Hace treinta y un años, la película Mallrats planteaba uno de los debates más peculiares sobre el mito de Superman y su relación con Lois Lane. Escrita y dirigida por Kevin Smith, la comedia se estrenó el 20 de octubre de 1995 y contaba en su reparto con Jason Lee, Jeremy London, Shannen Doherty, Ben Affleck, Joey Lauren Adams y el legendario autor de cómics Stan Lee.
El debate sobre la biología de Superman
En una de las escenas más recordadas del filme, el personaje de Brodie Bruce argumenta que Superman no podría tener hijos con Lois Lane debido a las consecuencias biológicas, sugiriendo que un feto con superpoderes podría atravesar el estómago de su madre. Esta cuestión ya había sido tratada décadas antes, concretamente en 1969, por el escritor de ciencia ficción Larry Niven en su ensayo titulado Man of Steel, Woman of Kleenex, donde analizaba los peligros físicos de una unión de estas características.
Por su parte, Kevin Smith afirmó que no había leído el texto de Niven cuando escribió el guion. Su inspiración procedía de Adventures of Superman Annual #3, publicado en 1991, que mostraba un futuro alternativo en el que Lois Lane fallecía mientras esperaba un hijo de Superman. Este chiste de la película llamó la atención de los productores de cine, lo que condujo posteriormente a la participación de Smith en el proyecto cancelado Superman Lives.

El consejo de Stan Lee
En la película, en lugar de debatir sobre la anatomía kryptoniana, Stan Lee realiza un cameo interpretándose a sí mismo para aconsejar a Brodie sobre su relación sentimental con Rene. Smith creó inicialmente el personaje como un experto ficticio llamado Stan Miller, pero el productor Jim Jacks propuso contactar con el verdadero Stan Lee.
Lee aceptó participar con la condición de que se incluyera una escena aclarando que la anécdota personal que cuenta sobre una mujer perdida era inventada, para evitar que su esposa Joan pensara que era real. De este modo, el personaje de Brodie recibe un consejo vital sobre la importancia de cuidar sus relaciones personales por encima de cualquier debate sobre superhéroes.



