII: El despertar de la fuerza’; y, dos, que llevándonos la escala comparativa a las nueve producciones que conforman la saga central, estamos ante un filme que sólo tiene por debajo a ‘Star Wars episodio I: La amenaza fantasma’ y a ‘Star Wars episodio II: El ataque de los clones’. ¿Así de mal? Lamentablemente, sí, así de mal.

    Dos son los motivos fundamentales que servidor apuntaría para situar tan bajo a este enorme parche mal remendado que han conjurado Abrams, Terry Rossio y a saber cuántas más voces e injerencias. El primero, que las dos horas casi y media de metraje sean una constante huida hacia adelante, un imparable ir y venir de escenas, unas encima de las otras, montadas con mayor o menor suerte pero que, quizás por miedo a que si se paran dejen ver demasiado lo endeble de las costuras que las unen, no ofrecen descanso al espectador bajo la más que probable premisa de creer que éste, fan letal de ‘Star Wars’, estará feliz y contento de encontrarse con el que es el segundo motivo, la considerable cantidad de guiños que la cinta llega a meter, pocas veces con fortuna, para que el contador de nostalgia se nos dispare a los que nos hemos pegado toda nuestra puñetera vida viendo una y otra vez las cintas de la trilogía «original».

    Ahora bien, no penséis por un momento que dichos polos se las apañan solos para hacer de ‘Episodio IX’ el desaguisado que es, que junto a ellos hay algunas de las más alocadas y demenciales decisiones de guión que se han visto en la saga. Sí, más alocadas que todas aquellas en las que incurrió George Lucas en la trilogía de las precuelas. No puedo decir mucho más porque es mi intención que sea esta una entrada libre de destripes, pero lo que se hace con cierto personaje central para contentar a todos los seguidores que exigían que se respondieran a todas las preguntas posibles, es tan de traca, tan ridículo, tan mal traído y tan pobre, que desde el momento en que se enuncia, uno tiene ya que resignarse y renunciar a la esperanza de que lo que quede de proyección vaya a conseguir arreglar el cenagal en el que mete al conjunto una simple frase.

    ¿Estoy siendo exagerado? No ¿De verdad es tan olvidable lo que tendría que haber sido INolvidable? Sí, lamentablemente sí. A ver, que cosas buenas hay. Que la dirección de Abrams y la fotografía de Dan Mindel —sin lens flares— son muy buenas. Que la música de John Williams, como siempre, sabe como mantener el tipo aunque, debido a las decisiones de la historia, tenga que ir recurriendo una y otra vez al auto-homenaje. Que la química entre Daisy Ridley, Oscar Isaac y John Boyega es, por fin, espléndida. Que Adam Driver está muy bien —lo que no es de extrañar viendo la madurez que el actor ha ganado a pasos agigantados en el último lustro—. Que C3PO recupera protagonismo y eso es bueno. Pero es que todo lo anterior, por mucho que os pueda parecer —que no es tanto, la verdad— se queda en agua de borrajas cuando hay que compararlo con el mar de irregularidad que es la cinta y el muy mal entendido sentido de la épica con el que J.J. Abrams caracteriza a esta undécima producción del universo ‘Star Wars’.

    Como le decía a mi hija de ocho años cuando salíamos de la sala mientras trataba de explicarle por qué no me había gustado cuando a ella le había «flipado»: «me encantaría poder haber visto la película con tus ojos». Pero no puedo, ya no tengo ocho, sino cuarenta y cuatro años. Ya no me conformo con una amalgama de escenas molonas —insisto, las incensantes secuencias de acción están muy bien rodadas…bueno, la mayoría de ellas—, cuando ninguna tiene sentido ni entidad por sí solas. Ya no me hacen vibrar mil referencias y cameos cuando ninguno queda refrendado por mucho más que el contentar a un sector del fandom o a otro. Y, no, no busco «la verdadera ‘Star Wars’» —parecen esto las crónicas artúricas y la cruzada del Grial— sino una ‘La guerra de las galaxias’ que hubiera tenido más personalidad, que hubiera arriesgado más, y que no se hubiera gastado tanto la rodilla de tanta genuflexión como termina haciendo. Vamos, una ‘Star Wars’ como aquella por la que apostó Rian Johnson hace dos años. Pero, bueno, sólo es cine, ¿no? Y ahí estará la trilogía original para que la revisemos cada vez que queramos y saciemos nuestro apetito de esa galaxia muy, muy lejana a la que a saber cuándo volveremos a acercarnos y con quién lo haremos. Hasta entonces, que la fuerza os acompañe.

