Etiqueta: Xavier Dorison

  • ‘Aristophania 4’, un final por todo lo alto

    ‘Aristophania 4’, un final por todo lo alto

    Aristophania‘ ha sido, desde que apareció su primer volumen a finales del aciago 2020, un manantial inagotable de satisfacciones a cada ocasión que Evolution ha tenido a bien regalarnos uno de sus cuatro maravillosos álbumes. Todo en esta historia ideada por Xavier Dorison y Joël Parnotte ha ido funcionando como un reloj de precisión y, por supuesto, con tan bien engrasados engranajes como los que habíamos ido encontrando en las tres primeras entregas, no hay sorpresas desagradables en una conclusión que, aunque en ciertos aspectos pueda resultar algo acomodaticia y previsible, se guarda un par de ases en la manga que, sinceramente, no me esperaba y que no hacen sino elevar aún más el sobresaliente —concepto global que, a la postre, me guardo sobre la cabecera.

    Por las trilladas razones de siempre, no hay mucho que pueda revelar sobre aquello en torno a lo que gira este cierre de la colección, así que centraré mis breves esfuerzos en alabar, no sé si repitiéndome con respecto a las entradas previas que hemos ido dedicando a la serie, el ejemplar trabajo de Dorison tanto en la construcción de personajes como, sobre todo, en imaginar un lore tan fecundo como el que respalda el relato de la veterana hechicera de la Corte del Azur, sus jóvenes aprendices y las fuerzas a las que deben hacer frente para evitar una catástrofe de proporciones casi bíblicas. De hecho, es la definición que Dorison hace del antagonista de Aristophania uno de los mejores valores de la conclusión de la serie unido, claro está, al soberbio, SOBERBIO dibujo de un Parnotte sobre el que ya no podemos verter más elogios. En definitiva, por si era algo que no habíamos dejado claro con anterioridad —y por si el mensaje no ha quedado suficientemente explícito en las líneas anteriores— estamos ante una compra obligada para todo amante del tebeo europeo…o del mundo de la viñeta en general.

    Aristophania 4

    • Autores: Xavier Dorison y Joël Parnotte
    • Editorial: Evolution Comics
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 72 páginas
    • Precio: 16 euros
  • ‘Aristophania 3. La fuente Aurora’, una serie que no defrauda

    ‘Aristophania 3. La fuente Aurora’, una serie que no defrauda

    Con un primer volumen que no tuvimos mucho reparo en señalar como de lo mejorcito que pudimos leer en 2020 —tanto fue así, que, in extremis, terminó formando parte de nuestra selección de lo mejor de la BD europea del pasado año—; y un segundo que, pocos meses después, rubricaba de manera espectacular las sensaciones que nos había dejado el primero; albergábamos poca o ninguna duda de que la cabecera ideada por Xavier Dorison y dibujada de manera asombrosa por un impresionante Joël Parnotte iba a cumplir, e iba a cumplir de sobra, en esta antesala de un final de historia que se nos antoja, después de las 64 páginas que conforman ‘La fuente aurora‘, mucho más que apasionante. Pero, como suele pasar cuando vamos reseñando entrega a entrega cualquier serie, a las alturas a las que estamos, y con todo lo que Dorison ha comprimido en los dos primeros volúmenes, nos vemos obligados tanto a ser escuetos en nuestras apreciaciones sobre esta tercera entrega como a andar de puntillas con respecto a detalles de una trama que no ha hecho más que aumentar en las formas que ostenta de encandilar al lector.

    Baste afirmar que el hilvanado de las diferentes piezas móviles que conforman la trama de ‘Aristophania‘ encuentran aquí, con el grupo de «villanos» que podemos ver en portada, nuevos giros con los que sorprendernos. De hecho, sin revelar mucho, es de aplaudir que Dorison se las apañe para que tanto buenos como malos queden enmarcados en un gran lienzo gris que evita las luces más brillantes y las sombras más negras. En ese esfuerzo por hacer de la lectura algo que huya de posicionamientos polarizados, Dorison consigue que ‘Aristophania’ en general y este tercer volumen en particular sea un hecho de perpetuo disfrute, aumentado si cabe por el dinamismo con el que se suceden las diferentes secuencias y el ritmo que el escritor imprime a una acción que no para. Unido a ello, como ya hemos dicho, el SUPERLATIVO trabajo que está haciendo Parnotte —por soñar, que es gratis, cabría pedir a Norma que recuperara y terminara la publicación de ‘La sangre de los Porfirio’, de la que sólo llegó a poner en venta cuatro de los seis álbumes que la conforman—; un artista capaz de ser detallista sin caer en el barroquismo, que tan pronto es épico como íntimo y que, con las caracterizaciones de personajes y las expresiones de los mismos como plato más fuerte de un menú soberbio, conjuga en precisa armonía con el guión una lectura que, si nada lo impide, y aunque vayamos a repetirnos, es probable que vuelva a figurar entre lo mejor del 2021. Saldremos de dudas, como siempre, cuando el año toque a su fin.

