Hay que admitir que la premisa de partida que tiene este Crossover puede resultar tan delirante como interesante para cualquier aficionado al Noveno Arte. El poder disfrutar bajo una misma cabecera de un grupo de personajes, cada uno proveniente de distintas colecciones, que han invadido el mundo real y cuya misión consiste en asesinar a guionistas de tebeos, que quieren que les diga, es una carta de presentación a la que pocos pueden resistirse. No es el único aval con que cuenta la cabecera publicada por Image Comics (en nuestro país hace lo propio Panini), a toda esa locura habría que añadir un nombre propio, el de Donny Cates, el nuevo enfant terrible de la industria que ha conseguido revolucionar el mundillo con sus guiones deudores de los noventa pero sin todos los achaques que lastraron aquella década maldita. La segunda entrega (nadie parece ponerse de acuerdo si estamos ante el final de la serie o una pausa forzada por la apretada agenda de Cates) supone la confirmación de la genialidad del proyecto, trece entregas en las que ocurre las suficientes cosas como para que el lector pida más, sin saber muy bien hacia dónde se dirige la historia y siendo consciente de las múltiples posibilidades de la trama. Un final de fiesta que termina por convencer a todos aquellos que no daban un chavo por el relato ya que hubo muchos aficionados que se decantaron por tachar este Crossover como una macarrada sin sentido por parte de un niño mimado al que nadie parecía encontrarle la gracia. Cuán equivocados estaban todos ellos.
Un segundo volumen en el que, todo lo que se expuso en el primero, parece cobrar sentido, dejando a un lado esa falsa impresión de introducir personajes solo por el hecho de ser una idea “molona” por parte del guionista. Unos números en los que se resuelve el misterio de los asesinatos y se deja la puerta abierta para una posible continuación. Bien es cierto que, pasada la última página, lo que nos vamos a encontrar puede ser considerado tanto un final como un cliffhanger, así funciona la genialidad del escritor de Dallas, así que toca esperar para saber qué ocurrirá finalmente con Ryan, Ellie y el Director Pendleton. A todos los cameos superheroicos (perfectamente identificados para que no nos perdamos ninguno) hay que añadir otros algo más “humanos”. Uno de los momentos más brillantes de todo el volumen lo vamos a encontrar en el interludio escrito por otro nombre de moda, Chip Zdarski, que nos va a dejar bien claro que los personajes de ficción también tienen sentimientos. resulta impagable el ver al candiense adoptando una nueva identidad para evitar que una de sus creaciones le aseste el golpe final. Sí, todo aquel que recuerde el cierre del primer volumen de Animal Man encontrará bastantes similitudes con la metahistoria que Morrison se sacó de la chistera para alucine del respetable. Porque, básicamente, de eso trata Crossover, una sucesión de locuras que permite a sus autores hacer lo que no les permiten en las grandes editoriales dando como resultado una comedia con tintes trágicos que muta con cada nueva entrega que ve la luz. Para que la idea de “invitados especiales” cobre aún más sentido, al equipo habitual formado por Cates y Geoff Shaw se les van a unir nombres importantes como el mencionado Zdarski, Robert Kirkman, Brian Michael Bendis, Phil Hester, Michael Avon Oeming y Klaus Janson. Una historia que ha dado para repasar muchos de los elementos de la industria, las ventas, el éxito de los personajes, el papel de guionista y dibujante o las distintas técnicas a la hora de guionizar esta o aquella colección. Todo esto se amalgama para volarnos la cabeza y desear que la fiesta no acabe aquí, que a pesar de la sensación de redondez, haya más. De momento nos toca esperar y desear que Crossover vuelva con fuerzas renovadas.
Crossover Volumen 2
- Autores: Donny Cates y Geoff Shaw
- Editorial: Panini Cómics
- Encuadernación: Cartoné
- Páginas: 176 páginas
- Precio: 23,00 euros


