Decía el Padre Karras que no se pueden creer en las posesiones desde que conocemos las enfermedades mentales, claro que probablemente se planteara su afirmación cuando se encontró con el mismo diablo hecho niña. Pero al cura más famoso de la ficción con permiso del de ‘El pájaro espino‘ no le falta razón y ‘El cuerpo de Cristo‘ es buena prueba de ello con la historia de tintes autobiográficos de una madre aquejada de unos horribles dolores que identifica con la obra del maligno y la de una hija que va a aprender a lidiar desde su más tierna infancia con una situación de difícil situación que mina su vida familiar.
Esta no es una obra de corte fantástico. Adela, la madre de Vera, es una mujer que habiendo emigrado muy joven a Suiza decide volver una vez casada y con un hijo a su país de origen para comenzar una nueva vida. Pero esta esta lejos de ser la que espera y pronto empezará a desarrollar un carácter paranoico y desconfiado así como una obsesión malsana con una influencia diabólica en su vida que relaciona en unos horribles dolores de cabeza que le hacen guardar cama con frecuencia. Ello le hará comportarse de una manera extraña que le enfrentará a su esposo, que cree le engaña, y sus hijos, a la par que busca ayuda en remedios tradicionales y curanderos a las que casi podríamos calificar de meigas mientras que acudir al médico, como le aconseja su familia, queda en el tintero. ‘El cuerpo de Cristo’ se revela como la crónica de una relación familiar que se va tornando tóxica aunque no por la falta de cariño, lo que va a afectar especialmente a la hija menor, que se va convirtiendo poco a poco en el ancla para una mujer que parece condenada a la soledad de su dolor.
Una historia de personajes íntima y punzante narrada con un estilo muy personal de fuerte impronta naif (todo sea dicho, es posible que un primer vistazo eche atrás a más de un lector, por su fuerte eco infantil) que alterna color y blanco y negro, a la par que fusiona la ilustración tradicional con auténticos bordados en una original propuesta de la que la mejor muestra son portada y contraportada, pudiéndose ver al abrir el volumen las imágenes del reverso de las costuras. Algo que además de sorprender adquiere un fuerte valor simbólico y emocional que apreciaremos más a medida avanzan las páginas por como vincula a madre e hija, y que se enriquece al sumar referencias como los beatos medievales o las labores se raíces latinoamericanas.
‘El cuerpo de Cristo’ es una obra complicada, cuyo estilo engañosamente sencillo choca con una historia adulta con la que cualquiera que haya tenido un familiar con una enfermedad física o mental, especialmente si esta es larga y el paciente de carácter difícil, puede sentirse identificado. Una trama que afecta emocionalmente y que va enganchando con su toque místico (aunque a alguno se le haya podido pasar ligeramente por la cabeza esto no es La mesías, pero esas imágenes de legiones infernales que pueblan algunas partes del relato son auténticas delicias visuales) y su presentación de las distintas facetas de unos personajes que nunca son ni completamente buenos ni completamente malos, simplemente con debilidades humanas. Una historia que sabe combinar imágenes irreales con un trasfondo real, logrando convertirse en carne de debate e incluso hacer sangre. A pesar de sus referencias es difícil ver ‘El cuerpo de Cristo’ como un cuento de terror, pero lo que cuenta es una historia realmente terrorífica: la de como alguien puede crear su propio infierno. Pero al contrario que en la comedia de Dante, nunca se debe abandonar toda esperanza.
El cuerpo de Cristo
- Autores: Bea Lema
- Editorial: Astiberri
- Encuadernación: Rústica
- Páginas: 184 páginas
- Precio: 21 euros