    Aristophania 3. La fuente Aurora

    • Autores: Xavier Dorison y Joël Parnotte
    • Editorial: Panini/Evolution Comics
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 64 páginas
    • Precio: 15 euros

  • ‘Aristophania 2. Progredientes’, ¿a mejor? Sin duda

    ‘Aristophania 2. Progredientes’, ¿a mejor? Sin duda

    Acostumbrados como estamos a tener que aguardar pacientes meses, años o incluso contemplar, no sin cierto pesar, como alguna serie que iniciáramos tiempo atrás, cae en el olvido por parte de la editorial de turno y nunca llega a completarse, que nos dispongamos a hablar del segundo álbum de ‘Aristophania‘ tan sólo ¡¡¡tres meses!!! después de haber hecho lo propio con la primera entrega de esta maravillosa cabecera firmada por Xavier Dorison y Jöel Parnotte nos hace pensar que algo tienen que estar haciendo muy bien los chicos de Evolution Cómics. Vale que, aunque la emoción nos embargue, tengamos claro que esta conjunción de astros que se ha dado para que hayamos podido seguir leyendo esta estimulante historia de magia y fantasía, no vaya a poder continuar al mismo ritmo toda vez vea la luz en castellano el tercer álbum —aparecido el pasado mes de octubre en el país vecino—, pero creo que, por una vez, deberíamos centrarnos en agradecer sobremanera lo reducido de los tiempos que están manejando desde la editorial y que, quizás, a sabiendas de la cadencia anual que gastan al otro lado de los Pirineos, terminemos este año habiendo podido dar cuenta hasta del cuarto álbum.

    Disquisiciones temporales al margen, si ya lo que encontrábamos en ‘El reino de Azur‘ nos parecía tremendamente estimulante —excitante era el término que utilizábamos para referirnos a lo que encontrábamos en sus páginas—, con la parte de asentamiento de personajes y frentes ya efectuada, Dorison se puede permitir aquí explorar con cierta profusión la mitología que orbita en torno a Aristophania y la corte de Azur, ocupándose el guionista también en comenzar a dar muchas más señas sobre la Corte Maldita y quiénes son sus terribles e intrigantes componentes. Todo ello en un conjunto que sigue rezumando buen hacer, ingenio, mimo por que los personajes sean objeto de nuestros desvelos y una capacidad para plantear situaciones que nos mantengan en vilo que sólo se ve superada, de nuevo, por el arte de Parnotte.

    Lo que el artista plasma en las planchas de ‘Progredientes‘ es de un calibre que me atrevería a afirmar, incluso supera a lo que ya viéramos en el álbum predecesor. Soy consciente de que en tal afirmación hay más de exageración que de verdad, pero asistir al despliegue que realiza el francés a todos lo niveles que uno pueda querer discernir en este arte secuencial, y que no se le descuelgue la mandíbula unos cuantos centímetros por debajo de su posición natural es uno de esas hazañas que se nos antojan imposible. Como imposible es que, ante lo que ‘Progredientes’ deja planteado de cara al siguiente volumen, no nos pueda una expectación máxima y no se nos genere cierta «ansiedad» —de la buena, si es que tal cosa existe— a la espera de que caiga en nuestras manos lo que quiera que nos tengan reservados Xavier Dorison, Joël Parnotte y Evolution. Mordiéndonos las uñas estaremos hasta entonces…

    Aristophania 2. Progredientes

    • Autores: Xavier Dorison y Jöel Parnotte
    • Editorial:Evolution Comics
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 64 páginas
    • Precio:15 euros
  • ‘Aristophania 1. El reino de Azur’, maravilloso comienzo

    ‘Aristophania 1. El reino de Azur’, maravilloso comienzo

    Cuando uno se encuentra en un cómic con nombres tan consolidados como los que respaldan este primer volumen de ‘Aristophania‘, tiene muy claro que la dupla Panini/Evolution Cómics es de las que no da puntada sin hilo. A fin de cuentas, si tomamos primero a Xavier Dorison, lo que nos encontraremos es a un guionista consagrado al otro lado de los Pirineos cuya tebeografía está plagada de títulos de esos que cabría calificar como imprescindibles. ¿O cómo si no denominariáis a ‘El tercer testamento’, ‘Long John Silver‘, ‘Undetaker‘ o ‘El maestro de armas’? Imprescindibles como poco, ¿no? Pero es que el asunto no cambia en exceso de tonalidades si a quien tenemos que referirnos es a Joël Parnotte: había generado ya enormes impresiones cuando asistimos al despliegue de su trabajo en ‘La sangre de los Porfirio‘ pero incluso éstas empequeñecieron cuando nos asomamos a lo que dio de sí junto a Dorison en la citada ‘El maestro de armas‘ y nos quedamos anonadados con la que fue una de las Mejores BD de 2017.

    Unidos de nuevo sus talentos en ‘Aristophania’, no podemos sino claudicar ante esa evidencia que apuntábamos más arriba: el que cada paso que da Evolution lo da sobre seguro y el que, ante lo que aquí comienza, no caben dudas con respecto a si el invento funcionará o no. Sabemos que va a hacerlo y sabemos que lo va a hacer a un nivel como pocos. Y eso es, precisamente, lo que encontramos en las 64 páginas que conforman esta primera entrega de una saga que, hasta ahora, ha visto publicados tres álbumes al otro lado de los Pirineos —el último de ellos, en octubre de este mismo año. Una saga que comienza planteando no pocos misterios y que Dorison dosifica con tremenda sapiencia llevándonos a los comienzos de siglo a una Marsella en pleno proceso de revolución industrial que, no obstante, no puede tapar las luchas que están a punto de desatarse entre el reino mágico de Azur y la Corte Maldita.

    Poco más le hace falta al guionista que disponer un puñado de nombres y un arranque enérgico y despiadado para suscitar en el lector todo un torrente de preguntas e intrigas desbordadas. Y no contento con ello, Dorison añade a la mezcla el personaje que da nombre a la serie, una anciana con misteriosos poderes que es el último baluarte con el que cuenta Azur para defenderse y la presencia de tres huérfanos que, entendemos, van a jugar un papel determinante en el futuro de ese reino en peligro. Todo ello en un álbum que presenta, claro, pero también avanza y postula, estableciéndose como firme cimiento de lo que, seguro que muy excitante, esté por venir.

