COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

‘Warlock de Jim Starlin’, el cosmos es una joya

La primera mitad de los años 70 fue una época extraña en el mundo de los cómics en general y en el Universo Marvel en particular. La relativa libertad creativa que Roy Thomas, editor en jefe de la Casa de las Ideas por aquellos tiempos, daba a quien se sentaba delante de él fue la que sirvió de pie a que creadores como Steve Gerber o Jim Starlin se embarcaran en viajes algo alucinados —cuando no directamente alucinógenos, que ya sabemos lo que se solía consumir en según qué círculos para «abrir la mente»— que expandieron las fronteras de la editorial a surrealistas niveles cósmicos. En el caso de Gerber, esa incursión supuso la creación de Howard el Pato, en el caso de Starlin, coger a un personaje creado por el propio Thomas y Gil Kane y modelar a partir de él una figura mesiánica y torturada, llena de dudas y justa ira que, sin que el autor pudiera saberlo, llegaría a ser pieza central y clave, no ya de la vertiente cósmica de los tebeos de la casa, sino de todo su universo cuando, un par de décadas más tarde, Marvel nos ofreciera a los lectores ‘El guantelete del infinito’. Pero hasta llegar ahí, el recorrido que tendría que hacer Adam Warlock sería un largo y prolongado viaje que arranca en las páginas que ahora Panini recoge en este enorme Marvel Gallery Edition —tanto en ancho como sobre todo en alto—, en el que Starlin, probablemente el mejor autor completo con que Marvel contaba por aquél entonces, daba ya muestras de ser el que mejor ha entendido al rincón galáctico de los personajes de la compañía.

Warlock llevaba ya unos cuantos años dando vueltas sin ton ni son por el universo Marvel —su nombre hasta entonces había sido simplemente «Él»—, pero no parecía que fuera a tener la trascendencia que Thomas y Kane habían querido imprimir en él, y fue botando entre los Cuatro Fantásticos y Thor hasta dar con sus huesos en ‘Strange Tales‘, veterana cabecera que Starlin eligiría como lugar más adecuado para dar rienda suelta a su lisérgica creatividad. Resumiendo en las primeras páginas todas las aventuras previas del personaje para que nadie se perdiera —unas primeras planchas que son todo un dechado de concisión narrativa, todo hay que decirlo—, Adam Warlock batallará en las páginas que siguen contra una versión futura y malvada de él mismo antes de tener que encontrárselas con, ¿lo adivináis? Exacto, el titán loco. Sí, Thanos. Y es que, es a Starlin a quien debemos la creación del villano, de Gamora y del concepto de las gemas del infinito. Vamos, la base de lo que el UMC plantearía durante sus tres primeras fases. Nada mal para un cómic de los 70 ¿eh? Tal es, indudablemente, su riqueza.

Que siempre se haya afirmado que Starlin fue el rey de las historias cósmicas es, en parte, porque nadie contaba este tipo de relatos en aquellos tiempos. Es más, es que nadie creaba personajes que tuvieran una base tan foránea a los tebeos de superhéroes como lo hacía el guionista, dibujante y entintador. Y eso es algo que estas páginas demuestran hasta la saciedad y habrían demostrado más allá si Marvel le hubiera dado opción al artista a continuar más allá de lo que el presente volumen contiene: es evidente, leyendo este ‘Warlock‘, que Starlin tenía un plan muy bien trazado para el rubiales de la gema en la frente, pero la escena del cómic yanqui en los años 70 era poco menos que volátil, y tras los once números en total que ocuparon las aventuras del personaje —del 178 al 181 de ‘Strange Tales’ más los 9 al 15 de ‘Warlock’—, la serie fue cancelada abruptamente antes de darle opción a su creador a cerrarla como era debido. Parte de la responsabilidad de ello cabría atribuirla al propio Starlin por el terrible talante de relleno que caracteriza a los dos números que siguen a la saga de Magus, y de haberlos evitado y continuado la historia que vemos en los dos Anuales que completan el volumen, quizá otro gallo le habría cantado a la cabecera.

Lo que es muy evidente, independientemente de su cancelación o no, es que el Warlock perseguido a perpetuidad por el desastre y con su torturada alma vagando por las estrellas no era —¡y no es!— el típico superhéroe, y tan sólo por eso cabría calificar de soberbio el trabajo de Jim Starlin. Un trabajo que se alza como un espléndido estudio sobre la identidad, sobre cómo se forja con el paso del tiempo y cómo el crecimiento que éste conlleva puede transformar a una persona en su opuesto. Podrán gustaros más o menos los tebeos Marvel, o incluso tendréis vuestras razones para no acercaros a un cómic de superhéroes que tenga más de dos décadas —yo mismo las he tenido durante muchísimo tiempo—, pero os puedo asegurar que el material que aquí se contiene, completado con páginas y más páginas a lápiz —incluyendo las de una historia perdida del personaje—, es de esos que hay que leer al menos una vez en la vida. Que nunca tengáis que veros en la tesitura de decir, ante miradas reprobativas, que habiendo tenido opción, dejasteis pasar el ‘Warlock’ de Jim Starlin. ‘Nuff said!!!!!

Warlock de Jim Starlin

  • Autores: Jim Starlin
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 360 páginas
  • Precio: 55 euros
Oferta

Artículos destacados

Deja un comentario

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar