Hay tantísimas reflexiones y tanto que entresacar de las 104 páginas que conforman ‘Cómo salvar la industria del cómic (sin tener ni puta idea)‘, que es muy complicado dar comienzo a esta reseña intentando ofrecer una semblanza rápida de lo que Javier Marquina y Rosa Codina intentan —y consiguen, digo que si lo consiguen— poner en pie en este panfleto aviñetado de carácter reivindicativo en el que gritan, reclaman, patalean, se quejan, lamentan y proponen mil y una disquisiciones en torno a la muy precaria situación que, hoy por hoy, envuelve al mundillo de los tebeos en España en general y, sobre todo, a los autores de tebeos en España en particular. Unas personas que, y no es porque lo dejen entrever los autores aquí, es que es algo que se sabe, son auténticos héroes por querer dedicarse a una pasión que cuesta muchas horas, más desvelos y aún más dinero y que en muy pocas ocasiones devuelve algo de lo invertido a los locos que a ella quieren arrojarse. Tanto es lo que aquí se aglutina, que, porque resonó directamente con un mensaje del que soy feroz abanderado, diría para empezar que haría falta que mucho mediocre de este país se grabara a fuego esta idea con la que los autores cierran la narración antes de su epílogo:
Un mundo ideal en el que la gente lea cómics sin complejos, sin especificar que los lee, sin prestar atención a si ahora lee una novela o un tebeo…un mundo, en definitiva, en el que la gente, simplemente, LEA.
Ahí queda esa carga de profundidad para el que quiera asumirla.
Pues bien, todo lo que podréis encontrar en el resto de ‘Cómo salvar la industria del cómic’ se mueve, siempre, por estos mismos patrones de decir las cosas a las claras, sin ningún tipo de cortapisas y con mensajes que son torpedos constantes a la línea de flotación de las políticas gubernamentales que han ido, poco a poco, empujando al territorio de lo secundario e inservible al mundo de la cultura. Ese es, lamentablemente, el país en el que vivimos, uno que sigue exportando sol, toros, flamenco y paella pero que da la espalda a una inmensa e inabarcable riqueza que, por qué no, encuentra en el mundo de la viñeta talentos que ya quisieran para sí otros países —de hecho, tanto los han llegado a querer que ¿cuántos son los artistas que han mudado su labor a editoriales de allende los Pirineos o el Atlántico sabedores de que es la única opción viable de poder vivir de lo que hacen?.
Para conseguir ser tan claros en su discurso y tan contundentes en las ideas que van puntualizando, Marquina y Codina hablan directamente al lector en un tebeo que establece la ruptura de la cuarta pared como la regla general y el uso de la metáfora y el eufemismo como elegante estrategia escrita y visual con la que apuntalar la inusitada fuerza de su(s) mensaje(s). Un(os) mensaje(s) que pasa(n) por dirigir su incisiva mirada hacia la estructura de la industria y al excesivamente relevante papel de la distribución por encima de cualquier otra disquisición, analizar la figura del «autor» o tratar de ofrecer, después de desmenuzar todo aquello que se sabe que debe cambiarse, soluciones a un mal que ha pasado de tumor benigno a cáncer terminal.
Y si elocuente —sumamente elocuente, cabría apostillar— es el mensaje de Marquina, no os podéis imaginar hasta qué punto llega la habilidad de Codina para que cada puñetera viñeta tenga una, dos, tres o más capas de significado. Hay tanta carga iconográfica en lo que la artista incluye en sus planchas y tanto que extraer de las mil y una referencias a mil y un puntos cardinales de la cultura popular que si hay algo de lo que uno termina siendo plenamente consciente conforme va consumiendo las páginas de este álbum es de la extrema necesidad de revisarlo, cuanto antes mejor, para continuar descubriendo lo mucho que se oculta tras su superficie. En resumidas cuentas: una lectura IMPRESCINDIBLE si, como nosotros, dedicas a las viñetas, en la forma que sea, todo el tiempo libre del que puedes disponer.
Cómo salvar la industria del cómic (sin tener ni puta idea)
- Autores: Javier Marquina y Rosa Codina
- Editorial: ECC Ediciones
- Encuadernación: Cartoné
- Páginas: 104 páginas
- Precio: 19,95 euros