    Ahora bien, si hemos de deshacernos en considerables elogios para con Dorison, ¿qué no hacer con un Joël Parnotte que da el do de pecho en cada plancha y viñeta? Superando con creces lo que ya le leyéramos en ‘El maestro de armas’, el detallado y dinámico estilo del artista francés funciona tanto en las distancias cortas, cuando se la juega con unos personajes de expresividad suma, como en el planteamiento de la épica en las numerosas y portentosas grandes viñetas que trufan la lectura. Cargando las tintas en un diseño fastuoso que funciona a la par en personajes y escenarios, Parnotte no ceja en su constante empeño de epatar al lector y, en última instancia, es él el que más ganas nos deja de seguir desvelando los secretos que haya por desentrañar en este nuevo mundo que ha construido junto a Dorison. Esperemos que Evolution no se demore mucho en traernos la siguiente entrega.

    Aristophania 1. El reino de Azur

    • Autores: Xavier Dorison y Joël Parnotte
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 64 páginas
    • Precio: 15 euros
  • ‘Long John Silver. Integral’, paradigma de la aventura

    ‘Long John Silver. Integral’, paradigma de la aventura

    Si la edición de integrales llegará a normalizarse de la misma manera a este lado del charco —y a este lado de los Pirineos— a cómo está establecida en el mercado estadounidense con TPBs, HCs, Deluxe HCs, Omnibus, Absolutes y demás, servidor no tendría reparo alguno a tomar la misma decisión que aquella a la que llegó hace muchos lustros cuando resolvió no volver a adquirir ninguna grapa más porque, ¿para qué si terminaría teniendo a mi disposición ediciones mucho más duraderas? Bajo este mismo razonamiento, trasladado a la margen este del Atlántico, he ido, en los últimos tiempos, «actualizando» colecciones terminadas cambiándolas por sus respectivos «tomos recopilatorios» por diversas razones que van desde la mera chaladura coleccionista al hecho mucho más práctico de poder contar en la tebeoteca con un único volumen que recoja lo mismo que cuatro, cinco, seis o el número de álbumes que sea, en menor espacio, algo que, al menos por aquí, no sobra.

    Afortunadamente, Norma nos lo está poniendo muy fácil en este sentido, y son cada vez más los integrales que oferta a sus lectores, ya para que éstos tengan la opción de realizar esa «actualización» de la que hablaba en el párrafo anterior, ya para poder acceder a material que, descatalogado o no reimpreso desde hace cierto tiempo, es de ese que uno calificaría como imprescindible. Y huelga decirlo, de acuerdo, pero aún así no cuesta empezar a hablar sobre esta continuación de la legendaria ‘La isla del tesoro’ de Robert Louis Stevenson afirmando que el trabajo de Xavier Dorison y Mathieu Lauffray es de esos a los que el citado calificativo le va como anillo al dedo.

    La responsabilidad de la precisión con la que ‘Long John Silver’ se ajusta a dicho epíteto descansa casi a partes iguales en la capacidad de Dorison y Lauffray para capturar la épica de los relatos de aventuras en su versión más grandilocuente, consiguiendo ambos artistas que, ya por obra de un guión que es todo un dechado de virtudes si con quien lo hemos de medir es con el texto de Stevenson, ya por un dibujo asombroso que, en ocasiones, juega a una escala que ridiculiza hasta a la más espectacular de las secuencias de la más espectacular de las películas de piratas; vamos, que nada tienen que envidiarle las páginas que aquí vemos a lo que Gore Verbinski ponía en pie en cualquiera de las tres entregas de ‘Piratas del Caribe’, una trilogía de la que este tebeo es claramente deudor.

    Tanto es así, tal es la deuda que Dorison contrae con las aventuras de Jack Sparrow —y la que por ende, tiene con el mundo de las historias de aventuras en alta mar—, que desde el comienzo al desatado final de esta grandiosa narración, el lector podrá ir encontrando ciertas conexiones que van desde lo natural en un relato de piratas —hay ciertas señas de identidad de los mismos que casi ningún escritor, sea en literatura, en cine o, por supuesto, en tebeos, ha pasado por alto— hasta préstamos más o menos explícitos de lo que Ted Elliot y Terry Rossio imaginaron en su momento para el excéntrico personaje interpretado por Johnny Depp: cuidado, no estoy diciendo, ni mucho menos, que en el intento por cimentar el regreso del legendario pirata de pata de palo, Dorison haga mucho más liviana la gravedad del mismo y acerque posturas para con la locura y las excesivas maneras del capitán de la Perla Negra, pero sí que hay recursos en los que se ve la clara inspiración de los filmes de la Disney—y no es nada que se le pueda reprochar al guionista dado el impacto que tuvieron éstos en su momento.

    Así, la inclusión de un personaje femenino con fuerza, tan ajeno a las historias clásicas y tan propio de las actualizaciones que el cine haría de los relatos de pirata a través de ‘La isla de las cabezas cortadas’ o de ‘Piratas del Caribe’; todo el trasunto con dioses vengativos y tesoros malditos o las sinergias y evoluciones de ciertos personajes, llaman —sin gritar «¡copia!»— a la trilogía basada en una de las atracciones de más éxito de los parques de atracciones de la compañía del ratón. Ahora bien, al César lo que es del César, por todo recurso o idea adoptada de la franquicia cinematográfica, hay una miriada que son exclusivos de Dorison y de los cuatro álbumes que originalmente conformaron ‘Long John Silver’, y ya tan sólo por el tratamiento que el escritor hace del personaje creado por Stevenson, valdría la pena el esfuerzo de adquirir este fabuloso integral que se completa con 46 páginas de ilustraciones de un Lauffray que, en su habitual «irregularidad», nunca ha rayado más alto.