  • ‘Frozen II’, muchas canciones, muy poco guión

    ‘Frozen II’, muchas canciones, muy poco guión

    Fueron tan limitadas las sensaciones que el viernes pasado me dejó la proyección de ‘Frozen II’ (id, Chris Buck y Jennifer Lee, 2019) que hasta ayer mismo no tenía muy claro si iba a sentarme delante del teclado a redactar mis impresiones sobre una de esas secuelas a las que no me temblaría el pulso de calificar como completamente innecesarias. A fin de cuentas, cuando se estrenó hace seis años, ‘Frozen. El reino de hielo’ (id, Chris Buck y Jennifer Lee, 2013) supuso tamaña sorpresa y un cambio tan agradable y necesario en la tónica habitual de las películas de princesas Disney que tratar de volver a capturar la magia de entonces en un producto de pura y descarada mercadotecnia era poco menos que improbable. Desafortunadamente, como podréis imaginar, así ha sido, y ‘Frozen II’ se salda, por muchos motivos que ahora pasaré a comentar, como el ejemplo perfecto de la «secuelitis» que actualmente campa a sus anchas por los estudios de Hollywood y la mentalidad de sus ejecutivos.

    Una «secuelitis» que se justifica desde dos vías bien distintas y que atiende, en parte, al incomprensible miedo de las grandes productoras a apostar por ideas e historias innovadoras —¿en serio creen que no hay público que está deseando encontrarse con propuestas novedosas en lugar de las infinitas iteraciones sobre los mismos modelos—, pero también al ingreso seguro que, y me ceñiré al caso de ‘Frozen’, va a suponer para las ya muy bien nutridas arcas de Disney no sólo la explotación de la segunda parte de una de sus películas de animación más taquilleras de todos los tiempos, sino de todo el merchandising asociado a la misma que va a venderse como churros de cara a las próximas fiestas —vergonzoso a la par que comprensible era la aparición en el cine al que acudí a verla de un anuncio de juguetes relacionado con el filme en los minutos previos al comienzo del mismo—. Auspiciado pues bajo el manto de tan distantes frentes, no todo es olvidable, no obstante, en la hora y media sobre la que se prolonga la idea estirada que es el guión de ‘Frozen II’.

    Ahora bien, que lo que hay que destacar resulta una minucia con respecto a lo que termina arruinando la función es un apunte necesario antes de comentar que en términos visuales la cinta le da sopas con honda a su predecesora, llegando a unos niveles de perfección en las texturas y escenarios que asombran —en serio, el realismo que exudan los tejidos es asombroso hasta decir basta—; que alguna que otra canción es bastante pegadiza —lamentablemente, por acudir a verla con mi pequeña, no puedo valorar el trabajo vocal del reparto original—; que el score de Christophe Beck es encomiable y digno sucesor del espléndido trabajo que el compositor hizo para la primera parte y…y…para de contar.

    ¿En serio? En serio. No se me ocurren más apreciaciones positivas que comentar acerca de un filme cuyo guión parece haber sido aprobado sobre la marcha sin que nadie se fijara, uno, en lo insufriblemente previsible que es —en el prólogo, ¡el prólogo!, ya se adivina por dónde van a ir los derroteros de la historia e, incluso, cuál va a ser la gran revelación de la misma…¡¡¡EN EL PRÓLOGO!!! ¡¡¡EN LOS 5 PRIMEROS MINUTOS!!!…me calmo, tranquilos, me calmo— y, dos, en lo mal que trata a la totalidad de los personajes, nuevos y preexistentes, incurriendo incluso en dejarse por el camino a eso del final del primer acto a un Kristoff que ya poco pintaba, recuperándolo, eso sí, en una providencial reaparición, para cuando las cosas parecen que se van a torcer a peor. Y si de lo que tuviéramos que hablar fuera de Olaf…no, no me hagáis hablar de Olaf

