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‘Batman: El Tribunal de los Búhos’, el arranque de una etapa brillante

Es un comentario que, en los últimos siete años, he hecho tan pronto Las Nuevas 52 han asomado por estas líneas: durante los cinco años que duró el impopular experimento de DC por tratar de captar a nuevos lectores ignorando «toda» continuidad, hubo un puñado muy reducido de propuestas que se salvaron de la quema y que, nadando contra la fuerte corriente de mediocridad que recorrió de norte a sur y de este a oeste la oferta mensual de la editorial, se alzan hoy, incólumes, como lecturas sobre las que volver sin temor a equivocarse, coherentes como son en su recorrido y, sobre todo, cohesivas en la oferta de un arco completo que se establece como hito dentro de la larga tebeografía del personaje o personajes que las protagonicen. Ahí están, por citar a las tres más brillantes, la Wonder Woman de Brian Azzarello y Cliff Chiang, soberbia y refrescante mirada sobre la amazona; la Liga de la Justicia de Geoff Johns y la interminable miríada de dibujantes que comenzó con Jim Lee en una colección que habla de épica por sus cuatro costados o, en lo alto de la tabla, al menos en la humilde opinión de este redactor, el Batman de Scott Snyder y —en la mayoría del recorrido de la serie— Greg Capullo, magnífica incursión en el universo del hombre murciélago que, curiosamente, era de las únicas propuestas de Las Nuevas 52 —¿la única?— que se pasaba por alto la premisa de partida nacida tras ‘Flashpoint’. ¿Que qué quiero decir con esto? Sencillo: el Batman de Snyder no comenzaba desde cero, simplemente planteaba un comienzo que, podría, perfectamente, haberse ajustado a la anterior continuidad para, más tarde, en ese ‘Año Cero’ que la cabecera incluiría más o menos en el punto intermedio de su discurrir, asentar lo que en otras colecciones había sido el arranque.

No sabemos lo que Snyder estaría pensando para tomar la decisión de que su ‘Batman’ no siguiera un esquema arquetípico de inicio de colección —aunque tampoco Azzarello lo hacía con Diana, si bien la reinvención de la mitología a su alrededor ya era suficiente innovación—, pero lo que sí sabemos es que, con la fuerza que gasta la idea que rodea al mega-arco de arranque, este ‘Tribunal de los Búhos‘ que ahora ECC publica en su nueva línea de Grandes Novelas Gráficas de DC, al guionista no le hizo falta insistir, una vez más, al menos en estos primeros compases, en los pasos iniciales del protector de Gotham, asumiendo, probablemente, que hasta el lector más neófito en la materia tendría claro de dónde nacía el caballero oscuro y porque dedicaba su vida a la lucha contra el crimen. Bajo esta perspectiva, no sólo es que Snyder tome a Bruce Wayne en un punto indeterminado muy avanzado de su personal cruzada contra el mal, es que, para reforzar esa idea que nos llevamos en su momento de que al guionista el dio un poco igual el replanteamiento de Las Nuevas 52 y se dedicó a hacer el Batman que quería, ahí tenemos junto al héroe a toda su habitual cohorte de secundarios de la familia «batmaníaca», desde Dick Grayson hasta Damien Wayne.

Así las cosas, con un Batman ya plenamente establecido, lo que Snyder se saca de la chistera en este acaso, su mejor trabajo —lo que le hemos leído después nunca nos ha parecido a la altura de lo que se ve en estas páginas, por mucho que sepamos que hay toda una corriente de opinión en contra de ellas en particular y del guionista en general—, es la genialidad que rodea a esa organización en la sombra que lleva desde tiempos inmemoriales ejerciendo su poder sobre Gotham, manejando unos invisibles hilos que, debido a un truculento asesinato —que nos trae a la memoria a la inventiva de ‘Seven’—, comenzarán a ser muy visibles para un personaje que quedará atrapado en una espiral descendente que lo llevará a tener que salir de un abismo bastante comprometido. Pero, tranquilos, estamos hablando, no ya de Batman, sino de DC y su estatus quo, nada que temer. Es más, como decimos, más allá del viaje que Batman tendrá que hacer, lo realmente interesante de este arco argumental es la organización de los Búhos y sus Talones, esos asesinos despiadados entrenados para matar a toda costa que, incluso, llegarían a contar con cabecera propia dentro del absurdo esquema del todo valía bajo cuyo manto se arroparon Las Nuevas 52.

Y si ‘El tribunal de los Búhos’ funcionó a todas luces desde lo que Snyder competió, y no fue sino el pistoletazo de salida de cinco años en los que el guionista planteó toda suerte de ideas con Batman —algunas más afortunadas que otras, si tenemos que ser honestos—, no podemos más que deshacernos en elogio tras elogio, en superlativo epíteto tras superlativo epíteto si de lo que se trata es de hablar de Greg Capullo: el que fuera alumno aventajado de Todd McFarlane y superara muy pronto a su maestro en todos los términos del espectro artístico —desde definición de personajes hasta, sobre todo, narrativa— arranca aquí una estrecha colaboración con Snyder que le llevará a estar en primera plana del Universo DC hasta hace bien poco —tan poco como los dos años que nos separan de la publicación del ‘Death Metal‘. El mimo que Capullo pone siempre en la ejecución de sus lápices, engalanados como quedan bajo las tintas de Jonathan Glapion, y lo intrincado de sus viñetas, siempre atentas hasta la última mota de polvo, son sólo un primer escalón de la prolongada ascensión hacia lo mejor del tebeo de superhéroes yanqui que el artista ha sabido coronar una y otra vez. Espectacular cuando debe serlo, comedido cuando la acción lo requiere, el estilo algo caricaturesco de Capullo, herencia de la influencia de McFarlane, queda perfectamente controlado en un conjunto que no deja duda a que, si este ‘Batman’ fue lo mejor que se llegó a ver en Las Nuevas 52, es porque su dibujante fue EL MEJOR que tuvo el periplo de DC. Ahí queda eso.

Batman: El Tribunal de los Búhos

  • Autores: Scott Snyder y Greg Capullo
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 390 páginas
  • Precio: 39.50 euros

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