Etiqueta: Steven S. DeKnight

  • ‘Héroes de los Baldíos: Retorno a las Tierras Desoladas’, y sigue creciendo

    ‘Héroes de los Baldíos: Retorno a las Tierras Desoladas’, y sigue creciendo

    Hay fórmulas que, por mucho que pase el tiempo y por mucho que se hayan utilizado con anterioridad, parecen estar tocadas por una varita mágica ya que siempre terminan funcionando de cara al gran público. Pocos podían imaginar cuando Mark Millar y Steve McNiven firmaban el arco argumental “El Viejo Logan” en 2008 que, años más tarde, el particular universo postapocalíptico seguiría funcionando y dando guerra en la Marvel actual. Aquella tierra devastada y dividida en peligrosos territorios, la 807.128 para más señas, se convertía en el paisaje perfecto para que personajes como Kingpin, La Abominación, Cráneo Rojo o el Doctor Muerte se movieran como peces en el agua. El añadir a un Lobezno envejecido con aspecto de Clint Eastwood arrasando con todo lo que se ponía en su camino era un planteamiento que tenía que funcionar sí o sí. Y así fue, tanto, que acabó uniéndose algún que otro héroe en su versión “baldía” para enriquecer un mundo con bastantes posibilidades a pesar de usar unos elementos que ya nos sonaban de algo tras haberlos leído o visto en productos pasados. La última incursión en las Wastelands nos la trae Panini en este ‘Héroes de los Baldíos: Retorno a las Tierras Desoladas’, un volumen en el que se recogen cinco especiales, cada uno protagonizado por un personaje distinto, y que amplía un poco más todo lo leído hasta el momento. Pasamos a enumerarlos a continuación:

    Lobezno (Steven S. DeKnight / Ibrahim Moustafa): Con él empezó todo. Aquí recuperamos la figura de Logan en un relato donde comparte protagonismo con el pequeño Bruce, haciendo todo lo que está en su mano para protegerlo de los constantes peligros con los que se irán encontrando. No faltará ni siquiera un Iron Man de adamantium. 

    Ojo de Halcón (Ethan Sacks / Ibraim Roberson): Uno de los puntos álgidos del volumen. El vengador tendrá que acometer una misión bastante peligrosa encomendada por su mentor, Daredevil. Teniendo que infiltrarse en la base de La Mano, el bueno de Clint Barton conseguirá llegar hasta el final para llevarse una sorpresa que nadie se podía esperar. 

    Starlord ( Rick Douek / Brent Peeples): Una aventura en la que el Guardián de la Galaxia se sumergirá en el pasado donde algunos fantasmas lo golpearán donde más duele, Una situación nada agradable para Peter Quill que se las tendrá que ver con unos mutantes y vengadores que le exigen respuestas. 

    Muerte (Torunn Gronbekk / Julius Ohta): Otro de los episodios más brillantes de la recopilación en el que podremos ver las dificultades que tendrá que superar el monarca con sus propios compañeros ya que no resulta nada fácil la vida de un supervillano que sigue buscando la forma de acaparar todo el poder que esté en sus mano, sobre todo ahora que existe un vacío dejado por Calavera Roja.

    Viuda Negra (Steven S. DeKnight / Well-Bee): Repetimos guionista para ver a Yelena Belova sumergirse en un mundo oscuro y peligroso, en busca de una persona muy importante para ella. No será tarea fácil puesto que tendrá que vérselas con una criatura terrorífica que está dispuesta a todo con tal de que fracase en su misión. 

    No sabemos si desde La Casa de las Ideas seguirán dándole oportunidades a este tipo de relatos. Lo que sí podemos afirmar es que, si son igual de entretenidos e interesantes que estos, sería una pena que nos privaran de visitar una vez más esta Tierras Baldías.

    Héroes de los Baldíos: Retorno a las tierras desoladas

    • Autores: V.V.A.A.
    • Editorial: Panini Comics
    • Encuadernación: Rústica
    • Páginas: 112 páginas
    • Precio: 14.00 euros

  • ‘Paficic Rim: Insurrección’, sin alma ni personalidad

    ‘Paficic Rim: Insurrección’, sin alma ni personalidad

    inane

    adjetivo formal. Vano o inútil

    Dejemos algo claro para empezar: soy de los que se lo pasó bomba con ‘Pacific Rim’ (id, Guillermo del Toro, 2013). Y ante todo fue por la simple razón de no querer buscar en ella lo que no era —algo que muchos deberían tener en cuenta antes de empezar a vomitar bilis contra éste o aquél filme— y de recibir con los brazos abiertos la honesta propuesta de un cineasta cuya única intención era ofrecer el espectáculo definitivo entre robots gigantes y monstruos aún más gigantes dándose mamporros. Pretender que ‘Paficic Rim’ fuera algo más era abrir la veda a la decepción que azotó a un muy alto porcentaje de los que se acercaron a ver la cinta hace cinco años sin dejarse los prejuicios y la actitud incorrecta en la puerta de su casa.

    Bajo esa exacta misma premisa, la de querer pasar un rato divertido viendo como se las ingeniaban los responsables de ‘Pacific Rim: Insurrección’ (‘Pacific Rim: Uprising’, Steven S. DeKnight, 2018) para, al menos, igualar el sumo entretenimiento orquestado por el cineasta mexicano, me acerqué el viernes pasado a mi habitual sala en VO para evadirme durante dos horas de las que no esperaba nada. Lamentablemente, nada fue lo que saqué en claro de una producción que, carente de la originalidad de su antecesora —de acuerdo, obviedad al canto, pero obviedad necesaria a fin de cuentas—, no apuesta por reinventar las claves de aquella, sino por mirar con excesivos ojos tiernos a cierta franquicia de robots bajo la batuta de Michael Bay, convirtiendo a los jaegers en meras iteraciones, no de sus predecesores, sino de los robots convertibles de la Paramount.

