COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

‘Adolf’, la canción de los verdugos

Pasearse por las estanterías de cualquier librería no especializada puede darnos la sensación al pasar por la sección de historia de que, al revisar la trayectoria de la humanidad, hay una laguna importante desde la Roma de los Césares hasta el inicio de la II Guerra Mundial, con honrosas excepciones como los templarios o la Revolución Rusa. Revisar la aproximación del manga a la historia occidental puede inspirarnos una sensación pareja al ver como este refleja cíclicamente un episodio clave para su historia más reciente y que ha dado pie a obras tan dispares como ‘Adashi no gen‘ (conocida en occidente como ‘Hiroshima‘), ‘Operación muerte‘ o, ya en el terreno de las fantasías alternativas, ‘Neun‘, con mucha más fuerza que otros hechos históricos. Por supuesto, el dios del manga, Osamu Tezuka, no podía quedar ajeno. Poco aficionado a los frescos históricos (aunque tampoco faltan en una carrera tan fecunda como la suya, pero quizás más vinculados a su dimensión de médico), sintiéndose más cómodo en tierras del fantástico, Tezuka apuesta por una historia entre la realidad y la invención que arranca con una frase que ya suena a clásico: «Esta es la historia se tres hombre llamados Adolf».

Pero más allá de estos tres tocayos, uno de los cuales es por supuesto Hitler, nuestro manga arranca con una trama digna del mejor cine negro y que a más de uno le recordará a las hitchcockiana ‘Alarma en el expreso‘ (aunque quizás a muchos más les suene esa revisión no reconocida que es ‘Plan de vuelo: desaparecida‘), con la historia de Sohei Toge, un corresponsal japonés en los juegos olímpicos del Berlin del 36 que se enfrenta a la repentina muerte de su hermano en extrañas circustancias, a lo que se suma la desaparición del cadáver y que, salvo en la embajada, nadie parece conocer su existencia. Aunque todas las pistas parece conducir a las garras del partido nazi.

Pero tras este intenso prólogo que consigue enganchar el lector la trama dará un giro pasando al otro lado del mundo, al propio Japón, para meternos, ahora sí, en la historia de los dos Adolf que restaban. Las cosas no resultan fáciles para dos niños cuyas familias no ven precisamente bien su amistad, ya que uno es hijo de una japonesa y un influyente diplomático nazi que planea enviarlo a una elitista academia de las juventudes hitlerianas mientras que la familia del otro, nacido y criado en Japón pero de padres europeos, es judía. Por suerte, niños como son, por el momento están lejos de conocer el alcance de la tragedia que comienza a engullir a Europa y está a punto de alcanzar a su país, pero este espejismo por supuesto no durará y las cosas se pondrán todavía más duras cuando entre en juego el que va a ser el auténtico Mcguffin de la historia: unos documentos que pueden hacer tambalearse toda la jerarquía del partido nazi. Serán estos los que harán que éstas tres vidas, la de Adolf Kaufmann, Adolf Kamil y Sohei Toge, que a pesar de no entrar en ese triunvirato patronímico es uno de los puntales de la narración, acaben cruzándose hasta un desenlace completamente inesperado varias décadas después en un escenario muy distinto.

Reseña de Adolf ed. Tankobon de Osamu Tezuka - Planeta Comic

‘Adolf’ podría considerarse fácilmente un cómic de espías, en el que no faltan persecuciones, peleas, agentes dobles y un largo etcétera de tópicos del género, creando un suspense que consigue mantener el interés del lector hasta su última viñeta. Pero este manga es sobre todo un drama histórico en que se suman personajes reales y ficticios. Presentando con toda su crudeza y realismo episodios como los bombardeos en territorio japonés o el ataque a Pearl Harbor que acabaría haciendo que EE.UU. se sumara a la contienda, ‘Adolf’ también nos muestra como afecta a la población civil el racionamiento y por supuesto el efecto del odio en el díaa día, poniendo a vecino contra vecino por unas ideas tan absurdas como sangrantes. Entre ellos destaca el retrato que Tezuka presenta de las juventudes hitlerianas que resulta simplemente aterrador, mostrando como se manipula a los jóvenes desde su más tierna infancia, con más palo que zanahoria, hasta convertirlos en asesinos al servicio del régimen, y esa sólo es una parte de todo un aluvión de ejecuciones, brutales interrogatorios y violaciones que nos llevan al lado más oscuro del ser humano.

Pero aunque el odio consume a más de un personaje, en un puro ‘ojo por ojo hasta que todo el mundo este ciego’ también hay recovecos para la esperanza. Para mantenerse fieles a los que uno quiere y a las propias creencias en la más dura adversidad, para encontrar el amor y formar una familia, para reconocer los errores, como ese personaje que se plantea que si se enseña a matar desde niño la raza humana se acabará extinguiendo, y por supuesto para que difundir la historia ayude a que está no se repita. Tezuka se revela como un humanista en el más puro sentido del término, que conoce al ser humano, con sus manchas y errores, pero no renuncia a encontrar una pizca de luz en su oscuridad.

Para contar una historia como esta, Tezuka saca lo mejor de su lápiz, en un ejercicio de absoluta madurez. Sin renunciar a un estilo ligeramente caricaturesco, plenamente reconocible aunque sus personajes exhiben un estilo capilar más realista que otros de sus héroes de fantasía, el mangaka muestra un mimo especial en la ambientación histórica, amén de una expresividad apabullante. Momentos como ese discurso de Adolf Hitler que a la par que aumenta la violencia de sus palabras se va volviéndo cada vez más grotesco (algo que también se aprecia en como va cambiando su dibujo a medida avanzan las páginas hasta convertirse prácticamente en una máscara), las pesadillas fruto del asesinato de un violinista judío que hace que su verdugo no pueda quitarse su composición de la cabeza o la escena de la violación en la que la víctima es triturada y absorbida por las mandíbulas de un monstruo son buena muestra del poder para la metáfora visual de su autor.

En el inmenso océano que es el manga ‘Adolf’ es tan magistral como, varias décadas después de su primera publicación, todavía necesaria. Cierto que algunos de sus episodios, en especial parte de su epílogo en medio del conflicto palestino-israelí, puede resultar controvertido, y que más de uno se sorprenda ante la introducción de elementos de humor en los momentos más dramáticos, como el gag del cuadro poco antes de la muerte de Hitler. Pero ‘Adolf’ se reafirma en esta nueva edición de lujo en dos tomos con estuche, la última de un título que ha aparecido prácticamente en todos los formatos, del tankobon en 5 volúmenes al tomo único, como una lectura imprescindible para cualquier amante del cómic, no ya sólo del manga o de la obra de Tezuka. En la línea de otras piezas clave del noveno arte como ‘Maus‘ o ‘Persépolis‘, solo que aquí restando el componente autobiográfico, ‘Adolf’ es una dura reflexión sobre el odio que genera más odio, de raíces cortas pero largas ramas, combinando con inteligencia elementos propios de la lectura de evasión y un drama de tal fuerza que consigue ahogar al lector como ahoga unos personajes que generan una peculiar empatía, aún cuando cuestionamos poderosamente sus decisiones en un espectro en el que no faltan figuras completamente malvadas o completamente positivas pero entre los que también encontramos una amplia franja de grises. Un manga que apela directamente al corazón, que duele e interroga, o, más fácil, en sólo dos palabras: una obra maestra.

Adolf

  • Autores: Osamu Tezuka
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: 2 vols. cartoné
  • Páginas: 1264 páginas
  • Precio: 60 euros
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