    Y no sólo es que traten mal a los personajes, o que metan con calzador a alguno que otro —lo de la inclusión de los trolls ya me pareció forzadísimo en la primera, aquí mejor ni lo califico—, es que, si a Elsa o a Anna nos tenemos que referir, por más que la relación entre las hermanas sea de lo poco salvable del libreto, lo que encontramos es, directamente, decisiones por parte de una y otra que no sólo no se entienden, sino que resultan hasta reprobables en el caso de la segunda por lo que comportan…o podrían haber comportado si el libreto hubiera sido medianamente coherente y no se hubiera sacado de la manga una suerte de Deus Ex Machina que, llegado ese punto de la proyección, me pareció la gota que colmaba el vaso.

    He dicho que algunas canciones son pegadizas, y lo son, pero ni la mejor de ellas le llega a la altura del betún a la trilladísima ‘Let it go’ —trilladísima pero aún así espléndida, cabría apuntar—. Y ya, si eso, no hablamos del videoclip protagonizado por Kristoff que, con homenaje incluido a ¿’Bohemian Rhapsody’? —la canción, no la película—, está puesto ahí con el mero propósito de alargar el metraje y que aquellos que tenemos memoria, revivamos con escalofríos aquellos instantes del pasado de la compañía del ratón en los que la historia estaba al servicio de las tonadillas y no al revés —y me estoy acordando, sobre todo, de ‘Pocahontas’ (id, Mike Gabriel y Eric Goldberg, 1995)— y que, como el filme que nos ocupa, están muy lejos de formar parte del grupo de producciones que uno siempre atesorará en la memoria.

  • ‘Star Wars Jason Aaron Omnibus nº 01’, de vuelta a la galaxia muy, muy lejana

    ‘Star Wars Jason Aaron Omnibus nº 01’, de vuelta a la galaxia muy, muy lejana

    No sé a vosotros, pero a mí la noticia me cogió con el paso tan cambiado, que durante un par de días no podía dar crédito a la misma: Disney compraba Lucasfilm. Así, como quien no quería la cosa, la compañía del ratón Mickey le «soltaba» a George Lucas la friolería de tres mil y pico de millones de euros tres años después de habernos dejado igualmente patidifusos tras la operación que le había llevado a ser propietaria del Universo Marvel por un cantidad algo menor. Entre otras muchas disquisiciones que en esos días de 2012 uno llegó a elucubrar, había una que, sin lugar a dudas, se ponía por delante de cualquier otra: si la vida del Universo Star Wars había dependido hasta entonces de la voluntad de Lucas, y la trilogía de las precuelas había dejado bastante claro que el cineasta ya no era el mismo que había levantado el imperio hacía tres décadas, que Star Wars pasara a Disney aseguraba —reflexiones acerca de la potencial calidad del producto, aparte— la perpetuidad de las aventuras en una galaxia muy, muy lejana, durante los lustros por venir.

    Tras el bombazo de la noticia, que conmocionó la red —obviamente—, comenzaron a sucederse los anuncios de diversos proyectos con los que Disney arrancaría el proceso de recuperación de la considerable inversión. El primero de ellos, que nos volvió a dejar a todos con las «patas colgando como la rana Gustavo» fue esa nueva trilogía de películas que el próximo diciembre tocará a su fin y, en el ámbito que hoy nos interesa, el de las viñetas, todo un cosmos de colecciones actual que retomaba andadura de vuelta en Marvel —la casa que había acogido a los cómics de Luke, Leia, Han, Darth Vader y compañía durante los ochenta— y que germinaba en 2015 con el arranque del nuevo canon que suponía la ‘Star Wars’ guionizada por Jason Aaron.