    El trazo del artista francés, ora rápido y casi desdibujado, ora preciso y detallista, pero siempre ESPECTACULAR, nos deja algunas planchas que están puestas ahí para que la mandíbula se nos desencaje a poco que no tengamos cuidado de mantenerla bien firme en su sitio: rescatando para sí la manera en que Peter Weir nos mostraba en ‘Master and Commander: Al otro lado del mundo’ cómo narrar la acción en alta mar, tanto lo que sucede a bordo del Neptune —el barco que es protagonista silente de la narración— como lo que acontece en tierra firme da ocasión a Lauffray para ofrecernos un despliegue de talento que, en términos muy llanos, NO.ES.NORMAL. Y claro, con tamaño genio arropando un guión que ya se mueve en unas cotas considerablemente elevadas, insistimos una vez más en esa idea con la que comenzábamos: ‘Long John Silver’ es una lectura imprescindible. Y lo es tanto te gusten las historias de piratas y aventuras, como si ese no es tu género predilecto. Tanto goces del tebeo europeo como si lo tuyo son los superhéroes y nunca has catado el noveno arte del viejo mundo. Sea tu condición la que sea, no puedes dejar pasar la oportunidad de engalanar tu tebeoteca con tan SOBERBIO volumen. Y que quede tuerto si miento…

    Long John Silver. Integral

    • Autores: Xavier Dorison y Matthieu Lauffray
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 272 páginas
    • Precio: 37,95 euros en
  • ‘Los Centinelas. Capítulo cuarto: Abril de 1915. Los Dardanelos’, doble confusión

    ‘Los Centinelas. Capítulo cuarto: Abril de 1915. Los Dardanelos’, doble confusión

    Empecemos constatando algo obvio pero que viene al pelo para aclarar el porqué de esa doble confusión de la que habla el titular: los casi tres años que han transcurrido desde que viera la luz por nuestra tierra el tercer álbum de ‘Los centinelas’, la brillante ucronía ideada por Xavier Dorison y dibujada por el excelso Enrique Breccia. Uno podría pensar que esos mismos tres años son los que transcurrieron en el país vecino entre tercer y cuarto volumen y que de ahí el retraso. Y estaría en lo cierto…más o menos. Porque si bien fueron treinta y seis meses —mes arriba, mes abajo— los que tuvieron que esperar los lectores franceses para asomarse a las páginas del volumen que hoy nos ocupa, esos pasaron entre 2011 y 2014. Dicho de otra manera, que Norma podría perfectamente haber publicado el capítulo cuarto de ‘Los Centinelas’ en 2014 y prefirió aguardar, por razones que nunca llegaremos a saber los comunes mortales, hasta finales del pasado 2016.

    ¿Que por qué tal retraso genera confusión? Sencillo: porque a no ser que uno tenga una memoria prodigiosa o que tenga el tiempo suficiente para releer los tres álbumes anteriores, aproximarse a la lectura de ‘Los Centinelas. Capítulo cuarto: Abril de 1915. Los Dardanelos’ es un ejercicio que acarrea no pocas frustraciones debido a la sensación de completa desorientación que uno tiene al dar cuenta de unas páginas con personajes que debería conocer pero que, dada la distancia, sólo recuerda vagamente. De nada vale el breve resumen incluido antes de que comience la lectura propiamente dicha cuando, como digo, los muchos días que nos separan de aquel instante de junio de 2014 en el que ofrecimos reflexiones sobre la tercera entrega, y las numerosísimas lecturas consumidas en ellos, provocan que la confusión sea la sensación reinante.

    Quizás con más intensidad aún de la derivada de ese lapsus de tiempo, es la que acompaña al guión que Xavier Dorison concreta para la ocasión: situando la acción en el mismo marco espacio-temporal que la ‘Galipolli’ de Peter Weir , parece que el interés del guionista no va en la dirección de sacar partido a su particular visión de tan relevante episodio de la Primera Guerra Mundial, sino resultar obscuro e inaccesible. Para conseguirlo, el artífice de recientes ejercicios tan brillantes como ‘Asgard’ o ‘Undertaker’ se vale de un ritmo atribulado y de una desproporcionada cantidad de personajes que, a la postre, resultan en no pocos instantes tremendamente prescindibles. Los que no lo son, los héroes que dan título al tomo, se presentan en modos mucho menos interesantes que en su anterior aventura, y sólo el superlativo arte de Enrique Breccia es capaz de salvar la función, ya en las excesivas «secuencias» de diálogos, de las que Dorison abusa cuanto puede, ya en los contados momentos en que la acción se abre paso, aprovechando el argentino la oportunidad que ellos le brindan para desmarcarse con unas páginas espectaculares que, de haber quinto álbum, esperemos encuentren el necesario apoyo de un guión que logre recoger el testigo de los soberbios tres primeros cuadernos.

