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Japan Weekend otoño 2023. Guardianes del manga (y del anime, el merchandising, el…)

El mismo fin de semana que el Festival de cine de San Sebastián se rinde ante la figura del gran Hayao Miyazaki, otorgándole el premio Donostia y estrenando su última película, ‘El chico y la garza‘, a muchos kilómetros de allí pero sin abandonar la península ibérica, la Japan Weekend toma el Ifema de Madrid. Dos muestras de como la cultura nipona ha ido cobrando peso en un país prácticamente en el otro extremo del globo.

La que ya se ha convertido en una cita bianual, superadas polémicas y herencias post pandémicas, abre el otoño con un buen puñado de novedades, pero atrayendo como siempre a numerosos aficionados, los más atrevidos ataviados para la ocasión poniendo al límite su creatividad e incluso su propia comodidad, como un caballero de oro de tauro al que se pudo ver rondando por los pabellones, y que sumaba a la espectacularidad de su armadura evidentes dificultades para desplazarse.

En ella como siempre hemos podido encontrar casi de todo, del anime al manga, mostrando la popularidad de títulos como ‘Chainsawman‘ o ‘Guardianes de la noche‘, así como de la revitalizada (si eso es posible) ‘One piece‘ merced a su live action vía Netflix y de la cada vez más reivindicada ‘Spy X family‘, que eran, junto a las sempiternas ‘Dragon Ball‘ y ‘Naruto‘ las más representadas tanto en forma de merchandising como gracias a la participación de los cosplayers, campo al que se dedicaron tanto concursos como una nutrida exposición de fotografías.

Pero sobre todo nos encontramos ante una Japan Weekend que ha sufrido cambios respecto a su distribución en cuatro pabellones no conectados. Por un lado frente a esa ausencia del noveno arte de la que ha sido víctima este evento durante numerosas ediciones en esta ocasión hemos podido disfrutar de la presencia de un buen puñado de editoriales en la denominada Mangatown. Allí se podían explorar stands de firmas como Fandogamia, Ediciones Tomodomo, Ooso (que publica gran parte del catálogo de Go Nagai), Hidra Manga o Ediciones Kibook, más de una con ofertas completas e incluso regalos promocionales. En el mismo pabellón también podíamos encontrar Retro Weekend, la sección centrada en videojuegos en la que por supuesto no faltaba además de la esperada ración de títulos de pasadas generaciones un gran número de obras  provenientes del país del sol naciente, más de uno inspirado en series como One piece o Shin Chan. Y por supuesto a este se sumaba otro dedicado casi en exclusiva al merchandising, con su aluvión de camisetas correspondientes, las populares bolsas sorpresas (y cajas con aspecto supermariesco por supuesto) y figuras casi de cualquier personaje imaginable.

Pero la sorpresa llegaba al encontrar que la ya fija artist house y sección no comercial, en las que el talento se despliega en forma de puestos que presentan toda clase de ilustraciones, algunas realizadas in situ, y artículos tanto originales como homenajeando a alguna franquicia nipona realizados de forma artesanal, se ha dividido en dos pabellones. Algo que ha conseguido aligerar las masas entre pasillos permitiendo admirar mejor y con más calma los productos presentados y que constituye una inteligente mejora.

Pero la cosa no acababa ahí. Banpresto, con sus colecciones de figuras y loterías ichiban, Kiju y AliExpress con sus series de artículos limitados también acudieron a la cita, al igual que una Nintendo que a la espera de la aparición de ‘Super Mario Bros Wonder‘ daba la posibilidad de fotografiarse saliendo de la icónica tubería. Y tampoco un pequeño homenaje a los festivales Bon Odori donde a los juegos tradicionales como la pesca de globos se unía la presencia de la Embajada de Japón y la posibilidad de obtener información turística de cara a un futuro viaje. Aunque si algo ha llamado la atención esta edición esa ha sido la sección +18, en la que a las ilustraciones de gran formato para adultos y la venta de fotos se unieron los talleres dedicado al shibari, el erótico arte del atado en cuyo stand anexo daban la posibilidad de adquirir cuerdas e incluso llevárselas puestas, algo tan original como llamativo.

Coreografías, conciertos, juegos, enseñanza de idiomas, artes marciales, talleres…nada ha faltado en dos días que demuestran que la Japan Weekend se sigue renovando y que los fans, superada la pandemia siguen respondiendo. Cultura y diversión bajo el prisma japonés se dan una vez más la mano: bienvenidos sean.

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