    El escritor, que por aquél entonces se encontraba inmerso en ‘Amazing X-Men’, dejaba inmediatamente la serie mutante para acomodar la posibilidad de poder narrar las aventuras de la rebelión contra el imperio, arrancando las mismas instantes después de donde George Lucas las dejaba tras la ceremonia del trono que daba cierre a ‘Una nueva esperanza’: y así ha seguido siendo a lo largo de los más de setenta números que desde entonces han visto la luz, ya a manos de Aaron, que se mantendría hasta el trigésimo séptimo ejemplar; ya en las de Kieron Gillen —que estuvo al mando de la cabecera del 38 al 67—; ya en las de Greg Pak, actual guionista que con su primer arco argumental ha situado a los protagonistas en los momentos previos a la acción de ‘El imperio contraataca’.

    Pero lo que hoy nos interesa son los números que Planeta Cómic ha reunido en este enorme primer Ómnibus orientado a recopilar la totalidad de la etapa de Aaron y que, huelga decir, es pieza irrenunciable en la tebeoteca de cualquier amante de ‘Star Wars’. Y si lo es —e insisto, LO ES— es debido casi de forma exclusiva a la frescura y el preciso entendimiento que tiene el escritor de un universo con el que todos los que somos de la misma generación crecimos y vibramos cuando éramos unos enanos: cómic grupal que intenta prestar atención por igual a casi todos los personajes sin perder de vista al que, sin duda, es su foco fundamental —Luke—, las ideas que Aaron trae a la palestra pasan, por ejemplo, por sacarse de la manga una antigua esposa de Han Solo, explorar la estancia de Obi Wan en Tatooine mientras vigilaba de cerca a Luke conforme crecía o, por supuesto, aproximarse a la figura del futuro Jedi y de su malogrado progenitor, llegando incluso a enfrentarlos en un espectacular combate mucho antes de que lleguen a cruzar sus sables láser en los corredores de Bespin.

    Aunque aún hoy dicha decisión me siga pareciendo algo extraña por lo forzado del encaje de la misma dentro del canon marcado por las películas, es obvio que lo mucho que se llega a disfrutar mientras se lee termina por apagar cualquier queja con respecto a ella que podamos argüir, máxime si, para colmo, viene rodeada de tantas otras buenas ideas como las que trufan casi setecientas páginas que, sumando aún más enteros, cuentan con un equipo de artistas gráficos de aúpa. De todos ellos servidor se queda con dos que, casualidad o no, acompañan a Aaron en los que me parecen los correspondientes mejores arcos argumentales: John Cassaday, que estaría en la colección los seis primeros números y da rienda suelta a su detallado estilo en ese enfrentamiento entre padre e hijo del que hablaba y, aún por encima de éste, un Stuart Immonen que se deja la piel en hacer de sus páginas las mejores que se han visto jamás en un cómic de ‘Star Wars’.

    Comparados con estos dos titanes, el resto de dibujantes tienen las de perder. Sin caer en la tentación de esgrimir la comparación como argumento, tanto Deodato Jr., como Mayhew, Francis Yu, Molina o un Larroca que terminará convirtiéndose en artista regular de la colección, firman espléndidas y espectaculares páginas que ganan en potencia en el formato elegido para la presente edición por Planeta. Una edición a la que, eso sí, le faltaría un buen puñado de extras para que fuera completamente redonda. Sin ellos, aún así, es uno de esos volúmenes que, fuera de toda duda, será revisado en no pocas ocasiones a lo largo de los años venideros.

    Star Wars Jason Aaron Omnibus nº 01

    • Autores: Jason Aaron, John Cassaday, Stuart Immonen et al.
    • Editorial: Planeta Cómic
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 688 páginas
    • Precio: 57 euros en
  • ‘Toy Story 4’, once more with feeling

    ‘Toy Story 4’, once more with feeling

    Cuando, hace nueve años y entre lágrimas, despedí a Woody, Buzz, Jess, Slinky, y a toda la cohorte de personajes que llevaba tres lustros encandilándome, jamás se me ocurrió pensar, por el perfecto, emotivo y magnífico cierre que Pixar había dado a la trilogía de ‘Toy Story’ (id, John Lassetter, 1996), que Disney pudiera llegar a tener los reaños, casi una década más tarde, de, no sólo filmar una cuarta entrega, sino de abrir la misma de tal manera que, en lugar de servir como mera continuación que intentara exprimir un poco más la cinta que había cimentado a la productora —aunque resulte indudable que algo de eso haya—, se utilizara como vehículo para dar alas a potenciales futuras entregas en la que los juguetes más famosos de la historia del cine pudieran seguir haciendo las delicias de todo espectador que se acerque a ellas.