    Los Centinelas. Capítulo cuarto: Abril de 1915

    • Autores: Xavier Dorison & Enrique Breccia
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 66 páginas
    • Precio: 16,15 euros en
  • ‘El tercer testamento. Julius. Volumen 1’, superando con creces al original

    ‘El tercer testamento. Julius. Volumen 1’, superando con creces al original

    Por más que una copia de la edición integral de tamaño «bolsillo» que Glénat publicara en 2009 pueda encontrarse descansando confortablemente en mi tebeoteca, no soy uno de los fervientes admiradores que en su momento alabaron hasta decir basta ‘El tercer testamento’. Es más, cabría aclarar que, considerándola en lo que a guión compete bastante por debajo de lo que Xavier Dorison está realizando hoy por hoy, la única razón por la que el ambicioso relato de corte pseudo-histórico con el que el guionista se hacía eco de las muchas historias que han rodeado siempre a la confección de los textos sagrados figura en mis estanterías tiene nombre y apellidos, los de Alex Alice.

    De acuerdo, el trabajo del artista francés que el año pasado se granjeaba un puesto en lo mejor de 2016 gracias a su maravillosa ‘El castillo de las estrellas’ está bastante por debajo de lo que le veríamos después tanto en ésta como en la fantástica ‘Siegfried’, pero decir eso de un autor de la talla de Alice no comporta ningún significado negativo. Antes bien, es como afirmar que ‘La señoritas de Avignon’ de Picasso no está a la altura de ‘El Guernika’ simplemente porque una fue anterior a la otra. No sé si me explico.

    El caso es que no quise que los sinsabores que rodearon a la lectura de ‘El tercer testamento’, y que mucho tenían que ver con lo innecesariamente enrevesado de su trama, fueran impedimento para poder disfrutar de este primer volumen de ‘El tercer testamento. Julius’, y me deshice de todo prejuicio antes de encarar una lectura que, enlazando de forma directa con el epílogo que cerraba su antecesora, cuenta con Alice como principal artífice del guión —Dorison sólo interviene como colaborador en el primero de los dos álbumes aquí recogidos por Yermo— y, tras pocas páginas, deja claro que los complejos vericuetos por los que se movía la obra original son cosa del pasado, centrándose el artista francés a lo largo de las casi doscientas páginas en seguir de cerca a Julius, el general romano que da título al cómic, y al esclavo judío que pondrá patas arriba toda su existencia.

    Haciéndose eco de la misma indudable épica que envolvía a ‘El tercer testamento’ —una cosa no quita la otra, la lectura era enrevesada, sí, pero épica como ella sola—, hay en ‘El tercer testamento. Julius’ una voluntad por parte de Alice de resultar más cercano. Consiguiéndolo en su mayoría gracias a las muchas intrigas que va planteando y a la fortaleza que aporta a la relación entre Julius y el judío, y descansando gran parte de lo espléndido de la lectura en la doble hazaña gráfica que cuajan Robin Recht y Thimotée Montaigne —ambos claramente influidos por el estilo del dibujo del guionista, pero separados lo suficiente del mismo para no ser considerados meros plagiadores— con unas planchas que quitan el hipo; mi única pega, y es una bastante abultada, va en esta ocasión hacia la copia que llegó a mis manos de la edición en castellano, en la que todo un pliego correspondiente al segundo álbum original —el que va de las páginas 129 a 144 de este volumen— desaparece para ser sustituido por dos veces el que ocupa de la 145 a la 160. Una trastada considerando la última viñeta que cierra la citada página 129 pero que, sorprendentemente, no es capaz de empañar las brillantes sensaciones que deja esta fantástica lectura.

    El tercer testamento. Julius. Volumen 1

    • Autores: Alex Alice, Robin Recht y Thimothée Montaigne
    • Editorial: Planeta Cómic
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 184 páginas
    • Precio: 36,10 euros en
  • ‘Ulises 1781. El Cíclope’, espectacular variación

    ‘Ulises 1781. El Cíclope’, espectacular variación

    Siendo pequeño, si la memoria no me falla, con ocho o nueve años, mis padres me compraron un par de libros que me dejaron tan cautivados que aún hoy, más de tres décadas después, los recuerdo de forma vívida. Desafortunadamente, en un alarde de estupidez, los regalé a un amigo que se mudó a Alicante y, desde entonces, llevo buscándolos denodadamente sin éxito alguno —lo más cerca que he estado de dar con ellos es este vídeo de un profesor de instituto de Valladolid que utiliza las geniales viñetas de uno de ellos…huelga decir que toda referencia sería recibida con los brazos abiertos—. Si habéis echado un vistazo fugaz al enlace, imaginaréis el porque traer a colación esta historia: efectivamente, uno de los dos tebeos estaba dedicado a Jasón y los Argonautas y el otro narraba en clave de cómic y de forma muy abreviada, la Odisea de Homero, esa obra que tantas versiones cinematográficas y aviñetadas ha conocido y que hoy nos acompaña de la mano de Yermo gracias a la fantástica reimaginación de la misma que Xavier Dorison y Éric Hérenguel hacen en este primer volumen de ‘Ulises 1781’.

    Trasladando la acción desde la antigua Grecia al final de la Guerra de Independencia de Estados Unidos —esa que el otro día visitábamos de manos de Jean-Yves Delitte con ‘Black Crow’—, Dorison convierte al héroe homérico en un capitán del ejército estadounidense que, después de padecer los mil y un horrores de la contienda bélica, recibe la visita de su hijo Mack —TeléMACo— al que no ve desde hace años. Éste avisa a su progenitor que Nueva Ítaca está bajo asedio inglés y que la vida de su madre corre grave peligro. Contando con hombres de confianza, y a bordo de un navío tirado por caballos —quizás el recurso más forzado de cuantos reinterpretan las claves del texto original por mucho que, no obstante, sea una «chulada»— Ulises emprende el regreso al hogar por un camino que, obviamente, estará plagado de peligros, siendo el mayor de ellos el Cíclope que da título al volumen, al que el guionista transforma en un manitú, un espíritu nativo americano en la forma de un enorme indio que planteará no pocos problemas al capitán y su tripulación.

