Ya lo sabéis. Somos muy pesados y no lo hemos dejado de repetir. Mark Millar nos mola. Nos MOLA hasta decir basta. Tanto nos mola, que raras han sido las ocasiones en que hemos tenido los redaños para bajarlo del pedestal en que él solito se ha colocado con el paso de los años para poder arrearle un par de figuradas bofetadas debido a un desliz en su intachable trayectoria. Y no, por si estáis pensando que esta segunda parte de ‘Prodigy‘, un cómic del que dijimos en su momento que podía tener al mejor personaje que el escocés había escrito en su dilatada carrera, entra en ese muy reducido saco de opciones en las que escaldar al guionista, estáis muy equivocados. Eso sí, como indica el titular, y por razones que analizaremos a continuación, ‘Prodigy 2‘ no llega a tocar los mismos resortes en el lector a los que sí llegaba su predecesora, y por mucho que funcione como un tiro, nos deja con la clara sensación de que, como le ha pasado en otras ocasiones, es esta una secuela que, sí, se lee de una sentada, pero tan bien existe como podría no haberlo hecho y no pasaría absolutamente nada —la otra secuela que de forma más abultada acusa esa misma cualidad es la de ‘Crononautas‘…y aún así es una lectura que os recomendaríamos con los ojos cerrados…¿hemos dicho ya que Mark Millar nos ENCANDILA?.
La razón fundamental que cabría aludir para no colocar a ‘Prodigy 2’ a la misma altura que su antecesora reside, no tanto en el guión —que también— sino en el dibujo de Matteo Buffagni. No me malinterpretéis, no es mal dibujante ni de lejos, pero de las nuevas incorporaciones artísticas al Millarverse —el escocés ha dedicado denodados esfuerzos a ampliar el abanico de dibujantes que han puesto talento a las páginas de sus historias, pero no ha atinado, salvo con el chino Dike Ruan— es la que menos personalidad atesora junto con Juanan Ramírez y la que de forma más laxa se adecúa al talante molón que siempre desprenden los relatos de Millar: a caballo entre Stuart Immonen y Olivier Coipel, el trazo del italiano no termina de cuajar y se echa mucho de menos la fuerza y dinamismo que Rafael Albuquerque aportaba a las páginas de la primera parte de las aventuras de Edison Crane, ese multimillonario filantrópico que tiene una inteligencia tan por encima del resto de los mortales que es capaz de resolver cualquier cosa que le salga al paso, ya sea en el plano intelectual como en el físico.
Vale que, contando con un personaje tan todoterreno, la primera serie entrara de lleno en el tipo de historias de Millar cuyo final se ve venir a la legua por seguir unos patrones bastante definidos, pero lo cierto es que, aún así, ‘Prodigy’ era como el mejor Bond, el mejor Ethan Hunt o el mejor Indiana Jones: sabes que terminará airoso de hasta la más compleja de las situaciones, pero termina importándote muy poco por lo maravillosamente molón que es el viaje. Y, claro, sometido al síndrome del «malo más fuerte» al que, inevitablemente, accede cualquier secuela en la que el héroe o héroes tengan que pasarlo aún peor porque, si no, para qué continuar la historia —vale, para ganar dinero, lo sabemos, pero queremos decir en el plano artístico—, hemos de admitir que el villano de esta continuación no funciona ni de lejos igual de bien que el de la primera parte. Es más, es que si aquella acusaba hasta cierto punto eso de poder anticiparnos a lo que fuera a suceder, esta arrastra aún más tal defecto de forma y todo el trasunto que tiene lugar en el techo del mundo se nos antoja algo anticlimático y poco espectacular para los fines de fiesta que Millar suele orquestar.
Insistimos: es entretenido hasta decir basta y se lee en un suspiro, pero a estas alturas, y con lo que le hemos leído últimamente en ‘The Magic Order 4‘, ‘Nemesis Reloaded‘ o ‘The Ambassadors‘ —no es por ser reiterativo, pero de sus números, el de Buffagni es el más soso— esperamos de Millar lo que éstas ofrecen y no lo que nos encontramos aquí, que parece más el trabajo de un becario venido a más que lo que sabemos a ciencia cierta que puede dar de sí el escocés cuando realmente «echa el resto».
Prodigy 2
- Autores: Mark Millar y Matteo Buffagni
- Editorial: Panini Cómics
- Encuadernación: Cartoné
- Páginas: 144 páginas
- Precio: 22 euros