    Tal decisión es un lastre considerable que, ante todo, se pone en funcionamiento restando gravedad física a las enormes máquinas imaginadas por Del Toro para la primera entrega de la saga —todo apunta a que, a no ser que la cinta se estrelle en taquilla, Warner se atreverá con una tercera parte que cierre la historia—: los jaegers de ‘Pacific Rim: Insurrección’ son más transformers que otra cosa, y no porque puedan pasar de enormes máquinas a coches molones, sino porque pierden el peso que atesoraban en pos de una mayor rapidez en movimientos. Vale, será una chorrada pensar que eso resta efectividad al funcionamiento del filme, pero creedme cuando os digo que ver a Scrapper, un jaeger casero de menor escala, moviéndose de manera alocada como cualquiera de los robots de la citada franquicia orquestada por Bay, o atender al enfrentamiento entre los jaegers y los kaiju en el acto final del metraje, se aleja a pasos agigantados de lo que ‘Paficic Rim’ ofrecía.

    Ahora bien, que eso pese o no en la apreciación final de la película, queda bastante lejos de lo que hiere de manera mortal a ésta. Y eso no es otra cosa que, sorprendentemente, ‘Pacific Rim: Insurrección’ resulta ¡¡aburrida!!. Síntoma claro de dicho aburrimiento fue encontrarme comentando con mi compañero Miguel Michán, a la salida de la sesión, todos aquellas decisiones absurdas e inexplicables a las que recurre el filme, ya por incoherencia con lo que se nos exponía en la anterior entrega, ya por carecer por completo de entidad para aguantar siquiera un rascado superficial. La reflexión clara que ambos hacíamos al respecto es que cuando, llegado el momento, comienzas a fijarte en todas las inconsistencias de un filme, es que éste no está cumpliendo su tarea básica de entretener.

    Careciendo también de unos personajes por los que interesarse —bien es cierto que ‘Paficic Rim’ no era modélica en este aspecto, pero al menos lo intentaba— y dejando descansar buena parte de la responsabilidad de mantener el interés del respetable en un John Boyega que no está ni de lejos a la altura de las circunstancias, son la inane e impersonal dirección de Steven S. DeKnight y la desafortunada música de Lorne Balfe, cualidades que restan considerables enteros a una valoración positiva de este desaguisado: el primero se limita a mover la cámara lo mejor que puede, y si bien no se le puede acusar de confuso en sus planteamientos narrativos, es la asepsia en su aproximación a todo el conjunto la que clava letales dardos en él. Algo parecido se puede afirmar de Balfe y del destrozo que hace, en un momento dado, del tema principal compuesto por Ramin Djawadi para la anterior cinta, introduciendo ritmos «hiphoperos» que parecen querer responder a que el personaje principal sea negro…en fin…

    De lo poco positivo que podría salvarse de ‘Pacific Rim: Insurreción’, cabría apuntar a unos efectos visuales que, al contrario que los de su antecesora —también hay que tener en cuenta los cinco años que separan a ambos filmes—, no se arredra en que todas las secuencias en las que aparecen los jaeger tengan lugar de día y dejen al desnudo posibles errores que, salvo en un par de instantes en los que es evidente el uso de pantalla verde, son inapreciables. Pero, claro, a un día de que llegue a nuestras pantallas ‘Ready Player One’ (id, Steven Spielberg, 2018), acudir al cine a ver una película sólo por la perfección de sus trucajes visuales cuando tenemos la opción de disfrutar de un espectáculo que suma a éstos una historia endiabladamente entretenida es, como poco, querer perder dinero y tiempo, ¿no creéis?. Así que mi recomendación es bien clara, permitid que ‘Pacific Rim: Insurrección’ pase de largo y dedicad vuestros «cuartos» a dejaros embelesar por la adaptación de la novela de Ernest Cline, no os arrepentiréis.

  • ‘Spartacus: Blood and Sand’, sangre, arena, sexo y más sangre

    ‘Spartacus: Blood and Sand’, sangre, arena, sexo y más sangre

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    ¿Os gustó la película ‘Espartaco’ de Stanley Kubrick? Pues probablemente estáis en el sitio equivocado. ‘Spartacus: Blood and Sand’, anunciada como la serie más polémica del año, se presenta como una versión caricaturizada del personaje histórico que puso en jaque al imperio romano. Traicionado por estos y convertido en esclavo, Spartacus encuentra su única opción de venganza en abrazar su destino como gladiador, sobreviviendo, acumulando fuerzas y destreza hasta encontrar el momento adecuado en el que cobrarse la vida de aquellos que lo separaron de su patria y de la mujer que amaba.

    Creada por Steven S. DeKnight (‘Smallville’, ‘Buffy’) para el canal de pago Starz (‘Crash. La serie’) con el mismísimo Sam Raimi (‘Spiderman’, ‘Evil Dead’) en la producción, ‘Spartacus: Blood and Sand’ está protagonizada por el australiano Andy Whitfield (‘Las hermanas McLeod’) quien junto a Lucy Lawless (‘Xena: La princesa guerrera’), John Hannah (‘La Momia’, ‘Cuatro bodas y un funeral’) y Peter Mensah (‘300’, ‘El increíble Hulk’) completa un reparto que pone toda la carne en el asador, al menos en lo que a sangre, erotismo y épica se refiere.

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