A lo largo de sus 12 magníficos números, ‘Bone Parish‘ no sólo sirvió para confirmar, más allá de cualquier duda razonable, que Cullen Bunn era uno de esos nombres situados en posición de preferencia dentro del panorama editorial yanqui, sino para descubrirnos a Jonas Scharf, un dibujante de altura considerable que en aquella historia de fantasía y terror en el que una droga elaborada a partir de huesos humanos permitía a sus usuarios entrar en contacto con el difunto en cuestión era el catalizador de una maxiserie apasionante. Tan bien había funcionado el tándem formado por Bunn y Scharf que dábamos por seguro que los dos artistas volverían a unir sus talentos. La única duda era cuánto tardaríamos en poder disfrutar de lo que fuera que nos ofrecieran y si el eventual tebeo lograría al menos igualar en resultados a su anterior colaboración. La respuesta a la primera pregunta llegaba un par de años después de la conclusión de ‘Bone Parish’ en el anuncio de una otra maxiserie de 12 ejemplares publicada de nuevo por Boom! Studios que llevaría por sugerente título el ‘Basilisk‘ que hoy os traemos, ya de mano de Planeta Cómic. La respuesta a la segunda…en los siguientes párrafos.
Para empezar, y dejar las cosas claras desde un primer momento, ‘Basilisk’ se parece a ‘Bone Parish’ como la noche al día. Bunn y Scharf saben que las comparaciones serán inevitables y, tan pronto como el número de arranque, establecen los parámetros de un relato que huye de cualquier posible similitud con su anterior colaboración en un esfuerzo que, por supuesto, da unos frutos que, aquí sí, vuelven a moverse en los mismos estándares de asombro y maravilla que generaba aquella: en este nuevo proyecto, Bunn nos presenta a Regan, una mujer que vive escondida después de haber escapado de la Chimera, un grupo de individuos con extraordinarios poderes que usan los mismos para cometer las más atroces tropelías. Pero Regan está a punto de encontrarse con una mujer sedienta de venganza contra la Chimera que la obligará a salir de su huidiza existencia y enfrentarse a los que una vez fueron sus hermanos.
Como veis, si sois de los que consumisteis con cierta ansia cada nueva entrega de ‘Bone Parish’, ‘Basilisk’ no tiene nada que ver con ésta excepto por una cuestión: que a poco que terminéis el primer número —o el primer volumen, como será el caso si lo que termináis leyendo es el volumen que hoy nos ocupa— os encontraréis en la misma situación de ni querer ni poder levantar la vista de unas páginas que enganchan sobremanera, sobre todo, por la construcción de sus personajes, máxime en lo concerniente a los varios miembros de esa agrupación llamada Chimera, a los letales poderes que gastan, el estado de comunión que se establece entre todos ellos y la idea que Bunn plantea detrás de aquello que pasa cuando uno de ellos muere. No es que sea algo que reinvente la rueda, pero funciona a las mil maravillas y, junto a todo lo demás, conjura una premisa que nunca deja de sorprender.
Pero no sólo los miembros de la Chimera son singularmente atractivos, sino que dicha cualidad también recae sobre Regan y su inesperada compañera de viaje y, por supuesto, en una escala que incluso escapa a la que se podría utilizar para medir el trabajo de Bunn, sobre Jonas Scharf y unas páginas que superan lo extraordinario: no nos extraña, claro, que ya pudimos dar cuenta de la plasticidad de su trazo, lo expresivo de sus personajes y lo muy currado de sus escenarios en ‘Bone Parish’, pero siguen sorprendiéndonos, y de qué manera, las cotas de perfección a la que llegan unas páginas que, encima, cuentan con un color asombroso de Alex Guimaraes. Huelga decir, a la vista de todo lo anterior, que ‘Basilisk’ es compra obligada porque, os adelantamos, lo que queda recogido en este primer volumen no hace sino mejorar en el resto de la cabecera. Advertidos quedáis.
Basilisk nº 01
- Autores: Cullen Bunn y Jonas Scharf
- Editorial: Planeta Cómic
- Encuadernación: Cartoné
- Páginas: 120 páginas
- Precio: 16,95 euros