    Alejándose y acercándose al texto original en un constante ir y venir de referencias más o menos obvias más o menos veladas, el weird western que construye Dorison es, no cabía esperar menos viniendo de él, todo un ejemplo de solidez y pulso narrativo, no dando el responsable de ‘Undertaker’, ‘Asgard’ o ‘Los centinelas’ resquicio alguno al lector que le pueda servir de apoyo para menospreciar en algún aspecto, por ínfimo que sea, a tan efectiva lectura. Si a ello le unimos el magnífico trabajo de Éric Hérenguel, que se supera a sí mismo con respecto a las superlativas planchas que ya le leímos en ‘Luna de plata sobre Providence’ y nos ofrece un repertorio que cuida al máximo caracterización de personajes, entornos, narrativa y composición; no es de extrañar que ‘Ulises 1781’ se haya situado rauda como una de las mejores lecturas de tebeo europeo que he hecho en lo que llevo de año.

    Ulises 1781. El Cíclope

    • Autores: Xavier Dorison & Éric Hérenguel
    • Editorial: Yermo ediciones
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 120 páginas
    • Precio: 28,50 euros en
  • ‘Undertaker 2. Cómo danzan los buitres’, la ley del más fuerte

    ‘Undertaker 2. Cómo danzan los buitres’, la ley del más fuerte

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    Aviso para navegantes: el que esto suscribe se toma unas pequeñas vacaciones y no publicará nada entre mañana y el martes de la semana que viene. A partir del miércoles retomaré el ritmo diario de actualizaciones. Hasta entonces, que tengáis unos propicios días.

    Se intuía lo que había pasado. Es más, con la garantía que aportaba el conocimiento de una continuación de la historia, se sabía que la resolución del cliffhanger en el que concluía el primer volumen iba a ser de todo menos imprevisible. Y aún así, aún teniendo más o menos claro por qué derroteros iba a discurrir el comienzo de la segunda entrega de ‘Undertaker’, la duda podía llegar a atenazarnos en el tiempo transcurrido entre la publicación de ‘El devorador de oro’ y este ‘Cómo danzan los buitres’. Un detalle éste que habla del más que sólido trabajo efectuado al guión de este western de pura cepa por Xavier Dorison y que preparaba sobremanera el terreno para lo que pudieran dar de sí las 54 páginas que conforman este díptico inicial de las aventuras de un enterrador que es mucho más de lo que aparenta ser.

    Y si Dorison realiza un trabajo sólido, lleno de personajes que se mueven por los terrenos del arquetipo pero nunca resultan anodinos y de situaciones que hemos visto incontables veces en cualquiera de los incontables ejemplos que el género ha dejado en cine o cómic y que, igualmente, se nos presentan novedosas, lo de Ralph Meyer no conoce de epítetos y vuelve a alzarse como lo mejor que ‘Undertaker’ es capaz de ofrecer. Poco puede añadirse a lo que ya hemos afirmado del dibujante en los últimos tiempos —más elogios que aquellos en los que me deshice cuando nos tocó revisar el integral de ‘IAN’ publicado por Spaceman Books resultan reiterativos— salvo que queramos verter nuestra mirada hacia el espectacular tratamiento cromático que aportan tanto él como Caroline Delabie a unas páginas que devuelven una y otra vez a la memoria a las mejores que el inconmensurable Jean Giraud cuajó para ‘Blueberry’.

    Que ‘Undertaker’ pueda siquiera ser comparado a semejante puntal del noveno arte es ya muestra más que suficiente de que lo que aquí se maneja está a una altura sólo accesible a los grandes. Sólo resta esperar que la serie siga manteniendo el tipo, que el tercer álbum —titulado ‘El monstruo de Sutter Camp’— aumente si cabe la calidad de lo leído hasta ahora y que tanto a Dorison como a Meyer les quedé cuerda para rato. Sea como sea, aquí estaremos para acercarnos a futuras entregas de tan fabuloso tebeo de «vaqueros».

    Undertaker 2. Cómo danzan los buitres

    • Autores: Xavier Dorison & Ralph Meyer
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 54 páginas
    • Precio: 16,15 euros en
  • El western, más vivo que nunca

    El western, más vivo que nunca

    Western portadas-1

    Con ejemplos pasados del calibre de las muy longevas ‘Blueberry’ y ‘Tex’ —parece que la primera intenta resistir más allá de la muerte de Jean Giraud por más que lo realmente bueno de la serie fuera lo que el maestro dibujó— u otros como ‘Durango’, ‘Jim Cutlass’ y, en nuestra tierra, de las enormes ‘Sunday’, ‘Mac Coy’ o ‘Manos Kelly’, podría parecer que el western, más allá de las aventuras de los dos primeros personajes, es un género de poca relevancia actual en el mundo del noveno arte. Podría parecerlo, pero sería una apreciación que, a la vista de los dos títulos que hoy os traemos, estaría muy alejada de la realidad. Porque si algo demuestran tanto el segundo volumen de ‘Texas Cowboys’ como el primer álbum de ‘Undertaker’ es que, por mucho que el género fuera explorado hasta la saciedad en el cine, y por mucho que los ejemplos antes citados establezcan un panorama que cubre un vasto terreno de los arquetipos asociados a las historias situadas en el lejano oeste, la inventiva y la pasión de los amantes del género es capaz de hallar nuevos territorios antes inexplorados.