    Porque, si algo sabían hacer sus predecesoras, y ‘Toy Story 4’ (id, Josh Cooley, 2019) respeta con sumo mimo, es aludir a un rango brutal de edades. Vamos, para que sirva como ejemplo, el rango que, el pasado viernes, nos llevaba al cine a tres niños de edades desde 5 a 8 y a dos adultos ya entrados en sus cuarenta que, sinceramente, creo que terminaban disfrutando más que los enanos de lo que la producción animada les ofrecía durante 100 minutos acerca de los cuales lo peor que se puede decir es que son «puro ‘Toy Story’».

    Seamos claros. salvo por un final que sí se tira de cabeza a la piscina para tomar una decisión algo descabellada —fundamentada, eso sí, de manera sólida y firme por el discurso de todo lo que ha venido antes— ‘Toy Story 4’ no corre muchos riesgos, y no es algo que nos sorprenda, que estamos hablando de Disney, la productora que, cuando encuentra una fórmula que funciona, la utiliza una y otra vez con ligeras variaciones para seguir contentando al vasto sesgo de su público potencial que no le pide otra cosa que entretenimiento a manos llenas. Y de eso hay paletadas en ‘Toy Story 4’. Paletadas como camiones.

    Más, como decía, que sea entretenida a rabiar, que no pare, que siempre tenga alguna ocurrencia que añadir al sustrato base, y que sus nuevos personajes entren de lleno en la categoría de inolvidables —lo del motorista al que dobla Keanu Reeves en la versión original no tiene nombre, como tampoco lo que concierne a Forky, todo un hallazgo— no implica que sea innovadora. Pero, al mismo tiempo, el no serlo, el no tratar de reinventar la rueda, no se alza, en ningún momento como la barrera infranqueable, el muro desde el que poder lapidar de forma inclemente lo que Andrew Stanton y Stephany Folsom cuajan en el guión. Sencillamente, Pixar sabe lo que uno busca cuando entra en el cine para ver ‘Toy Story’ y es lo que nos da. Una regla del juego muy simple que, de aceptarse, garantiza una percepción de la producción que pasa por los epítetos «fantástica» o «maravillosa».

    Dichos adjetivos, aplicables de cabo a rabo a un relato que, por supuesto, llegado el momento, recala en lo emocional —si bien no de manera tan ostensible a como lo hacía su directa antecesora—, se ajustan como un guante a una animación que tiempo ha dejó de poder llamarse así dependiendo de según qué aspectos de la misma estemos hablando: con unas texturas que hacen del hiperrealismo un chiste, todo lo que concierne a escenarios o efectos atmosféricos —la tormenta bajo la que se abre la proyección es simplemente REAL— raya a unos niveles que se ríen en la cara de muchas de las cintas de «dibujos animados» que nos llegan al cabo del año bajo cualquiera de las productoras que intentan, a duras penas, hacerse un sitio en el competitivo mercado que baila al son de Disney/Pixar y, en menor medida, de Dreamworks.

    Con dichos polos marcando lo mejor que es capaz de dar el mundillo del cine de animación hoy por hoy, no creo que sorprenda a nadie si afirmo que, en esa pugna por la hegemonía, la compañía del flexo sigue llevando cierta delantera a lo que queda del imperio que Spielberg, Geffen y Katzenberg levantaron allá por mediados de los noventa; y títulos como ‘Toy Story 4’—y la superlativa calidad que detenta— no hacen más que refrendar que, salvo deslices puntuales, Pixar continuará durante mucho tiempo moviendo la batuta de qué hacer y cómo hacerlo en una forma de contar historias que, bajo la luz de su inquieta y juguetona bombilla, ha llegado a cotas impensables.