La época dorada de los personajes mascota en los videojuegos dejó huella en la década de los noventa. Con competidores como Nintendo y Sega dominando el sector con figuras como Mario y Sonic, Sony necesitaba su propia mascota, lo que impulsó la creación de Crash Bandicoot para PlayStation.
El nacimiento de un icono de los noventa
Desarrollado por Naughty Dog, Crash Bandicoot debutó en PlayStation el 9 de septiembre de 1996. Inspirado en títulos como Donkey Kong Country y concebido porque la consola aún no tenía una mascota propia, el personaje destacó rápidamente en el E3 de 1996 gracias a sus colores vivos y su actitud.
El primer juego se convirtió en un éxito rotundo para la plataforma. La jugabilidad combinaba la velocidad característica de Sonic con un plataformas más meditado al estilo de Mario. La trilogía original superó los 8 millones de copias vendidas en todo el mundo, a lo que se sumaron títulos derivados como Crash Team Racing y Crash Bash.
El cambio de manos y la pérdida de rumbo
Tras la adquisición de Naughty Dog por parte de Sony, Universal Interactive conservó los derechos de la propiedad intelectual y convirtió a Crash en un personaje multiplataforma, llevándolo incluso a consolas rivales de Nintendo.
A pesar de sus grandes momentos iniciales, Crash Bandicoot nunca logró escapar por completo de la sombra de sus rivales. Títulos como Crash Team Racing buscaron replicar el éxito de Mario Kart y Crash Bash hizo lo propio con Mario Party. Con el tiempo, la franquicia sufrió largos periodos de pausa y además tenía un diseño que fue envejeciendo bastante mal.
Incluso con el lanzamiento de entregas modernas como Crash Bandicoot 4: It’s About Time y Crash Team Racing Nitro-Fueled, que obtuvieron buenas valoraciones de la crítica, los juegos no alcanzaron el rendimiento comercial esperado, truncando futuros planes para la saga y dejando al marsupial muy ligado a la estética de los noventa.