    En el caso de la serie ideada por Lewis Trondheim y dibujada con una maestría espectacular por Matthieu Bonhomme, dichos territorios no se cuentan tanto por la originalidad de lo que se narra —que también se lleva su cuota, no creáis— como, en realidad, por cómo se narra. Una cualidad que ya comentamos cuando, hace un par de años, os hablamos del primer volumen editado por Norma dentro de la colección Nómadas —la IMPRESCINDIBLE colección Nómadas, cabría apostillar—: el que, dispuestos de forma aparentemente anárquica, esos relatos cortos con los que el guionista va dibujando su aproximación al Far West, se alzaran como la apuesta más llamativa de tan fascinante lectura.

    Una lectura que, además, no tiende a acomodarse en el abuso de los estereotipos ligados al western —aunque no renuncie a ellos por completo— y que, al intentar apartarse de los mismos, consigue establecerse como una fresquísima aproximación a las polvorientas praderas y mugrientos salones que de forma inmediata vienen a nuestra memoria visual al hablar de este tipo de historias: con un periodista y escritor como protagonista más o menos principal, una joven inconformista con el papel de la mujer en un mundo de hombres, un violento mastuerzo que sólo sabe medir su valía por el alcance de sus puños y un veterano de guerra manco que cuenta mil dispares historias de cómo perdió su brazo, rendirse ante el genio que despliega Trondheim es tan inevitable como hacerlo hacia el talento que Bonhomme maneja en unas planchas asombrosas en las que sobresalen unas espléndidas caracterizaciones de personajes y un uso del color impresionante.

    Western interior

    Superiores cualidades gráficas podemos extraer si cabe de ‘Undertaker’ considerando que el nombre que firma sus planchas es el de Ralph Meyer, el ARTISTAZO que nos ofreciera hace años esa obra maestra de la ciencia-ficción aviñetada que es ‘IAN’ —al menos a servidor le parece magistral— y cuya primera colaboración con Xavier Dorison nos había dejado ese espectacular tebeo de aventuras vikingas que fue en 2014 el ‘Asgard’ que Norma nos trajo en un integral más que imprescindible. Un calificativo éste en el que no sería muy descabellado incluir, por mucho que quizás sea demasiado temprano para hacerlo, a las aventuras de Jonás, el enterrador que es «algo más que eso» al que dan inusitada vida los lápices de Meyer y el color del francés y Caroline Delabie.

    Cambiando por completo de ambientación, si algo demuestran las páginas de este primer álbum de ‘Undertaker’, máxime si las comparamos con las dos series citadas, es que el genio narrativo y gráfico de Meyer no conoce de límites. Ya estemos hablando de su total y completo dominio de la anatomía, caracterización y expresividad de personajes, ya lo hagamos de la forma en la que ambienta unas viñetas que nos transportan de forma inequívoca a un tiempo y una localización geográfica determinadas, ya nos refiramos a sus nítidos y precisos planteamientos narrativos o a la espectacularidad de sus encuadres….TODO en las páginas de ‘Undertaker’ vuelve a apuntar, como ya lo hicieran sus anteriores trabajos, a que al hablar de Ralph Meyer lo estamos haciendo de uno de los mejores artistas gráficos con que cuenta la BD francobelga y, por extensión, el tebeo del viejo mundo.

    Afortunadamente, el trabajo de Xavier Dorison no se queda atrás, y el habilidoso guionista urde un relato con un protagonista principal de un carisma a prueba de las seis balas de un Colt’45 que nos recuerda, y mucho, al Mike Donovan que Charlier y Giraud crearan hace más de cincuenta años. Con un pasado turbio siempre al acecho, lo que Dorison —y Meyer, también acreditado como co-responsable de la idea original— consigue con ‘Undertaker’ es lo que uno siempre espera de un primer capítulo: personajes perfectamente definidos que, aún así, atesoran ciertos resquicios de misterio; una premisa de partida apasionante que se cierra con un cliffhanger de infarto y, por supuesto, las ganas de que llegue ya una siguiente entrega que, según parece, no va a demorarse en exceso.

    Texas Cowboys vol.2

    • Autores: Lewis Trondheim & Matthieu Bonhomme
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 152 páginas
    • Precio: 20,90 euros en

    Undertaker 1. El devorador de oro

    • Autores: Xavier Dorison & Ralph Meyer
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 56 páginas
    • Precio: 15,20 euros en
  • ‘Asgard. Integral’, épica multireferencial

    ‘Asgard. Integral’, épica multireferencial

    Asgard portada

    Allá por 2008 (parece mentira que hayan pasado seis años) Dib-buks publicaba el volumen integral de ‘IAN’, una historia escrita por Fabien Vehlmann, dibujada por Ralph Meyer y recomendada por el mísmisimo Moebius como «una excelente historia de ciencia-ficción». Lejos de querer llevarle la contraria al desaparecido maestro, lo cierto es que ‘IAN’ se alzaba entonces como una de las mejores historias del género que ha visto el noveno arte, ya fuera por acción directa del guión urdido por Vehlmann acerca de las inteligencias artificiales, ya por lo sublime del trabajo de Meyer, un artista incapaz de ocultar en sus portentosas planchas las grandes influencias del alter ego de Jean Giraud.

