Aquellos que sean fans de Almodovar quizás se acuerden de ese aparte en la oscarizada cinta ‘Hable con ella‘ en la que Benigno, el enfermero interpretado por Javier Cámara, habla de un corto que ha visto: El amante menguante. En blanco y negro, esta perversión de ese clasicazo de la ciencia ficción que es ‘El increíble hombre menguante‘ de Jack Arnold nos presentaba a una pareja, normal ella, minúsculo él, que intentan experimentar su sexualidad a pesar de las dificultades evidentes con unas escenas tan esteticistas como divertidas. Leer ‘La novia de Minami-kun‘ hace inevitable acordarse de éste, solo que a la inversa. Sin conocer la razón, la joven Chiyomi se ha visto reducida a un tamaño diminuto, ante lo que decide abandonar su hogar, no sin dejar antes una carta para tranquilizar a sus padres (lo cual quita de golpe y porrazo unos cuantos conflictos posibles de la trama) y mudarse con su novio, el cual la esconde en su habitación mientras intenta adaptarse a sus necesidades, de la comida a la ropa, lo mejor posible. Un romance de corte fantástico en la adversidad.
No es la primera vez que llega a nuestras librerías un manga en la que una chica sufre una misteriosa transformación que la obliga a establecer una complicada situación con un chico (ahí está ‘Midori échame una mano‘, en la que ella se convierte en…¿Necesitáis más pistas?). El lector avezado sabe ya que en una situación como esta se va a encontrar al menos con unas cuantas situaciones incómodas, con un fuerte toque picante, y no se equivoca, pues a lo largo de sus páginas descubriremos como el Minami del título tiene unas cuantas ideas locas respecto a qué hacer con su novia ahora que no pueden vivir una relación sexual normal, llegando a reconocer para sí mismo que es un pervertido. Pero además de esta dimensión que si bien es importante en la relación entre los protagonistas da para chiste ligero, ‘La novia de Minami-kun’ presenta problemas más profundos como la posibilidad de añadir un tercero a la relación sin el conocimiento del otro o el sentimiento de cosificación de Chiyomi (después de todo tiene el tamaño de una muñeca), mientras la pareja intenta tener una vida lo mas normal posible planteándose retos como intentar salir de viaje sin que descubran a la pequeña polizona.
‘La novia de Minami-kun’ es básicamente un slice of life con unas gotas de humor, un poco de drama, un toque de picante y, sin desvelar nada, un desenlace que nos va a sacar complemente de el resto del relato. Con un estilo sencillo tanto en el diseño de páginas y escenarios como en la configuración de los personajes y una tendencia a la deformación de los rostros para añadir un toque humorístico este es un manga de espíritu clásico (a alguno le remitirá a las obras de finales de los 80 y principios de los 90, salvando las distancias, aunque este es bastante posterior) que se mueve entre lo cotidiano e intrascendente mientras alguna pincelada trágica nos desarma. Un cómic de contrastes en un único tomo que podría perfectamente ser un episodio de la dimensión desconocida con escenas no aptas para todos los públicos. Este es uno de esos cómics cuya premisa hace sonreír, aunque quizás satisfaga más al lector que busca erotismo (ojo que sugiere más que enseña. Hay escenas mucho mas explicitas en cualquier BL) poco convencional que a aquel que simplemente tenga ganas de una historia romántica al uso, pero sobre todo una historia entretenida que se lee en un suspiro aunque seguramente estimule más…la sonrisa que la carcajada.
La Novia de Minami-Kun
- Autores: Shungico Uchida
- Editorial: Ponent Mon
- Encuadernación: Rústica
- Páginas: 192 páginas
- Precio: 23 euros



