COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

‘Mis cien historias de muerte’, cuéntame un cuento y verás que tormento

Aunque puede parecer simplemente una buena excusa para hilar los cien cuentos de horror que promete su título eso de contar historias de miedo, preferiblemente de aparecidos, es una tradición, o casi debería decir un juego popular, que viene de antiguo. El hyakumonogatari kaidankai o hyakumonogatari a secas es simplemente contar cien cuentos, se dice si es posible mejor una experiencia personal o un relato del lugar de origen del narrador, de esos que erizan la piel del oyente. Pero su vertiente clásica también incluye elementos efectistas como encender 100 velas que se irán apagando de una en una tras cada historia hasta acabar sumidos en la tinieblas. También hay otras que cambian velas por una lámpara que trae cada participante, otras que invitan a hacerlo en verano, o en noches de luna llena, o en noches sin luna, o ataviados con un kimono azul…las sesiones más elaboradas piden una habitación en forma de ele de modo que en un extremo se sitúan las personas y en otro las lámparas y un espejo, en el que mirarse antes de apagar la luz para, según la versión comprobar si se está poseído o bien ver de refilón a la criatura que protagonizó la narración. La influencia de esta “tradicion” fue tan grande que daría lugar para varios libros de cuentos y series de grabados en madera de artistas como el mismo Hokusai.

Pero lo que siempre conlleva el juego, originalmente al parecer una prueba de valor para los samuráis, es la aparición de un ente sobrenatural o demonio en el momento de apagar la última luz, de modo que casi hablamos de todo un ritual de invocación. ‘Mis cien historias de muerte’ actualiza este clásico partiendo de la proposición que le hace un estudiante a otro de contarle 100 relatos de terror, tras lo que aparecerá un fantasma, si no se suicida.

Nos encontramos así con una decena de historietas, rematadas con dos complementarias sobre la gestacion de la obra de carácter autobiográfico, que sólo comparten el género amén de unas pequeñas introducciones en plano fijo (al parecer el narrador se dirige a una cámara) que, a pesar de algún apunte perturbador, poca información dan sobre narrador y oyente. En cuanto a lo que realmente está esperando el lector, terror puro y duro, esta es como siempre o casi siempre pasa en el caso de las antologías una recopilación de carácter irregular. Si bien la primera de sus piezas constituye un buen golpe de apertura, con un fuerte aroma clásico y una última viñeta a toda página que es probablemente una de las escenas más inquietantes del volumen, en las 9 restantes vamos a encontrar literalmente de todo. Desde el espíritu que vuelve de la tumba para vengarse de los vivos que se atreven a merodear por su lugar de descanso a la escena surrealista que esconde un sangriento suceso con ecos de leyenda urbana, pasando por la familiar narración en la que los deseos no se cumplen precisamente como uno piensa o la típica historia que demuestra que el más allá no es lo que se anhela, pasando por los ecos a Junji Ito en la historieta del caracol, todos los episodios de este tomo son breves pero intensos, con tendencia a rematar con fuerza en unos desenlaces en los que, aunque a veces puede parecer hay un pequeño resquicio para la esperanza, no se salva literalmente nadie.

Con un dibujo sencillo, con querencia por las sombras y un cierto toque naif, pero que en el momento de dar el do de pecho resulta tan grotesco como eficaz (como describe el autor en uno de sus bonus se inició como dibujante de mangas cómicos) ‘Mis cien historias de muerte’ es una buena propuesta para los fans del j-horror que no se van a encontrar el descubrimiento del año pero que sin duda van a pasar un buen mal rato. Sin ser él primer cómic que recurre al hyakumonogatari como leifmotiv (ahí está el ‘Hungry ghosts‘ editado originalmente por Dark Horse, que añadía la circunstancia de que todos los episodios eran de temática gastronómica) esta obra con siete volúmenes ya publicados en Japón (por cálculo debería llegar a diez) es una simpática aproximación a ese horror que puede deslizarse en lo cotidiano sin mucho esfuerzo, estimulando el grito y quedando relegado al impacto del siguiente susto. Pero por si acaso mirad en el armario antes de empezar la lectura. Me lo agradeceréis. 

Mis cien historias de muerte

  • Autores: Anji Matono
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 192 páginas
  • Precio: 9.95 euros

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