‘Capitán América de Ta-Nehisi Coates 1’, del Imperio a la trena

Nunca ha llegado a los extremos del boy scout de los cómics por excelencia —espero que no haga falta aclarar a quién me refiero ¿no?—, pero lo cierto es que, en términos generales, y desde comienzos de los noventa, el Capitán América se había tornado en una de esas cabeceras a la que nadie le tomaba el pulso en condiciones —a ver, que lo que Mark Waid hizo después de la debacle de Rob! fue entretenido, pero poco más—, y sólo apuntaríamos al primer arco de la breve estancia de John Nieber Reiber, ese que hace poco volvía a publicar Panini en el sello Must-Have, como un afortunado instante en que el Capi nos parecía realmente interesante. Pero entonces llegó Ed Brubaker. Y todo cambió. Volvió Bucky. Steve Rogers murió. Y, de repente, todo el mundo hablaba de la serie como lo mejor que estaba saliendo de La Casa de las Ideas. Y con razón. Durante siete años, Brubaker hizo del ‘Capitán América’ la mejor versión que había conocido jamás el personaje en sus sesenta años de historia. Una que apostó por anclar al abanderado del Universo Marvel a tramas que entroncaban de pleno con ese noir que tanto adora y por el que tanto ha hecho el guionista y que se saldó, en términos generales —la inevitable vuelta del Capi fue bastante pobre— con un más que merecido sobresaliente. Desde entonces, y a lo largo de la última década, los cuatro nombres que han pasado por la vida de Steve Rogers no han hecho más que demostrar que otra serie era posible.

Así lo hizo Rick Remender, llevándose al Capi a la dimensión Z para, después, renovarlo a través de su envejecimiento. Así lo hizo Mark Waid. De acuerdo, sólo tuvo un año y no se le dejó mucho recorrido, pero ya os dijimos que el guionista y Chris Samnee dieron en el clavo con su aproximación. Así lo hizo Nick Spencer y un «Hail Hydra» que lo cambió todo…¡y de qué manera!. Y así lo vuelve a hacer, al menos en los doce primeros números de la cabecera que contiene el Deluxe que hoy nos ocupa, un Ta-Nehisi Coates que basa la efectividad del arranque de su estancia a bordo del personaje —una estancia que «sólo» ha durado 30 números— en reflexionar sobre las consecuencias del Imperio Secreto levantado por Spencer y en arrastrar por el fango el buen nombre del Capitán América con un país dividido por lo que la versión «maligna» de Steve Rogers provocara, tanto para bien —porque, sorprendentemente, hubo hueco para el bien de los Estados Unidos— como para mal, en la tierra de las oportunidades.

En un extremo del espectro que nada tiene que ver con lo que hiciera con Pantera Negra, Coates logra dar en el clavo en su aproximación al Capi mediante un tono que, similar al de Brubaker por lo mucho que se trabajan las tonalidades más grisáceas del Universo Marvel, mantiene el interés de manera constante, provocando que el lector se vuelque, y se vuelque por completo, en algo menos de 400 páginas que se consumen con tremenda avidez. De hecho, de la misma manera que hizo el nombre que cambió el status quo de la cabecera, Coates apuesta por dar vida nueva a los antagonistas de siempre del Capitán pero de una forma que no resulte obvia y permita lecturas algo menos arquetípicas de los mismos. Tanto es así que, aunque volvamos a tener por aquí a Alexander Lukin o a Von Stucker, el regreso del militar soviético o la enésima iteración de uno de los dos enemigos más antiguos del héroe estadounidense no se sienten impostados sino perfectamente construidos. Una cualidad esta que también atesora Sharon Carter, que continua siendo, como ya pasara en instancias anteriores de la serie, el mejor contrapunto a Rogers de cuantos el héroe ha tenido.

Si consideráis falla el que una lectura pase volando y nos deje con ganas de más, eso es lo único «negativo» que servidor interpondría para con una docena de números que, albricias, sólo recaen en dos dibujantes de los mejores con que cuenta hoy por hoy La Casa de las Ideas. La primera mitad corre a cargo de un Leinil Francis Yu que ya nada tiene que probar en cuanto a su valía en el mundo de los superhéroes. Nos sigue interesando mucho su narrativa, aunque no tanto el que tienda a olvidarse muy pronto de los escenarios en viñetas con fondos de colores degradados. No así un Adam Kubert que presta más atención al conjunto sin olvidarse de esa espectacularidad que tan propia es de su exagerado estilo, conjurando entre los dos, y en perfecta resonancia con Coates, un conjunto sin fisuras que nos hace querer, y mucho, tener ya entre las manos el segundo volumen de esta más que apasionante incursión en el microcosmos de Steve Rogers. ‘Nuff said!!!!

Capitán América de Ta-Nehisi Coates 1

  • Autores: Ta-Nehisi Coates, Leinil Francis Yu y Adam Kubert
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 376 páginas
  • Precio: 44 euros

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