‘Eight Billion Genies’, ¿cuál es tu deseo?

Sin levantar tanto revuelo mediático —todo el revuelo mediático que pueden tener los autores de cómic— como otros coetáneos suyos, el nombre de Charles Soule lleva tiempo asociándose a proyectos que, ante todo, ofrecen diversión sólida acompañada, aquí y allá, de disquisiciones algo más hondas, como esas que cabía encontrar en su magnífica ‘Letter 44‘ o las que, en buena parte, también podemos hallar en este ‘Eight Billion Genius‘ que ha publicado Panini en un único y cómodo volumen. Una serie ésta que parte de una premisa bien sencilla —ocho millones de pequeños genios aparecen un buen día en el mundo para conceder un único deseo a la persona a la que quedan sujetos— y que, ya en los primeros compases, deja claro lo bien que el guionista trabaja ambas vertientes del relato, la fantástica y alocada, perfectamente enmarcada por el trazo de Ryan Browne, y aquella otra, más seria, que reflexiona, entre otras cosas, sobre la egoísta condición humana y lo que estaríamos dispuestos a hacer con tal de ver cumplidos nuestros sueños más imposibles.

Y digo entre otras cosas porque, a lo largo de los ocho números en los que se prolonga ‘Eight Billion Genius’, Soule tiene tiempo de recorrer no ya todo un rosario de aproximaciones a lo que nos hace ser lo que somos, sino un espectro de tiempo que, empezando a ritmo lento, va cogiendo progresiva carrerilla para que, al final, la línea temporal que se traza en la propuesta del guionista abarque un buen puñado de siglos. Tan vasto período de tiempo da espacio más que de sobra para que poder asistir, con considerable interés y creciente expectación, a lo que sea que nos vayamos a encontrar a lo largo de una narración que nos mantiene en constante alerta por los muy sorprendentes y muy ingeniosos golpes de guión que se guarda Soule en la manga; por la manera en que, desde un aparente cinismo, parece arrojar bilis contra una especie, la nuestra, que parece abocada a la auto-destrucción por la notoria incapacidad de los casi ocho mil millones de habitantes del planeta de poder trabajar por un bien común —o muchísimos bienes comunes— y, sobre todo, por un último número, y unas últimas dos páginas, que llegan directas al corazón, que hacen que reinterpretemos todo el conjunto bajo una luz muy distinta y que, sinceramente, será capaz de arrancaros hasta unas furtivas lágrimas a poco que lleguéis a ellas con el talante adecuado.

Quizá, por ponerle una pequeña pega a lo sobresaliente que llega a antojársenos ‘Eight Billion Genies’, no sea Ryan Browne el dibujante que mejor lleva a puerto el conjunto de la lectura. Sí, funciona sin estridencias —sin grandes estridencias, cabría precisar. Sí, aquí y allá, hay buenas ideas. Sí, la claridad narrativa es norma a lo largo de la narración —algo que, en mi caso, es una cualidad que cada día valoro más. Pero, por todos esos síes, y alguno más relativo al diseño de personajes —no de todos, pero sí de algunos—, el estilo sucio de Bowne tiene algo que no termina de convencer(me) y que tampoco lo hacía en ‘God Hates Astronauts‘ o en ‘Curse Words‘. Como esta poca filia para con el dibujante es algo muy personal que, insisto, no empaña lo suficiente el conjunto de la lectura, os dejo con un claro mensaje: haceos con ‘Eight Billion Genius’, os encontraréis con un tebeo de esos que se queda aparcado en vuestra memoria, que os reta a ser mejores personas y que, al hacerlo, se alza como una rareza maravillosa en el mundo de la viñeta. He dicho.

Eight Billion Genies

  • Autores:Charles Soule y Ryan Browne
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 280 páginas
  • Precio: 35 euros

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