‘Prime Rose’, más páginas de un genio

Si hay algo que puede afirmarse sobre Osamu Tezuka sin tener ni la más remota idea de su papel en la historia del noveno arte y tan sólo por la mera observación de una tebeoteca que albergue todos los volúmenes que Planeta Cómic ha ido publicando para completar su inagotable obra, es que el mangaka no hacía las cosas a medias: comparados con cualquier título estadounidense al uso, que puede contar una historia completa en 6-12 grapas, las 140-280 páginas que dichos relatos comportan son una minucia despreciable de la que hasta el más escuálido de los «mamotretos» que conforman la tebeografía del Dios del Manga, se ríe sin despeinarse. Con sus muy contundentes 888 páginas, es completamente innecesario afirmar que el ‘Prime Rose’ que hoy os traemos queda lejos de formar parte de la vertiente «delgada» de la biblioteca Osamu Tezuka y entronca, precisamente, con esos volúmenes que sentencian, con categoría suma, el grado de implicación del artista nipón con sus historias a la par que dejan en el aire una eterna pregunta, la que uno siempre se hace cuando coge uno de los títulos de Tezuka entre las manos y para la que siempre encuentra respuesta, algo ambigua, todo hay que decirlo, toda vez ha finalizado la lectura: ¿en serio son necesarias casi 900 páginas para desarrollar una historia?

La ambigüedad a la que hacemos referencia reside en el hecho de que la respuesta nunca puede ser categórica por cuanto, no sólo reside en el ojo del que mira—menuda obviedad— sino que, si hacemos una enorme abstracción que nos coloque en una posición de objetividad —cosa harto complicada— y nos basamos para ello en argumentos que sean completamente ajenos a nuestras filias, podría afirmarse que, dependiendo de lo que se quiera contar, SÍ son necesarias o NO son necesarias. Es más, en el caso del manga, en términos generales, es más que probable que la respuesta sea siempre NO por la muy notable inclinación que el tebeo nipón tiene a la descompresión narrativa. Una cualidad que, con sus más y sus menos, cabe encontrar a lo largo y ancho de la producción de Tezuka y que, claro está, incide de pleno en esta ‘Prime Rose’; una lectura que, como casi todo lo que le hemos leído al maestro, mezcla sin ningún tipo de rubor géneros en ese crisol mágico que el autor tenía para que el resultado fuera siempre, y aquí no caben apreciaciones sometidas a subjetividad, tremendamente sorprendente y estimulante.

Ambos epítetos se aplican sin ambages sobre esta historia que vierte sobre la mesa de mezclas ciencia-ficción, romance, fantasía, drama, relato de anticipación, viajes en el tiempo…y que, en la masa resultante, consigue que ninguno de los ingredientes termine aportando una nota amarga al sabor final. De hecho, es tanto lo que habría que poder avanzar sobre la trama del volumen para poder tener una idea muy concreta del mismo, que terminaríamos incurriendo en esos sonoros destripes de los que siempre huimos. Baste decir que la historia de Emiya, una rebelde y muy aguerrida joven, es, como suele pasar en Tezuka, una constante montaña rusa de emociones, eventos, giros inesperados —de verdad que lo del viaje en el tiempo no podíamos verlo venir ni a la legua…lo mismo que dónde y cuándo se desarrolla la acción—, personajes secundarios tanto o más atractivos que los centrales —algo especialmente aplicable en este caso por cuanto la protagonista es bastante arquetípica—, líneas argumentales que se plantean en un punto y se recogen cientos de páginas después en un acto de tremenda coherencia, ese humor que el mangaka llegó a destilar con tantísimo acierto y que se basa siempre en la reacción física de los personajes y en sus desencajados rostros ante situaciones absurdas…todo ello puesto en valor por un trazo del que ya no podemos decir nada nuevo y una narrativa que, llegados a este punto de su trayectoria —’Prime Rose’ se publica en 1983, seis años antes de su fallecimiento—, es simplemente perfecta en la capacidad que tiene para guiar la mirada del lector con una fluidez pasmosa sobre la página.

Quizás no sea su mejor lectura, que todos sabemos para qué títulos va destinado esa calificación, y puede que se hubiera podido recortar bastante de esas muchas páginas de que consta, pero ‘Prime Rose’ es un ejemplo maravilloso, divertido y condenadamente entretenido —es que es increíble ver pasar las 888 páginas delante de nuestra mirada mientras las devoramos con una velocidad pasmosa— de lo que Osamu Tezuka desarrolló en una trayectoria que no ha conocido igual en el mundo de la viñeta…y probablemente no lo conozca.

Prime Rose

  • Autores: Osamu Tezuka
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación:Cartoné
  • Páginas: 888 páginas
  • Precio: 45 euros

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