    Lectura de cabecera desde entonces, decir que llevaba tiempo esperando que alguna editorial española se decidiera a publicar algo del material que al otro lado de los Pirineos ha visto la luz amparado en los lápices, tintas y colores de Meyer, es quedarse muy cortos. Es por este motivo, indudablemente, que si había una lectura del pasado Salón del Cómic de Barcelona a la que le «tenía ganas», esa era ‘Asgard’, otro volumen integral que recoge los dos álbumes publicados en Francia por Dargaud y que nos ofrece un nuevo recital narrativo por parte del artista que no ha hecho más que crecer en los cinco años que originalmente separan a esta historia de vikingos de la conclusión de ‘IAN’.

    Si en términos generales es muy escaso lo que podría llegar a reprochársele a la fantástica lectura que es ‘Asgard’, a la hora de hincar el diente en el dibujo, es imposible plantear conclusiones acerca del arte de Meyer que intente huir de una calificación que trasciende lo sobresaliente: con un color fantástico aplicado por él mismo y por Caroline Delabie, el trazo, composición y la narrativa del artista francés transmiten de forma inequívoca el magno sentido de lo épico en el que se arropa la totalidad del volumen, logrando con sus planchas que aquello que Xavier Dorison plantea en su guión tenga respuesta firme y espectacular en unas viñetas que no pueden (ni probablemente quieren) ocultar su claro talante cinematográfico.

    asgard-interior

    Otro tanto se puede decir del relato urdido por Dorison, un escritor irregular del que hablábamos hace bien poquito al hilo del tercer álbum de ‘Los centinelas’ que aquí encuentra una voz mucho más sólida que en los anteriores trabajos que le ha publicado Norma, aunque para ello recurra a convertir a su criatura en un inmenso crisol de referencias en el que se dan cita alusiones a instantes que tan pronto dimanan de la literatura, como dan paso al séptimo arte.

    Entre los primeros, son muy evidentes lo mucho que se ha empapado Dorison la mitología nórdica (la nihilista idisioncrasia del pueblo vikingo, de sus dioses y del Ragnarok impregna toda la lectura de principio a fin) y la intensidad con la que le ha «tirado los tejos» a ‘Beowulf’, siendo el Asgard que da título a la historia un antihéroe con brutal carisma que mucho le debe al héroe legendario del relato anglosajón en verso.

    Inevitables hasta cierto punto si de lo que se está tratando es de la mítica raza de guerreros, las dos referencias anteriores se unen a títulos del mundo del cine como alguna de las múltiples adaptaciones de ‘Beowulf’ (a la cabeza viene, más por lo espectacular que por su valía, la animada que llevó a cabo Robert Zemeckis), ‘Los Vikingos’ de Richard Fleisher o, cómo no, esa espléndida y muy reivindicable cinta de aventuras que es ‘El guerrero no.13’ (muy inspirada asimismo en ‘Beowulf’). Todas ellas, y alguna más menos honrosa, aparecen aquí y allá a lo largo de 120 páginas soberbias que, como siempre suele pasar con toda buena lectura, deja con ganas de mucho más…lástima que sea una historia cerrada, porque el personaje habría dado para una saga con alucinantes posibilidades.

    Asgard. Edición Integral

    • Autores: Xavier Dorison & Ralph Meyer
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas:120 páginas
    • Precio: 22 euros
  • ‘Los centinelas vol.3’, rendíos ante el arte de Breccia

    ‘Los centinelas vol.3’, rendíos ante el arte de Breccia

    Los centinelas vol.3

    Digno heredero de los inmensos valores que atesoraba su padre —quien no se haya acercado nunca a ‘Mort Cinder’ no merece llamarse aficionado al cómic—, Enrique Breccia vuelve a regalarnos con la tercera entrega de ‘Los centinelas’ todo un rosario de planchas a cada cuál más genial, alzándose, como ya pasara en los dos álbumes anteriores, con ser el directo responsable de que esta ucronía ideada por Xavier Dorison con la 1ª Guerra Mundial de fondo y aires steampunk por doquier, sea una lectura tan sumamente interesante. Una de esas que deja con ganas de más cuando se han consumido sus 64 páginas y uno siente la sensación de haberse quedado con hambre.

    Cuidado, que no se me malinterprete, el trabajo de Dorison está unos tantos por encima de la corrección y por delante, por ahora, de esos otros que le hemos podido leer de la mano de Norma hasta la fecha, ya sean estos los irregulares ‘Prophet’ o ‘W.E.S.T’, ya la entretenida en su transcurso aunque fallida en su conclusión, ‘Long John Silver’. En ‘Los centinelas’, el escritor plantea, como decía, una hipotética contienda en la que la balanza entre uno y otro bando no va a ser decidida a pie de trinchera por soldados cualquiera, sino por hombres con prótesis metálicas o enfundados en imposibles trajes cuyos diseños se basan, ya lo he comentado, en la estética steampunk.

    En este tercer álbum, a los héroes franceses que habíamos conocido en las dos entregas previas se les van a poner las cosas muy difíciles por mor de los denodados intentos teutones por obtener un supersoldado provio. Algo que, cómo no podía ser de otra manera, se saldará con graves errores por parte un alto comando alemán que quiere ganar la guerra y la quiere ganar ya. Trascendida la trama que anima la lectura, es en el arte de Breccia, y al comienzo lo afirmaba, donde reside un muy alto porcentaje del interés que podría provocar al potencial lector la compra de tres álbumes que esperamos tenga pronta continuación, no volviendo a repetirse los saltos de tres años que ha habido entre primera y segunda, y entre ésta y la tercera entrega.

    Los centinelas vol.3

    • Autores: Xavier Dorison y Enrique Breccia
    • Editorial: Norma
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas:64 páginas
    • Precio: 16 euros