COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

‘Flash: Porvenir’, espíritu noventero

No es que aprecie mucho lo que la década nos dejó, en términos generales, en el mundo de la viñeta pero, al mismo tiempo, no puedo evitar el hecho constatado de que los noventa fueron los años que determinaron de manera definitiva el que me convirtiera en coleccionista de cómics y que, debido a ello, el cariño que guardo hacia títulos que leí entonces y que sé perfectamente que no pasarían mi rasero actual, hace que dichos títulos —títulos como ‘WildC.A.T.S‘ o alguna que otra más (muchas más) de las series que sirvieron de arranque a Image— reposen en las estanterías de mi tebeoteca al lado de otros que les dan sopas con honda. Llamadlos placeres culpables, llamadlos vehículos de nostalgia, llamadlos como queráis, pero volver de cuando en cuando a sus páginas me recuerda de forma contundente que no todo en esta afición nuestra puede ser ‘Sandman‘. De hecho, es bajo ese espíritu noventero que todavía guardo en algún rincón de mi yo lector actual que puedo disfrutar como un enano con cosas como este ‘Flash: Porvenir‘, el título con el que DC continuaba los dramáticos acontecimientos narrados en ‘Héroes en crisis‘ y que, a la par, servía para explicar muchos de los misterios alrededor del emotivo regreso de Wally West en el «renacimiento» de DC.

Pero, claro, cuando uno cuenta con Scott Lobdell y Brett Booth a los mandos, es perfectamente normal que lo que se siente cuando vamos dando cuenta de estas páginas sea el equivalente a echarse encima «paletás de nostalgia», ya que estamos hablando de dos figuras fundamentales para entender el escenario del noveno arte de hace tres décadas. Sin necesidad de tener que rememorar glorias pasadas de ninguno de los dos, sí diré que, con respecto a Brett Booth, jamás pensé que llegaría a afirmar, cuando lo conocí en las páginas de ‘Backlash‘, que era un artista que llegaría a encandilarme…30 años más tarde: quizás sea que al mirar sus páginas se abre la puerta a esa década tan fundamental y tan denostada —aunque sería de recibo admitir que hubo mucho de aquellos diez años que estuvo en lo más alto…y sigue en lo más alto del noveno arte—, quizás sea que sus exageradas formas casan muy bien con lo que uno quiere en un tebeo de superhéroes, quizás que, cuando quiere, puede ser muy espectacular y esta historia, épica como ella sola, le da muchas opciones a ello.

Y es que lo que Scott Lobdell plantea aquí, con muchos, muchos, muchos diálogos —huelga decir que bastantes de ellos no llevan a nada y que otra buena parte cae dentro de ese saco tan noventero y «Claremontiano» de hacer hablar a los personajes mientras están dándose hostias como panes—, gira en torno, como decíamos antes, a Wally West lidiando con las consecuencias del ‘Héroes en crisis’, un proceso que le llevará, de manera inesperada, por el multiverso DC y que lo colocará, a la conclusión de la miniserie, como nuevo poseedor de cierto artefacto bastante conocido para aquellos que se hayan acercado alguna vez al rincón cósmico del Universo DC. Conectando además dicho final con lo que trascenderá de ‘Dark Knights: Death Metal’, este enorme vehículo de transición entre eventos que es ‘Flash: Porvenir’ es, ante todo, una gozada con la que desconectar y dejarse llevar, algo que viene muy bien ahora que las vacaciones de verano han acabado y tenemos que encontrar de nuevo sitios para dejar nuestra rutina laboral atrás.

Flash: Porvenir

  • Autores: Scott Lobdell y Brett Booth
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 19,95 euros
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