COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

‘Una pringada muy desconectada’, la invasión de los promotores de tablets

Mortadelo, ese personaje querido por grandes y pequeños, se ha convertido a su pesar en un auténtico agujero negro que ha absorbido la popularidad de la práctica totalidad de sus compañeros de quinta de papel. Para ejemplo, sin ir más lejos, Zipi y Zape, dos hermanos auténticos imanes de líos cuyas aventuras solían acabar en el cuarto de castigo, encerrados con las ratas, de rodillas con los brazos en cruz y sendos libros en cada brazo o a punto de ser apaleados con un sacudidor de colchones. Quizás Mortadelo ha envejecido infinitamente mejor que las medidas disciplinarias aplicadas a los hermanos Zapatilla, pero no se puede negar que más de una vez cuando en un cómic hay niño de por medio suele haber castigo. Y a estás alturas del siglo XXI parece haber pocos tan eficaces como privar al rebelde infante de móvil, tablet, consola o similar, condenándole durante la duración del castigo a convertirse en un auténtico paria social. Y esto es justo lo que le sucede a Erin, la protagonista de ‘Una pringada muy desconectada’.

Creativa traducción del título original ‘Unplugged and unpopular‘ (algo así como desconectada e impopular) en un estilo similar al de más de una comedia cinematográfica de los noventa y primeros 2000, este cómic presenta una premisa tan alocada como divertida. Erin, una adolescente que se mantiene en la zona tibia de la clase, sin ser de las populares ni de los pringaos, al ayudar a copiar a la más guay de su curso para mejorar su estatus es descubierta y castigada por sus padres. Y su castigo no puede ser más terrible: nada de teléfono ni tablet ni consola (ni consola) por un mes. Pero esta no es una de esas historias emocionales en la que la protagonista descubre las bondades de no depender tanto del mundo virtual y disfrutar del real y las cosas de verdad, sino algo más digno de una serie B. El descubrimiento de Erin es que la humanidad, hipnotizada por las pantallas, ignora completamente la existencia de una amenaza alienígena que, amén de hacer desaparecer numerosos terricolas poco a poco, sin dejar rastro de ellos ni en el recuerdo, está preparando una invasión en toda regla, y las únicas personas que parecen resistirse a esta hipnosis colectiva son los gemelos que llevan la biblioteca y los habitantes de la residencia de ancianos.

Una trama que da para tratar temas tan serios como la dependencia tecnológica o el papel de las personas mayores en la sociedad, aunque en este caso lo haga prácticamente de pasada para centrarse principalmente en la acción, con buenas dosis de humor blanco, un toque a lo ‘Solo en casa‘ y un desenlace, eso sí, con moraleja. Y aunque la historia flojee especialmente en su arco final es innegable la idea inicial es muy buena, con un ligero aroma siniestro en algún momento (ese recordar a personas que nadie más recuerda que hace dudar un poco de la propia cordura), y que incluso podría ganar enteros si se hubiese optado por darle un toque más adulto y, ya lejos del potencial lector infantil, optar libremente por el humor negro, haciendonos soñar con qué podría haber pasado de haber caído en la mente de Garth Ennis o similar.

‘Una pringada muy desconectada’ no es una obra que destaque especialmente por su dibujo, vivaz y con una intensa paleta de color, pero en ocasiones torpe (flaquean especialmente las escenas de acción) y con un diseño de personajes excesivamente sencillo (es más, el diseño de la protagonista recuerda, quitando el color y longitud del cabello, a la Molly de los ‘Runaways‘). Sin embargo su sencillez también se ajusta a una historia que por su simpatía y buen ritmo se puede convertir en buena candidata a entretener a los más pequeños de la casa, que probablemente se sentirán identificados con su atolondrada pero valiente protagonista. Un cómic que probablemente no satisfaga a ese lector adulto que busca algo más pero una buena opción para regalar a ese familiar que está empezando en esto del cómic y con el que queremos compartir algo más aparte de los superhéroes que le hipnotizan en la pequeña y gran pantalla. ¿Y que mejor para apartarles un rato de tanta pantalla que un cómic entretenido?. ‘Una pringada muy desconectada’ es la respuesta en más de un sentido.

Una pringada muy desconectada

  • Autores: Mat Heagerty y Mike Amante
  • Editorial: Nuevo Nueve
  • Encuadernación:Cartoné
  • Páginas: 208 páginas
  • Precio: 18 euros

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