No es lo habitual, pero a veces se da el caso de que la obra que inaugura un género se convierte no sólo en modelo, sino además en la cumbre de este frente a las que han de venir detrás. Por supuesto, el caso paradigmático es el ‘Tiburón’ de Spielberg, pero si hablamos de descensos al infierno, con el permiso de Orfeo, ‘La Divina Comedia’ rompió el molde. Sin embargo el protagonista de ‘Bienvenidos a Pandemonia’ lejos queda de una odisea en busca de la amada perdida. Uriaki Posta —que así se llama nuestro ¿héroe?— se encuentra en los infiernos por méritos propios tras una muerte ridícula digna de la canción de Def con Dos. Pero el señor Posta no es un pecador cualquiera… y para colmo no se cree digno de tal título.
Hay cosas que nunca faltan en el inframundo. Montañas de calaveras, calderas llenas de materia hirviente, lugareños de llamativa cornamenta… pero los dominios del príncipe de las tinieblas también se modernizan. Pandemonia, o Pandemonium, según la fuente, la capital clásica de los infiernos, ha actualizado la lista de los pecados punibles sumando una buena dosis de delitos informáticos y financieros. Sí, de esos que aparecen día sí, día no, en las noticias. Y de no ser por el aspecto de sus habitantes y lo sobrecogedor de sus paisajes no sería difícil identificarlo con cualquier país del globo, con sus huelgas, burocracia infame y trabajadores apáticos. Ello hace que se convierta en el ambiente ideal para un personaje como Uriaki. Gurú de la superación, conferenciante profesional y con una trayectoria con pocos escrúpulos es todo un ególatra de manual. Un auténtico vendedor de humo, de discurso florido, físico privilegiado y sonrisa eterna que no parece resignado a cumplir su sentencia y menos a confesarse culpable. Esta es la feliz idea de un cómic profundamente crítico, con tendencia al sarcasmo y ácidos diálogos, que consigue enganchar desde sus primeras páginas. Un relato de picaresca con envoltorio de fantasía.
Pero si el guión resulta tan entretenido como sugerente es el dibujo de Gabriel Ippoliti, que ya había colaborado anteriormente con el guionista Diego Agrimbau en títulos como ‘La burbuja de Bertold’, lo que le da el espaldarazo. De tono realista, pero exhibiendo un tono caricaturesco en la caracterización de sus personajes, el trabajo de Agrimbau resulta minucioso. Detalles como los pinchitos con forma del tridente en el cocktail o el demonio nipón con rostro de Tengu, una de las criaturas más conocidas del folclore japonés, hacen gala tanto de su humor como de su cuidado en la puesta en escena, creando un microcosmos realista en un entorno de fantasía.
‘Bienvenidos a Pandemonia’ es uno de esos títulos que llama la atención. Una atención plenamente justificada, en esta suerte de distopía infernal con buena dosis de mal café que podría ser perfectamente la primera entrega de una serie más larga. Reflejo apenas distorsionado del mundo que nos rodea esta obra no deja de ser una prueba más de que en todas partes se cuecen habas. Pero parece que hacerlo en las calderas de Pedro Botero les da además un gusto delicioso.
Bienvenidos a Pandemonia
- Autores: Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti
- Editorial: Grafito Editorial
- Formato: 80 páginas. Color. Rústica con solapas. 17×24 cm
- Precio: 18 €




