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‘La guerra de los reinos’, Aaron se desata…Dauterman, aún más

Cinco años habían pasado desde que Jason Aaron, conocido hasta entonces por su asombrosa ‘Scalped‘, se hiciera cargo de Thor, le diera la vuelta al personaje, llegara a eliminar incluso al hijo de Odín de la ecuación para convertir a Jane Foster en la primera Diosa del Trueno, la matara, la reviviera, hiciera que Thor perdiera el brazo, lo recuperara…en cierto modo…y mil cosas más que, poco a poco, fueron conduciendo a esta madre de todas las guerras que fue ‘La guerra de los reinos‘ que ahora, por fin, Panini nos presenta en su muy apreciado formato Deluxe. 200 páginas de la épica más desatada y marvelita que podamos concebir que, en manos de un Aaron que ya ha cogido tanta carrerilla que se puede permitir ir en modo casi automático, nos permite asomarnos a la culminación de un lustro de precisa planificación, de ir introduciendo aquí y allá a personajes que, sabíamos, estaban llamados a algo muy grande y, sobre todo, de colocar al personaje creado por Stan Lee, Jerry Lieber y Jack Kirby en una posición que, creemos, ni había conocido antes —amantes irredentos de Walter Simonson, no os que quiera que os rasguéis las vestiduras pero, sintiéndolo mucho, jamás he apreciado la etapa del guionista y dibujante como muchos sí lo hacéis—, ni ha conocido después por mucho que nos duela afirmar esto sobre lo magnífico que estaba llevando a cabo Donny Cates hasta que, por razones que se rumorean tienen que ver con su salud mental, el guionista se quitó del medio.

Lamentaciones sin solución al margen, y volviendo a Aaron, es incuestionable que, con sus muchos aciertos —incontables, cabría apostillar— y sus limitadas fallas —tan pocas, sinceramente, que ahora, bajo la perspectiva que da el tiempo, no sabría apuntar a ninguna que se pudiera atribuir a él y sí a las elecciones artísticas por las que discurrió puntualmente la cabecera—, todo lo que habíamos leído previo a ‘La guerra de los reinos’ es recogido aquí y llevado a sus últimas consecuencias, provocando el guionista que la lucha de Malekith, el rey de los Elfos Negros y sus gigantes de hielo, sus goblins de fuego, sus trolls, sus ángeles guerreros, los soldados de Roxxon, la Encantadora y Loki contra Thor y los héroes de la Tierra —y por aquí se pasean desde los Vengadores hasta los 4F pasando por Veneno o el Castigador— adquiera una escala demencial potenciada sobremanera hasta límites que no podíamos sospechar por el superlativo trabajo de Russell Dauterman.

He de admitir que cuando el dibujante tomó las riendas de la cabecera para sustituir a un Esad Ribic que se me antojaba insustituible, muchas fueron las dudas que se me plantearon de si seguir o no leyendo la serie. Dudas que, huelga decir, fueron despejadas de un plumazo cuando asistí, atónito, a las formas de un artista que desconocía por completo: heredero directo de las cualidades detallistas de Arthur Adams —que, no por casualidad, es el encargado de las espectaculares portadas del evento—, Dauterman ya había dado muestras suficientes en ‘Thor’ de sus portentosas dotes sobre el tablero antes de llegar a los 6 números que conforman ‘La guerra de los reinos’, pero lo que aquí encontramos supera, en ocasiones, a todas las alucinantes salvajadas que le habíamos visto ejecutar con anterioridad, elevando nuestra admiración hasta lo indecible por su capacidad para romper la estructura tradicional de la página y por incluir tal miriada de detalles que no debería extrañaros el que la lectura del volumen os lleve más tiempo de lo habitual obnubilados, como seguro quedaréis, por lo que aquí se despliega.

Por si la potencia de Aaron y la supremacía sobre la viñeta de Dauterman no fueran suficientes factores como para caer rendido a los pies, no ya de ‘La guerra de los reinos’, sino del tiempo que ambos autores compartieron trabajo en las aventuras del Dios del Trueno, cabe sumar un pequeño detalle más que hace de este uno de esos eventos de Marvel que, con el tiempo, se han convertido en una rara avis: el que para disfrutarlo no haga falta alguna tener que echar mano de los «tropocientos» números de repercusión del mismo en otras series de la Casa de las Ideas. Esto, que en algún momento de enajenación transitoria —o supina oligofrenia, calificadlo como queráis— me llevó a instantes de mucha exasperación cuando, movido por algún impulso incomprensible, trataba de dar cuenta de los incontables satélites del obligatorio cruce de colecciones anual de la editorial —o de DC, cuidado, que ahí Marvel no tiene la exclusiva—, es una ventaja considerable: bastan con estas 200 páginas para tener una perfecta idea de dónde empieza y dónde termina todo y qué diantres hace cada personaje en cada sitio en un momento dado. Y si no es así, tampoco importa mucho saber por qué Jane Foster aparece dónde lo hace o qué lleva a Frank Castle a actuar de esa manera. Imaginación, queridos lectores, no dejarse exprimir hasta el tuétano. Así sí, Marvel, así…SÍ. ‘Nuff said!!!!!

La guerra de los reinos

  • Autores: Jason Aaron, Russell Dauterman
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 200 páginas
  • Precio: 26 euros

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