A medida que disfruto del maravilloso a la par que inquietante trabajo del maestro Ito en mi mente empieza a forjarse una certeza: Junji Ito no duerme. Pero no porque los seres e imágenes de pesadilla que pueblan sus páginas visiten sus sueños mermando su descanso, sino porque es imposible que un autor logre regalarnos una trayectoria tan extensa sin robarle numerosas horas al sueño. Entre las numerosas recopilaciones de sus historietas cortas que se han editado y reeditado por estos lares a lo largo de los últimos años ha habido espacio para casi todo, aunque en sus últimas propuestas ECC empieza a apostar por recopilarlas bajo cierto eje temático, como por ejemplo las casas encantadas. Pero la verdad este prisma aglutinador también se revela como remotamente peregrino como es el caso de la naturaleza a la que está dedicado uno de los últimos volúmenes públicados en nuestro país.
Así entre los diez relatos que articulan el tomo ‘Naturaleza desbocada‘ sí podemos encontrar una serie de relatos que apuestan por este amenazante elemento natural tanto en su forma vegetal como animal con propuestas como Moho, ante cuyo título lo dice prácticamente todo, El nido de las avispas, cuyo nombre tampoco lleva a engaño, o Lo que el mar arrastró a la playa, que da un giro de tuerca al género de los monstruos marinos. En otros en cambio el componente natural se reduce únicamente a la ambientación, generalmente a zonas vinculadas, en plena tradición de los fantasmas nipones, a espacios acuáticos, como podemos leer en El puente o El pantano de los espíritus vengativos. Pero también encontraremos otros cuya clasificación resulte mucho más injustificable, como El extraño cuento del túnel o En la tierra, una historia que arranca de algo tan cotidiano como una reunión de antiguos alumnos y que culmina con una grotesca sorpresa que pilla por sorpresa tanto a los personajes como al lector y que constituye una de las mejores historietas del conjunto.
‘Naturaleza desbocada’ es una obra para fans irredentos de Ito. Una antología que entusiasma más a aquellos familiarizados con el estilo de un artista irrepetible que conquista a los que aborden por primera vez una obra de este dibujante. Aunque la verdad en ella podemos disfrutar de todo un muestrario de la evolución del artista, con una buena exhibición de esos personajes de rostros antinaturales, tanto de vivos como.de muertos, a los que ya nos ha acostumbrado su obra, así como de esas atmósferas malsanas, ricas en recovecos siniestros y texturas grumosas que inquietan tanto a los personajes como al lector, y que casi nos dan la sensación no ya de verlas, sino también de olerlas.
En su ‘Naturaleza desbocada’ Junji Ito se revela una vez más como un nombre imprescindible para el género del terror con amenazas tan surrealistas como las plantas de Los arbustos de las burbujas de sangre o las pelusas parlantes de Esporas flotantes. Un autor que consigue que lo más absurdo pueda convertirse en una inexplicable amenaza potencial y sume a sus personajes en un vórtice de locura y muerte en el que el lector simplemente se sumerge, sin plantearse unas dudas para las que inconscientemente ya sabe no ha respuesta. El último volumen, por el momento, de la colección ‘Junji Ito: maestro del terror‘, no debería faltar por derecho propio, a pesar de lo heterogéneo de su conjunto, en la biblioteca de cualquiera que se considere seguidor del padre de Tomie. Que Ito no pueda dormir por trabajo es pura cábala. Que sus lectores lo hagan ante la lectura de su obra resulta más plausible, pero no por miedo, sino por sus mangas resultan totalmente absorbentes. Y aún así la seguiremos disfrutando.
Naturaleza desbocada
- Autores: Junji Ito
- Editorial: ECC Ediciones
- Encuadernación: Rústica con sobrecubierta
- Páginas: 160 páginas
- Precio: 21,95 euros



